Reseña: Recuerda que me quieres, de Wendy Davies

¡Hoola! Después de casi un mes, he leído y reseñado Recuerda que me quieres y aquí lo tenéis. Es una entrada un poco extensa, porque me he explayado a gusto, y espero que os guste.


Cien años después la historia se repite. O quizá no. Todavía no se conocen. Ni siquiera se intuyen. Peter y Wendy tienen un destino común del que no podrán escapar. La aventura de la vida y la magia del amor empiezan contigo, en cuanto te atrevas a descubrir su historia. Podríamos hablarte sobre caracoles, estrellas, princesas que no sienten dolor, palabras inventadas, catarros mal curados o mundos rellenos de sueños donde todo es posible.
Por explicarte podríamos deleitarnos y ser un poco malas y adelantarte que el amor no siempre es dulce. Pero claro, eso sería adelantar acontecimientos y no entenderías nada. Así que olvida las últimas líneas y sumérgete en una historia donde todo es posible, incluso que el sol y la luna se besen. Pronto, todo tendrá sentido. Bienvenido a nuestro particular Nunca Jamás


No contiene spoilers –al menos, no spoilers mortales

 La lectura conjunta de enero se ha tenido que extender hasta febrero en mi caso, porque este libro se me antojaba harto pesado  y no estaba de humor para leerlo, pero este finde me he puesto las pilas y me lo devorado, literalmente, en seis horas. Y me he quedado con ganas de comentar bastante, la verdad.
Recuerda que me quieres es una reinterpretación del clásico de J.M. Barie, Peter Pan. Personajes de “nombre robado” y acciones similares a las originales, pero adaptadas al siglo XXI. Hasta ahí va bien, una idea buena y que ha sido llevada a puerto con bastante acierto por las autoras, aunque…
Peter es hijo de un escritor de renombre. Huérfano de madre desde la infancia, vive con su tía Eva y su prima Tinkie en la inmensa casa de su padre, al que apenas ve y con el que la relación es bastante tibia, tirando a gélida. Wendy Davies es una muchacha de 17 años amargada, entregada por completo a los libros, a sus escritos y a la librería que regentan sus padres. Un buen día se tropiezan en la calle, y no van a dejar de encontrarse en multitud de lugares y ocasiones. Adolescentes como son, terminan viéndose envueltos en una complicada relación. Son polos opuestos: él, un soñador poco dispuesto a dejarse aconsejar; ella una rata de biblioteca con tintes dramáticos y poco habituada a relacionarse con los demás. Sus personalidades chocarán y bailarán complementándose, pero… ¿Por cuánto tiempo? ¿Lograrán que la ilusión de la juventud sortee los obstáculos que ellos mismo se van poniendo?
 Bien, esa es la historia, básicamente, una nueva perspectiva para un gran clásico, aunque, en el fondo, no deja de ser un planteamiento totalmente nuevo. Os he dicho unas líneas más arriba que las autoras logran llevar a puerto la obra con bastante acierto, haciendo que la trama termine con la cordura y credibilidad suficientes para poner un broche a su invento, pero…
Lamento decir que he visto (o sentido) que, para mí, Recuerda que me quieres tiene tantos peros como puntos positivos, así que vamos a desmigarlo todo poco a poco.
Comenzamos con unas páginas especiales, lo que vendría a ser una historia dentro de la historia en sí (hay varios episodios como este en toda la obra) y, personalmente, no han conseguido enamorarme. Me parecieron bastante pesados en cuanto a la prosa y me leí los primeros párrafos para después saltarme el resto y entrar de lleno en la trama central. Vale, aquí entramos en materia visualizando el primer encuentro de los protagonistas, dónde nos introducen a los personajes con una serie de descripciones bastante amenas y entretenidas, pero también hay que añadir que hubiese preferido una prosa con menos bombo y más sencillez en la descripción.
A lo largo de las páginas vamos a toparnos con más encuentros, afortunados y desafortunados, entre Peter y Wendy; a veces narrados desde el lado del chico, a veces desde el de la joven. Se alternan y consiguen equilibrar la narración, sin recaer en lo excesivamente aburrido. Hay situaciones surrealistas (en el Peter Pan  de Barrie, ¿qué es lo que es realista? ¿El niño que vuela? ¿El capitán Garfio? ^ ^), y vamos a asistir a la relación adolescente más… Más incomprensible e indescriptible de todos los tiempos (con mucha magia), muy Peter Pan, sí, pero también muy poco siglo XXI.
Reconozco que, de las 420 páginas, me quedo con las 150 o 200 de la mitad de la obra, las que me engancharon y lograron que no tirase la toalla así como así. El final me gustó y no me gustó. Los cierres felices no me convencen la mayoría de las veces, ya que implica renunciar, en un abrir y cerrar de ojos, a una personalidad que se ha ido labrando página a páginas, atando cabos intocables. En este caso he sentido eso, que se pierde mucho al intentar amarrarlo todo, aunque es cierto que ha habido algo que me ha agradado (el rechazo por parte de los amigotes de Peter), lo que me pareció de lo más lógico y me convenció bastante.
¿Qué es lo que me ha gustado de verdad, lo que me ha hecho quedarme a acompañar a Peter y Wendy? Ha habido, por supuesto, varios motivos. Uno de ellos han sido las citas que abren cada capítulo, pertenecientes al Gabo, a Antonio Machado o al propio Barrie. Preciosidades como esta:
“Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estes triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa…
Otra razón han sido los juegos de palabras (más que juegos de palabras, giros ingeniosos empleando a los Peter y Wendy del presente y los creados de J.M.Barrie. Como este:
-Puedes, por un momento, dejar a suspicacia de lado y decirme, por favor, si está ahí, en alguna parte, y si tiene un momento para mí. Para ese Peter que llama a Neverland y habla, nada más y nada menos que con Wendy, para pedir un ejemplar descatalogado de Peter Pan.

 Y algún que otro fragmento donde se deja de lado ese vocabulario excesivo para que la pluma de las autores se mueva con más naturalidad.

Su ausencia, el dolor compartido, no unió. Le hicimos un entierro. Puede parecer macabro, pero necesitábamos despedirnos. Decirle adiós. Así pues, en mi pequeña habitación, con un pijama de ovejitas asistí al falso funeral de un falso catarro.

  ¿Qué es lo que no me ha gustado , lo que me ha tentado a abandonar? Aquí hay más cosas de las esperadas y he dejado el libro lleno de notas y subrayados (con lo bueno y lo menos bueno, claro). Algo que me pareció totalmente insoportable (solo equiparable a la muerte de La ladrona de libros) son las intervenciones en que las narradoras se dirigen al lector directamente, para hablar con superioridad y spoilear con palabras suaves la historia, contándonos más de lo que los personajes nos hacen ver o no contando lo que los personajes sí nos habrían hecho ver. Soy partidaria del narrador en tercera persona, sí, pero en ese caso prefiero que sea más o menos imparcial y, aunque nos desvele información, que lo haga sin tener que recurrir al tú a tú.

No obstante, todavía faltan unas cuantas páginas para eso, y nuestro deber es contarlo todo tal y como ocurrió.
Así que, queridos lectores…

  Otro apunte más: las oraciones largas, enrevesadas y demasiado recargadas abundan. Y, valga la redundancia cuando digo que abundan demasiado. Hay que bucear para encontrar un punto que ponga fin a esas oraciones, y, esto ya es un poco más personal, algo que depende de cada uno, yo prefiero la prosa más sencilla, más limpia , con pausas y un ritmo más rápido, así que ha habido veces en que me he exasperado al leer. El último punto negativo tiene que ver con los personajes. Son demasiado dramáticos, saltan por cualquier cosa y ahí parecen bastante poco reales. Por ejemplo: me pareció increíble la reacción de Wendy cuando Peter le va a devolver el diario, la libretita que se había dejado en el parque; o el extremismo de Peter al descubrir el secreto que Wendy había mantenido durante el año de su relación (secreto, para más inri, que no  me pega ni con cola con la personalidad de la chica). Además, hay dos momentos que hicieron que me riese en un primer momento, pero que, releyéndolos con más objetividad, me produjeron un instante pukerainbows.

Peter había dejado de contar estrellas. Por la noche, cuando el sueño no aparecía, él contaba Wendys (¿no tendría que ser Wendies?), innumerables, eternas.
La humanidad rige sus días por siglos antes de Cristo y después de él, yo lo hago por mis días antes de Peter y después de él.
Y, aprovecho este último fragmento para referirme al inesperado cambio de narrador (pasamos de la tercera persona al punto de vista de Wendy). No es que me haya molestado (y no lo considero como algo negativo), pero me chocó bastante, ya que no me lo esperaba.
EN GENERAL me ha gustado bastante. No ha sido una lectura grandiosa y yo le habría recortado unas cuantas páginas, pero, más allá de la técnica, la prosa y el vocabulario, la historia en sí engancha si le dais un oportunidad, dejando de lado prejuicios. Y, si sois más asiduos al romance que yo, probablemente sepáis apreciar esas partes donde la magia del amor a mí me ha parecido demasiado “fresa”.
¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¡SOY TODA OÍDOS!
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