Reseña: Hipsters (un manual ilustrado), de Jorge Pinto

¡Hoola! ¿Qué tal el sábado? En el blog tenemos un día un poco hipster


¿Eres, has sido o serás un hipster? ¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster! Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre. Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimode moda, es unstatementde individualidad perfecto. O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!


 

 Vi este libro reseñado el ¿miércoles? Y sentí el impulso de leerlo. {Demos las gracias de rodillas a la amiga que me prestó el ebook} Últimamente lo hipster se ha puesto de moda y también se ha criticado muchísimo, así que me entró el gusanillo y… ¡TIENE DIBUJITOS! ^^
Hipsters (un manual ilustrado) es un libro breve, repleto de ilustraciones, que parodian lo hipster y lo comparan con los seres humanos normales y corrientes. Nos habla de la identidad hipster, del estilo de vida hipster y de la cultura hipster (mi apartado favorito, por cierto). Está tratado con un absoluto tono humorístico y tiene textos bastante breves, así que se lee volando.
Pero… ¿Qué es un hipster? Cito la definición que aparece en el libro:
Hipster es una subcultura de veinte y treintañeros que adoran el pensamiento independiente y todo lo alternativo. Se dicen conocedores de la política y los movimientos sociales y tienden a ser muy comunicativos al respecto (o sea, siempre te van a recordar lo mucho que saben sobre cualquier tema). […] Son personas que se consideran fuera del mainstream, es decir, de la cultura general que consumen las personas promedio. […] Su mundo es mucho más grande que eso: aprecia el buen arte, las tendencias internacionales y la alta cultura. O eso dicen. En otras palabras, los hipsters son personas que creen que son mejores que tú.

  Yendo atrás en el tiempo, hace ya dos o tres años, tenemos mi primer encuentro con lo hipster. Fue gracias a un libro (que no he reseñado aún) de Francesc Miralles, Øbliviøn. Mientras leía me topé con este término, pero no lo comprendía. La historia en sí tiene un aire vintage, los personajes van a contracorriente y se visten con ropa… Dejémoslo en ropa especial. Por no hablar de sus gustos musicales y sus aficiones. En aquel momento me parecía bastante engorroso, pero poco después, esta “tribu urbana” comenzó a sonar más y más, y creo que todo el mundo ahora se imagina a un hipster gafapasta en un Starbucks, con un Mac y una libretita, mientras escucha música indie en su iPod. O, al menos, así es como me los imagino.

¿Eres, has sido o serás un hipster?
¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster!
Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre.
Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimo de moda, es un statement de individualidad perfecto.
O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!

El caso es que ahora se ha estereotipado muchísimo a esta tribu, y de ahí parte este libro. Exageración, dibujos muy representativos, autocrítica… No sé, no hay gran cosa que pueda deciros, porque ha sido un descubrimiento muy interesante para mí. Es verdad que no es ninguna maravilla de la naturaleza ni tan siquiera un libro de historia trepidante, pero tiene algo. Tiene algo que hace que te rías mucho y que empieces a buscar en ti esas características tan burladas. Además, hay una cantidad enorme de alusiones a películas, libros, series, escritores, celebrities… Ya os mencioné antes que el libro está estructurado en tres partes, que a su vez están divididas en pequeños apartados que tratan un punto específico de ese tema. Por ejemplo: dentro de la parte Identidad, que es donde se define el término hipster y donde se le da un “supuesto” origen hipstórico a la cultura (y no lo digo yo, lo dice el libro), nos encontramos con la evolución de los hipsters, con algunos mitos y no tan mitos (oficios “modernos”: bloggers, directores de cortos, encargado de Starbucks, fotógrafo freelance, diseñador web… O su amor por APPLE). Por otra parte, está repleto de frases ingeniosas que, acompañadas de las ilustraciones, le dan un aire muy fresco a la lectura, muy amena y divertida.  Peeero… Ya os he dicho que el apartado de CULTURA es mi favorito, porque me he visto reflejada muchísimo más de lo que esperaba y eso me ha hecho mucha gracia. Hablan de música, libros y películas, pero con lo que más me he reído ha sido con los dos primeros. La música hipster vendría a ser, según este manual, una mezcla de indie, electrónica y todo lo que caiga, pero sin rozar lo mainstream. Si suena parecido al pop, aunque no sea pop, no sirve. Para corroborar esto tenemos ejemplos en abundancia. Todo hipster que se precie tiene que escuchar The Black Keys, el primer disco de Arcade Fire, Funeral, (porque después se volvieron demasiado comerciales, supuestamente), algo de Mumford & Sons, o de The Mars Volta (a los que yo añado Alt-J). Nunca deben escuchar música bailable (no en público) ni dejarse caer por fiestas con ritmos reggaetoneros. Ah, y deben rezar cinco veces al día mirando a Coachella.

¿Qué es lo que más te gusta de tu canción favorita? ¿La melodía? ¿El ritmo? ¿La letra? ¿El coro? Pues qué mal gusto tienes. Para los conocedores, la buena música no tiene ninguna de esas distracciones superficiales. Las obras maestras del mundo hipster en vez de melodía tienen ruidos electrónicos y en vez de letra tienen aullidos de hiena o el sonido de una locomotora de vapor o algo que le deje claro a todos los vecinos que  en esta casa no se escucha la basura pop que sale en la televisión.
Y, cayendo ahora del lado de los libros…
A los hipsters les gusta leer cosas que no todo el mundo leería. Tienen a Murakami por bandera y El guardián entre el Centeno por constitución. No hay más. Tú no les hables de chick-lit, o de erótica, ni siquiera de fantasía convencional; ellos buscan un elemento diferenciante, algo que los mantenga sobre los literatos de poca monta. Por eso, si de verdad quieres considerarte hipster tienes que llenar tus estantería con los siguiente libros: Eeeee eee eeee (sí, existe. Tuve que buscarlo en internet, y descubrí que pertenecía al autor estadounidense Tao Lin), Las ventajas de ser un marginado, La broma infinita (libro que tengo pendiente… Pero he oído que es complicadillo de leer.), El Gran Gatsby o el ya mencionado, El guardián entre el centeno.
Y, por supuesto, debes amar los libros por encima de sus adaptaciones cinematográficas. Solo el cine independiente es bueno, las superproducciones hollywoodienses, a parte de cargarse el guión, no saben hacer cine. Punto.
Y, básicamente, todo lo que os he mencionado, es lo que viene a contarnos Jorge Pinto en el libro. Obviamente, es una visión disparatada de toda esta cultura moderna, pero no falta tanto a la verdad como podría parecer. Cuando puntué este libro en Goodreads, me sorprendió ver la cantidad de reseñas negativas de personas a las que les había ofendido este libro, sobre todo un apartado sobre comida, donde se hace referencia a los vegetarianos, veganos, crudívoros, etc. Me pareció de una susceptibilidad increíble. Lógicamente, esto es una parodia. Una parodia, además, que a mí no me parece ofensiva en ningún punto. Que ahora nos vayamos a sentir molestos porque el ecologismo no debería ser objeto de burla: si todos fuéramos así el mundo blablablá… (el ecologismo es mentado en varios capítulos). Yo lo respeto, pero no entiendo esa manía de sacarle viruta a todo cuando estás frotando cristal… No sé si me explico (esta última frase es un poco extraña, lo sé).
Pero bueno, de todo tiene que haber en esta vida. Y sin hipsters nada sería lo mismo.
 
¿Os lo recomiendo?
Sí, claro que sí. Seguramente pasaréis un rato entretenido y, con los DIBUJITOS, os reiréis mucho. Además, nunca está de más echarla un vistazo a esta society en la que vivimos y que tan diferente es.
 
 
PD) Yo también soy muy fan de Murakami y de El guardián entre el centeno. Y escucho The Black Keys, y Arcade Fire y Mumford & Sons, y Alt-J, y muchos grupos más de la lista Novedades Indie de Spotify… Y soy gafapasta. ¿Créeis que me estoy convirtiendo en hipster? o.O
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