Dos libros de Ciencia y Religión

La entrada que os traigo hoy es una especie de reseña doble, aunque los libros en cuestión son un tanto especiales. Os hablo de Ciencia versus Religión: un falso conflicto, del biólogo evolutivo y paleontólogo Stephen Jay Gould, y de El espejismo de Dios, escrito por el etólogo británico, Richard Dawkins. Ambas obras podríamos encuadrarlas dentro de la literatura de divulgación científica, aunque el tema que abordan, desde perspectivas bien diferentes, es el de la relación entre Ciencia y Religión. 
Stephen Jay Gould ha sido uno de los grandes científicos de nuestros tiempos, especialmente recordado por plantear la teoría de los equilibrios puntuados, una especie de revisión al darwinismo. Escribió multitud de libros de divulgación, algunos francamente célebres, como El pulgar del panda. En lo que a mí se refiere, esta es la segunda obra suya que leí, después de La falsa medida del hombre
Richard Dawkins, por otro lado, es un reputado científico y un divulgador nato, que ha publicado libros celebérrimos (¿El gen egoísta?) y que ha participado de polémicas varias en lo referente a la religión (principalmente por ser un ateo muy activo a la hora de transmitir las bondades de esta ausencia de creencia), así como en cuestiones relacionados con las diferentes hipótesis neodarvinistas que han ido surgiendo.

Además, Dawkins y Gould tomaron parte de las que se dieron en llamar Darwin Wars, por sus visiones opuestas en distintos temas evolutivos.

***

De todos modos, los libros que os traigo, como decía, abordan la relación Ciencia-Religión desde las perspectivas de los dos científicos. Gould propone la idea de las MANS, mientras que Dawkins, ateo cuasiradical, trata de desmentir, por un lado, la existencia de Dios, y, por otro, apartar por completo a la Religión de la Ciencia permitiendo, no obstante, las incursiones, si necesarias, de la Ciencia en el terreno rival. Para que veáis más exactamente a qué me voy refiriendo, os dejaré algunas citas de ambos libros en azul a lo largo de la entrada. Es un tema que a mí, particularmente, me produce muchísima curiosidad. Podría decirse que tengo un corazón científico rodeado de letras, porque me apasionan ambos campos y verlos combinados, en obras de divulgación, es fantástico. A esto hay que añadir, ya centrándonos en el tema de la entrada, que la religión y yo… Bueno, dejemos el enunciado inconcluso.
Cuando leí el libro de Gould, a principios de año, me pareció interesante el mantra que repite y defiende a lo largo del ensayo. MANS; es decir, magisterios que no se superponen. Ciencia y Religión como dos vecinos que se dicen buenos días, inclinan la cabeza y no se inmiscuyen el uno en la vida del otro, pero tampoco manteniendo una relación de hosquedad. Supongo que, actualmente, la idea es esa, es lo que se defiende, ¿verdad? Un científico hace caso omiso de las teorías religiosas creacionistas, por ejemplo; no permite que penetren en su campo ni que se le dé más importancia de la mera anécdota. Por otro lado, a dicho científico, la existencia o no existencia de Dios le es indiferente, no tiene mayor interés para él probarla mediante la ciencia, porque está en un magisterio, el de la Religión, que, en este aspecto, se basa en la fe, en la creencia, no en datos objetivos.

         No veo de qué manera la ciencia y la religión podrían unificarse, o siquiera sintetizarse, bajo un plan común de explicación o análisis; pero tampoco entiendo por qué las dos empresas tendrían que experimentar ningún conflicto. La ciencia intenta documentar el carácter objetivo del mundo natural y desarrollar teorías que coordinen y expliquen tales hechos. La religión, en cambio, opera en el reino igualmente importante, pero absolutamente distinto, de los fines, los significados y los valores humanos, temas que el dominio objetivo de la ciencia podría iluminar, pero nunca resolver. Ciencia versus Religión: un falso conflicto.

Como decía, este es, en buena parte, el planteamiento general actual. No quiero decir con ello que todos los científicos lo respalden, ni mucho menos, pero desde fuera, desde la calle, creo que es la visión más aceptada. Tú déjame con mis creencias, que yo no me meto en tus experimentos.
          La declaración básica de MANS. Las realidades de la naturaleza son lo que son y no pueden, en principio, resolver cuestiones religiosas sobre Dios, el significado y la moralidad. Ciencia versus Religión: un falso conflicto.


Ahora bien, esto deja a la religión en una posición privilegiada, la convierte en algo intocable. Para Stephen Gould no plantea ningún problema, en apariencia pero Dawkins enseña los dientes al respecto. No cabe duda de que en El espejismo de Dios se convierte en el azote de la religión. Para él no tiene cabida y es, en buena parte, el origen de los males que afectan a la sociedad moderna.

          El enemigo no es la religión, sino el dogmatismo y la intolerancia, una tradición tan antigua como la humanidad, e imposible de extinguir sin vigilancia externa, que es, como proclama un famoso epigrama, el precio de la libertad. Ciencia versus Religión: un falso conflicto.

De hecho, frente a la argumentación conciliadora y, por así decirlo, incluso pacifista de Gould (que, para mí, expone sus ideas con muchísima más claridad y elegancia que Dawkins, también sea dicho), Dawkins se lanza de lleno a la defensa de su causa, no dudando en bajar de su pedestal a la Religión y cuestionando, para empezar, por qué tendría derecho ni siquiera a estar en dicho pedestal. Se vale de numerosas citas de personalidades de renombre para ilustrar sus palabras, como la siguiente de Douglas Adams.
          La religión… contiene ciertas ideas en su interior que podemos llamar sagradas o santas o lo que se quiera. Lo que esto significa es: “Aquí hay una idea o una noción de la que no te está permitido decir nada malo. Nada en absoluto. ¿Y por qué no?… Porque no.” Si alguien vota a un partido con el que no se está de acuerdo, uno es libre de discutir sobre él lo que quiera; todo el mundo tendrá un argumento en contra, pero nadie se sentirá agredido por ello. Si alguien piensa que los impuestos deberías subir o bajar, eres libre de tener un argumento en contra. Pero, por otro lado, si alguien dice: “Mi religión me dice que no debo mover ni un interruptor en sábado”, tú dices: “Yo lo respeto”. El espejismo de Dios.
No cree, por supuesto, que el ámbito de la moral, el ámbito de la religión, sea inexpugnable. A su vez, considera que la religión, en materia de decisiones de estado, no es más que un cero a la izquierda que, sin embargo, se tiende a colocar a la derecha por cuestión de tradición. ¿No es, acaso, lo usual en España que tras una noticia relacionada, por ejemplo, con el aborto, la conexión inmediata de los medios de comunicación sea con los representantes de la Iglesia?

          Siempre que surge una controversia sobre moral sexual o reproductiva, podemos estar seguros de que en los diferentes comités de representación o de influencia, o en paneles de discusión de radio y televisión, estarán representados los diferentes grupos de fe por sus líderes religiosos. (…) Pero ¿Por qué nuestra sociedad les sigue el juego, pensando que tienen competencias similares a las de, digamos, un filósofo moral, un abogado de familia o un médico?  El espejismo de Dios.

Al contrario de lo que sucede en el libro de Gould, Dawkins se lanza mucho más directamente hacia “el problema de la religión”, dedicándole bloques de contenido tales como La hipótesis de Dios, Las raíces de la religión, El “Buen” Libro y el cambiante “Zeitgeist” moral, o ¿Qué hay de equivocado en la religión? ¿Por qué ser tan hostiles? Y cuando digo “el problema” de la religión, es porque para Dawkins es algo terrible, algo que no subsanan las creencias moderadas, algo que es dañino en su raíz, que se abre a interpretaciones terribles (las que considera detrás de todo fundamentalismo religioso) y a interpretaciones un poco menos malas, pero totalmente desfasadas en esta época. Hay veces en que ataja el tema bruscamente, incluso de forma un tanto hiriente; otras tira de ironía, especialmente durante los capítulos en que desgrana el Antiguo sangriento Testamento.

          Oh, pero, por supuesto, la historia de Adán y Eva siempre ha sido “simbólica”, ¿no? ¿Simbólica? Así que, para impresionarse a sí mismo, ¿hizo Jesús que el torturaran y ejecutaran, como castigo en cabeza ajena, por un pecado simbólico, cometido por un individuo inexistente? Como ya he dicho, una locura, así como salvajemente desagradable.  El espejismo de Dios.

Mencioné, al comienzo del post, que Dawkins y Gould, por sus opiniones dispares, habían “chocado” en ciertos aspectos. De hecho, al respecto de MANS se refiere en este libro y echa por tierra todo lo defendido por Gould, denostando la figura de los teólogos y su supuesta función.

          Los teólogos no tienen nada que aportar que merezca la pena; vamos a hacerles un favor y dejemos que se preocupen por un par de cuestiones que nadie puede y probablemente nunca podrá responder.  El espejismo de Dios.

Supongo que las opiniones al respecto serán muy variadas, todas ellas respetables, obviamente. Francamente, nunca he entendido por qué considerar el tema de la religión como algo escabroso, aunque viendo los extremismos que relucen en según qué comunidades (y no solo en lo que respecta al islam, que es tal vez lo más visual en nuestros días, sino cualquier tipo de fundamentalismo); que sea algo escabroso e intocable. No tenemos problema en denostar a cualquier persona por su aspecto físico, pero ojocuidao, no se puede prácticamente c o m e n t a r algo sobre su religión, sobre su creencia, o rodarán cabezas (entended que lo digo metafóricamente, en principio). 

De todos modos y, pese a la diversidad de opiniones que pueda suscitar el libro de Dawkins, no puedo estar más de acuerdo con lo que menciona en relación con los niños y la tendencia a educarlos en algún tipo de creencia. Refiriéndome a España que es un país aconfesional, pero de larga tradición católica (aunque se va desdibujando generación tras generación), es habitual que se bautice a los recién nacidos. Bautismo que te une a la Iglesia directamente y, probablemente, te lleve a pasar una 1ª Comunión. Nadie te pide tu opinión cuando tienes 3 meses de edad para que des tu consentimiento (básicamente porque me temo que no estamos en condiciones de decidir nada) y con 8 años poco se comprende acerca de la religión. Conclusión: sin saber muy bien por qué, aunque creas tanto en Dios como en los elefantes que bailan congas y no te pases por la Iglesia ni aunque te paguen, has sido educado en la fe católica y algo, mal que nos pese, bien en costumbres, en mentalidad… Algo permanece ahí, latiendo en la trastienda. 

          A los niños no había que enseñarles tanto qué pensar, sino cómo pensar. Si, habiendo sido justa y apropiadamente expuestos a las evidencias científicas, crecen y deciden que la Biblia es literalmente cierta o que los movimientos de los planetas rigen sus vidas, ese es su “privilegio”. El punto importante es que “su” privilegio decidir qué van a pesar, y no el privilegio de sus padres imponérselo por “force majeure”.  El espejismo de Dios.


 El espejismo de Dios.
Pero bueno, aunque podría pasarme horas hablando sobre este tema, y recordando que esto, en teoría, era una reseña (aunque habría que revisar el significado de reseña para adaptarlo), vamos a dejarlo por hoy. Mi intención era compartir con vosotros estos dos libros, ya que este año me he propuesto leer, más allá de literatura propiamente dicha (ficción y no ficción), distintos tipos de obras. Estas obras de divulgación se suman a algún que otro ensayo y autobiografías que tengo pendientes, así que tal vez pronto os traiga otro post comentando algún librito distinto.

Espero que os haya gustado y, sobre todo, me gustaría escuchar leer qué pensáis al respecto o si habéis leído algún libro de los autores o similar que me queráis recomendar.
Un abrazo.
Anuncios

7 comentarios en “Dos libros de Ciencia y Religión

  1. S. dijo:

    ¡Buenas!
    Me ha parecido MUY interesante tu reseña de estos libros, se agradece mucho ver este tipo de obras comentadas, no se suele dar el caso. Personalmente, aunque me interesan mucho estos temas (religión, ciencia y la relación entre ambas, entre otras cosas), no he leído demasiado al respecto. Sí está entre mis pendientes Dawkins (precisamente el libro que comentas hoy) y tras leer tu entrada me llevo también el libro de Gould a mi eterna lista de pendientes.

    Como digo, no considero que tenga la información suficiente como para tener una opinión completamente formada sobre este tema, aunque reconozco que en un principio, tiendo más al lado templadillo de Gould en cuanto a la actitud y la tolerancia. Sin embargo, creo que estoy más de acuerdo con Dawkins que con Gould, aunque sea con matices.

    Me gusta

  2. S. dijo:

    No me gusta la postura que tienen algunos de alabar a la ciencia como si fuera la nueva religión, por ejemplo, hay que asumir que la ciencia no es la panacea y que todo lo que usamos tiene posibilidad de ser erróneo. La ciencia avanza, evoluciona y eso es admirable, pero no estoy de acuerdo con quienes se obcecan con que “X cosa es Y porque lo dice LA CIENCIA” (cambias LA CIENCIA por DIOS y es lo mismo). Ya, vale, ese es el clásico pensamiento de “esto está grabado en piedra, ya nunca más se puede cambiar” que tanto se les critica a los religiosos. No digo esto por Dawkins en particular, sino en general a los ateos tan fanáticos como cualquier fundamentalista de la religión que sea.

    Por otro lado, hay cosas como las que comenta de los niños y su educación que sí, puedo entender por qué las critica y estoy de acuerdo con él, pero… ¿No hacen eso todos los padres? En realidad considero que es prácticamente imposible no influenciar a tus hijos, quieras o no. Lo mires por donde lo mires, le vas a enseñar, por ejemplo, unos principios y esos principios son los que te parecen bien a ti o a tu sociedad; le vas a decir “no hay monstruos en el armario” porque tú no crees que los haya, no sé si me explico.

    Claro, habría que ver qué considera Dawkins la “justa y apropiada” medida de exposición a la ciencia antes de que el niño pueda elegir si creer en algo o no. Esto es muy relativo, porque si por “justa y apropiada” consideramos presentar la ciencia como lo que es y las teorías como lo que son, es distinto a si educamos a los niños como hacemos ahora, diciéndoles “Moisés abrió las aguas” o “esta momia data de X año” como si fueran verdades absolutas e inamovibles (que luego pasa lo que pasa y la gran mayoría ignora las rectificaciones, por mucho que se hagan; no sé, no venderán). Entiendo que las personas queremos saber, queremos conocer las cosas exactas y no nos gusta ser ignorantes, pero oye, es lo que somos y habrá que aceptarlo si queremos avanzar, creo yo. Por otro lado, que la influencia vaya para el lado con el que tú estás de acuerdo no hace que sea mejor que la que lleva a la gente hacia el otro lado, que esta es una cosa fácil de perder de vista…

    Por mi parte, considero que ambos puntos de vista (que no tiene por qué haber conflicto entre ciencia y religión y que éste es inevitable) son válidos y merece la pena debatir y pensar sobre ellos. Mi personalidad es más bien tolerante, reconozco que me cuesta decir dónde hay que trazar la línea y poner un “a partir de aquí, no” y con qué derecho le decimos a otras personas lo que es o no admisible. ¿Por qué nuestras opiniones tienen que ser más válidas que las de otros? Si de verdad fuera tan sencillo como hacer una prueba y PAM, solución absoluta, sería genial, pero no lo es y la mayoría de las veces no hay forma de desenredar la madeja o al menos yo no la veo.

    Claro está, este pensamiento tiene un problema y no soy de los que creen que la tolerancia es infinita, aunque esté de acuerdo con que la línea que trazamos es a nuestra conveniencia.

    Como he dicho, un tema muy interesante y sobre el que reflexionar. Me han dado más ganas de leer a Dawkins (y ganas de leer a Gould), espero poder hacerlo relativamente pronto. También espero que mis comentarios no sean demasiado caóticos o ignorantes.

    ¡Saludillos! ♪

    Me gusta

  3. JO! Clara… me acabas de dejar en Shock!!! Eres toda una erudita!! A veces también leo algún que otro libro de divulgación científica o ensayo… sobre todo si el autor es Mario Alonso Puig, que me gusta mucho!! Pero siempre son libros que tratan más sobre el área de la psicología, la neuropsicología, la programación neurolinguistica !!
    Siempre se agradece ver entradas y reseñas de libros que pertenecen a un tipo de género diferente, desmarcándose de los que solemos encontrarnos en cualquier blog literario!!
    Un saludo!!! 😉

    Me gusta

  4. Madre mía.

    A ver. Venía a cotillearte porque tú te pasaste ayer por mi blog y dejaste un comentario cuqui y además me seguiste, así que quería ver tu pequeño rincón. Pero entrar y encontrar de primeras esta PEDAZO de entrada no me lo esperaba.

    Es un tema interesantísimo, la verdad. Yo desde siempre he sido atea y he pensado que la religión y la ciencia son incompatibles. De hecho, había un profesor de ciencias en mi instituto que vivía intensamente el catolicismo y a todos nos resultaba muy extraño. Pero sí… la verdad es que esta entrada me ha hecho reflexionar bastante.

    Yo creo que la religión no es ni buena ni mala. Es una respuesta natural del ser humano: cuando ocurre algo que no nos podemos explicar, recurrimos a inventar un Dios al que otorgarle la autoría de ese suceso (véase, la lluvia); cuando necesitamos consuelo ante una pérdida o necesitamos sentirnos arropados ante una situación desesperada, también recurrimos a rezar, a creer que “algo” nos va a salvar. Es tan natural como la vida misma, creo yo. El problema, como bien ponía en tu entrada, es la intolerancia y, diría yo, los extremismos.

    Yo no veo nada de malo en que alguien viva su religión, pero que se tome la religión como excusa para arrebatar vidas o tratar personas de forma injusta es lo que no me parece bien y que creo que se debería intentar eliminar de todas las formas posibles (y no señalo ninguna religión, porque todas, absolutamente, se toman la licencia de cometer injusticias en nombre de su Dios, ya sean cristianos, judíos, hindúes, musulmanes, whatever).

    Voy a buscarte por twitter, por cierto. Soy @LidiaWBlog ahí ^^ Y ya tienes una seguidora y lectora habitual 😀

    ¡Un abrazo!

    Me gusta

  5. ¡Hola!

    He leído la entrada con mucho interés, ya que no es el tema habitual que suelo encontrar por aquí. Y yo tengo mi propia teoría sobre esto.

    En mi opinión, ser creyente de la religión que sea, ateo, agnóstico… no es nada malo, sino que es algo que sale del interior de cada persona, nada que se pueda imponer. Por supuesto, tú puedes vivirlo en una comunidad que piense igual que tú, para eso existe la libertad de asociación.
    Y puedes llevarlo a tu vida moral: puedes negarte a abortar o ponerte un velo en la cabeza si quieres. E incluso puedes hablar bien de ello (lógicamente, si tú crees que ser religioso/ateo/agnóstico es “bueno”, se lo cuentas a tus hijos e intentas que ellos también lo sean, pero los respetas si su decisión es otra diferente, lo importante es ser buena persona).
    Tampoco puedes llevar tu religión o ausencia de ella al terreno político, el Estado tiene que garantizar tu libertad religiosa, pero no imponerte unas creencias ni financiarlas.
    Por otra parte, la Ciencia no se opone a la Religión, ya que, por muchos desucbrimientos que se hagan, no es posible demostrar la existencia o inexistencia de Dios.

    Por otra parte, el problema no son las creencias, sino el fanatismo. Y, por desgracia, fanatismos hay demasiados y de todo tipo.

    Literatobesos.

    Me gusta

  6. ¡Hola!
    Pues no he leído libros sobre estos temas pero me has picado la curiosidad, te he leído con muchas ganas.
    Este último autor, aunque radical, me ha llamado poderosamente la atención, creo que puede ser una lectura muy interesante, así que me lo apunto.
    Sobre lo que se comenta de los niños, es un tema complicado. Por mi parte sí me parece bien hablarles de las distintas religiones pero lo que no veo es como se imponen como verdades absolutas, aunque, claro, si una persona es creyente es porque para ella su fe es la auténtica, ¿por qué debería liar a su hijo? Pero ahí entraría la libertad de pensamiento y el hecho de que es importante que enseñes a tu hijo a pensar por sí mismo y no a caer en dogmas.
    UUUh, me estoy emocionando con el comentario.
    A lo que iba, que me lo apunto y que me ha gustado leerte.
    ¡Un saludo!

    Me gusta

¿Quieres comentar algo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s