Mini reseña: Carta abierta a una chica progre

Francisco Umbral es uno de los grandes pensadores y escritores españoles del siglo XX. Algunas de sus obras más conocidas son Los helechos arborescentes, Mortal y rosa o Las ninfas. Carta abierta a una chica progre, publicada por primera vez en 1973, es una interesante epístola que dirige el autor a esa generación de jóvenes mujeres que han dejado atrás,  o en ello están, los tradicionalismos a los que estaba sujeta la figura femenina, que han transgredido lo esperable, lo razonablemente propio de las féminas y se han descubierto a sí mismas.

Una obra breve, pero francamente interesante, que, a través de una prosa elegante, se abraza al lector y le invita a seguir leyendo, cada vez más sumergido en ese desnudar lento de lo que fue/es/será esa chica progre a la que escribe. A veces con ternura, con compañerismo; otras, desde la ironía y la resignación, Umbral le habla a la mujer, pero no solo a ella.

Tal vez, esa joven transgresora, no sea sino una excusa, válida como cualquier otra, para hablar de España y de su idiosincrasia, de la familia, de la libertad, fuera y dentro de nuestro país; de otros grupos sociales oprimidos…


Crítica y alabanza del espíritu crítico, de la desobediencia, y actitud paternalista, por momentos, para con ella (la desobediencia). A fin de cuentas, viene a decir el autor, esa reivindicación continua, esa rebeldía, esa búsqueda de una/uno mismo más allá de lo permitido, ese ir más allá de las reglas y experimentar el individualismo en los lugares, con las cosas más insospechadas; eso no es más que un pseudoobsequio para acallar a la juventud, siempre escéptica y preparada para revelarse, para protestar, y mantenerla alejada del poder.

Me ha gustado, porque, más allá de que el conjunto de la obra te haga pensar, a analizar cómo serían las cosas si siguiesen de tal o cual forma, cómo han cambiado o se han mantenido estáticas… Más allá de todo esto, estaba diciendo, el texto es una mina de reflexiones que nos regala el autor y que merece la pena leer, aunque la obra nos sea de mayor o menor interés.
Por eso he decidido hacer esta reseña breve, escueta (a fin de cuentas, son ciento y pocas páginas, o ni siquiera), ya que a continuación voy a compartir con vosotros algunas de las citas que he anotado (y son solo unas pocas, sí, porque he guardado muchísimas más).
***

«Quizás tu frustración es el no haber tenido alas de niña, aunque Freud dice –ya sabes, don Segis- que tu frustración es no haber tenido pene, pues los señores sabios se han empeñado en explicar la feminidad como una frustración y en buscaros lo que os falta, porque no se hacen a la idea de que a la mujer no le falte nada. Ellos son así.»


«Y si a la mujer se la rodea de flores, si se le dice todo con flores –“dígaselo con flores, please”- es porque hay un convencimiento secreto de que la mujer huele mal.»

«Las educaron así, pasivas, sumisas, soberbias, con orgullo de clase y vergüenza de sexo,y cuanto más frígidas eran, más señoras, cuanto más ignorantes, más puras.»

«Si tu madre ya fue una pálida imitación de tu abuela, tú eres un producto nuevo y raro, híbrido y anfibio, centáurico y apócrifo, que ya no borda, ni cose, ni canta, ni llora, ni suspira. ¿Qué rayos es lo que haces tú?»

«Serías mujer, pues. No había dicho su palabra el cielo, sino el infierno. Condenada para siempre a ser real, de carne y hueso, de sexo y sangre.»

«“Conócete a ti mismo”, dicen que dijo el otro, y se ha pensado siempre que se refería al alma. ¿Por qué no al cuerpo? El propio cuerpo es el gran desconocido que se despega de nosotros en el dolor y en el placer. Cuando gozamos o sufrimos mucho, el cuerpo es un extraño, se desdobla en un intruso que aflige o embriaga nuestras almas. Por lo que luchas, ahora, tanto tiempo después, día a día, noche a noche, es por la conquista del tu cuerpo.»

«La mujer se libera de la cárcel de la inocencia para caer en la cárcel del espejo.Pasa de una a otra prisión. Pero ya te llegará la hora de romper espejos.»

«En España, los españoles seguimos siendo unos de otros: los hijos son de los padres, las mujeres son de los hombres, los pobres son de los ricos. Tenemos un sentido de la propiedad humana que no tiene nada que ver con la esclavitud ni con el sentido de la propiedad de la tierra o del dinero. Hay que mandar en alguien, hay que poseer a alguien, hay que tener autoridad y jurisdicción sobre alguien. Concederte una habitación propia habría sido como concederte la independencia, y el imperialismo familiar no pasaba por ahí.»

«Buscabas la libertad, claro, pensando que la libertad era una fuente, una plaza, una noche, algo quieto a lo que había que ir. Por fin has descubierto que la libertad es una cosa flotante, una sustancia ligera, que la libertad está en buscar la libertad, que la libertad es la búsqueda misma.»

«Los libros son el muro de la vergüenza que vamos alzando y engrosando contra las invasiones del exterior, contra los oleajes de la vida.»

«El joven ha roto con la sentimentalidad familiar y aún no se ha creado una sentimentalidad nueva. Por eso puede ser cruel, implacable. El hombre viejo ha visto cómo las ideas se le iban esmerilando de sentimentalidad, inevitablemente. El sentimiento y el sentimentalismo son pequeños lastres burgueses, quizás, y también el joven se hace viejo y los padece. Pero no importa. El que la juventud más rebelde se aburguese un día, al cumplir años, no dice nada en contra de la rebeldía, de la revolución. Si a su edad cumplió con el deber histórico y puso algunas bombas ideológicas aquí o allá, es indiferente que uno se frustre, con el tiempo, personalmente.» 

         «La muerte y el amor se hacen en la cama. En una cama. Basta con ponerse horizontal para que todos los verticalismos de la vida se vengan abajo. Basta con tenderse boca arriba, ¿has probado?, para que nada importe nada.» 

           «Hay que volcarlo todo en la vida para que la muerte, cuando llegue, se lleve solo un pellejo vacío.»

«La transparencia está en los niños, la tienen los niños. Luego, la vida nos hace opacos. Se ha escrito que los niños sólo tienen presente. Sí, lo que nos hace opacos es el pasado. Opacos a la luz del futuro.»
***

Y hasta aquí esta mini/maxi reseña. Espero que hayáis disfrutado de las citas y que os animéis, si aún no lo habéis hecho, a leer esta obra.

¡Hasta la próxima!
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6 comentarios en “Mini reseña: Carta abierta a una chica progre

  1. S. dijo:

    ¡Buenas!
    Mi comentario también va a ser muy escueto: me lo apunto. Me interesa el tema, me han gustado las citas y la forma de narrar, al menos en lo que veo, me parece que puede hacer de este un libro, además de muy interesante, también ameno en cierta forma.

    Gracias por la recomendación :]
    ¡Saludillos! ♪

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