Reseña: El señor de las moscas, de William Golding

¡Buenas! ¿Qué tal estáis?
 

Yo llevo un finde ajetreadillo, porque entre preparar la maleta y estresarme por la cantidad de cosas que aun no he hecho, apenas me queda tiempo para nada más… Pero aquí os traigo esta reseña de un clásico de la literatura inglesa: El señor de las moscas. ¡Espero que os guste!

 


Fábula moral acerca de la condición humana, El Señor de las Moscas es además un prodigioso relato literario susceptible de lecturas diversas y aun opuestas. Si para unos la parábola que William Golding estructura en torno a la situación límite de una treintena de muchachos solos en una isla desierta representa una ilustración de las tesis que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre, para otros constituye una requisitoria moral contra una educación represiva que no hace sino preparar futuras explosiones de barbarie cuando los controles se relajan.


Puede contener spoilers
HAY LIBROS QUE HUELEN A LECTURA OBLIGADA. Y ESTE OLÍA MUCHO. MUCHÍSIMO
Este año me he propuesto leer obras que probablemente no hubiera leído de no estar por la blogosfera y ver reseñas apetitosas: me leí Recuerda que me quieres u Obsidian, y este, aunque lo conocía, no me llamaba especialmente la atención. Pero ha caído también.
El señor de las moscas nos ubica en una pequeña isla en medio del Pacífico. Un avión, trasladando a personas que huían de la guerra, se ha estrellado y los únicos supervivientes son niños. Muchos niños que no sobrepasan los 12 años y que van a tener que afrontar su aventura como mejor puedan. Habrá quienes lo vean como una aventura inmejorable y quienes pongan en funcionamiento la mentalidad adulta para tratar de ser rescatados. Se van a forjar amistades y destrozar otras. El tiempo en la isla pasa demasiado despacio y comienzan a añorar el hogar, temiendo que su estancia se prologue demasiado, temiendo que no haya nunca un rescate. Para mantener la unidad del grupo eligen a un cabecilla y se organizan en asambleas para decidir lo que van a hacer. Todo idílico hasta que la racionalidad empieza a brillar por su ausencia. No saben donde están, Ralph está obsesionado con el rescate; Jack, otro de los cabecillas, está obsesionado con cazar jabalís; Piggy desearía estar rodeado de adultos, que seguramente sabrían lo que hacer; y los peques, solo juegan y tiemblan por las noches temiendo a la fiera. Las cosas se complican y el grupo comienza a resquebrajarse. ¿Rescate o vida salvaje?
Desde que me he terminado este libro he estado dudando acerca de mis lecturas. ¿Acaso debería haber encontrado un doble mensaje en todas ellas o es esta la excepción? El señor de las moscas es un libro muy conocido y muy leído. Detrás de una ambientación que podría parecer infantil se oculta mucho más, una certera representación de la sociedad humana, de sus extremos y de sus reacciones. La actitud infantil no es más que un punto de partida, un punto de partida  a priori puro, sin contaminar, sin estar corrupción. El resto viene rodado.
 En los libros podemos fijarnos en su estética y en su mensaje, pero sería hipócrita que me centrase en la forma cuando lo verdaderamente importante en este caso es el contenido. Eso sí, por echar un ojo a la prosa no pasa nada… La narrativa no es compleja, pero tiene mucha descripción y se hace pesada al principio, porque da la sensación de que no avanzas. Lees y lees, pero las páginas van muy lentas. A medida que te sumerges en la historia las cosas cambian y se agradece el detalle con que Golding ambienta la trama. Así que hay tomárselo con calma para disfrutarlo.
Vayamos ahora a la historia en sí.
Ralph es el líder del grupo de niños que han sobrevivido al accidente del avión. Elegido por la mayoría, pronto se convierte en el cabecilla, siempre atento a la caracola en las asambleas y aún más atento a la hoguera. Ralph es un joven bastante centrado que desea con todas sus fuerzas poder volver con los suyos. Por eso está tan centrado en hacer una hoguera cuyo humo podría alertar a cualquier barco que pasase cerca y hacer que los rescatados. Pero la teoría es mucho más sencilla que la práctica, y todo lo que acuerdan en las asambleas se va diluyendo a lo largo del día: prima la diversión, los juegos en la playa, los escarceos en los bosques, a la laboriosa tarea de mantener el fuego vivo. Además, Ralph, pese a ser respetado por todos, debe enfrentarse a Jack. Jack  también tiene cierta relevancia, es de los mayores y tiene un puesto importante en la comunidad: lidera a los cazadores. Así pues, Ralph representa el deseo de escapar de la isla y regresar a la civilización, y Jack, el ansia de esa libertad sin adultos, de lo salvaje. En un principio se llevan bien, pero los roces se hacen más y más fuertes entre ellos. Y claro, dos posturas relevantes van a arrastrar a muchos seguidores, tanto por una parte como por la otra.
Tenemos muchas escenas para reflexionar. El libro es perfecto, en su conjunto, para meditar sobre los humanos.
Nada más comenzar la historia, cuando los niños se ponen a encender la hoguera, sucede algo que va a marcarlo todo. El fuego se descontrola. Antes no habían llevado un recuento de los niños que habían sobrevivido al accidente del avión, pero creen que ha desaparecido, al menos, uno de los más pequeños. Creen, pero no están seguros. Eso los hace vulnerables y les da miedo, el saber que han tenido que ver en una posible muerte hace que tengan miedo de sí mismos y de la convivencia en la isla.
La hoguera también provoca la separación de Jack y Ralph. Mientras el cazador trata de vencer al jabalí que llevaba, digamos, dándole esquinazo muchísimos días, la hoguera, de la que tenía que ocuparse, está apagada. Ralph y Piggy ven un barco. Un barco que navega bastante cerca de su posición. Es entonces cuando se percatan de que la hoguera no está prendida y ya es demasiado tarde para encenderla. Un choque de intereses sucede a este momento. Indignación y enfado de Ralph por desaprovechar la oportunidad, y felicidad de Jack por haber podido cazar al animal.
Las cosas van a peor y con el paso del tiempo los niños terminan por hacerse a la idea de que van a quedarse en la isla más de lo previsto. Es entonces cuando comienzan a saltar los resortes de los instintos más animales. Peleas, discusiones. Jack abandona el grupo ante el desprecio que cree sentir y se lleva a los cazadores en busca de una vida repleta de emociones. Adiós a la hoguera y a la estabilidad que representaba Ralph. La situación se va de las manos.
Lo que sigue es una serie de hecatombes sociales. Todo se desborda. Prefieren la diversión y la animalidad a la cordura. Las danzas tribales para ahuyentar a La Fiera ocupan las noches. Pero… En una de esas danzas, aparece la fiera. Y destruyen a la fiera.
Gato y ratón. Escondites, persecución, locura. La tranquilidad es cosa del pasado y la autoridad del líder de la tribu no permite duda. La caracola, símbolo de unidad y respeto, desaparece y Piggy, símbolo, a menudo despreciado, de la racionalidad, también.
Son niños, sí, pero traspasan los límites de los juegos. Su mitad salvaje los domina y deben temerse a sí mismos. Ralph…
No es difícil distinguir dos posturas en los protagonistas: Ralph representa la cordura, la unidad, el grupo; Jack aboga por los deseos propios, por sus instintos y no acepta crítica. He leído en algunas críticas que podrían considerarse Democracia y Totalitarismo y me parece una descripción magnífica.
Ralph trata de llegar a acuerdos y ser aceptado por la mayoría, sin embargo, las herramientas de las que dispone se quedan pequeñas y no puede enfrentar los problemas con total solvencia. Jack, por el contrario, impone. Él quiere que las cosas se hagan a su manera, no está dispuesto a oír opiniones negativas sobre sus posturas. Cuando se hace con el poder en la tribu abandona la tradición de las asambleas y la caracola (llevo mentando la caracola un buen rato sin explicar nada… La caracola la recoge Ralph al principio del libro, justo después del desastre del avión, y se instaura como símbolo de la comunidad: quien tiene la caracola tiene derecho a hablar y a ser escuchado). Él es el líder, él se encarga de los problemas, él se encarga de impartir justicia y nadie debe disentir en la opinión. 
Enmarcada en la II Guerra Mundial, es una obra aleccionadora, que nos muestra los peligros que representarían los regímenes totalitarios frente al poder del pueblo. Solo se debe leer entre líneas para extraer significaciones no tan ocultas.
De los personajes he hablado, aunque centrándome sobre todo en Jack y Ralph. Están muy bien construidos y son muy redondos. Todos tienen sus ángeles y sus demonios a su manera, pues es bastante sencillo adivinar qué representan en esa comunidad improvisada que han tenido que organizar. Tenemos líderes y tenemos ejecutores; cabezas pensantes y simples mandados… Personalmente, yo me quedo con Jack. Me fascina la manera en que Golding lo ha ido moldeando hasta hacer que sus acciones no parezcan descabelladas (a fin de cuentas, es lo que sucedió con Hitler, ¿no? Fue elegido por el pueblo y trabajó duro para el pueblo en sus comienzos… Para ganárselos y crearse una reputación que después sería difícil de rebatir y de tumbar), sino un estallido de libertad frente a la opresión del hermetismo democrático… No sé si me entendéis.
El final es necesario, pero es bastante triste. No quiero desvelaros nada más (puede que os haya spoileado demasiado, lo siento, pero no he podido remediarlo), porque merece la pena llegar a ese cierre sin más información.
¿OS LO RECOMENDARÍA?
 
Sí, sin duda. Merece la pena darse una vuelta por las disparidades de la naturaleza humana y pensar un poco en ello. Los personajes se harán con vosotros y, si le dais una oportunidad, la prosa no representará ningún impedimento. El señor de las moscas es una obra que se ha ganado a pulso su reconocimiento y por ello ha hecho a su autor merecedor de un Nobel de Literatura.
 
 
PD) Ha habido dos adaptaciones cinematográficas de esta novela: una realizada en 1963 por Peter Brooks, y otra de 1990, dirigida por Harry Hook. No me atrevo a recomendaros ninguna de las dos, básicamente, porque no las he visto, pero os traslado la information.
 
¿Os ha gustado la reseña? ¿Conocíais el libro? ¿Y las pelis? ¡SOY TODA OÍDOS!

Reseña: Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach

¡Hola!

Segunda reseña de esta semana temática… Espero que os esté gustando ^^ En unos días tengo que haceros un anuncios que tendrá que ver con el ritmo de publicaciones en el blog durante el mes de marzo… Pero no nos pongamos tristes sin saber qué pasa :3 ¡Vamos a la reseña!


Hay quien obedece sus propias reglas porque se sabe en lo cierto; quien experimenta un especial placer en hacer algo bien; quien adivina algo más que lo que sus ojos ven; quien prefiere volar a comprar y comer. Todos ellos harán amistad duradera con Juan Salvador Gaviota. Habrá también quienes volarán con Juan Gaviota por lugares de encanto y aventura, y gozarán como él de una luminosa libertad. Para unos y otros será una experiencia que jamás olvidarán. Ésta es una extraordinaria fábula cuyo mensaje intemporal y universal ha calado hondo en varias generaciones de lectores. Un libro que aún hoy sigue siendo imitado, con lo cual no se logra más que recordarnos la fuerza y autenticidad del original.


 Puede contener spoilers
 Lectura obligatoria en el colegio, con ¿9 años? No sé, no me acuerdo muy bien. Pero de lo que estoy muy segura es de lo mucho que odiaba este libro. Lo detestaba profundamente. ¿Una gaviota que quiere volar como un halcón y que se monta una academia de vuelo en una especie de realidad alternativa? No, gracias. Sin embargo, todo llega, y en algún momento (reciente) decidí darle otra oportunidad y me gustó. (Aunque sigo sin soportar a las gaviotas).
[Resumen] Juan Salvador Gaviota es una metáfora sobre la libertad. El protagonista es Juan, una gaviota que no comprende la monótona vida de su bandada, siempre volando en busca de comida y remoloneando a la espera de más. Él quiere volar más allá, imitar el majestuoso vuelo de los halcones, conocer lugares diferentes a la playa en que siempre está. Y Juan es tozudo y consigue ir más allá, teniendo que abandonar a su familia para cumplir sus sueños y trasladárselos a más gaviotas como él.[Fin del resumen]
Este libro tiene unos de los párrafos iniciales que más me ha marcado. Y quizás ni siquiera es el párrafo, sino la primera oración.
«Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las olas de un mar tranquilo.»

No sé qué tiene, pero me parece un fragmento precioso (uno de los miles que encontraremos a lo largo y ancho de las 94 páginas.) Dejando de lado este sentimentalismo incoherente… Juan Salvador Gaviota es, como ya he dicho, una obra muy cortita, con un tono bastante moralista pero muy bien disfrazado entre las gaviotas. Las gaviotas son los protagonistas, aunque el principal es Juan. Y claro, tenemos a los villanos, censuradores, dictadores, blablablá… Que son el Consejo gaviotil. Los miembros del consejo se reúnen y deciden qué hacer con el grupo, cómo educar a los polluelos; además se interesan por los miembros de la bandada y se encargan de las admisiones y de los ostracismos. Todo esto se nos presenta, al igual que en El Principito, con una apariencia bastante infantil, pero que no es más que un espejismo. Es una historia con un doble sentido: las gaviotas no son gaviotas y los vuelos no son meros vuelos. La edición complementa el texto del libro, con fotografías de gaviotas y mares, que suelen tener, en la parte inferior de la página, frases inspiradoras extraídas del grueso de la historia. Si solo nos detuviéramos en estas partes, podría pasar por un manual de autoayuda… Y no tengo nada en contra de ese tipo de manuales, pero desmerecería bastante a la obra.

Respecto a la estructura de la obra, cabe mencionar que hay tres partes: en la primera vemos como Juan Gaviota se bate con el viento para lograr su objetivo de vuelo y como va aprendiendo de sí mismo; en la segunda asistimos al perfeccionamiento de la técnica y al redescubrimiento de su verdadera identidad, y en la tercera, Juan transmite sus conocimientos a un discípulo y alcanza la libertad total.
La libertad. Ese es el mensaje. La libertad no depende de nada más que de nosotros mismos. El ejemplo de Juan Gaviota es surrealista, sí, pero se ciñe a la realidad. Opresión, rebelión y libertad, pero libertad interior. Nadie va ayudarte, pero si eres tenaz, y te esfuerzas, y luchas contra los obstáculos y te planteas una meta que deseas con todas tus fuerzas, lo conseguirás. Lo difícil es caminar en sentido contrario a la multitud.

 

«Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia, descubrirnos como criaturas de perfección..»

 No obstante, puede hacerse pesado. ¿Pesado un libro de 90 páginas? En mi caso fue un poco así. Me gustó, sí, pero acabé hasta el moño de gaviotas, alas, vuelos, mar y cielo. Es cierto que es una historia con encanto, perfecta para cuestionarse cosas sobre uno mismo o sobre la sociedad que nos rodea… Incluso sobre historia. Pero la prosa de Bach es demasiado filosófica, demasiado agobiante. Todo el libro mantiene un aura espiritual que empacha a no ser que te lo tomes con calma y trates de pasar de puntillas por determinadas partes.
Pero es indudable que el aprendizaje es bonito y el mensaje, bendito mensaje, lo es aún más.

¿Os lo recomendaría?

Yo le he puesto una nota de 4 sobre 5, lo que quiere decir que me ha gustado mucho. Pero creo que no es un libro tan fácilmente recomendable. ¿Quieres pensar? ¿Quieres reflexionar sobre la vida? ¿Quieres evadirte? Si solo quieres divertirte o pasar una tarde amena, desde luego que este no es tu libro. Pero sí la intención es otra, si tienes un momento inspirador, si quieres leer frases Tumblr o filosofar en Twitter; o si tan solo se te apetece ver la vida desde ojos de una gaviota que anhela ser halcón y perderse en el horizonte, entonces habrás hecho una de las mejores elecciones literarias posibles.
Y para cerrar esta complicada opinión, tengo que añadir otra cita más. Una cita que me fascina. [Breve apunte] Las fotografías de gaviotas son genialérrimas. En blanco y negro sobre el papel transmiten una sensación de paz indescriptible, y parece que viven, literalmente, entre las hojas. [Breve apunte off]

«Éste es el precio que se paga por ser incomprendido, pensó. Te llaman demonio o te llaman dios»
¿Qué os ha parecido, grumetes? ¿Conocías al bueno de Juan? ¡¡Soy toda oídos!!

Reseña: El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry

 
Después de haber publicado el tag ayer, toca entrar en materia con las reseñas de esta semana. El Principito es la primera de todas, un libro que me encanta y que, aún habiéndolo leído varias veces, no deja de sorprenderme. ¿Nos vamos al Asteroide B-612?

«El Principito habita un pequeñísimo asteroide, que comparte con una flor caprichosa y tres volcanes. Pero tiene “problemas” con la flor y empieza a experimentar la soledad. Hasta que decide abandonar el planeta en busca de un amigo. Buscando esa amistad recorre varios planetas, habitados sucesivamente por un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero, un geógrafo… El concepto de “seriedad” que tienen estas “personas mayores” le deja perplejo y confuso. Prosiguiendo su búsqueda llega al planeta Tierra, pero, en su enorme extensión y vaciedad, siente más que nunca la soledad…


No contiene spoilers mortales

El principito es ese libro que muchos padres hacen leer a sus hijos. Y así fue en mi caso: tenía siete años y mi padre se empeñó en comprármelo en la librería. Lo intenté leer unas veinticinco veces hasta que logré conectar con la historia. Y eso fue hace ¿dos años? Veía la portada y el título tan tremendamente infantiles que me hacían no quererme acercar a la lectura. Pero un día todo llega, y desde entonces ya me he releído este librito unas cuatro veces.

[Resumen] El principito de Saint-Exupéry nos cuenta la historia de El principito, un muchachito perdido en el desierto del Sahara que se topa con una aviador que ha sufrido una avería. Presentado como un personaje curioso pero melancólico y solitario, El principito es el único habitante del Asteroide B-612, donde se dedica a deshollinar sus volcanes y a arrancar los terribles baobabs del suelo; además, cuida de una flor orgullosa que no es más que una rosa común, pero eso el protagonista no lo sabe. Con tristeza le va desvelando su historia al aviador, que cada vez se va interesando más y más por ese hombrecillo ingenuo. Y es el aviador quien nos cuenta el viaje desde el Asteroide B-612, pasando por planetas peculiares, hasta llegar a la Tierra. [Fin del resumen]

Esta historia, la que a priori podría tacharse de infantil, dista mucho de ser la lectura idónea para los niños (en base a mi propia experiencia). Es un libro bastante filosófico y muy crítico con la sociedad en que vivimos, repleto de fragmentos entrañables y decorado con las acuarelas originales del autor. Es muy corto, apenas 95 páginas, y la lectura es veloz, porque la prosa es muy sencilla (quizás uno de los motivos por los que sigue creyéndose que es una lectura para niños), pero bonita.

Creo que el comienzo de esta historia es una de las más épicas y una de las más ingeniosas que pueden encontrarse en la literatura moderna. ¿No conocéis la boa abierta y la boa cerrada? Creo que es el ejemplo perfecto que muestra la hipocresía de la adultez y, aún más, la ingenuidad y plasticidad de los más pequeños.  Os pongo en situación: en la primera página, el narrador véase el aviador, nos dice que a los 6 años los mayores lo desalentaron tanto respecto a su técnica de dibujo, que lo abandonó para los restos. 

 

« Boa cerrada y boa abierta. Un sombrero o un sombrero con elefante. La edad adulta nos priva de la imaginación, solo tenemos ojos para el dinero y lo material; la creatividad, los sueños se dejan de lado para vivir de un modo acorde a lo que ordena el imperio capitalista. » Sabias palabras de esta bloguera.^ ^
Esta necesidad de remarcar la incapacidad de los mayores para ver lo que de verdad merece la pena en la vida es uno de los puntos verdaderamente importantes de la historia. Se nos hace una radiografía de los adultos en la que los vemos totalmente descubiertos: hipócritas, prejuiciosos, controladores… Probablemente, uno de los episodios que más me marcó de este libro fue uno que encontramos en la página 19. Alude al descubrimiento del Asteroide B-612, el planeta del Principito. Un astrónomo turco fue el descubridor e hizo una exposición de su logro en un Congreso Internacional de Astronomía, sin embargo, nadie le otorgó la menor credibilidad ya que iba vestido con el traje tradicional turco. Un tiempo después, cuando la moda occidental  fue implantada forzosamente en Turquía, el mismo astrónomo repitió su exposición, vestido, por tanto, con un traje elegante y muy occidental. Y su descubrimiento tuvo validez entonces. ¿No es indignante y fascinante a la vez ver reflejada la realidad de esta manera?

Por supuesto, las cosas no se quedan así. En la página siguiente podemos ver el ejemplo más genial de hipocresía que pueda ponerse. Mirad:
« Si decís a las personas grandes: “He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo…”, no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: “he visto una casa de cien mil francos”. Entonces exclaman: “¡Qué hermosa es!”. »

Es obvio que tenemos una visión ligeramente, pero, lamentablemente, la verdad no es tan diferente.

Pero vayamos al grueso de la obra alias mi parte preferida: el viaje interplanetario. [Voy a saltarme la descripción de la vida del Principito en su planeta y su relación con la rosa. Es una parte bastante emotiva y reflexiva, sobre todo la partida, y la flor es un personaje que merece la pena que disfrutéis (si aún no lo habéis hecho), sin saber demasiado.] En un momento dado, el principito se va de su planeta y, antes de aterrizar en la Tierra, pasa por seis planetas distintos (Asteroides 325, 326, 327, 328, 329 y 330), habitados por tan solo una persona.

En el primero de ellos, diminuto, vivía un rey que ocupaba toda la superficie con su manto de armiño. Nunca ha tenido ningún súbdito, así que se ve obligado a  “ordenar” todo lo que el principito hace o deja de hacer, para sentirse por primera vez útil. En el segundo planeta habita un vanidoso, que desea que todo el mundo lo admire y se autodeclara el hombre más hermoso, rico e inteligente de todo el planeta. El principito se va, extrañado ante semejante actitud. El tercero era el hogar de un bebedor, al que hizo una visita breve pero melancólica. El bebedor bebía, para olvidar que tenía vergüenza de beber. El cuarto era el asteroide del hombre de negocios. Este hombre, concentrado en sus cálculos, ni siquiera prestó atención al hombrecillo, solo seguía contando los millones de estrellas que poseía. Y diciendo que era un hombre serio. El farolero vivía en el quinto. Un planeta enano, que daba una vuelta alrededor del sol cada minuto. No tenía tiempo de descansar y, aún así, siendo un personaje tan extraño, el principito lo añoró nada más irse, porque le parecía que era el único de sus últimos conocidos que hacía algo más allá de preocuparse por sí mismo. El último planeta estaba ocupado por un geógrafo que no contaba ni ciudades, ni ríos, ni montañas (para él esa labor era de exploradores), pero recomendó al principito viajar a la Tierra para ver esas cosas que anhelaba.

 

 

 La Tierra no es un planeta cualquiera. Se cuentan allí ciento once reyes (sin olvidar, sin duda, los reyes negros), siete mil geógrafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de ebrios, trescientos once millones de vanidosos, es decir, alrededor de dos mil millones de personas grandes. […] antes de la invención de la electricidad se debía mantener en el conjunto de seis continentes un verdadero ejército  de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos faroleros.

Y la etapa en la Tierra, aunque es, posiblemente, la más trascendental del libro, no es mi preferida. En ella observamos el desengaño del principito para con su adorada flor y la revelación que le hace el zorro. En las páginas en que el protagonista se relaciona con el zorro descubre muchas cosas, pero hay una que ha marcado mucho y que seguro que conocéis aunque no os hayáis leído el libro.
« No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. »

El final…Bueno, esta obra es una de las más bonitas y más metafóricas que he leído, y el cierre no es ninguna excepción. Dijo Saint-Exupéry que él quería representar  la libertad, que quería que todos volásemos con el principito (incluso más allá de esa crítica al mundo adulto), razón por la que el libro fuera prohibido en distintos países. Pues el final es el culmen de la libertad, a mi modo de ver.

¿Os lo recomiendo?

Sí, sin concesiones. Es un libro que ha de leerse al menos una vez en la vida. Ponerse en el lugar de un niño y reflexionar como tal, sin prejuicios. Además, el propio principito despide una ternura inconmensurable, y su viaje a lo largo y ancho del firmamento es instructivo y entrañable a partes iguales.

 
 
  

Recuerdo que tuve una maestra en el colegio (años ha), que nos dijo una vez que El Principito era uno de esos libros que ganan con los años, y no puedo estar más de acuerdo. Además, ella nos dijo que, si teníamos la oportunidad, leyésemos Le Petit Prince en versión original, en francés. Yo lo hice el año pasado y creo que eso ha contribuido a que mi amor por este libro vaya en aumento. Y, de hecho, estoy escribiendo esta reseña con los dos libros en la mano.

« On ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux. »

¿Y tú qué piensas?

¡Buenas!

 Después de tanto anuncio, ya estamos en la Let’s Think Week (que suena igual de profesional que la Madrid Fashion Week  ツ). Para empezar, tal y como os dije, tenemos un Book Tag que tiene tanto de Book Tag como yo de rubia (vamos, ni un pelo). Pero había que nombrarlo de alguna manera y mi inspiración suele pecar de vaga cuando la necesito. Básicamente van a ser una serie de opiniones no muy extensas sobre literatura y géneros literarios que últimamente están On Fire!.
Vamos allá.

Los temas a tratar van a ser los siguientes: * Ebook o papel, *Romántica tradicional o Chick Lit, * Distopías modernas o siglo XX, *Machismo en la literatura, y * Libro o película. Sí, ya sé que son bastante cliché los puntos que he elegido, pero están tan de moda que han terminado por llegar a mí y hacerme pensar un pelín. A ver qué sale de este post.

EBOOK o PAPEL

Es inevitable pensar, hoy en día, en la literatura sin detener la mirada en esa especie de competición entre lo tradicional y lo moderno. Han sucumbido a la era digital las películas, han sucumbido las canciones, han sucumbido las series, pero… ¿Y los libros?

En apariencia la literatura es uno de los pocos artes que está resistiendo al auge electrónico. La llegada de los ebooks está marcando, pero el mercado en papel resiste de momento (con bastante más suerte, a priori, que la que tuvo, por ejemplo, el CD frente a los MP3s). Y es que, a fin de cuentas, las canciones no importa donde las tengamos almacenadas, lo fundamental es poderlas escuchar, pero un libro… Quizás muchos dirán que tanto da leer en una pantalla a hacerlo pasando páginas.  En un ebook podemos tener cientos de títulos que van a ocupar unos pocos megas, mientras que, en papel, necesitaríamos estanterías y estanterías. Por no hablar del precio… Yo, personalmente, recurro al digital porque es más barato y hay muchos libros autopublicados de autores noveles que permiten ampliar mi horizonte de lecturas, pero si hay una obra que deseo leer con todas mis fuerzas, siempre trato de conseguirla en papel.
Manías o no manías, pero para un lector, más allá de conocer historias, poder disfrutar de una lectura en físico, y doblar páginas o no doblarlas, llenar de anotaciones las páginas y luego arrepentirse, derramar café sin querer, oler ese aroma a nuevo o a humedad, según sea el caso… Estas nimiedades pueden significar tanto que son las que están manteniendo a los libros físicos vivos.

ROMÁNTICA TRADICIONAL o CHICK LIT
Hace mucho que le he ido cogiendo tirria a la literatura romántica pura y dura. Historias con algún romance, sí; pero historias con alguna otra cosa aparte del amor, buf... Aun así, si un libro envuelve bien esa historia romántica, puede que llegue a gustarme, a encantarme.  En los últimos 10 o 15 años ha invadido la palestra un género que se ha denominado como Chick-Lit. Literatura por y para mujeres. Protagonistas que se han convertido en cliché (desenfadadas, poco afortunadas en el amor y en las relaciones con la familia y trabajo) y una técnica sencilla pero que ha enganchado a millones de lectoras en todo el mundo. A la novela rosa, la romántica tradicional, le ha salido un duro competidor. Ya no se llevan tanto los amores platónicos, ni esos romances estelares y repletos de lírica. La mujer que está triunfando en la literatura es la que representa con bastante más fidelidad a las féminas reales, las que se pasean por las calles hoy en día.
Obviando mi reticencia para con ambos géneros, me quedo  con el Chick-Lit. Eso sí, con condiciones. No puedo leer más de un libro cada ¿seis meses? Si lo hago me entra un empache y ya acabo odiando a la autora, a sus personajes y a todo lo relacionado. Para más señas, es lo que me sucedió con Megan Maxwell. Leí varios libros suyos en un periodo de tiempo limitado y ahora solo es escuchar su nombre y se me quitan las ganas de probar lo que sea que haya publicado.
Y, claro, si cae en mi manos alguna ficción femenina de renombre, intentaré apreciarla y dejar que mi insensibilidad se vaya de vacaciones durante la lectura.
DISTOPÍAS: modernas o s. XX
Igual que el Chick-Lit, las distopías han invadido las librerías en cuestión de pocos años. Pero este género no es novedoso en absoluto. ¿Habéis oído hablar de 1984 o de Un mundo feliz? Dos de las obras cumbre de la distopía, y ambas publicadas en el siglo pasada. Ahora, sin embargo, apreciamos rasgos distópicos sobre todo en la literatura juvenil. Los Juegos del Hambre, Divergente, Delirium… Sagas que están triunfando por haber “innovado”, supuestamente, en los libros juveniles y que están aprovechando el tirón.
No obstante, hay muchísima diferencia entre las distopías de ambas épocas. De la crítica de Orwell a la cruel diversión de Suzanne Collins. Quizás por estar de moda las modernas, haber triunfado en la gran pantalla con su adaptaciones o contaminado el mundo con su merchandaising, son las más criticadas (negativamente) por literatos de renombre y revistas especializadas. Hablan de personajes poco profundos, ambientes de copia y pega, regímenes de risa… Pero obras como la ya mencionada 1984, Farenheit 451, La larga marcha o El fugitivo, son defendidas a capa y espada.
He probado varias de las que os pongo como ejemplo. La de Orwell la tengo a medias, La larga marcha de King la traje reseñada, Los Juegos del Hambre y Divergente también…
En general, me entretuvieron en mayor o menor medida. La distopía es un género que me gusta, aunque peca (en las sagas juveniles) de centrarse demasiado en los romances, sin mostrar esa sociedad en profundidad ni dar mucha importancia a los poderes opresores. Puede que esa sea la china en los zapatos del género en la actualidad. Y, por supuesto, las similitudes entre obras, que ya no sorprenden al lector como debieran.
 
MACHISMO EN LA LITERATURA
Podría pasarme veinticinco entradas hablando de esto. Y poniéndoos quotes diferentes en cada ocasión.
Los personajes masculinos y femeninos están muy estereotipados, eso no es ninguna novedad. Tenemos al chico guapo e irresistible, al chico tímido e irresistible, al geek irresistible, al amigo gay… Y luego tenemos a la chica guapa e irresistible, a la chica tímida pero irresistible… Arquetipos que se repiten y que, tristemente, encontramos en un porcentaje muy elevado de los libros. Hay que bucear mucho y en muchos autores para poder encontrar protagonistas reales que se acerquen lo menos posible a estos puntos tan cliché. (Por si no os habíais dado cuenta, me encanta la palabra cliché). Y, la razón por la que este asunto se ha puesto en boca de todos la encontramos, principalmente en la literatura juvenil. Libros con personajes masculinos posesivos y controladores que son dejados hacer por los personajes femeninos, habitualmente indecisas, tímidas, torpes (idiotas, vamos). Y todo esto ha venido a colación del fenómeno 50 Sombras. Cómo no. Se ha dicho que estas relaciones tóxicas pueden afectar a la adolescencia, que no son buenos ejemplos para nuestros jóvenes… Comparto esta opinión, sí, pero no al completo. Es cierto que mostrar este tipo de relaciones no es el mejor ejemplo, y que hay casos en que se ridiculiza la figura de la mujer y se magnifica la masculina así como así, pero no deja de ser literatura. En los libros se escriben esas historias que en nuestra realidad no suceden (o no debería suceder), pero que sí lo hacen en esa realidad alternativa de papel…
A veces somos demasiado susceptibles, creo yo.
Que se fomente el machismo (como se ha llegado a decir) me parece una verdadera barbaridad. Si se suavizaran esas parejas, esos comportamientos (o si fueran excepciones, en vez de la regla general), las relaciones serían más creíbles y menos problemáticas,  me parece bien; pero de todo tiene que haber en esta viña de la literatura… Queda en mano de los lectores (que son los que hacen importante a un libro) quitarle hierro al asunto u oxidarlo.
LIBROS o PELÍCULAS
No por nada en este blog suelo dedicarme a reseñar libros. Así, dejándolo caer. ¿Libros o adaptación cinematográfica? Gran dilema, ¿no? Últimamente, muchos libros han logrado la fama tras haber caído en Hollywood, así que es casi impensable imaginar el cine tal y como existe de no ser por los geniales guiones adaptados. El resplandor, El señor de los Anillos, Harry Potter, El Pianista, Forrest Gump, El silencio de los Corderos, La lista de Schindler, El Padrino, Matar a un ruiseñor, Casablanca… Todas ellas grandes películas que tienen como base un libro.
Sin embargo, y muy a pesar de los cinéfilos, yo me quedo con el libro en el 98% de los casos. Hay algunas películas que hacen que el libro parezca basurilla, pero la mayoría, por muy buenas que sean (y por mucho que yo las disfrute) se dejan muchas cosas en el tintero (algo inevitable, por supuesto. No es fácil resumir 600 páginas en 2 horas y cuarto de película). Así que yo soy de las que primero se lee el libro y después ve la película. Y compara. Y si estoy muy enamorada de la historia, me enamoro también de la película. No soy muy objetiva con el cine.
 Y hasta aquí esta entrada inmensa y tan poco booktaguérica como os prometí. Espero que os hayan gustado mis autopreguntas-respuestas. 
Estoy al tanto de vuestros comentarios.

Reseña: Hipsters (un manual ilustrado), de Jorge Pinto

¡Hoola! ¿Qué tal el sábado? En el blog tenemos un día un poco hipster


¿Eres, has sido o serás un hipster? ¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster! Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre. Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimode moda, es unstatementde individualidad perfecto. O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!


 

 Vi este libro reseñado el ¿miércoles? Y sentí el impulso de leerlo. {Demos las gracias de rodillas a la amiga que me prestó el ebook} Últimamente lo hipster se ha puesto de moda y también se ha criticado muchísimo, así que me entró el gusanillo y… ¡TIENE DIBUJITOS! ^^
Hipsters (un manual ilustrado) es un libro breve, repleto de ilustraciones, que parodian lo hipster y lo comparan con los seres humanos normales y corrientes. Nos habla de la identidad hipster, del estilo de vida hipster y de la cultura hipster (mi apartado favorito, por cierto). Está tratado con un absoluto tono humorístico y tiene textos bastante breves, así que se lee volando.
Pero… ¿Qué es un hipster? Cito la definición que aparece en el libro:
Hipster es una subcultura de veinte y treintañeros que adoran el pensamiento independiente y todo lo alternativo. Se dicen conocedores de la política y los movimientos sociales y tienden a ser muy comunicativos al respecto (o sea, siempre te van a recordar lo mucho que saben sobre cualquier tema). […] Son personas que se consideran fuera del mainstream, es decir, de la cultura general que consumen las personas promedio. […] Su mundo es mucho más grande que eso: aprecia el buen arte, las tendencias internacionales y la alta cultura. O eso dicen. En otras palabras, los hipsters son personas que creen que son mejores que tú.

  Yendo atrás en el tiempo, hace ya dos o tres años, tenemos mi primer encuentro con lo hipster. Fue gracias a un libro (que no he reseñado aún) de Francesc Miralles, Øbliviøn. Mientras leía me topé con este término, pero no lo comprendía. La historia en sí tiene un aire vintage, los personajes van a contracorriente y se visten con ropa… Dejémoslo en ropa especial. Por no hablar de sus gustos musicales y sus aficiones. En aquel momento me parecía bastante engorroso, pero poco después, esta “tribu urbana” comenzó a sonar más y más, y creo que todo el mundo ahora se imagina a un hipster gafapasta en un Starbucks, con un Mac y una libretita, mientras escucha música indie en su iPod. O, al menos, así es como me los imagino.

¿Eres, has sido o serás un hipster?
¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster!
Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre.
Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimo de moda, es un statement de individualidad perfecto.
O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!

El caso es que ahora se ha estereotipado muchísimo a esta tribu, y de ahí parte este libro. Exageración, dibujos muy representativos, autocrítica… No sé, no hay gran cosa que pueda deciros, porque ha sido un descubrimiento muy interesante para mí. Es verdad que no es ninguna maravilla de la naturaleza ni tan siquiera un libro de historia trepidante, pero tiene algo. Tiene algo que hace que te rías mucho y que empieces a buscar en ti esas características tan burladas. Además, hay una cantidad enorme de alusiones a películas, libros, series, escritores, celebrities… Ya os mencioné antes que el libro está estructurado en tres partes, que a su vez están divididas en pequeños apartados que tratan un punto específico de ese tema. Por ejemplo: dentro de la parte Identidad, que es donde se define el término hipster y donde se le da un “supuesto” origen hipstórico a la cultura (y no lo digo yo, lo dice el libro), nos encontramos con la evolución de los hipsters, con algunos mitos y no tan mitos (oficios “modernos”: bloggers, directores de cortos, encargado de Starbucks, fotógrafo freelance, diseñador web… O su amor por APPLE). Por otra parte, está repleto de frases ingeniosas que, acompañadas de las ilustraciones, le dan un aire muy fresco a la lectura, muy amena y divertida.  Peeero… Ya os he dicho que el apartado de CULTURA es mi favorito, porque me he visto reflejada muchísimo más de lo que esperaba y eso me ha hecho mucha gracia. Hablan de música, libros y películas, pero con lo que más me he reído ha sido con los dos primeros. La música hipster vendría a ser, según este manual, una mezcla de indie, electrónica y todo lo que caiga, pero sin rozar lo mainstream. Si suena parecido al pop, aunque no sea pop, no sirve. Para corroborar esto tenemos ejemplos en abundancia. Todo hipster que se precie tiene que escuchar The Black Keys, el primer disco de Arcade Fire, Funeral, (porque después se volvieron demasiado comerciales, supuestamente), algo de Mumford & Sons, o de The Mars Volta (a los que yo añado Alt-J). Nunca deben escuchar música bailable (no en público) ni dejarse caer por fiestas con ritmos reggaetoneros. Ah, y deben rezar cinco veces al día mirando a Coachella.

¿Qué es lo que más te gusta de tu canción favorita? ¿La melodía? ¿El ritmo? ¿La letra? ¿El coro? Pues qué mal gusto tienes. Para los conocedores, la buena música no tiene ninguna de esas distracciones superficiales. Las obras maestras del mundo hipster en vez de melodía tienen ruidos electrónicos y en vez de letra tienen aullidos de hiena o el sonido de una locomotora de vapor o algo que le deje claro a todos los vecinos que  en esta casa no se escucha la basura pop que sale en la televisión.
Y, cayendo ahora del lado de los libros…
A los hipsters les gusta leer cosas que no todo el mundo leería. Tienen a Murakami por bandera y El guardián entre el Centeno por constitución. No hay más. Tú no les hables de chick-lit, o de erótica, ni siquiera de fantasía convencional; ellos buscan un elemento diferenciante, algo que los mantenga sobre los literatos de poca monta. Por eso, si de verdad quieres considerarte hipster tienes que llenar tus estantería con los siguiente libros: Eeeee eee eeee (sí, existe. Tuve que buscarlo en internet, y descubrí que pertenecía al autor estadounidense Tao Lin), Las ventajas de ser un marginado, La broma infinita (libro que tengo pendiente… Pero he oído que es complicadillo de leer.), El Gran Gatsby o el ya mencionado, El guardián entre el centeno.
Y, por supuesto, debes amar los libros por encima de sus adaptaciones cinematográficas. Solo el cine independiente es bueno, las superproducciones hollywoodienses, a parte de cargarse el guión, no saben hacer cine. Punto.
Y, básicamente, todo lo que os he mencionado, es lo que viene a contarnos Jorge Pinto en el libro. Obviamente, es una visión disparatada de toda esta cultura moderna, pero no falta tanto a la verdad como podría parecer. Cuando puntué este libro en Goodreads, me sorprendió ver la cantidad de reseñas negativas de personas a las que les había ofendido este libro, sobre todo un apartado sobre comida, donde se hace referencia a los vegetarianos, veganos, crudívoros, etc. Me pareció de una susceptibilidad increíble. Lógicamente, esto es una parodia. Una parodia, además, que a mí no me parece ofensiva en ningún punto. Que ahora nos vayamos a sentir molestos porque el ecologismo no debería ser objeto de burla: si todos fuéramos así el mundo blablablá… (el ecologismo es mentado en varios capítulos). Yo lo respeto, pero no entiendo esa manía de sacarle viruta a todo cuando estás frotando cristal… No sé si me explico (esta última frase es un poco extraña, lo sé).
Pero bueno, de todo tiene que haber en esta vida. Y sin hipsters nada sería lo mismo.
 
¿Os lo recomiendo?
Sí, claro que sí. Seguramente pasaréis un rato entretenido y, con los DIBUJITOS, os reiréis mucho. Además, nunca está de más echarla un vistazo a esta society en la que vivimos y que tan diferente es.
 
 
PD) Yo también soy muy fan de Murakami y de El guardián entre el centeno. Y escucho The Black Keys, y Arcade Fire y Mumford & Sons, y Alt-J, y muchos grupos más de la lista Novedades Indie de Spotify… Y soy gafapasta. ¿Créeis que me estoy convirtiendo en hipster? o.O