Tokio Blues, de Haruki Murakami

He borrado la sinopsis instintivamente, aunque va un poco en contra de mis principios. Me gusta echarle un ojo a la trama del libro sobre el que voy a informarme, pero hay sinopsis y sinopsis. Y algunas desvelan demasiado, cuando es mejor entregarse a ciegas al universo que se nos plantea.

Ir a ciegas, no obstante, con una de las obras clave de Haruki Murakami es prácticamente imposible, pero yo os animo a hacerlo, a entrar en ella con poco más que su título, porque la experiencia será mucho mejor.

Tokio Blues, que es así como se ha dado en traducir el Norwegian Wood  original en nuestro país, es una novela que derrocha sentimientos por los cuatro costados. Sentimientos y emociones a un nivel que a mí sigue sorprendiéndome, porque en la literatura europea u americana no se describe así. No me refiero, por supuesto, a que sea mejor ni peor, pero está claro que es el fruto de una cultura que, a pesar de los puntos en común con la nuestra, no deja de ser una gran desconocida para muchísima gente, para mí la primera. Una esencia que parte del título, de esa fabulosa canción de los Beatles que aparece en la historia como un personaje más.

Era una interpretación ramplona de Norwegian Wood de los Beatles. La melodía me conmuvo, como siempre. No. En realidad, me turbó; me produjo una emoción mucho más violenta que de costumbre.

Fuente: El séptimo arte

Gira la trama en torno a Toru Watanabe, quien revive, al escuchar una versión de Norwegian Wood, su primera etapa de universitario, cuando convergen en su personaje una serie de historias que le afectan considerablemente. Son los años sesenta, hay revueltas en la universidad. Toru Watanabe es un joven que estudia teatro de la misma forma que podría estar en cualquier otra carrera, o en ninguna. Lo hace sin convicción, sin una pasión esperable.

Aparece entonces algo que es pan de cada día en la novela japonesa: el suicidio.

Un suicidio que, en cierto modo, le atormenta y le amenaza con borrar de su memoria el recuerdo del amigo perdido. Dicho amigo es Kizuki, y la que fuera su novia, Naoko, se convertirá en el centro de los pensamientos de Watanabe.

La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella.

Probablemente sea uno de esos protagonistas, Toru Watanabe, que buena parte del público no traga. O de cuya torpeza, ignorancia, inocencia, pasividad, etc., se han quejado en abundancia. A mí, personalmente, sí me ha gustado. ¿Por qué? Bueno, considero que es creíble, que la historia se amolda a él y viceversa, sin que queden resquicios. No es una persona memorable, pero sí lo suficientemente real. Por contra, Naoko, la siempre triste, desangelada Naoko, ha sido, sin pretenderlo, la antagonista perfecta.

Os decía antes que Watanabe recordaba su juventud a raíz del comienzo de la universidad, tras la muerte de Kizuki. Pues Naoko será el lazo de unión con ese pasado no especialmente agradable. Una muchacha frágil que terminará en un centro de reposo, para tratar de curar aquello que la oprime, que no le permite ser feliz, mientra Toru la aguarda, esperanzado, tras descubrir sentimientos hacia ella.

Si Naoko es la conexión con lo pasado, la moderna e independiente universitaria Midori lo será para con el futuro. Y, entre ambas, un joven que comienza a albergar dudas, que se deja arrastrar a la caza del sábado noche por el torrente sexual que es su compañero de residencia.

Fuente: Cine Divergente

Sin duda, estoy de acuerdo con la clasificación que se suele hacer de este libro: un canto a la sexualidad, al amor y, cómo no, a la muerte.

Cuando miro atrás, hoy pienso que fueron unos días extraños. Estaba en la plenitud de la vida y todo giraba en torno a la muerte.

Y, oh, Murakami. No sé cómo lo haces, pero si tu relación con los finales es harto conocida y comentada es por algo. Definitivamente, el cierre no me lo esperaba así. No creo que sea lo usual, lo esperable de esta historia. O quizás sí sea lo más obvio, a fin de cuentas. Es frustrante para un lector que sus supuestos se vayan al traste en el último momento, pero no deja de ser una muestra de valía del autor y de resistencia de quien lo lee. Así que brindemos por muchos más finales así. (Y por el Nobel también frustrado a Murakami).

Si os gusta el autor y aún no habéis probado suerte con este libro, ¡no sé a qué esperáis! Si queréis empezar con Murakami, no lo hagáis por este libro (ni con Kafka en la orilla o alguno de los que se se consideran sus grandes), probad con alguno que os permita ir saboreando a su autor paulatinamente. Si lo habéis leído y echáis en falta nombres o más especificidad en la reseña, excusadme, pero he tenido que omitir spoilers y con la mención de algunos personajes me habría sido imposible.
No hace falta, creo, que sea exhaustiva para recomendaros ABSOLUTAMENTE esta obra. Merece la pena y la prosa será el postre perfecto para esta opípara comida.

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10 comentarios en “Tokio Blues, de Haruki Murakami

  1. ¡Hola!
    Este es el único libro que realmente me gusta de Murakami. Incluso en final me pareció en cierto modo adecuado, porque ese tipo de finales en otros libros de Murakami son terribles y, como dices, todo el mundo lo dice. Yo confieso que lo compré por el título y que La canción le queda perfecto (a Naoko, que no es por nada, pero me da escalofríos).
    Muy buena reseña 🙂
    Nea.

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  2. S. dijo:

    ¡Buenas!
    Ya sabes que a mí este libro no me gustó nada :'D

    Lo peor es que uno lee reseñas como la tuya y llama la atención; si no lo hubiera abandonado y leyera esto, pensaría que me puede gustar… pero es que no. Creo que es la forma de narrar de Murakami y dudo que sea por diferencias culturales… Le quiero dar alguna otra oportunidad, aunque sigo dándome tiempo para acabar de digerir la “decepción” que me supuso este.

    No sabía que tenía adaptación al cine (aunque debí habérmelo imaginado ·_· XD), pero qué monas y coloridas son las capturas que dejas D: No me lo imaginaba así para nada XD

    ¡Saludillos y buen finde! ♪

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  3. Hola!

    Tengo pendiente a este autor desde hace tanto tiempo que ni me acuerdo y siempre que voy a alguna librería, leo las sinopsis de sus libros. Ya que has recomendado que no empiece por este ni Kafka, miraré a ver por cuál podría comenzar.
    Besos!

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  4. He oído de Tokio BLues en todas partes, pero en ningún momento lo habían presentado como lo haces tú. Suelo pasar de los libros de los que todo el mundo habla, pero en este caso podría hacer un pare en mi resolución. Tu reseña, que es excelente, me hizo sentir esa sensación que produce ver una película japonesa, con sus costumbres diferentes y todo eso que hace esa cultura tan diferente y única. Estoy segura de que el libro tiene un montón de ello y por esta razón me gustaría leerlo (mi hermana no se lo pensará dos veces 😀 ).

    Excelente reseña y gracias por ello. Un abrazo, nos leemos ❤

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