Reseña: Número Cero, de Umberto Eco

¡Buenas! ¿Cómo os va?
 Yo estoy tratando de llevar el blog al día, aunque solo puedo actualizar contenidos el fin de semana, así que me las apaño como puedo. A trancas y barrancas estoy sacando reseñas del cajón, porque no hacen más que acumularse, una tras otra, y me da apuro ver la cantidad de lecturas que no he compartido con vosotros. 
La de hoy se corresponde con mi primera lectura del mes de septiembre, y no es otra que el último libro de Umberto Eco. ¿Le echáis un ojo?
““Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores.”
Con estas credenciales se nos presenta el protagonista de Número 0, un tal Colonna, un tipo de unos cincuenta años, baqueteado por la vida, que en abril de 1992 recibe una extraña propuesta del señor Simei: se trata de convertirse en subdirector de un periódico que se va a titular Mañana y que de alguna manera va a adelantarse a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación. El periódico tendrá un talante popular y un estilo muy cercano al público lector: frases simples, resultonas, que atrapen la atención de quien quiere enterarse de las cosas pero no está dispuesto a pensar…”

 

   Parece imposible mentar a Umberto Eco sin anteponer a su nombre el título de su obra más famosa, El nombre de la rosa. Lo parece más aún en el caso de una lectora novata, sin embargo, en un autor tan prolífico y reconocido, a menudo, produce respeto irse directamente a aquella o aquellas novelas que lo glorificaron. Por eso la reseña de hoy es la de mi primer contacto con Eco y, como veis, este estreno ha sido con su publicación más reciente: Número Cero.

Con una portada ingeniosa (o lo que sería mi concepto de ingeniosa), atractiva y una extensión agradable (teniendo en cuenta que me ha dado por lecturas de no más de 300 páginas, esta es perfecta), esta obra del italiano ha logrado arrancar protestas y alabanzas  en el mundo del periodismo a partes iguales. Y es que Número Cero es una crítica al mundo editorial, a la prensa, a la política, la justicia, crítica satírica, paródica… Pero crítica con mayúsculas.

-[…]Los periódicos enseñan a la gente cómo debe pensar – interrumpió Simei.

Pero los periódicos, ¿siguen las tendencias de la gente o las crean?

Ambas cosas, señorita Fresia. La gente al principio no sabe qué tendencia tiene, luego nosotros se lo decimos y entonces la gente se da cuenta de que la tiene.
Pág. 66/148


Partimos de una premisa fantástica, que ilusiona, aunada a unas primeras páginas (sobre todo la inicial) que dejan entrever una lectura de esas que merecen la pena. De esas que realmente la merecen. Inquietante. Digo premisa fantástica porque, ¿no lo es, acaso, la idea de dar vida a un periódico cuya intención es no ser publicado y cuyas noticias serán moldeadas basándose en otras del pasado? A mí, personalmente, me fascina como planteamiento. Solo como planteamiento, como platillo para abrir boca, se merece un diez. Que después se pierda en los detalles y el desarrollo es harina de otro costal.

El personaje escogido por Eco para vivir esta peculiar aventura es Colonna, un hombre ya entrado en la cincuentena, sin nada especialmente destacable en su haber, salvo, tal vez, un historial de trabajos de segunda y una conciencia de perdedor asentada desde hace tiempo. Con él y sus temores comienza la narración, con el grifo que no gotea y las sospechas que le palpitan en el pecho. Sospechas sin importancia, en principio, para un lector que acaba de abrir el libro, pero que necesitarán una relectura cuando se anuncie el final. De su mano volamos adelante y atrás, centrándonos en el Milán del 92, tan lleno de recovecos como la subtrama que oculta la novela.

Y cuando vives cultivando esperanzas imposibles, ya eres un perdedor. Y cuando te das cuenta, te hundes. 
Pág 10/148
 

Contratado como es por un sueldo desorbitado a cambio de un trabajo dudoso, Colonna será el segundo de abordo en la empresa del Domani (Mañana). Un nuevo periódico sin perspectivas de ver la luz, con una sola función: abrirle las puertas del cielo empresarial a un ricachón con mala suerte.  Domani no contará más que con 6 redactores, un equipo reducido y que, examinado en conjunto, desprende un hedor sospechoso. Periodistas con dudosas referencias a sus espaldas que deberán dar forma a este diario, enfocado al público medio, nada culto que obligue a pensar ni una centésima más de lo necesario. Despojos sociales a cargo de una misión sorprendente. Despojos sociales reticentes a relacionarse entre sí.
No obstante, pese a la poca confianza entre los redactores, Colonna se verá inmerso en una pseudoamistad sin poner demasiado empeño en llevarla a buen puerto. Bragadoccio, un reportero un tanto complicado (y el único que se nos dibuja verdaderamente, además de Colonna y la protagonista de su tardío cuelgue amoroso) compartirá con Colonna, poco a poco, prácticamente por entregas, una historia sórdida que relaciona el pasado y el presente de Italia, desde Mussolini, Aldo Moro, el asesinato del juez Falcone a manos de la Mafia, hasta la polémica Operación Gladio.
Lo que parece una mera anécdota, un relato un tanto extenso sobre la preparación de una noticia, va a convertirse en el segundo eje de la trama, determinante en la conclusión de la historia y en el destino de los personajes.
Curiosamente, este rasgo es al que han aludido muchos lectores para explicar su decepción. Según esta postura, Umberto Eco se pierde en sí mismo, en sus propias invenciones y desaprovecha una historia con gancho al llevarla a un terreno fangoso. No obstante, y para variar poco en la costumbre, a mí sí me ha gustado. Reconozco que mi conocimiento de la Historia reciente de Italia (y no tan reciente) es limitado, pero eso no me ha desanimado a la hora de proseguir la lectura, sino que me ha producido una gran curiosidad. ¿Es, quizás, demasiado extenso el asunto histórico? Bueno, podría ser. Si comparamos la extensión de esta narración con el total de la novela sí que podríamos considerarlo un tanto excesivo, pero nada inasequible.

Basta esperar: cuando se convierta definitivamente en Tercer Mundo, nuestro país será plenamente vivible.
Pág. 144/148

Personalmente, me han gustado las  paranoicas idas y venidas de Bragadoccio, y el casi anormal halo de misterio que envolvía a su personaje y a sus andanzas. Muy novelesco incluso dentro de la novela.
No obstante, antes os comentaba que me había faltado algo, que promete más de lo que se obtiene después. Y creo que ese algo es ver cómo crece Domani , cuál es su verdadero potencial… Hubiera sido muy interesante ver la influencia de este peculiar medio en la prensa y en la sociedad italiana.
De todas formas, merece la pena dejarse caer por sus páginas. No he visto (o no he sabido ver) el mordaz ataque al periodismo tan exagerado e incisivo como algunos mencionan, pero si queda claro que las intenciones del autor van más allá de lo que en apariencia propone. La lectura entre líneas es esencial y muy fructífera.

 

“Así pues, Número Cero se nos presenta como una obra cuya intención es remover conciencias en el mundo de la información, con una, en apariencia, disparatada trama que va cobrando forma poco a poco. Tal vez no se ha exprimido la idea tanto como invita a hacer, pero el resultado es ameno y muy interesante si el lector es curioso (y qué lector no es curioso). No ha sido lo que esperaba en esta toma de contacto con el autor, pero me ha agrandado las ganas de continuar descubriendo su obra. Recomendable.”
Y hasta aquí la reseña de hoy. ¿Habéis leído el libro? ¿Qué os parece Eco? ¡Espero vuestros comentarios!
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10 comentarios en “Reseña: Número Cero, de Umberto Eco

  1. No he leído El nombre de la rosa y eso que lo tengo pendiente 😛
    En cuanto a este libro, me ha llamado mucho la atención el tema principal, lo de la crítica y también la originalidad del periódico, pero todo lo que dices acerca del asunto histórico y demás, aunque a ti te haya gustado, a mi me da la sensación de que va a cansar. Yo soy más de menos descripción (aunque valoro mucho la profundidad) y más diálogo.

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  2. Parece interesante. Debería probar con algo de Eco más allá de El nombre de la rosa, a ver cuando me animo. Me gustaría bichear sus libros de crítica de arte. Y me pasa lo mismo que a ti, se me acumulan reseñas… ahora estoy publicando las de libros que leí hace meses XD.

    Besoooss!!

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