Reseña: Cooltureta, de Moderna de Pueblo

¡Buenas! ¿Qué tal estáis?
Yo tengo muchas ganas de volver a ponerme al 100% con las reseñas, pero parece que no encuentro el momento adecuado. Pese a todo esto, os rescato una ficha muy breve de una lectura que me recomendaron dos lectores del blog hace meses y que no había reseñado todavía. Espero que os guste.

El humor de Moderna de pueblo especialmente dedicado al Cooltureta, es decir, al tipo que todo lo sabe. Y si no lo sabe…lo parece.
Recién mudado al barrio más in de la ciudad, el Cooltureta está dispuesto a aprovechar al máximo su nuevo vecindario. Quiere tener amigos cultos, conocer a una chica sensible que monte en una bici vintage e ir todos juntos a cafeterías bohemias con música en directo. Para ello, el protagonista tendrá que superar obstáculos que se presentarán en la forma de sus amigotes mainstream, una antigua compañera del colegio que ahora es retro-nerd o, el peor, sus propias inseguridades ?¿habrá leído suficiente??. Una historia desternillante para reírse de uno mismo o de todos los coolturetas que, en el fondo, tienen su punto entrañable.


 Todas las imágenes que aparecen en la reseña (salvo los marcadores de opinión, calificación y firma) pertenecen al libro
Tengo que agradecer a Abbey y a Jorge la reco de este libro (cuando publiqué la reseña Hipsters). Se me apetecía echarle un ojo y la verdad es que lo devoré nada más hacerme con él. Cooltureta es, como bien nos remarca el señor Cooltureta, una novela gráfica, que desborda color por los cuatro costados a través de una estética que no podría encajar mejor con el tema tratado. En ella vemos las aventuras (o desventuras, más bien) del protagonista, que intenta ascender en el escalafón intelectual, pero tiene una mentalidad demasiado mainestream, de momento. Comenzamos cuando el Cooltureta se muda a un barrio intelectual, bohemio, con hipsters y tiendas de vinilos. Acaba de cumplir un sueño de toda la vida, dejando atrás a los amigos con los que no podía realizarse culturalmente, y abriéndose un horizonte de nuevas amistades mucho más afines. O no. En su intento por socializar se hace amigo de La mariliendre, una chica que ha evolucionado de nerd profesional en la adolescencia a hipster en la juventud. Ella le presenta, en una fiesta del coworking, a una serie de personas de gustos similares, y el Cooltureta se siente realizado. Tiene un grupo con quien pasarse por los festivales de cine de autor, conciertos de grupos recién salidos del horno, exposiciones de arte moderno…
En otras palabras: por fin encaja. 

Lamentablemente, el señor Cooltureta no es tan cool como debiera, y se le queda grande. Hay demasiada hipocresía en el mundillo intelectual, y mucho morro. Al tratar de fundirse con los ambientes que frecuenta se siente fuera de lugar, y en muchas ocasiones ni siquiera se reconoce. Debo reconocer que ha sido una lectura entretenida. Me ha gustado esa especie de sorna que destila cada página y, claro, ha sido una gozada disfrutar de esos bonitos dibujos, que son perfectos para acompañar a esta historia tan especial.No tengo ninguna pega por ese lado, aunque sí es cierto que diré algo respecto a la extensión de la obra… ¡Se me hizo cortísima! Estaba tan metida en el tema que cuando me fui a dar cuenta ya se había terminado y yo ahí, con ganas de más. Me parece que se zanja el tema muy pronto y que se deja un poco en el aire… Es lo único que puedo reprocharle a este librito.
 

 

Así que, en resumen, me he enfrentado a una lectura divertida, que no deja de hacer un poco de autocrítica de esta sociedad que tan hipócrita se ha vuelto últimamente. El protagonista, el señor Cooltureta, es el estereotipo perfecto, y las acciones que se desarrollan a su alrededor están muy bien hiladas. Lo único que me ha sabido a poco ha sido el final, algo precipitado y que deja, irremediablemente, con ganas de más. Aun así, os lo recomiendo, porque es algo fresquito, entretenido y agradable al ojo, que seguramente os hará pasar un ratillo divertido.
Y, ¡hasta aquí la reseña de hoy! Sé que no es muy extensa, pero cuando no hay demasiado que comentar, no puedo sacarme la opinión de debajo del vestido :3 Estoy intentando ponerme al día, pero me estoy retrasando más de lo que pensaba. Os había dicho que tenía 10 pelis por reseñar y otros tantos libros… Así que va a ser duro, si además lo sumamos a que es primavera, se me acumulan trabajos finales y tardes de sol… Pero bueno, ¡yo me pongo las pilas! Y espero poderme pasar pronto por vuestros blogs, que hace mucho que no os comento EXHAUSTIVAMENTE :3
Anuncios

Reseña: Los años de peregrinación del chico sin color, de Haruki Murakami.

¡Hola! ¿Qué tal estáis? No penséis que me he arrepentido de volver al blog, pero es que estoy teniendo menos tiempo del que pensaba, y las reseñas se me acumulan, cosa que me estresa notablemente. Pero no he podido resistirme a haceros una visita (tardía) para conmemorar este fantástico DÍA DEL LIBRO.¿Qué mejor que hacerlo con una reseña? Hoy me estreno con Murakami. A ver qué os parece mi experiencia.
 

Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, se sentaba durante horas en las estaciones para ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril y que lleva una vida tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, una mujer por la que se siente atraído, empieza a plantearse cuestiones que creía definitivamente zanjadas. Entre otras, un traumático episodio de su juventud: cuando iba a la universidad, el que fue su grupo de amigos desde la adolescencia cortó bruscamente, sin dar explicaciones, toda relación con él, y la experiencia fue tan dolorosa que Tsukuru incluso acarició la idea del suicidio. Ahora, dieciséis años después, quizá logre averiguar qué sucedió exactamente.


Puede contener spoilers

Me sentía mal por no haber leído todavía ninguna obra de un autor oriental. Y me sentía especialmente mal por no haber probado aún a Murakami. Un asunto que tuvo fácil remedio, todo hay que decirlo. ¿Por qué libro del autor debería haber comenzado? Probablemente esta no hubiera sido la primera recomendación de los más entendidos, pero alguna había que escoger.  
Los años de peregrinación del chico sin color, además de contener una sugerente historia en su interior, tiene una de las portadas que más me han embelesado jamás. Puede parecer una tontería (y quizás la sea), pero hay algo en esa perfecta alineación de lapiceros de colores, rota por ese blanco desacorde, que conecta directamente conmigo. Si lo sumamos a ese magnífico título, que no hace sino resumir a la perfección lo narrado en el libro, el resultado es una fachada literaria que, por mi parte, se lleva un 10. Lo que haya dentro es otra cosa.
Tsukuru Tazaki es un hombre bien entrado en la treintena al que todavía persiguen los fantasmas de la adolescencia. Una complicada ruptura con su grupo de amigos cuando aún estaba en la facultad le provocó un gran vacío emocional, del que aún no ha logrado desprenderse. Animado por Sara, se decide a cerrar de una vez por todas ese episodio de su pasado, para lo que tendrá que re-conocerse a sí mismo y estructurar sus planes de futuro.

Los años de peregrinación del chico sin color, me ha parecido especial. O, al menos, algo diferente a lo que acostumbro a encontrarme tras la cubierta de un libro. No deja de ser una revisión del pasado que desemboca en una costura firme de las heridas a medio cicatrizar, pero una revisión envuelta en tal lirismo, en una prosa que baila entre lo emotivo, lo espiritual y lo verídico, y semejante ambigüedad, que tiene algo. Es complicado reflexionar sobre este libro, básicamente porque los hechos que se nos presentan son escasos y, al igual que los personajes, complejos, enrevesados e incluso surrealistas. No obstante, me hago una idea bastante clara de qué es lo que ha querido trasmitirnos Murakami. Y de cuál ha sido su impacto en mí. 

El chico sin color. Más allá de la significación literal de esta expresión que da título al libro, el chico sin color es el centro de todo, una bonita ¿metáfora? que representa a la perfección la vacuidad en que se ha convertido la vida de Tsukuru. Este vacío, ese abismo por el que el protagonista se paseó tras la angustia del abandono, es el génesis de toda la historia. Un joven que siempre había estado rodeado de cuatro amigos, cuya relación se prometía irrompible y que, de la noche a la mañana y sin una explicación aparente, se ve solo, es algo difícil de asumir. No obstante, se trata bien esa separación, esa fragmentación, hasta el punto de llegar a entenderla. Y, ¿por qué el chico sin color, aparte de por esa desazón, esa angustia continua, esa caída libre interminable? La razón es simple:
los cuatro amigos con los que formaba ese grupo tan estrecho tenían un color en su apellido. Salvo él.
Aka, Ao, Shiro y Kuro
Tsukuru (del verbo tsukuro, crear)
Partiendo de esa premisa, que lo hacía sentir, a menudo, como un intruso en medio de aquellos cuatros complementos del mecano, la separación lo destroza y debe superar una época de tinieblas, en que ronda el suicidio. Sin embargo, logra salir adelante, dejando de lado el dolor para centrarse en su nueva vida en la enorme Tokio, muy lejos de su natal Nagoya donde sus ex-amigos permanecían. Hay diferentes personajes que aterrizan en su vida, como Haida, pero lo importante, lo verdaderamente importante, es volar al momento en que Tsukuru comienza a descubrir qué fue lo que realmente sucedió.
Y, ¿qué sucedió? ¿Por qué sucedió? ¿Quién lo orquestó? Aquí es donde yo veo la parte surrealista de la historia (junto con otro elemento previo que no os he mencionado, pero que tiene que ver con Haida). A mí me costó entender el porqué de ese corte tan precipitado entre Tsukuru y sus amigos, pero la respuesta que se nos da no me ayudó mucho, la verdad. Sin embargo, Murakami consigue darle las vueltas suficientes a la historia ya hacia el final, que todo acaba encajando. Todo tiene que encajar y ni siquiera rechina al empujar las piezas.
Más vale que te quede grabado: la Historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo.
Quizás no entendáis lo que trato de decir, pero es que mantengo un gran conflicto conmigo misma en este asunto. Me he leído un libro cuya principal intriga no me la tragaba, pero que acabé por aceptar e incluso entender en el momento del final. Porque sí, porque tenía que ser así y porque el autor la hace creíble a basa de argumentos que, por separado, tienen poco que peso, pero que ganan en coherencia al sucederse unos a otros. Y, principalmente, lo que contribuyó a que entendiese ese abandono, fue el reencuentro de Tsukuru con una de sus antiguas amigas, una escena repleta de tensión que torna en emotividad al recordar el pasado.
¿Qué final merecen las desventuras de Tsukuru? Probablemente el cierre que se nos presente sea el más indicado, pero no es, ni de lejos, el más esperado ni el más adecuado para el frágil corazón de un hipotético lector. Hubiera sido complicado cerrar esta obra sin echar a pique todo ese espiritualismo, esa constante exploración interior del protagonista, pero dejar una incógnita como fin a una especie de cadena de incógnitas es algo cruel. Aunque, repito, posiblemente necesario.
Así pues, mi primera toma de contacto con Haruki Murakami se salda con buenas sensaciones. Muy buenas, me aventuraría a decir. Me ha parecido diferente el ambiente que rezuma su historia y me ha gustado la manera en que maneja estas situaciones tan sencillas a priori (y terrenales) y consigue darles la vuelta para buscarle el doble sentido a cualquier detalle. La mayor pega que se me ocurre viene, además, de este último apunte: las situaciones sencillas. Creo que, por momentos, la trama peca de ser excesivamente plana, sin una salida clara y lógica al final del túnel. Eso sí que me ha hecho desidealizar un poco al autor, del que, siendo sincera, me esperaba algo más espectacular. No obstante, mi aventura murakamiana no ha hecho más que empezar, y mis próximos puertos van a ser Tokio Blues  y 1Q84. Entonces, con una opinión más extensa y más experimentada, podré evaluar a este autor tan especial.

Reseña: Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

¡Toca volver con las reseñas! Hoy os traigo la de un libro de Albert Espinosa, un libro corto que se lee volando, pero que me ha dejado algo contrariada. Leed más abajo y os enteraréis del porqué.

 


¿Y si con solo mirarte pudiera desvelar tus secretos más profundos?
¿Y si con solo mirarte pudiera sentir con tu corazón?
¿Y si en solo un instante fuera posible saber exactamente quiénes somos el uno para el otro?


 

 Utilicemos el sarcasmo.
Un día transcribiré las diatribas que me planteo y autodedico cuando no puedo dormir y conseguiré que una editorial publique estas divagaciones nocturnas. La gente lo leerá y pensará: ¿Esta mujer preferirá la maría o será más de coca?
Cerremos este inciso sarcástico.
Tras esta salida de tono tan necesaria absurda, me pongo seria, porque toca reseñar. Reseñar un libro corto, de título apetecible y que parecía una opción amena para digerir las reflexiones murakamianas daba la impresión de ser entretenido y sencillo. Además, Albert Espinosa era uno de esos autores a quienes tenía muchas ganas: había dejado pasar Brújulas que buscan sonrisas perdidas, y la inminente publicación de El mundo azul. Ama tu caos., me hizo quitarle las telarañas a este librito y decidirme a leerlo. [Ñiaaammm, Ñiaaaaamm] Ese fue mi cerebro asimilando todo lo que se supone que pasa en esta historia.
Os pondré en situación (pero en situación de la misma manera que nos pone el libro abrid bien los ojos-) , porque la sinopsis que se nos ofrece de esta novela deja bastante que desear y explica, de lo esencial, más bien poquillo.
 
Marcos acaba de perder a su madre, pero no tiene ni un respiro porque tiene trabajo. Han encontrado un extraterrestre, al Extraño, y necesitan su ayuda para determinar si realmente es un extraño o tan solo un impostor. Sin embargo, Marcos se enamora ese mismo día. Se enamora, un flechazo, desde la ventana de su casa el día en que finalmente va a poder dejar de dormir de una vez por todas y dejar de ser un humano con limitaciones para ser un hombre dedicado a su vida las 24 horas del día.
En un periodo de tiempo corto, todos los acontecimientos que desbarajustan la vida de Marcos van a verse entrelazados y van a ser de vital importancia para descubrir qué sucede con el extraño, con la chica y con el destino de Marcos.
 

¿Seguís sin tener mucha idea de qué va esta historia? No pasa nada, así estoy yo, y eso que han pasado unos cuantos días desde que me leí el libro, y he tenido mi tiempecillo para digerirlo todo, consultar dudas en páginas determinadas y reflexionar bien sobre lo que quizás quería decirnos el autor.

Para un libro con un título largo, pero muy atractivo (al menos para mí), yo me esperaba una historia de amor. Sí, sé que no me había currado mucho mis expectativas, pero eso fue lo que me sugirió la portada y el título de esta novela. Que me haya equivocado le da un punto al autor, que ha conseguido colármela por completo. Sin embargo, no voy a protestar por encontrarme algo totalmente diferente de lo que pensaba, es más, me encanta darme cuenta de lo prejuiciosa que puedo llegar a ser con los libros y de lo equivocada que estoy miles de veces. Sin embargo, más allá de mis ideas preconcebidas, creo que me he confundido de lectura. Sí, creo que este libro no era para mí. Hay veces que tengo la sensación que hay historias que, por mucho que lea y relea, nunca llegaré a apreciar bien, porque tengo un nivel de escepticismo muy desarrollado. ¿A qué viene eso? Muy fácil: me cuesta mucho creerme las cosas y, con los libros, cuando los autores empiezan a tratar temas sobrenaturales, fantásticos o fantasiosos (sin más), soy más exigente aún. A lo mejor acepto con más facilidad que Stephen King cree a un payaso comeniños, que que Albert Espinosa nos traiga a un chaval que tiene un don y que va a hablar con un extraterrestre.
Fallo mío, pero esto no lo puedo remediar.
Y con la cantidad ingente de obstáculos que ha tenido que sortear este libro en mi cabezota, no sé ni siquiera como no ha echado a correr en cuanto me lo he cogido para destriparlo en la reseña. Pero bueno, dejémonos de cháchara y pongámonos serios.
TODO LO QUE PODRÍAMOS… es una novela corta, de apenas 200 páginas, que se lee en un santiamén. Tiene una prosa correcta, con aires de elegancia bien logrados en determinados fragmentos, pero que es un poco inestable y no mantiene el nivel en toda la obra. Aun así, está bien escrita, no hay enormes fallos de expresión y tiene cohesión. Es cierto que es mejorable, como en la mayoría de los casos, pero no es el problema. Para mí, la estructura y la forma son puntos positivos.
Y es ahora cuando entramos en la trama. Trama que me llevaría bastante tiempo explicar, porque primero debería ponerme de acuerdo conmigo misma. Me imagino que ya habréis intuido en mi resumen-argumento-intentodecosasimilar que me ha costado enlazar los cabos sueltos de esta historia de una manera coherente. Tenemos un poco de ciencia ficción (con una inyección que elimina el sueño para siempre) que, combinada con elementos de su estilo y más desarrollada, podría ser un verdadero puntazo; también hay un extraterrestre (un tema muy exprimible), amor a raudales (tanto un amor un tanto controversial, como un amor más normal pero agradable), y un protagonista con un don.  No me digáis que no podrían sacarse buenas historias de ahí, ¿eh?
Bueno, pues yo he llegado a la conclusión de que, por separado, son temas geniales, pero juntos se pierden en los límites del quiero y no puedo.
En la primera parte de la historia asistimos a una mezcla de recuerdos de Marcos que se entremezclan con la adoración por su madre fallecida y con el desasosiego que lleva a cuestas por culpa del asunto de dejar de dormir para siempre. Es una parte lenta, que cuesta leer y que tampoco cuenta demasiado. Sin embargo, la segunda mitad es mejor. Conocemos al Extraño, conocemos al amor fugaz de Marcos y vemos la unión entre ellos. Debo decir que la conexión es surrealista, pero bueno, eso es pasable.
Luego, al final, hay un tema que no terminé de entender del todo, que vendría a explicar por qué Marcos tiene un don. Es un asunto con varios universos paralelos, y másallases que confluyen en el Extraño, Marcos y la chica.
Eso sí, el FINAL es para matarse.
¿Que el pobre Marcos se acaba de enamorar de verdad y vas a decirme ESO? Dudo mucho que os lo imaginéis, pero es que la última frase del libro es… Es cruel. Hala, ahora os quedáis con la duda.
Un último dato antes de concluir con esta extraña reseña: LA MADRE DE MARCOS. Sí, la madre con mayúsculas, porque se merece toda vuestra atención. OJO, spoiler. Esta señora sería una poetisa, porque nos deja unas buenas frases en el libro, pero está claro que era una depravada enamorada de su pobre hijo. No sé si me da repelús, mucho repelús o verdadero asco la manera en que nos la muestra. Si era la intención del autor crear un personaje tan desagradable, chapó. VUELVE, se acaba el spoiler.
En resumen, nos encontramos con una historia especialilla, que mezcla elementos de aquí y de allá que van a estar interrelacionados. La prosa es bastante buena, sencilla pero elegante por momentos. El protagonista está poco trazado, poco desarrollado (o menos de lo necesario) y no he terminado de congeniar con él, pero tiene una personalidad decente y, bueno, no está tan mal. Los secundarios sí que son muy vagos, muy ambiguos, pero creo que no desdicen mucho con el tipo de trama en que están enmarcados. Trama que, por cierto, hay que tomarse con calma y tratar de no ser científicamente objetivos o muy lógicos, porque entonces adiós a la posible emoción.
Personalmente, no me ha gustado mucho, sobre todo por culpa de la mezcla de semejante cantidad de elementos, un poco excesivos, pero tampoco ha sido una lectura especialmente negativa, porque me siguen quedando ganas de leer al autor. Eso sí, en un futuro no muy cercano, que necesito rumiar bien toda esta información.
No sabría si recomendaros este libro, queda muy a vuestra elección, pero si decidís ir a por él no seáis prejuiciosos y tratad de apreciar el potencial de sci-fi que yo no he disfrutado. A ver si tenéis suerte.
 
DATO.- La introducción de esta reseña no tiene nada que ver con el lío de cables que tiene la historia de este libro. Lo prometo. 
 
Et voilà! Hasta aquí la reseña de hoy ^ ^ Espero que os guste (y espero no haber sido muy dura con el libro).

Reseña: Al otro lado del cristal, de J.M. Peñate Rguez.

Y después de un siglo y medio, volvemos con las reseñas. He elegido este libro para retomar la sección tras este mes de desorden, más que nada porque lo tengo desde hace casi dos meses y no había podido ponerme con él. Por otro lado, le prometí la reseña al autor (Al que solo me queda darles las gracias por el libro) y, al igual que no me gusta que me hagan esperar, no quiero hacerle esperar indefinidamente a él.

En La pala, un ritual es llevado a cabo por los habitantes de un pueblo remoto, ; el protagonista de Dios Roco se convierte en testigo involuntario o nexo de unión entre dos mundos destinados a no conocerse nunca; dos mujeres muy dispares tienen que hacerse a la idea de convivir bajo el mismo techo, en Al otro lado del cristal… El jugador pesimista, junto con otros, tendrá que hacer frente, algo que lo marcará de por vida; en Tercera planta, por favor acompañaremos a alguien cuya memoria hace mucho que lo abandonó en su descenso al siguiente infierno; En la celda de colores la que guarda la más inquietante de las historias; ¿hasta qué punto llegarían unos por impresionar a otros? En Touchdown alguien cruzará esa delgada línea, demostrando una vez más que la estupidez humana no conoce límites.


Al otro lado del cristal está en el mercado bajo el sello de autopublicación Círculo Rojo y consta de unas 490 páginas. Comprende 7 relatos de diferente extensión y temática: La pala, Dios Roco, Al otro lado del cristal, El jugador pesimista, Tercera planta, por favor; En la celda de colores, y Touchdown.
El tercero, el cuarto y el sexto son relatos largos, de 90, 200 y 110 páginas, respectivamente; mientras que los otros responden mejor a la idea que tenemos de relato, menos páginas y menos personajes y mucho atino.
No tendría mucho sentido que hiciese una valoración del libro en su totalidad, porque tengo opiniones muy distintas dependiendo de los textos, y sería injusto bajar la nota por tal o cual; o subirla mucho habiendo alguno que me hubiese parecido nefasto.
 
LA PALA

Es el primero y el que invita a conocer la pluma del autor. Está envuelto en una atmósfera muy negativa, muy triste y con perspectivas de futuro nada halagadoras. Tenemos a Max y a otro par de hombres, personajes principales pero muy vagos, que se nos esbozan pero sin más, lo cual está bien (es uno de los principios del relato corto, porque no tiene sentido centrarse demasiado en los personajes sino en la trama), aunque se agradecería que se nos enmarcaran un poco más es el espacio. En un pueblo prácticamente desierto la vida se acaba. Una serie de hombres esperan por su final en orden alfabético, y se ayudan mutuamente a abandonar este mundo. ¿Por qué La pala? Max se encarga de enterrar a un amigo suyo y decide legarla cuando le llegue el momento a él mismo.

Sinceramente, este ha sido uno de los relatos que menos me ha gustado. La prosa es agradable y transmite bastante, especialmente al principio, mientras tiene lugar la peripecia de Raymond, pero se aprecia mejor el estilo del autor en otros textos.
 6/10
DIOS ROCO
Segundo relato y no demasiada garra, pese a la interesante proyección que se nos muestra. Din y Don, dos hermanos, discuten por culpa de Dina, una especie de amor de verano que se les había escapado. La echan de menos, así que se deciden a ir en su busca, abandonando por primera vez su tierra. Y su tierra es Roco, el perro de Andy. ¿Y eso cómo? Bueno, tras una segunda lectura me di cuenta de que Din y Don eran dos pulgas (no estaba muy despierta cuando me lo leí). Así pues, los dos hermanos deciden emprender una especie de aventura, lanzándose de una oreja a la otra del perro para encontrar a su amada. En realidad, no asistimos a la experiencia en sí, sino a una serie de conversaciones entre ambos.
Ha sido, sin duda alguna, el que menos me ha gustado de todo el libro, porque no conseguí coger el interés por él, aunque debo reconocer que la ambientación está bastante lograda y que los personajes no dejan de tener una especie de doble cara, de doble intención, que a mí me ha parecido irónica.
5/10
AL OTRO LADO DEL CRISTAL
Aquí las cosas empiezan a calentarse. No sé si os lo había dicho, pero escribir relatos no es tan difícil. Lo difícil es escribir buenos relatos. Esbozar unos rasgos básicos, dar personalidad a unos personajes de breve vida sobre el papel, meterlos de lleno en una historia coherente y cerrarla con éxito, tiene su misterio y es por eso que los escritores no nacen debajo de las piedras, pero a lo largo de 100, 200 o 300 páginas, se termina por dar cabida a todos estos puntos en la obra. ¿Qué pasa con los relatos o con las novelas cortas? Hay mucho menos “espacio” para tratar los mismos asuntos (o similares). Y es por eso que admiro cuando una narración medianamente corta consigue engancharme y gustarme.
Al otro lado del cristal es una buena demostración de la calidad y del potencial del escritor. Hay buenas prosas y descripciones que hacen lo que su propio nombre indica, sin irse por las ramas, pero embelleciendo el texto en su justa medida. Además, me ha gustado mucho cómo la prosa varía de registros y cómo pasa de palabras brillantes y elegantes a un lenguaje más raso, incluso vulgar si es necesario. Y, ¿qué nos cuenta esta especie de novela corta? Dos hermanas, dos gatos y una especie de apocalipsis. De un momento al otro, el fin del mundo llega. Las personas expuestas al aire libre fallecen inmediatamente por culpa de algún componente excesivamente tóxico, y los que están en el interior no deben salir a no ser que apuesten por una muerte segura. Jana y Laura, hermanas con una relación no demasiado buena, se quedan encerradas en casa de la primera y allí permanecen, en el momento de la propagación de esta muerte inminente. Acompañadas de su gato Merry, y del ausente Chester, deberán tratar de resistir en la soledad de la enorme casa, ahorrando recursos y apoyándose mutuamente.
El tema del fin del mundo, del fin de la humanidad está tratado con mucho gusto, con cuidado, sin oleadas zombies o barbaridades similares, y es bastante creíble, aunque hay algunos cables sueltos (consecución de alimento, corriente, agua, televisión), que no quedan demasiado definidos, pero que puedo pasar por alto, dado que el fuerte de la trama está bien conseguido y es interesante. El final me gustó, porque me di cuenta de que realmente había logrado congeniar con las hermanas y no habían pasado por la lectura como dos personajes más.
7/10
EL JUGADOR PESIMISTA
Esta fue y es, para mí, la mejor historia de todo el libro. Es una novela en toda regla, con su planteamiento, su nudo y su desenlace, su protagonista con luces y sombras, secundarios y un buen giro final que recoge toda la trama. Se explora la vida y la muerte desde un punto de vista muy peculiar y, que, pese a lo variopinto de la visión, tiene una credibilidad muy alta. El personaje central se nos presenta en su adolescencia: Peter, 15 años (sino me bailan las cifras), de familia pudiente pero solitario, y con amigos dados a las peroratas filosóficas entre humos varios y alcohol. Lo conocemos una tarde en que las cosas se le van de las manos y el alcohol es demasiado en su sangre. Va al baño y, en medio del ejercicio de vómito ininterrumpido, muere.
Muere, y es ahí que comienza lo importante. Un viaje ¿interior? por las derivas del universo, en planos alternativos, en los que deberá jugarse la vida en una partida de un extraño juego de mesa. Cuatro oponentes que, frente a frente, tendrán que continuar jugando y jugando, incluso si todo lo que tienen a su alrededor no tiene como fin más que entorpecer su supervivencia. Jóvenes de otras épocas, pasado, presente y futuro, cuya única misión es volver a esa vida que tantas veces pensaron abandonar.

Peter es un personaje que dista mucho de ser plano. Hay una buena evolución desde el principio, cuando apenas se le podría distinguir del retrato que se hace de sus amigos de divagaciones, hasta el final, cuando la impresión es mucho diferente. Por otro lado, el autor es capaz de darle un matiz moralista a todo esto. Y lo hace en medio del caos, en medio de una historia buena o muy buena que, además de entretener, hace que uno se detenga a pensar y plantearse muchas cosas.

Además, pese a que es el más largo de todos (con sus buenas 200 páginas), es el que más rápido me terminé, porque lo empecé y me fue imposible dejarlo de lado para hacer otra cosa, ya que tenía la imagen de Peter y de sus problemas acompañándome. Solo por poder disfrutar de esta historia, merece la pena echarle un vistazo al libro.
9/10
TERCERA PLANTA, POR FAVOR
De entre los relatos puros y duros, me quedo con este, sin duda. Volvemos a tratar la muerte desde una perspectiva casi paranormal, dándole vueltas a la parte más irracional que hay dentro de nosotros. Una especie de terror, de miedo, emana de las breves páginas que ocupa. De nuevo nos encontramos con una ambientación muy buena (probablemente la mejor de todas las historias), y debo reconocer que se me hizo muy corto, porque tenía la esperanza de enfrentarme a una trama más extensa y con más cosas que contar. Sinceramente, creo que podría ser un relato ampliable a texto más extenso con calidad.
 7/10
EN LA CELDA DE COLORES
Comparte, junto con El jugador pesimista, mi pódium particular de este libro. La lectura es más amena si cabe, centrándose en la trama y dando rienda suelta a la imaginación. Hay bastante acción y una historia macabra en el trasfondo. Alcatraz, la temible Alcatraz, es la fuente de todo el mal y la parte de la trama que se desarrolla en su interior tiene un punto entre misterioso y cruel. El asunto de la celda de colores está muy bien traído (pensé que la explicación iba a ser mucho más rápida y menos ingeniosa), y pese al carácter fantasioso y totalmente paranormal que tienen los hechos, repito la sensación de veracidad que el autor ha conseguido transmitirme y que es algo de agradecer.
Os resumo brevemente el argumento: una pareja se va de vacaciones y realiza una visita guiada por la antigua prisión de Alcatraz. Sobre ella corren numerosas leyendas, y el guía que se encarga de mostrarles los lugares más reseñables, les cuenta algunos de ellos, aprovechando el morbo que sabe que suscitarán para mantener al público atento y despierto. Sin embargo, uno de los visitantes es Roy Olsen, que desoye las advertencias del guía de no encaminarse por unas escaleras. Nadie sabe lo que sucede, pero a Roy lo encuentran horas después, casi inconsciente, tirando en el suelo de una celda. A partir de entonces, nada será igual en casa de la familia Olsen.

El padre sufrirá un cambio completo de la personalidad, el perro lo rehuirá, la madre se verá totalmente inmersa en el desastre que se avecina y Marina, la hija, será la más afectada por todo el asunto. Reencarnaciones, sangre y culpas injustas, que llevarán hasta esa celda de colores que Wanda, la nueva limpiadora del psiquiátrico, deberá limpiar sin tocar ni un solo objeto de su inquilina.

9/10
TOUCHDOWN
Este último relato no lo cogí con demasiadas ganas, eso para empezar, pero tampoco conseguí reengancharme. Tras la historia de la celda, quería más cosas macabras y hasta sádicas (sí, mi mente me traiciona con las lecturas fuertecitas), y me costó dios y ayuda terminarme el libro de una vez por todas. El relato me gustó y no me gustó a la vez. La prosa es buena, la trama no está mal y, en general, la idea es bastante entretenida, siguiendo en la línea marcada por el autor desde el comienzo; así que creo que la que ha fallado en este caso he sido yo. No conecté con los personajes y no he sabido apreciar verdaderamente la historia.
Aun así, creo que esa serie de touchdowns, de momentos de gloria un tanto oscuros, tiene su miga, y probablemente lo releeré para hacerme una opinión un poco más fiable.
 6/10

Así pues, en general mi sensación tras esta lectura está entre buena y muy buena, con picos de excelencia en dos de las historias más extensas. He descubierto a un autor que no ha publicado, precisamente, lo primero que ha escrito y en cuyos textos se encuentra madurez y un buen estilo. Todo mejorable, por supuesto, pero con un nivel bueno a estas alturas. En los relatos, más allá de haberlos digerido con más o menos placer, he disfrutado de una prosa correcta y de descripciones muy bien elegidas. Los diálogos, a menudo difíciles de trabajar y de hacer creíbles, no son un problema en absoluto, y los protagonistas de los relatos están bien definidos, aunque hay casos en que los personajes secundarios quedan un poco en el aire. Me gustan los temas que trata, muerte, moral, etc., aunque creo que pueden parecer algo monótonos si los comparamos, ya que hay bastantes elementos en común entre algunos relatos. Aun así, mantengo mi opinión positiva.

 

 

Y hasta aquí la reseña de hoy. Me he tomado con calma mi regreso a las redes, así que esta semana va a ser de adaptación y todavía no va a haber tantas reseñas y entradas como me gustaría, pero estoy calentando motores. Espero poder preparar algunas cosas y enseñaros fotos sobre el viaje.
Un abrazo :3