Reseña: El síndrome de Mozart, de Gonzalo Moure

¡Hola! Después de haber mencionado este libro en varios Book Tags y en comentarios o introducciones de otros posts, me he decidido a releerlo por enésima vez para preparar una reseña en condiciones de una de mis lecturas preferidas. ¡Espero que disfrutéis de la reseña!

Irene se va de vacaciones con sus padres a Casares, un pueblo asturiano. Ella es muy aficionada a tocar el violín y en esa aldea conoce, por accidente, a Tomi, un joven pastor que posee un talento natural para la música, y que padece el mismo síndrome que pudo tener Mozart. Gracias a la música, estos dos muchachos compartirán su afición por la música clásica y por el violín, un extraordinario instrumento que Tomi domina sin saberlo.



 Puede que el título no parezca muy atrayente. Para mí, al menos, no lo fue. Creo que en la reseña de El arca de Schindler os hablé de él, ya que me lo regaló una tía junto con El niño con el pijama de rayas, y me desilusionó bastante el recibirlo porque me dio la sensación de ser un auténtico peñazo (esas fueron mis palabras en aquel momento). No sabéis lo equivocada que estaba. A pesar de que comencé a leerlo con recelo, pronto me atrapó e hizo que mi opinión diese un giro de 180 grados. Pasó de ser el libro raro, a mi libro favorito. ¿Cómo? Fácil, y ahora es momento de que os lo cuente. Nos enfrentamos a una trama que puede antojarse común: no hay nada en la sinopsis que nos diga que vamos a ver algo extremadamente increíble, sino lo que da la sensación de ser un aburrido verano de campo para una adolescente. Hasta ahí bien.

 Gonzalo Moure consigue emocionar con una base tan sencilla. No hay trampa ni cartón, sino un dominio de las palabras, del ritmo de la historia, de los sentimientos encubiertos y una gran ambientación. La historia en sí transcurre en Cansares, un supuesto pueblo asturiano (la verdad es que es la única vez que lo he oído,  así que es posible que sea una localización ficticia. Ahora para que me digáis que en el libro se dice que no existe, y yo buscando como una loca…). En fin, de vuelta a lo que nos incumbe, Irene vive en la ciudad y simpatiza con un chaval un poco especial y alocado que se llama Yarchik, pero sus padres planean para las vacaciones un viaje al lugar ya mencionado.

Aunque en un principio parezca elegido al azar, la chica se dará cuenta de que no es así. Su padre es psicólogo y sabe de la existencia de Tomi, un chico que vive cerca de la casa que han alquilado para las vacaciones. ¿Qué pinta Irene entre su padre y Tomi? Tomi es un muchacho con síndrome de Williams con un don especial para la música, y la protagonista toca varios instrumentos (violín principalmente), y su padre quiere utilizarla como “cebo”, intermediaria, para poder estudiar al chico. 

En mi opinión, la personalidad que se le da a Tomi, obviamente estudiada para que actúe de manera acorde a su problema, está trabajada muy profundamente y conseguirá que se convierta en un personaje entrañable. Tiene cambios de humor muy bruscos, un oído excepcional y una timidez semejante. Ahora bien, sabemos que Irene no estaba muy por la labor de viajar al norte, a un pueblecito (más bien una aldea) perdido en algún lugar de esta gran desconocida que es Asturias, así que esta conexión que debería ser fácil, se torna mucho más enrevesada.
 La joven se nos presenta como una chica urbanita, quizás hastiada de la música clásica que sus padres le han metido “por los ojos” y bastante reservada e introvertida. La suma de caracteres no podría ser más dispar. Por supuesto, en cualquier novela ha de haber amor (no técnicamente, pero de manera encubierta en la mayoría de historias hay situaciones amorosas o cosas por el estilo). En este caso es extraño, porque no estamos hablando de amor, sino de un cúmulo de sentimientos contradictorios pero tiernos y terriblemente naturales. Hay ciertas partes que te sacan una sonrisa y otras que muestran todo lo contrario: una complicada relación padre-hija, en la que Tomi, el pequeño duende de la eterna sonrisa, logrará sacar algo bueno. Como ya he dicho antes, es una historia muy cercana, en la que el lector se puede identificar perfectamente con los protagonistas, y que bien se merece el premio Gran Angular que le otorgaron en 2003.

Respecto al final, ese gran amigo-enemigo mío y del que siempre he de decir algo para quedarme a gusto, tengo que comentar que es muy bonito (rara palabra saliendo de mi boca), muy similar al resto y lo que realmente se merecía la historia. Eso sí, yo creo que me esperaba que hubiese algo más romántico, pero está claro que el autor sabía que no era lo que quería mostrar, y a mi me ha dado un poquito con la puertas en las narices. Pero no es algo que haga que yo cambie mi percepción general sobre la obra.

 ¿Qué me decís del libro? ¿Lo habíais leído o es la primera vez que oís hablar de él?
 ¡SOY TODA OÍDOS!
 
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12 comentarios en “Reseña: El síndrome de Mozart, de Gonzalo Moure

  1. No conocía el libro, pero sin duda, lo apunto para buscarlo, porque cuando era (bastante) más pequeña, leí a Moure, un libro precioso llamado Los gigantes de la luna, y me marcó muchísimo. Gracias por la reseña.

    Besoos!!

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