Reseña: La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado

¡Buenas!
Siento no estar pasándome por vuestros blogs demasiado a menudo, pero cuando cojo el orde por la noche lo único que hago es adelantar poco a poco las entradas, porque el verano me hace aún más vaga de lo normal… Pero bueno, aunque no me paso con mucha frecuencia, sigo visitándoos. Hoy os traigo la reseña de un libro que me gustó mucho y que devoré en un par de días. Es La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado. ¿Lo conocéis?

 

 

Prepárate a transportarte a la Sevilla del xvi, a un fascinante mundo de mendigos y prostitutas, nobles y comerciantes, espadachines y ladrones. El amor, la pasión y la venganza son los pilares de esta magistral novela de aventuras en torno a un niño salvado misteriosamente de la muerte, que crecerá para erigirse en la última esperanza de los desfavorecidos. El destino de Sancho y el de quienes le rodean hunde sus raíces en los secretos orígenes de la literatura. Su historia te cambiará para siempre.


Spoilers señalados
Descubrí al autor en una reseña de su novela El paciente y después comencé a escucharlo en los podcasts de Todopoderosos, así que me hice con dos obras suyas: esta y Espía de Dios. De esto hace ya algunos meses, pero no fue hasta hace una semana cuando me entró el gusanillo. Me encanta la historia y este medievo tardío y sevillano pintaba muy bien. Y muy bien me ha sabido.

 

 Es muy difícil no sentirse atraído por la Historia, de una u otra forma. A mí me encantan las ambientaciones medievales, renacentistas y los años  finales del siglo XVIII. El resto sigue produciéndome curiosidad, aunque  me cuesta más encontrar un libro que encaje con lo que busco. La Historia de España es fascinante y, cuando uno lee novela histórica, descubre esos pequeños detalles que los libros de texto no mencionan, en favor de batallas, reyes y  tratados. La leyenda del ladrón no se considera novela histórica sino  de aventuras, ya que el autor ha jugado con elementos y personajes para que se amolden mejor a su trama, provocando algunas inexactitudes temporales y materiales, pero la imagen que transmite de la España es muy interesante, y representa la hipocresía social y la diferencia de clases de forma muy visual.  Para bien ser, La leyenda del ladrón debería ser calificada como una novela de aventuras, de base histórica y con tintes de la picaresca.
El autor nos conduce a Sevilla, bañada por las aguas del Betis, cuando era, prácticamente, la capital comercial del mundo. Ciudad de ocio, ladronzuelos y mujeres de vida alegre, cuna perfecta para que se forje la leyenda del ladrón.
El comisario de abastos del rey rescata a un muchacho que acaba de superar la peste. Tendrá 12 o 13 años. Huérfano, es entregado al orfanato de la Hermandad del Santo Niño, al cuidado de los frailes. Pronto deberá deambular por las calles para ganarse alguna moneda que le proporcione sustento. Rebelde como es, Sancho siempre estará en problemas, perdiendo así un oficio que le correpondería al salir del orfanato. En la taberna del Gallo Rojo, soportando las palizas del dueño, conocerá a un personaje que le cambiará, en cierto modo, la vida. La leyenda del ladrón comenzará de la mano del enano Bartolo, seguirá en las galeras con Josué, y se hará grande frente a Monipodio y Vargas.
 Juan Gómez-Jurado traza una historia extensa, que roza las 700 páginas, donde salta a la vista que la labor de documentación no ha sido poca. Prosa sencilla pero elegante, acoplándose a la época y a los personajes. El ritmo es bueno, pese a que he leído que es una de las pegas que se le pone a esta obra, que se hace pesada. No ha sido el caso, porque me he metido tanto en la historia que la he vivido, he sufrido a medida que todo se desarrollaba y he perdido, prácticamente, la noción del tiempo. Se divide en muchos capítulos, de extensión aceptable y saltamos en el tiempo, transcurriendo la historia entre 1587 y 1591, con alguna que otra vuelta atrás, pero todo dentro de un orden.
Situándonos en Sevilla, las aventuras están servidas. Sancho va a pasar de ser un jovencito escuálido a un muchacho duro, que aspira a viajar a las Indias y huir de la ciudad para siempre. En su camino se va a cruzar Bartolo, un enano de gran carisma con quien trabará una gran amistad y que lo iniciará en el noble arte de la sustracción de bienes ajenos. Destacando como lo hará, como buen aprendiz de la calle, los problemas no harán más que empezar, y Sancho deberá cumplir condena por un golpe fallido. Ahí es donde se aprecia una gran evolución en el personaje, y son escenas casi de agonía, de sufrimiento compartido con el lector; además de ser unos capítulos en cierto modo entrañables, gracias a la nueva amistad que se formará. Es aquí donde la trama crece y se comienzan a atar cabos, en algunos pasajes de forma sutil, en otros con uniones y desuniones más obvias pero perfectamente bien liadas.
La ambientación me parece, sencillamente, sensacional. Abres el libro, en cualquier página, y estás dentro. Vives el siglo XVI: hueles sus aromas, sus hedores; pisas su caminos polvorientos y corres por los empedrados sucios; regateas por un maravedí, buscas otro puesto, compras, vendes, haces trueques… Por eso, la historia de Sancho es verdaderamente creíble., porque tu mente no tiene, prácticamente, que imaginar, todo está servido. Tienes el escenario y tienes los personajes, no hay margen para perderse en los anales de la historia y plantearse heroísmos excesivos, o penurias y lamentos desmesurados. Masticas el bocado que te ofrecen lenta y gustosamente. Porque merece realmente la pena. 
Cuando aprendas a mirar, aprenderás a vivir. Y yo voy a enseñarte.
Los personajes son muchos y bien construidos en general, aunque los ombligos de este mundo son Sancho y Clara, descritos con esmero y con personalidades coherentes. Sancho es un pícaro, un chaval cuya vida ha sido azotada por las desgracias una y otra vez y que se sobrepone a base de ingenio. Me ha gustado especialmente su etapa con Bartolo, el enano que lo inicia en el arte del robo, porque son escenas, capítulos con sabor añejo y que se prestan mucho para ser novelizadas. En este caso, esto se ha logrado a la perfección, y el carácter de Bartolo está presente en toda la obra y es bastante entrañable. Después de esta, me quedo con los momentos en la galera con Josué. Es emotiva la forma en que surge su relación, y cómo dos personajes a priori tan diferentes pueden complementarse de semejante forma. También cuando pasa por las manos del herrero flamenco o cuando se apoya en Zacarías asistimos a momentos de cierta importancia, pero sigo prefiriendo los de Bartolo y Josué. Clara me costó más tragármela en un principio, aunque superó con creces mis expectativas iniciales. Hija de una esclava que trabaja para un rico comerciante, es una muchacha agraciada, inteligente, de gran carisma. Debe lidiar con su condición de esclava y, además, aprovechar una sorprendente oportunidad que se le presenta: ser aprendiz del quisquilloso y complicado médico Monardes. En el personaje de Clara se ven reflejadas partes muy chocantes de la sociedad de la época, como la esclavitud y su dureza e impotencia, la discriminación femenina (por llamarlo de forma suave), importancia de la religión y su influencia en todos los campos de la vida (medicina incluida), etc. Con lo que me quedo de ella es la fortaleza que demuestra durante la etapa de la botica.
La vida es un don precioso, muchacho. Es lo único que no debes robar jamás.
Obviamente, teniendo dos personajes centrales que se mueven en la misma franja de edad y que parecen un poco fuera de lo estrictamente común, es obvio que sería posible la aparición de una relación amorosa. Haberla la hay, aunque es algo secundario. Sí, es cierto que Sancho recurre a frases tópicas y dice haber resistido en la galera por ella blablablá, pero no es algo excesivo, en mi opinión.
Sin embargo, creo que en el final al autor se le va un poco la mano con el asunto amoroso. Y esa es la razón para que este libro no tenga unas flamantes 5 estrellas. [Spoiler] Me parece bien la artimaña de Vargas y su séquito , pero creo que esa batalla, por llamarla de alguna forma, para rescatar a Clara (como si fuera una damisela en apuros de una novela de caballería) de las garras del depredador es demasiado… Demasiado predecible y demasiado innecesaria, cuando a este libro le pegaría algo más sencillo pero con clase. Y esa coincidencia entre Dreyer y Groot, ese saldar cuentas a última hora, me parece fuera de lugar.  [Fin de spoiler] No obstante, él epílogo me parece apropiado, porque aunque nos plantea un final cerrado, no nos dice: y fueron felices y comieron perdices; hay espacio para imaginar un posible ¿Qué pasará…? y dejar que las vidas de los personajes no se estanquen en lo que, según su progresión, sería lo más normal.
Amigo mío, hay una diferencia entre participar e implicarse. En un plato de huevos fritos con chorizo, la gallina participa. El cerdo se implica. ¿Me comprendes?
 
EN RESUMEN, os recomiendo encarecidamente esta lectura si os gusta la novela histórica y de aventuras. Comenté más arriba que hay algunas inexactitudes (algunas el propio autor las justifica diciendo que necesitó cambiar fechas para cuadrar los acontecimientos de su obra), pero si no vamos a prestar demasiada atención a eso, creo que la experiencia va a ser buena y gratificante. Cerrad los ojos e imaginad la Sevilla de 1590… ¿Podéis? O mejor no los cerréis y comenzad a devorar las páginas de este libro, porque seguro que lo vais a disfrutar e incluso desearéis daos un paseo por los lugares donde se desarrolla la obra.
 
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12 comentarios en “Reseña: La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado

  1. Sabes, los libros que más me transportan son precisamente los de época medieval o renacentista, pero siempre ambientados en otras tierras, como Inglaterra, Francia, Japón, etc. Cuando se desarrolla aquí no sé por qué mi imaginación no vuela igual (llámame cateto), y eso que soy de Sevilla, al igual que en el libro que nos traes. No obstante, hablas de él tan bien que me has dejado intrigado, así que creo que le daré una oportunidad. Si lo veo en bolsillo me lo pillo (y como rima, seguro que así es, jajaja).

    Un beso 😉

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  2. Hola!
    Me alegro que te haya gustado, he leído dos libros del autor, Espía de Dios y El contrato de Dios y me gustaron mucho, atrapan desde las primeras páginas. Tengo ganas de leer este desde hace tiempo, así que ahora que me has recordado que lo tengo pendiente espero sacar tiempo para leerlo pronto.
    Un beso,

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  3. Hola preciosa!
    Yo llevo tiempo echándole el ojo a este libro, y por lo que cuentas en tu reseña, tiene todos los ingredientes para que me guste, en cuanto a las inexactitudes lo leeré si prestarle mucha atención ahora que ya estoy avisada. Así que espero hacerme pronto con él. Besote

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  4. ¡Hola! 🙂
    No conocía el libro, pero este año me estoy aventurando en la novela histórica poco a poco, así que después de ver tu reseña y tu recomendación, lo apunto para leer más adelante. Por lo que he visto en tu blog, creo que voy a descubrir lecturas no tan conocidas y eso me gusta.
    Gracias por quedarte y pasarte por mi blog. Yo también me quedo por el tuyo.
    Un beso y, ¡nos leemos!

    Andrea-
    @Waldorf_Petrova

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