Book Tag: 7 cosas sobre libros (I)

Me ha hecho gracia entrar en borradores y ver este pobre post, solitario, abandonado desde noviembre. Sí, como leéis, desde noviembre. Eso significa que no me he dignado a subir ningún booktag desde entonces (salvando el Tag: escrito a mano) y, qué queréis que os diga, los booktags son vida; no puede ser que llevemos cinco meses en el limbo.

El que os traigo hoy está ya un poco anticuado o, al menos, estuvo de moda a finales de año. Echad vosotros los números. Eso sí, me gustó mucho en su momento (juraría que lo vi en el blog de Jorge), así que no es tarde para explayarse de lo lindo. 
Llamándose 7 cosas sobre libros deja bien poco a la imaginación, pero, como van a ser MIS siete cosas sobre libros, algo de chicha tiene. No os lío más y… ¡Al ataque!
(Un último apunte: estas 7 elecciones son tal a día de hoy; quizás en unos meses los escogidos serían otros). (Otro último apunte: como me ha quedado extenso -y eso que lo he modificado- lo voy a dividir en dos partes). (El apunte definitivo: espero no tardar un siglo y medio en postear la continuación ^^).
SIETE LIBROS QUE LEER ANTES DE MORIR (Los 3 últimos los he leído y son bastante imprescindibles, por eso los incluyo)

Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
Los miserables, de Victor Hugo
El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
La rebelión del atlas, de Ayn Rand
Lolita, de Vladimir Nabokov
It, de Stephen King
Persépolis, de Marjane Satrapi


SIETE CITAS DE LIBROS

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta. 
Lolita, de Vladimir Nabokov
-Incendia el Louvre -dice el mecánico- y límpiate el culo con la Mona Lisa. Al menos de esa forma el mundo sabrá nuestros nombres.
El club de la lucha, de Chuck Palahniuk
Ahora sabe dónde ir. Sabe dónde esconderse, resguardarse del odio. ¿Puede confesarse a sí misma que se siente artista? Artista. Repite esa palabra. Sin ser realmente capaz de definirla.  Da lo mismo. Las palabras no siempre necesitan un destino. Se las permite detenerse en las fronteras de las sensaciones. Vagando sin cabeza por el ámbito de lo impreciso. Y tal es, en efecto, el privilegio de los artistas: vivir en la confusión.
Charlotte, de David Foenkinos
“Conócete a ti mismo”, dicen que dijo el otro, y se ha pensado siempre que se refería al alma. ¿Por qué no al cuerpo? El propio cuerpo es el gran desconocido que se despega de nosotros en el dolor y en el placer. Cuando gozamos o sufrimos mucho, el cuerpo es un extraño, se desdobla en un intruso que aflige o embriaga nuestras almas. Por lo que luchas, ahora, tanto tiempo después, día a día, noche a noche, es por la conquista del tu cuerpo.
Carta abierta a una chica progre, de Francisco Umbral
Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?” Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho,por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: “¿Qué demonios es el agua?”.
Esto es agua, de David Foster Wallace
Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos. 
Tokio Blues, de Haruki Murakami
El verdadero problema del lenguaje, cómo doblegarlo y moldearlo, cómo hacer de él nuestra libertad, cómo reconquistar sus pozos envenenados, cómo dominar el río de palabras de tiempo de sangre: de todo esto no tienes ni idea.
Los versos satánicos, de Salman Rushdie
SIETE PERSONAJES QUE QUIERO MATAR

Alicia, de Alicia en el País de las Maravillas (y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí), escrito por Lewis Carroll.  No, esta Alicia no tiene nada que ver con el personaje dulcificado de Disney. Es irritante, insufrible, insoportable y demás. Tiene sus cosas buenas, claro, pero el carácter me sacó de quicio una y mil veces.
Naoko, de Tokio Blues, escrito por Haruki Murakami. Los antagonistas no son del tipo Naoko, pero me pareció un personaje terrible, principalmente por la influencia que tiene en Watanabe y por cómo, consciente o inconscientemente, la utiliza en beneficio propio.
Lolita, de Lolita, escrito por Vladimir Nabokov. Me repugnó. Todo el mundo se sentía asqueado por H.H., pero Lo para mí fue peor que un dolor de muelas. Terrible y manipuladora.

Jeoffrey Baratheon, de Canción de Hielo y Fuego, escrito por George R.R. Martin. ¿Quién no ha querido matar a Jeoffrey? Francamente, es un villano detestable y deja a Voldemort y a todos los orcos de Mordor en pelusilla. Casi casi es el villano oficial de la literatura reciente. 

Harry Potter, de la saga Harry Potter, escrita por J.K. Rowling. Vale, quizás sea sorprendente, pero siempre me ha producido tirria Harry. Como muchos otros “héroes” me ha parecido un poco insulso, al que siempre ha habido que salvar y esas cosas. Además, recordemos algunas de sus brillantes ideas. Fabuloso.
Joe Whip, de Matar al padre, escrito por Amélie Nothomb. El libro fue un chasco, y el personaje de Joe me resultó bastante repulsivo desde el primer momento. No sé si hablaríamos de un perturbado, pero no cabe duda de que actúa de una manera que haría que se nos revuelvan las tripas, sobre todo al final (menudo final, por cierto), cuando se descubre finalmente.
Barkovitch, de La larga marcha, escrito por Stephen King. Uno de esos grandes libros que recomendaría sin dudar a los fans de King y, sobre todo, a quienes creen que solo publica novelas de grandes monstruos terroríficos. Este personaje es uno de los antagonistas, que expulsa bilis hasta al exhalar el aire que respira, y fue bastante doloroso sufrirlo a lo largo de la obra.
Y hasta aquí la primera parte de este tag. Para el siguiente nos quedan 7 personajes que me encantan de los libros, y 7 cosas de odio (más otras 7 que me gustan) de los libros en general. Como ya dije antes, espero no retrasarme en su publicación, aunque no es un tag nada fácil ni rápido de preparar.

¡¡Nos leemos!!
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