¿Y tú qué piensas?

¡Buenas!

 Después de tanto anuncio, ya estamos en la Let’s Think Week (que suena igual de profesional que la Madrid Fashion Week  ツ). Para empezar, tal y como os dije, tenemos un Book Tag que tiene tanto de Book Tag como yo de rubia (vamos, ni un pelo). Pero había que nombrarlo de alguna manera y mi inspiración suele pecar de vaga cuando la necesito. Básicamente van a ser una serie de opiniones no muy extensas sobre literatura y géneros literarios que últimamente están On Fire!.
Vamos allá.

Los temas a tratar van a ser los siguientes: * Ebook o papel, *Romántica tradicional o Chick Lit, * Distopías modernas o siglo XX, *Machismo en la literatura, y * Libro o película. Sí, ya sé que son bastante cliché los puntos que he elegido, pero están tan de moda que han terminado por llegar a mí y hacerme pensar un pelín. A ver qué sale de este post.

EBOOK o PAPEL

Es inevitable pensar, hoy en día, en la literatura sin detener la mirada en esa especie de competición entre lo tradicional y lo moderno. Han sucumbido a la era digital las películas, han sucumbido las canciones, han sucumbido las series, pero… ¿Y los libros?

En apariencia la literatura es uno de los pocos artes que está resistiendo al auge electrónico. La llegada de los ebooks está marcando, pero el mercado en papel resiste de momento (con bastante más suerte, a priori, que la que tuvo, por ejemplo, el CD frente a los MP3s). Y es que, a fin de cuentas, las canciones no importa donde las tengamos almacenadas, lo fundamental es poderlas escuchar, pero un libro… Quizás muchos dirán que tanto da leer en una pantalla a hacerlo pasando páginas.  En un ebook podemos tener cientos de títulos que van a ocupar unos pocos megas, mientras que, en papel, necesitaríamos estanterías y estanterías. Por no hablar del precio… Yo, personalmente, recurro al digital porque es más barato y hay muchos libros autopublicados de autores noveles que permiten ampliar mi horizonte de lecturas, pero si hay una obra que deseo leer con todas mis fuerzas, siempre trato de conseguirla en papel.
Manías o no manías, pero para un lector, más allá de conocer historias, poder disfrutar de una lectura en físico, y doblar páginas o no doblarlas, llenar de anotaciones las páginas y luego arrepentirse, derramar café sin querer, oler ese aroma a nuevo o a humedad, según sea el caso… Estas nimiedades pueden significar tanto que son las que están manteniendo a los libros físicos vivos.

ROMÁNTICA TRADICIONAL o CHICK LIT
Hace mucho que le he ido cogiendo tirria a la literatura romántica pura y dura. Historias con algún romance, sí; pero historias con alguna otra cosa aparte del amor, buf... Aun así, si un libro envuelve bien esa historia romántica, puede que llegue a gustarme, a encantarme.  En los últimos 10 o 15 años ha invadido la palestra un género que se ha denominado como Chick-Lit. Literatura por y para mujeres. Protagonistas que se han convertido en cliché (desenfadadas, poco afortunadas en el amor y en las relaciones con la familia y trabajo) y una técnica sencilla pero que ha enganchado a millones de lectoras en todo el mundo. A la novela rosa, la romántica tradicional, le ha salido un duro competidor. Ya no se llevan tanto los amores platónicos, ni esos romances estelares y repletos de lírica. La mujer que está triunfando en la literatura es la que representa con bastante más fidelidad a las féminas reales, las que se pasean por las calles hoy en día.
Obviando mi reticencia para con ambos géneros, me quedo  con el Chick-Lit. Eso sí, con condiciones. No puedo leer más de un libro cada ¿seis meses? Si lo hago me entra un empache y ya acabo odiando a la autora, a sus personajes y a todo lo relacionado. Para más señas, es lo que me sucedió con Megan Maxwell. Leí varios libros suyos en un periodo de tiempo limitado y ahora solo es escuchar su nombre y se me quitan las ganas de probar lo que sea que haya publicado.
Y, claro, si cae en mi manos alguna ficción femenina de renombre, intentaré apreciarla y dejar que mi insensibilidad se vaya de vacaciones durante la lectura.
DISTOPÍAS: modernas o s. XX
Igual que el Chick-Lit, las distopías han invadido las librerías en cuestión de pocos años. Pero este género no es novedoso en absoluto. ¿Habéis oído hablar de 1984 o de Un mundo feliz? Dos de las obras cumbre de la distopía, y ambas publicadas en el siglo pasada. Ahora, sin embargo, apreciamos rasgos distópicos sobre todo en la literatura juvenil. Los Juegos del Hambre, Divergente, Delirium… Sagas que están triunfando por haber “innovado”, supuestamente, en los libros juveniles y que están aprovechando el tirón.
No obstante, hay muchísima diferencia entre las distopías de ambas épocas. De la crítica de Orwell a la cruel diversión de Suzanne Collins. Quizás por estar de moda las modernas, haber triunfado en la gran pantalla con su adaptaciones o contaminado el mundo con su merchandaising, son las más criticadas (negativamente) por literatos de renombre y revistas especializadas. Hablan de personajes poco profundos, ambientes de copia y pega, regímenes de risa… Pero obras como la ya mencionada 1984, Farenheit 451, La larga marcha o El fugitivo, son defendidas a capa y espada.
He probado varias de las que os pongo como ejemplo. La de Orwell la tengo a medias, La larga marcha de King la traje reseñada, Los Juegos del Hambre y Divergente también…
En general, me entretuvieron en mayor o menor medida. La distopía es un género que me gusta, aunque peca (en las sagas juveniles) de centrarse demasiado en los romances, sin mostrar esa sociedad en profundidad ni dar mucha importancia a los poderes opresores. Puede que esa sea la china en los zapatos del género en la actualidad. Y, por supuesto, las similitudes entre obras, que ya no sorprenden al lector como debieran.
 
MACHISMO EN LA LITERATURA
Podría pasarme veinticinco entradas hablando de esto. Y poniéndoos quotes diferentes en cada ocasión.
Los personajes masculinos y femeninos están muy estereotipados, eso no es ninguna novedad. Tenemos al chico guapo e irresistible, al chico tímido e irresistible, al geek irresistible, al amigo gay… Y luego tenemos a la chica guapa e irresistible, a la chica tímida pero irresistible… Arquetipos que se repiten y que, tristemente, encontramos en un porcentaje muy elevado de los libros. Hay que bucear mucho y en muchos autores para poder encontrar protagonistas reales que se acerquen lo menos posible a estos puntos tan cliché. (Por si no os habíais dado cuenta, me encanta la palabra cliché). Y, la razón por la que este asunto se ha puesto en boca de todos la encontramos, principalmente en la literatura juvenil. Libros con personajes masculinos posesivos y controladores que son dejados hacer por los personajes femeninos, habitualmente indecisas, tímidas, torpes (idiotas, vamos). Y todo esto ha venido a colación del fenómeno 50 Sombras. Cómo no. Se ha dicho que estas relaciones tóxicas pueden afectar a la adolescencia, que no son buenos ejemplos para nuestros jóvenes… Comparto esta opinión, sí, pero no al completo. Es cierto que mostrar este tipo de relaciones no es el mejor ejemplo, y que hay casos en que se ridiculiza la figura de la mujer y se magnifica la masculina así como así, pero no deja de ser literatura. En los libros se escriben esas historias que en nuestra realidad no suceden (o no debería suceder), pero que sí lo hacen en esa realidad alternativa de papel…
A veces somos demasiado susceptibles, creo yo.
Que se fomente el machismo (como se ha llegado a decir) me parece una verdadera barbaridad. Si se suavizaran esas parejas, esos comportamientos (o si fueran excepciones, en vez de la regla general), las relaciones serían más creíbles y menos problemáticas,  me parece bien; pero de todo tiene que haber en esta viña de la literatura… Queda en mano de los lectores (que son los que hacen importante a un libro) quitarle hierro al asunto u oxidarlo.
LIBROS o PELÍCULAS
No por nada en este blog suelo dedicarme a reseñar libros. Así, dejándolo caer. ¿Libros o adaptación cinematográfica? Gran dilema, ¿no? Últimamente, muchos libros han logrado la fama tras haber caído en Hollywood, así que es casi impensable imaginar el cine tal y como existe de no ser por los geniales guiones adaptados. El resplandor, El señor de los Anillos, Harry Potter, El Pianista, Forrest Gump, El silencio de los Corderos, La lista de Schindler, El Padrino, Matar a un ruiseñor, Casablanca… Todas ellas grandes películas que tienen como base un libro.
Sin embargo, y muy a pesar de los cinéfilos, yo me quedo con el libro en el 98% de los casos. Hay algunas películas que hacen que el libro parezca basurilla, pero la mayoría, por muy buenas que sean (y por mucho que yo las disfrute) se dejan muchas cosas en el tintero (algo inevitable, por supuesto. No es fácil resumir 600 páginas en 2 horas y cuarto de película). Así que yo soy de las que primero se lee el libro y después ve la película. Y compara. Y si estoy muy enamorada de la historia, me enamoro también de la película. No soy muy objetiva con el cine.
 Y hasta aquí esta entrada inmensa y tan poco booktaguérica como os prometí. Espero que os hayan gustado mis autopreguntas-respuestas. 
Estoy al tanto de vuestros comentarios.
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