Reseña: La mujer que nunca tenía frío

 ¡Buenas tardes! ¿Cómo estáis? Yo ando algo atareada, entre estudios, lecturas, procrastinación y la ardua tarea de preparar mi disfraz carnavalero… Entre tanto, os dejo con esta reseña de una novela que está triunfando al otro lado del charco.


Pirio Kaspárov, una joven de Boston, hija de una acaudalada familia de origen ruso dedicada al negocio de los perfumes, acepta la invitación de su amigo Ned para ir a pescar langostas en su barco langostero recién comprado. Cuando un carguero embiste al pequeño pesquero en el que navegan, ella conseguirá sobrevivir durante casi cuatro horas en las gélidas aguas del Atlántico Norte antes de que un guardacostas la rescate. Pirio no podrá pensar que no ha sido un accidente. Cuando sus amigos e incluso su propia vida empiezan a estar en peligro, Pirio se verá obligada a emprender un viaje hasta las tierras más remotas del Ártico canadiense, donde le espera un último reto: confiar en ella misma.


La editorial me ofreció este libro y, después de echarle un ojo a la sinopsis, acepté a que me lo enviasen. Pintaba bien, con un halo de misterio envolviéndolo todo, y aquí estoy, reseñando un poco esta historia.

Lo primero que me chocó del libro antes de empezar a leerlo, fue la parte superior a la sinopsis donde se nos habla de thriller ecológico. ¿Thriller qué? De verdad, es la primera vez que oigo hablar de ese término, y me recordó a algo estilo Greenpeace, pero, gracias a dios, no vamos por esos derroteros.

La mujer que nunca tenía frío nos sitúa en Boston, en la vida de Pirio Kaspárov. Pirio es una mujer estadounidense hija de padre ruso y madre eslava. Trabaja en la compañía de su padre, una empresa de perfumes con bastante mercado y éxito. Está soltera y suele cuidar con bastante frecuencia a Noah, el hijo de 10 años de su amiga Thomasina. Un buen día, Pirio acepta la invitación de Ned (expareja de Thomasina y padre de Noah) para salir a faenar en su barco langostero recién estrenado. Toda va bien hasta que un carguero los embiste. Ned muere y Pirio sobrevive tras pasar cuatro horas nadando en las heladas aguas. A partir de entonces nada será igual para Pirio. Sus conocidos pasarán a estar en el punto de mira después de la tragedia, aparecerán personajes misteriosos, su familia penderá de un hilo y tendrá que hacerse cargo de Noah. Además, la Marina se pondrá en contacto con ella para examinar su increíble resistencia. Entre medias, Pirio empezará a investigar la muerte de Ned y lo que pudo llevar a ese carguero a embestirlos, porque está convencida de que no ha sido un mero accidente.

 

Debo reconocer que lo de ecológico me echó un poco para atrás, pero no pude resistirme a su olor de libro nuevo y lo comencé. Me gustó que no hubiese prólogo, que nos introdujéramos de lleno en la historia desde el minuto uno. No hay margen para presentar a los personajes porque sus propias acciones los definen nada más empezar: nos topamos con una Thomasina borracha, con un Noah asustadizo e introvertido, y con una Pirio comedida, que se muerde la lengua para no decir de más. La narradora es ella, Pirio, que nos cuenta en su primera persona, en presente, como sucede todo. Y lo hace verdaderamente bien, debo admitir. Las novelas narradas por uno de los personajes en tiempo presente pueden pecar de predecibles o de poco atractivas al ojo lector, pero Elisabeth Elo le ha dado un buen tono a Pirio, y me ha gustado mucho ver a través de ella.

El libro está estructurado en 31 capítulos, no muy extensos , y desarrolla la accion a lo largo de unas 400 páginas. Se tocan varios temas, desde el accidente del Molly Jones, el barco langostero de Ned, pasando por las relaciones familiares, la juventud, obviamente, la investigación… Además de hacer una fehaciente crítica a la maraña empresarial que domina sin límites el mundo en que vivimos.

En un principio, me sumergí en una novela de lectura cómoda, sin prisas, descubriendo personajes, “enterrando” a otros… Hay buenas descripciones, y personajes reales, bastante creíbles, con “taras” de personas normales y comportamientos de personas normales. Pirio, a pesar de proceder de una familia acaudalada, dista mucho de actuar como una niña rica que poco tiene de niña, y tiene una inteligencia que hace entretenidos algunos pasajes en que es el centro de atención.

Cuando nos vemos sumidos en la verdadera investigación, motivada por la vaga respuesta de las autoridades sobre las causas del accidente, Pirio no se convierte en Sherlock Holmes de la noche a la mañana, sino que vemos un proceso lento de adaptación, sin dejar de lado la vida normal para redescubrir a una protagonista con dotes de detective.

Vale, vayamos ahora a por los personajes y como influyen en la historia.

Pirio Kasparov es la protagonista, una mujer entrada en la treintena, sin nada especial que la haga sobresalir especialmente (no nos encontramos con una joven de belleza sobrenatural)… Aunque, tras el accidente del barco, se verá involucrada en un estudio por parte de la Marina (estos americanos, siempre igual de cotillas), y no, no es un hecho fortuito sin importancia, que pasará sin pena ni gloria, porque tiene una gran relevancia hacia el final de la obra. Ha sido un personaje que me ha gustado mucho, ya que tiene fuerza, es terca, tozuda, pero no hablamos de ninguna catwoman o similar.

Después tenemos a Russell Parnell, alias Larry, que es un personaje misterioso que aparece en el primer capítulo, “colándose” en el funeral de Ned. Es un hombre al que le calculo treintaymuchos, que tiene un brazo digamos lisiado y que se complica mucho para hacerlo todo. Se pone en contacto con Pirio para investigar el accidente, porque está seguro de que no es una accidente en absoluto, y juntos, sin demasiado roce ni amistad, irán corriendo las cortinas que cada vez cubren más y más su objetivo. En un principio pensé que sería el típico ayudante el Watson desafortunado, pero me ha ido ganando página a página, y, como tampoco se le da un papel muy principal, sus idas y venidas, aunque cantosas y algo desmesuradas en algunas ocasiones, encaja perfectamente con la historia.

Thomasina es una amiga de la adolescencia de Pirio, que había sido pareja de Ned, con quien tuvo un hijo (Noah). Es una mujer alcóholica, sin demasiado autocontrol, y bastante complicada de tragar, en mi opinión. Creo que es la personificación de la desgracia y el culmen de la idiotez, porque para un cerebro adulto no parece que le queden muchas neuronas, aunque reconozco que mejora bastante a medida que se acerca el final. De hecho, la última frase del libro es suya y me ha gustado bastante como cierre.

Entre otros personajes, menos importantes, estaría la sarta inmensa de magnates con los que se las tendrá que ver Pirio en su aventura hacia el Ártico. La autora hace una buena descripción de los ambientes en que se mueven, pero debo reconocer que hay momentos en que me ha parecido demasiado frívolo todo el tema, y da la sensación de que tienen menos corazón que un bloque de hielo… También están los pescadores amigos y examigos de Ned. Pertenecen a un mundillo un poco exagerado en mi opinión, muy cerrado y muy especial, aunque también es verdad que el mar siempre ha sido muy peculiar y los marineros, otro tanto de lo mismo.

La trama desemboca en un episodio que se desarrolla con rapidez, aunque peca de monótono diría yo. El asunto de los narvales me gustó, pero es un pelín extraño. Aun así, tengo que decir que me sorprendió bastante la manera en que se sucedieron los hechos (pese a que no obtenemos una respuesta clara sobre quién).

¿Os lo recomendaría?

 Sí, creo que sí. No tildaría a la novela de thriller, ni ecológico, ni contaminante, pero tiene una prosa que a mí se me ha hecho adictiva, junto con unos personajes que se adhieren a ti y de los que no te olvidas tan fácilmente. Además, la autora consigue (sí, ha terminado por conseguirlo conmigo) que nos planteemos muchas cosas de las que hacemos y muchas otras que suceden en el mundo a otras escalas y que nunca nos hemos parado a pensar… Por otra parte, os enamoraréis de Noah, porque ese niño es amor, y acabaréis queriendo a Parnell también.
 
Antes de calificarlo, os dejo con un breve fragmento del libro que me ha encantado. Es la descripción de Jorn Ekborg, uno de los magnates que Pirio conocerá en su viaje hacia el Ártico en busca de respuestas. Y tiene algo, definitivamente, que hace que me encante.
 
 Con su cuerpo fuerte y elegante, su rostro delicado y sus suplicantes ojos azul oscuro, podría hacer de héroe romántico en una saga vikinga. O de asesino en serie con un máster en poesía.
¿Lo conocíais? ¿Qué os ha parecido la reseña? ¡Soy toda oídos!