Reseña: Play #1, de Javier Ruescas

Toca volver a la carga con las reseñas después de este parón por culpa de exámenes. Pese a que hubiera podido compartir con vosotros algún post, mi ordenador decidió tomarse un suspiro y acaba de llegar del servicio técnico; así que he tenido que apañarme con un ladrillo que tarda media hora en encender y otra media en abrir el explorador 😦 Pero bueno, ¡ya estoy de vuelta! Y, ahora que llega el verano, espero ponerme al día y publicar las reseñas pendientes y mis opiniones de un montón de películas y series ^^

Nadie diría que Leo y Aarón son hermanos. El primero es presumido y ambicioso; el segundo, tímido y reservado. Pero ambos desean algo. Mientas Leo sueña con hacerse famoso a toda costa, Aarón no deja de pensar en cómo puede recuperar a su novia, quien, tras ganar un concurso y convertirse en una estrella mundial, se ha vuelto inaccesible. Un día, husmeando en el ordenador, de su hermano, Leo descubre que Aarón tiene un talento desbordante para la música, y que ha compuesto y grabado varios temas que no tienen nada que envidiar a los hits más populares del momento. Sin meditar las consecuencias, Leo decide darlos a conocer por internet, y muy pronto el fenómeno Play Serafín – el nombre que le ha puesto al canal de YouTube- estalla por toda la red…


Javier Ruescas llegó a nuestras vidas con este libro, Play. Novela juvenil, fresca y que se ha convertido en todo un fenómeno editorial en España y países hispanohablantes, además de haber sido traducida a idiomas varios. Pese a que llevo un tiempo medio desconectada de la novela juvenil, esta obra española me llamaba la atención, así que me hice con ella. Después de tenerla cogiendo polvo en la estantería durante tres o cuatro meses, decidí leerla. 

Antes de pasar a desgranar mis impresiones, voy a comentaros algo que siempre me pasa cuando o bien leo ciencia ficción española, o bien cuando leo sobre asuntos adolescentes made in Spain. Acostumbrados como estamos a que los países anglosajones copen tanto cine como literatura (o, al menos, la literatura que resuena a bombo y platillo por todos lados), a mí se me hace extraño descubrir, por ejemplo, una novela de magia donde el protagonista se llame Pedro y se apellide López, o una historia de instituto en la que la pobre chica marginada sea Nerea Núñez. Y, mal que me pese, me cuesta mucho más meterme dentro de la trama, conectar con los personajes, si los ubico en un lugar que conozco y si son, más o menos, de la forma que uno espera y ha conocido. Porque sabemos que en EEUU hay taquillas, un baile de fin de curso, equipo de baloncesto, de béisbol, de hockey… Con sus cheerleaders revoloteando por aquí y por allá; mientras que a los personajes de estas novelas sitiadas en España no puedes hacerles guardar sus libros en una taquilla con la misma asiduidad, ni volverse locos por la pareja del baile, ni pelearse por quien es la jefa de las animadoras. Y, lamentablemente, lo que se tiende a hacer (generalizando, por supuesto) es cambiar Miles Green por Andrés Tomé y dejar el resto parecido, cuando las cosas no deberían ser así, ni mucho menos. 

 

Y bien, ¿a qué venía este párrafo tan… moralizador? Pues, obviamente, lo que he leído de juvenil ha sido americano o británico, grosso modo, y probar algo nacido de una pluma nacional me producía tanta curiosidad como recelo.  

Creo que el autor capea el temporal con bastante maña, para ser sincera. Aarón y Leo, Leo y Aarón. Dos protagonistas unido por su consanguinidad y separados entre ellos por un abismo. Partiendo de una relación fraternal complicada, con un chaval tímido en los 17 y un vividor ya por los 20, Play nos presenta una serie de situaciones que rayan lo surrealista, pero que se acoplan bien entre ellas y nos regalan un resultado BIEN. Me remito a la sinopsis para comentar vagamente el argumento. 

Nadie diría que Leo y Aarón son hermanos. El primero es presumido y ambicioso; el segundo, tímido y reservado. Pero ambos desean algo. Mientas Leo sueña con hacerse famoso a toda costa, Aarón no deja de pensar en cómo puede recuperar a su novia, quien, tras ganar un concurso y convertirse en una estrella mundial, se ha vuelto inaccesible. Un día, husmeando en el ordenador, de su hermano, Leo descubre que Aarón tiene un talento desbordante para la música, y que ha compuesto y grabado varios temas que no tienen nada que envidiar a los hits más populares del momento. Sin meditar las consecuencias, Leo decide darlos a conocer por internet, y muy pronto el fenómeno Play Serafín estalla por toda la red…

 

Desde la contraportada vemos cómo va a ser la historia, y no lo hace en esta sinopsis, si no en una oración que las introduce. El amor es la meta… La fama, su único camino. 

La pluma de Ruescas es normalilla, ágil, pero nada más. Prosa sencilla, que se devora, sí, siguiendo bien los puntos comunes del género, con un léxico común que, de vez en cuando, decide refrescarse introduciendo un palabro que no concuerda demasiado con el ritmo e impresión que yo creo se pretende lograr. Aún así, esta lectura de enunciados breves, pausas bien marcadas y capítulos perfectamente cortados en el momento clave, sabe muy bien lo que se trae entre manos. 
De la trama podría mencionar muchas cosas, positivas y de naturaleza dudosa. Positivo es el desarrollo central de la obra, que pasa de un principio lento, a un nudo bien estructurado y donde encontramos las emociones que debemos encontrar. Positivo, también, es el modo en que vamos conociendo a ambos hermanos, cómo conectamos con uno o con otro y queremos pasar capítulo tras capítulo para no perderle de vista. Positiva, de nuevo, es esa división en capítulos cortos, narrados en 1ª persona tanto por Aarón como por Leo alternativamente. En la parte de naturaleza dudosa yo incluiría las continuas referencias a: 1) canciones, 2) películas, 3) libros, 4) internet…; o que tengamos, por ejemplo, personajes bastante estereotipados, porque los hermanos no presentan rasgos demasiado innovadores, aunque trate de dársenos una imagen diferente de ellos (y, además, no se ahonda demasiado en los personajes secundarios: amigos de Aarón, padres…). En el apartado negativo solo introduzco un ítem, pero creo que es demasiado importante para el transcurso de la historia como para pasarlo por alto: Delilah. Que un chaval se lance a la aventura, dejando atrás familia y amigos y embarcándose en una travesía cuyo final es bastante incierto, para reganarse el amor de una pseudonovia que, casualmente, acaba de convertirse en una estrella mundial es bastante… Bastante… Bastante ¿incomprensible? ¿Irrisorio? ¿Surrealista? ¿Hiperrealista? ¿Ilógico? 
Que no digo que no sea una buena idea, pero, mirándolo objetivamente, suena descabellado que alguien de 17 años lo arriesgue todo solo para encontrar a una chica (¡Con 17 años!) con la que ni siquiera mantiene una relación estable (o una relación, ya puestos) y que, para colmo de todos los males, se ha esfumado sin molestarse en decirle palabra. Amor adolescente, dirán algunos. ¿Amor adolescente? ¿De veras? Pues mira, a mí no se me ha ocurrido jamás de los jamases coger mis ahorros, pillar un vuelo e irme a Estados Unidos para buscar a alguno de esos actorcillos que han pasado por Disney y tratar de llevármelo. 

“Nosotros marcamos nuestro destino con nuestras decisiones, y no podemos permitir que los miedos y las inseguridades nos impidan tomarlas.”

 

Pero bueno, dejando las ironías de lado, queda mencionar la parte principal que no son sino los protagonistas. Aarón es el hermano de 17 años, tímido, pasota y algo friki. Leo no es nada, pero se las da de todo. Y, con estas dos oraciones, me quedo tan ancha describiéndolos. Podría añadir más cosas, como que Leo se largó de casa habiendo sustraído los ahorros de Aarón para vivir el sueño americano, o mencionar también que Aarón es un sensibleras, o que no dejan de discutir… Pero serían, en todo caso, datos adicionales con los que os encontraréis durante la lectura.
Así a modo de cierre, os comento que el final es un tanto especial. Como dice ese fantástico refrán quien mucho abarca, poco aprieta, y creo que se ha cortado esta primera parte un poco a ciegas. Sí, se mantiene la tensión e incita a continuar leyendo, pero no deja de parecer una conclusión algo coja, acelerada, precipitada, que contrasta con el buen ritmo del resto de la obra. 

En resumen, Javier Ruescas se ha sacado de la manga una obra juvenil interesante. La música es un buen aliciente, así como lo es la relación entre hermanos y la sorprendente búsqueda del amor. Me ha parecido un libro entretenido, que se deja leer con avidez, pero tampoco creo que sea merecedor de tanta fama. Hay obras juveniles más innovadoras, con personajes más profundos (aunque reconozco que los hermanos -ya os lo mencioné más arriba- están bien construidos) y tramas infinitamente mejores. Aún así, no dejo de recomendárosla, porque, si algo tiene muy logrado, es que Play se deja querer.

 

Et voilà! Hasta aquí la reseña de hoy. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado el libro? ¿Habéis leído más obras del autor? 

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15 comentarios en “Reseña: Play #1, de Javier Ruescas

  1. Hola^^
    El autor me gusta mucho y hace tiempo que le tengo ganas a la trilogía, pues creo que será una lectura fresca, entretenida y sencilla, así que espero conseguir Play pronto, a ver si me gusta tanto como espero.
    besos!

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  2. Mmmm, este libro se está comentando mucho últimamente, pero la verdad es que a mi no me ha llamado nunca la atención, y tras leer tu reseña lo descarto definitivamente, porque los defectos que mencionas me suelen molestar bastante, así que no creo que disfrutara la lectura.

    Besooss!!

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  3. ¡Hola! He visto buenos comentarios de esta trilogía y en general, de los libros de Javier Ruescas. Planeo darle una oportunidad a alguno para cuando quiera leer algo ligero, pero no sé si lea precisamente Play, ya que como es una trilogía y tengo muchas sagas sin terminar de leer…
    Gracias por la reseña 😀

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  4. Por lo que he visto por ahí al muchacho parece majete y esta trilogía a veces tengo ganas de leerla, pero luego me lo pienso y mejor que no, porque llevo tiempo muy off con la novela juvenil, y aparte tengo cierto trauma con los primeros capítulos que leí de una novela suya anterior de ciencia ficción que me pareció malísima. Que dicen que en esta trilogía se nota mucho la mejora, pero aun así…

    Bienvenida de vuelta al mundo de los no esclavos de los exámenes, por cierto ^o^

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  5. Hola 🙂 Hace mil años que no me paso por aqui, madre mía :O Respecto al libro, es una trilogía que fui leyendo según fue saliendo, y con cada libro creo que se nota la mejoría de J.Ruescas escribiendo, sobre todo el último, que tengo clarísimo que es el mejor de todo. Un besin^^

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  6. Hola!! odavia no tuve la oportunidad de leer nada de Javier, pero muero por leer estos libros, llevo viendo Play en diferentes blogs y le tengo muchisimas ganas. Espero poder leerlo pronto.
    Me quedo por tu blog, besos!!

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  7. ¡Hola hola!

    Este libro me llama la atención y siempre que lo veo en la biblioteca dudo si cogerlo o no, pero acabo dejándolo porque las reseñas son como la tuya, lo dejan como un buen libro para pasar el rato y que está bien, pero no es la graaaan cosa. Aún así supongo que algún día lo leeré 😀

    ¡Un besito!

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  8. Este libro lleva tiempo llamandome la atención, ya tengo en mente lo que dices -que tampoco es una gran obra- pero me gustaría sumergirme en sus páginas a ver qué tal ^^

    Un beso, nos leemos!

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  9. ¡Buenas! Pues la verdad es que a pesar de las buenas críticas que está cosechando este autor, no me llama para nada la atención ninguno de sus libros, y eso que en sus vídeos parece muy majete, pero yo que se… Simplemente no me llama… De hecho, esta trilogía es la que menos me apetece leer. Quién sabe si acabo dandole una oportunidad, pero por el momento no.

    Un besito.

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  10. Hola, si quieres probar la pluma de Javier Ruescas de verdad (y no lo que últimamente está escribiendo que me parece que es bastante mediocre) prueba a leerte la trilogía “Cuentos de Bereth”, fue lo primero que publicó, pero para mí de lo mejor que tiene, también es verdad que además de “Tempus Fugit” y “Play” no he vuelto a leer nada más de él, pero por lo que he visto no me he perdido mucho. En serio échales un vistazo porque merecen bastante la pena, sobre todo teniendo en cuenta que era muuuucho más joven que ahora.

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