Reseña: La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

 ¡Buenas tardes a todos! Siento no haber publicado reseñas “serias” desde hace unos días, pero tengo una gripe encima que me saca de la cama para ir a beber caldo y poco más, así que no estaba muy aceptable  para ponerme a escribir delante del ordenador… Aun así, aprovechando los ratos en que me encontraba (encuentro, porque sigo pocha) mejor, he leído el libro que hoy os reseña. Seguro que habéis oído hablar de La verdad sobre el caso Harry Quebert, ¿no?

 


En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.


Vi la reseña hace quince días en un blog y simplemente me enamoró. Esa sinopsis que no dice mucho pero que te desvela tanto consiguió que esta lectura llegara a mí. A pesar de sus buenas 672 páginas me lo terminé (he de decir que me lo tomé con bastante calma) en cinco días. Joel Dicker era un autor que no conocía, por eso no tenía otras referencias (sobre si su libro podía estar o no a la altura de otros… ¿Solo ha sacado otro más, verdad?), sin embargo, su prosa sencilla, amena y vibrante me ha conseguido enganchar. Últimamente he leído bastante (y tengo una cantidad de pendientes que me desbordan), pero me decidí por este porque tenía buenas críticas. Creo que la historia está muy bien trazada, aunque podría resultar liosa con tantos saltos al pasado y regresos al presente, pero el autor ha sabido manejar ese asunto sin complicaciones.
 
La verdad sobre el caso Harry Quebert es una novela policiaca, una novela negra como está tan de moda ahora, pero no deberíamos juzgarla según su posición dentro de la categoría, porque no es un obra al uso. Hay sangre, asesinatos y asesinos desconocidos, no obstante, Dicker se centra más en el entorno que permite todo eso, en los personajes, sus personalidades cambiantes, que en la parte sórdida. La hay, por supuesto que la hay, pero prima sobre eso el pesar que han ido cargando a sus espaldas todos los involucrados tras 33 años de espera. La acción se desarrolla en Aurora, una pequeña población de New Hampshire. Todo el mundo se conoce allí, la vida es tranquila y nunca sucede nada que los haga salir del anonimato.

Sin embargo, el 30 de agosto de 1975, 33 años antes de la época en que es narrada la historia, Nola Kellerman, una adorable adolescente de 15 años, desaparece de la faz de la tierra tras haber sido ensangrentada por una anciana que fue hallada muerta tras haber avisado a la policía. En Aurora, la noticia cae como un cubo de agua fría, y todos comienzan a desconfiar de todos. El asesino no aparece, y el caso va quedando en el olvida hasta que, en 2008, al llamar el famoso escritor Harry Quebert a una empresa para plantar hortensias en su jardín, encuentran el cadáver de la muchacha enterrado en Goose Cove, la casa del escritor. Su fama cae en picado cuando una serie de pruebas bastante discutibles lo llevan a prisión. Marcus Goldman, antiguo alumno de Quebert, regresa a Aurora para tratar de limpiar la imagen de su profesor, pero se verá envuelto en una investigación policial que parece no avanzar, con pruebas dudosas, demasiadas bocas calladas y sospechosos poco probables. Ayudando al sargento Perry Gahalowood, un perro viejo de la policía, con quien hace pocas migas en un principio, se sumerge en la investigación, implicando a muchos nombres y rebuscando en el pasado más turbio de la ciudad, que sacará a la luz los terribles (e intencionados) fallos llevados a cabo durante la investigación de 1975.
 
 Goldman, escritor en crisis, aprovechará la presión que ejerce sobre él su editor, para escribir un libro que exculpe a Harry totalmente, pero descubrirá que su viejo amigo ocultaba muchas cosas. Para empezar, Quebert había mantenido un vínculo amoroso con Nola Kellerman cuando él tenía 34 años y ella solo 15. Y está Los orígenes del Mal, el libro que supuestamente habría escrito para ella y que lo había catapultado a la fama y que ahora no era más que una prueba en su contra. Con todo este material, y desde la perspectiva de Goldman, Joel Dicker construye su obra. Muy bien estructurada, con capítulos cuya cuenta va a la inversa (desde el 31 hasta el 1) y que forman parte de la propia historia (al final conocemos que la introducción de cada uno de ellos es un consejo que Harry le había dado a su alumno cuando éste comenzó a “instruirse” como escritor).
 
Creo que logra mantener la tensión página tras página, pese a que el principio es un poco lento. En mi opinión no le sobra ni le falta nada. Como pega mencionaré a los personajes. Sí, sé que he dicho que me han gustado y que han sido fundamentales, pero eso no quita que muchos de ellos sean estereotipos bastante planos. Por ejemplo, Jenny, chica tonta enamoradiza que decide hacer locuras, Bobbo Quinn, padre de Jenny y marido de Tamara (que está a cargo del Clark’s) que es el típico hombre amargado y dominado por su mujer; también está, el pastor Kellerman y todo el ambiente que envuelve a Nola.
 
Los que más me han convencido, sin duda, han sido Nola, Luther Caleb y Harry, porque es en los que más se introduce el autor. La niñez y adolescencia atormentada (descubrimos que sufre un desdoblamiento de la personalidad y por qué ella y su padre se movieron a Aurora desde Alabama), y cómo el amor la transforma y lleva de nuevo a las andadas. De Harry destacaría ese halo de misterio que lo envuelve y lo hace todo tan complicado, sumado a ese descubrimiento final acerca de su libro que yo me fui temiendo desde la mitad de la lectura; y de Luther Caleb, un personaje que ha sido “atacado” por los infortunios durante toda su vida, esa bondad oculta y la cantidad de injusticias que se comenten contra él y a las que, póstumamente, su “herencia” artística y ese libro de poda, hace frente.
En definitiva, he de destacar el final, aproximadamente las 100 últimas páginas. Ya no es sorprendente el giro que dan las cosas como el desenlace en sí, ya que ese giro tremendo era previsible, pero un cambio de sospechoso continuo en una carrera a contrarreloj hace que pasemos las páginas como posesos, sin querer despegar la mirada del libro. Creo que, aunque no sea una obra perfecta, porque puede que le falte más oscuridad para pertenecer al clan de la verdadera novela negra, o porque hay alguna que otra situación que roza el surrealismo,  pero a mí, abandonando los prejuicios y las etiquetas impuestas, me ha hecho disfrutar mucho y me ha mantenido en vilo durante casi 700 páginas de acción, literatura agradable y una trama muy interesante.

¿Os la recomiendo? Por supuesto que sí. Creo que es una obra que merec
e la pena leer y reflexionar sobre ella y sobre cómo las cosas pueden cambiar de un momento a otro.

 

 ¿Vosotros lo habéis leído? ¿Se os apetece? Contadme esto y todo lo que queráis en los comentarios.