Americanah ǀ Chimamanda Ngozi Adichie

Cuando leo un libro busco disfrutar de un buen rato, arroparme entre sus páginas, perderme en cierto modo. Americanah ha resultado ser un laberinto en el que me he dispersado, experimentando todo tipo de sensaciones a lo largo de la lectura. Incomodidad, vergüenza, simpatía, felicidad, enfado, impotencia… Todo ello sumado a un amor profundo por Chimamanda, a la que he tenido presente como un personaje más mientras leía. Creo que es por eso que me está costando tanto marcarme un esquema mental para organizar lo que quiero comentar del libro; me es harto más difícil expresar una opinión positiva que una negativa o más bien neutra.  Y este es el caso.

Esta reseña va a ser un poco
pukerainbows, pero la ocasión lo merece.

Podría empezar enumerando las bondades de Americanah, pero permitidme que os diga una cosa: Tenéis que leerlo. Porque sí. Porque realmente es una experiencia increíble. Y porque es Chimamanda. Punto.

 
Pero, más allá de este flechazo que parece cegarme, hay buenas razones para leer el libro
 
Una buena razón es haber escuchado a la autora en esta charla de TED, charla cuyo texto ha sido transcrito en el librito We Should All Be Feminists (Todos deberíamos ser feministas) y que es francamente interesante y una introducción magnífica al feminismo.  Otra buena razón es querer leer sobre la raza, sobre esa cosa endiablada llamada raza que si eres europeo y blanco te tomas a patraña populista para que las ¿minorías? suban inmeritoriamente en el escalafón social, laboral, etc. También es un motivo de peso gustar de leer historias románticas, pero nada de romances edulcorados en exceso y absolutamente imposibles. Aquí se buscan posibles lectores independientes, trotamundos e inconformistas en todos los ámbitos imaginables. Podría añadir el interés por la inmigración y la respuesta normalmente hipócrita y reticente de los lugareños, pero a lo mejor no es lo que más atraiga a la hora de ponerse a leer.
 
 
Y, cómo no, LA RAZÓN con mayúsculas, por qué no, es vivir enamorado del pelo afro, que tiene personalidad propia en este libro.
***

 

La historia que plantea Americanah no es compleja en exceso. Se desarrolla a lo largo de unos quince años, se alimenta de retrospecciones y, aunque la protagonista es Ifemelu y es desde su perspectiva –aunque usando un narrador en tercera persona– que se conocen buena parte de los hechos, aporta tanto los puntos de vista de Ifem como los de Obinze.
 
Ifemelu, una nigeriana ya entrada en la treintena que vive en Estados Unidos, decide regresar a casa, a Lagos. Cuando acude a la peluquería para trenzarse el pelo antes de volver comienza a recordar su vida. Alguna época de infancia, el instituto y sus amigas, los periodos de religiosidad de su madre, el primer encuentro con ObinzePero los de mayor relevancia se centran en su viaje a Estados Unidos por primera vez, sus impresiones y adaptación. Todo ello a veces salpicado por episodios en la peluquería y entradas que cuelga en su blog.
 
 
La novela está dividida en seis partes, algunas extensas, un par de ellas muy breves en comparación, cuyo hilo conductor es la relación que en un momento mantuvieron Ifemelu y Obinze y que la hace recordar tal o cual escena, y su evolución, su desarrollo personal y la autoconciencia social que adquiere ella y que es la que hace que se expongan las percepciones de Ifem sobre el racismo en EE.UU., la situación de los negros estadounidenses, de los negros no estadounidenses, hispanos y demás inmigrantes, así como la situación de la mujer. 

Lo interesante es la sutilidad, en general, ya que hay algunos momentos en que Chimamanda se suelta la coleta y se la pasa por el forro del vestido, con que se van introduciendo diferentes conceptos, distintas ideas, en cuestión de la opresión de la mujer y la xenofobia. No peca de artículo académico, sino que utiliza a los personajes y sus situaciones como un escaparate perfecto de lo que se hace, lo que se debería hacer, lo que no se debería hacer, lo que se cree que se hace, etc. Además, recurre a un armario de mujeres magnífico. Buena parte de los personajes, más allá de Ifemelu y Tía Uju, que son las féminas principales, son mujeres: Ranyinudo, Ginika, Kimberley, Shan, Aisha, Kosi. Mujeres de todos los tipos imaginables. Y no en el físico, sino en su personalidad, en su manera de afrontar la vida. Con mayor o menor entereza física, tradicionales, adelantadas a su tiempo, débiles, sensibles, acorazadas, entregadas, independientes… Y creíbles, que es lo que importa.

 
Además, es muy interesante ver el contraste entre Nigeria y Estados Unidos en este aspecto.

Decía, no obstante, que en determinados momentos la autora abandona la sutilidad y se explaya sin importar demasiado la relación literatura-adoctrinamiento. Claramente, esto se aprecia en los distintos posts del blog de Ifem que están dispersos a lo largo de la novela. Al principio son introducidos y puestos en relación con la historia, con un cierto episodio, pero llega un momento en que da la impresión de que han sido publicados sin orden ni concierto. Y en ellos se aborda, desde la presunta mirada irónica y mordaz de Ifemelu, todo tipo de aspectos de la raza, mujeres y raza, mujeres negras y su pelo, OBAMA, etc. No se molesta en decorar esas opiniones; las calza como entradas del blog de la protagonista y se aprovecha de ese huequito dentro de la literatura para ahondar más en esos asuntos.
He de decir que algunos posts me han dado verdadera pereza, pero todos los he leído y todos han sido, al menos, instructivos. También aquellos que pertenecen a la etapa posterior, ya en Lagos, aunque he de admitir que estos han sido los menos interesantes (quizás también porque la historia se centra más en el amor en ese momento).
 
Pero, dejando esto de lado, creo que lo interesante, lo que ha hecho de este libro probablemente una de las mejores lecturas de lo que llevo de año, es que es terriblemente incómodo. En el fondo late una  historia de amor, sí, es indudable. Una historia de amor contemporánea, sin ataduras aunque mucha pasión. Sin embargo, esa historia de amor se queda en una mera excusa, porque Ifemelu la eclipsa. Ifemelu lo eclipsa todo, abraza el libro y lo deja sin aire, ella es quien lo respira todo. Ifemelu es un personaje redondo. No cabe ahora hablar de una mujer fuerte e independiente, no. Es un personaje redondo, cuya evolución desde la infancia es magnífica. Una joven inconformista, ya se aprecia desde cuando “escapa” de la reunión en la Iglesia en que está la hermana Ibinabo, pero tremendamente influida por su lugar de origen. No es una persona irrompible, es real, alguien a quien te puedes imaginar fuera del papel sin que desentone con el resto de personas.

 

  

Personalidad coriácea, que se derrumba (en buena parte de forma similar a cómo se derrumba la de Obinze en su experiencia paralela en Reino Unido) en ciertos momentos, que de pronto ve que todo lo que la rodea parecen ser obstáculos, que ser mujer y negra (pensar en sí misma como negra, como persona de una raza denigrada por la sociedad, es algo que en Nigeria no sucedía y que la sorprende muchísimo) es lo peor que podría sucederle a una persona en EEUU…
 
Personalmente, ha habido varias cosas que me han resultado sorprendentes durante la lectura. Una ha sido la visión que se ofrece de Nigeria, de Lagos. Creo que no es algo que me sucede solo a mí, pero es difícil pensar en África desde Occidente es poner cliché sobre cliché. Ya me pasó algo parecido cuando leí La hora del Dios Rojo, que se ambienta en Kenia y me supuso un descubrimiento de lo que es la vida en una ciudad de este continente. La imagen de África, porque se piensa siempre en África como en algo homogéneo, como si todos los países fuesen iguales y sus culturas las mismas,  es la de un lugar desierto, con poblados atrasados desperdigados, mucho calor y mucha pobreza. Entonces llegar a una visión como esta de África, de Nigeria en este caso, es una especie de bofetada.
Y en el propio libro se hace referencia a este desconocimiento en varias ocasiones, una de las cuales aparece al principio y, aunque un poco bestial, es perfectamente creíble.

 

–¿Por qué dices África en vez de decir sencillamente el país al que te refieres? –Preguntó Ifemelu.
 Aisha chasqueó la lengua.
 –Tú no conoces Estados Unidos. Aquí dices Senegal y la gente dice: ¿dónde está eso? A una amiga mía de Burkina Faso le preguntan: ¿tu país en Latinoamérica?

 

Luego está el tema de la raza en Estados Unidos. Desde fuera no se ve así, sin duda. Sí que se aprecia que las reacciones contra los afroamericanos, que es el colectivo que más se suele mentar, son desmedidas, que hay una reticencia desmedida de una parte de la sociedad a aceptarlo, pero no se profundiza más. Estos días pasados, que han salido nuevas estadísticas en lo referente a personas negras asesinadas por policías en lo que va de año, ha habido todo tipo de noticias y datos que hablaban de que un 13% de la población estadounidense es negra. No estamos hablando de que haya mil personas en una país de 320 millones, sino uno 35 millones. Se tiene a 35 millones de personas como ciudadanos de segunda, terriblemente estigmatizados, en el ojo del huracán. Y queda claro que la raza sí que sigue siendo un problema. Por mucho que duela y por mucho que para aquellas personas, como se dice en la novela, que nunca han dependido de su color de piel, de su ascendencia, para optar a un puesto de trabajo o mismamente para encontrar pareja, esto no sea más que una artimaña que utiliza este colectivo para subir en la sociedad sin “esforzarse como ellos”.

 

Cuando salían de la tienda, Ifemelu comentó:
–Esperaba que preguntara “¿Ha sido la que tiene dos ojos o la que tiene dos piernas?” ¿Por qué no ha preguntado si era la negra o la blanca, así sin más?
Ginika se echó a reír.
–Porque esto es Estados Unidos. Se supone que debes fingir que no te fijas en esas cosas.

 

Y creo que lo que más duele leer es sobre las mujeres negras. Aunque Chimamanda trata sobre distintas mujeres (me encanta la tía Uju como personaje, por todo lo que representa, por las complicaciones de su vida y su forma de actuar; también me gusta Kimberley, su construcción y su perfecta identificación con personas de mi día a día, pese a lo que ello implica), el tema mujer negrame dejó un poquito trastocada. La condescendencia con que es tratada Ifemelu en algunos momentos, la adoración de los negros por ser negros, como si ello fuese un pecado, como si se tratase de algo negativo que los hace inferiores y, por tanto, merecedores de un poco de compasión… Eso me ha tocado la patata, hablando en plata. Y si ha sido así es porque en mi entorno lo he visto así. Quizás en España el problema de la raza no exista o no sea algo tan magnificado porque no hay un porcentaje de población negra elevado y sí una práctica totalidad de personas blancas, pero hay racismo. A veces encubierto, otras perfectamente visible. Y el recurrir a la condescendencia, al sentimiento de superioridad a la hora de tratar con personas, en este caso, procedentes de Latinoamérica o Europa del Este, es una constante. Una constante repugnante.

Ifemelu descubriría más tarde que Kimberley usaba la palabra “precioso” de un modo peculiar. “Voy a ver a mi preciosa amiga de cuando iba a la universidad”, decía Kimberley, o “Estamos trabajando con una mujer preciosa en el proyecto del casco urbano”, y luego resultaba que las mujeres a quienes se refería tenían siempre un aspecto bastante común, pero eran siempre negras.
[…]
Ifemelu también descubriría más tarde que, para Kimberley, los pobres eran libres de toda culpa. La pobreza era algo resplandeciente; no concebía que los pobres pudieran ser depravados o malévolos, porque su pobreza los había canonizado y los mayores santos eran los pobres extranjeros.

 

Por otro lado, nos queda la historia de amor. Ifem-Obinze, pero también Ifem-Equis. Creo que es adecuado el planteamiento, planteamiento moderno, ya que los platonismos son cosa rara en la vida real. Amor de adolescencia, pasión que lucha por prevalecer… Pero que no es exclusiva, ni mucho menos. Supongo que me ha gustado y que, al final, (y quien dice final habla de las últimas 70 páginas) no he podido evitar llorar como una magdalena, porque había demasiados sentimientos, incluso identificaciones o pseudoidentificaciones personales, pululando.
 
Creo, francamente, que Americanah es una novela ambiciosa, pero no se pierde por el camino. Sabe qué quiere lograr y sale a ganar la carrera. Para algunos se queda en un cuarto puesto, otros creen que entra en el pódium. Yo le daría una medalla, un trofeo, lo que ella quiera, porque es magnífica. Obviamente tiene sus más y sus menos, ya veis que lo de los posts del blog a veces ha sido más un engorro que otra cosa, que hay alguna trama que ojalá se aclarase más (tía Uju y Dike, conocer más de Kimberley, por ejemplo), pero para mí es una novela ganadora.
 
Eso sí, para que no todo sean ríos de halagos, quiero comentar una cosilla. Tengo el libro en físico, publicado Penguin Random House, y me ha sorprendido encontrarme con varias erratas. He contado tres o cuatro (vaya quisquillosa, esta mujer, que son tres erratas), pero me parece que, después del clavo que me han metido, teniendo que pagar 25 euros por una obra que en inglés cuesta 13 euros menos (la culpa es de la impulsividad, no pude esperar para que llegase en inglés) me merezco, nos merecemos los lectores, encontrar una obra perfectamente editada. Últimamente no paro de encontrar gambazos en libros de editoriales de las que una espera cierta seriedad y me enerva mucho.
 
Pero bueno, dicho esto, ya sabéis: Leedlo, no os arrepentiréis. Merece mucho la pena y así todos podremos fangirlear sobre Chimamanda.
***
 
PD) Disculpad si hay algún problema con las “enes” en el post, pero esta letra en mi teclado está en huelga y reacciona cuando le viene en gana, así que, pese a que he revisado el post, tal vez se ha colado alguna barbaridad por ahí. Si es así, comentádmelo para subsanarlo.
Espero que os haya gustado la reseña.
 
Un abrazo y hasta la próxima.

 

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18 comentarios en “Americanah ǀ Chimamanda Ngozi Adichie

  1. Me ha encantado la reseña, y si no hubiese leído el libro, me lo leería ahora seguro XD. Pero lo leí hace ya tiempo, y me encantó. Me hizo reflexionar sobre tantas cosas en las que no me había parado a pensar… y es que el tema de la raza desde aquí no se entiende bien. La novela te traslada a ese punto de vista con gran facilidad… El tema del pelo afro también me hizo reflexionar muchísimo. Yo tengo entre ondulado y rizado y mientras leía el libro no podía evitar pensar que Ifemelu tenía razón, que que hacía yo perdiendo el tiempo planchando. La verdad es que fue un libro que me dio mucho que pensar.

    Un beso!!

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  2. Me ha encantado tu entrada. Creo que has dado en el clavo en cuanto a los prejuicios y el racismo, también en España. En cuanto al libro, lo tengo – también en físico- y es el único de Chimamanda que me falta por leer. La conocí por una entrevista en la BBC hace ya 9 años (se puede ver por Youtube, es la entrevista con Gavin Esler), en la que habló de los mismos problemas de los que trata “Americanah”. no ha cambiado mucho desde entonces…
    saludos

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  3. Hola Clara!
    De Chimamanda sólo he leído “La flor púrpura” y me encantó su prosa y la historia en sí, además de la ambientación que la autora nos describe.
    Es una autora que gusta bastante y tiene muchos fans. Este libro en concreto no lo he leído pero sí me he fijado en él cuando he ido a la biblio… creo que “faré un pensament” (como se dice aquí en Mallorca) y me lo apuntaré en mi listado de pendientes!
    A mí también me cuesta a veces hacer reseñas… sobre todo cuando tengo que plasmar todo lo que el libro me ha hecho experimentar… pero a ti se te da mil veces mejor que a mí hacerlo!! 😉

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  4. ¡Hola!
    Muy buena reseña, la verdad es que este libro me lo apunto ipso-factus para leer cuanto antes, y ahora mismo paso y me veo la charla. Me encantan las charlas de TED, en serio.
    Sobre el racismo, tengo que decir, como europea y blanca, que es obvio que existe. Es obvio que si una persona inmigrante hace algo, la gente empieza a despotricar más que si es un europeo. Es obvio que hay bullying racista (conozco a gente que lo ha vivido), que todos hemos oído alguna vez en nuestras casas el típico “si no les gusta esto, que se vuelvan a tu país” (y no porque sean malas personas quienes lo dicen, sino por sus prejuicios y porque han vivido eso toda su vida). Lo mismo ocurre con la homofobia o el machismo, y nunca acabará si la gente sigue pensando que no existe…
    ¡Literatobesos!

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  5. ¡Hola!
    Llevo muy poco leído de él, su peso me impide llevarlo conmigo a todas partes, y de momento me está gustando mucho. En la protagonista veo a Chimamanda, sinceramente me es imposible separarlas, pero como ya digo, llevo demasiado poco de momento.
    Todos deberíamos ser feministas pretendo leerlo a finales de mes.
    En cuanto a la reseña, la he leído muy por encima, pero en cuanto termine de leer el libro me pasaré de nuevo a leerla más detenidamente.
    Un beso

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  6. Fue mi segundo libro de Chimamanda y ahora estoy atascada en Half of a Yellow Sun. Especialmente porque tengo 0 tiempo de leer. Pero intento acabar. La verdad es que me ha encantado tu reseña y con lo que más coincidimos es con que Ifem es La Novela. No hay más. Bueno, sí, pero Ifem la abraza y es la protagonista absoluta en cualquier caso. Me encanta como tiene una opinión para todo y sobre todo.

    Nea.

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  7. S. dijo:

    ¡Buenas!
    Es muy difícil comentar algo que te ha encantado, es verdad, es como si tus dedos sólo quisieran teclear “SADJAJKDLJKAHDHUAIDIOHAJ ♥ ♥ ♥” D: XD

    Tengo por leer de la autora su librillo-charla TED (a ver cuándo…) y aunque este libro no sabía ni de qué iba, los temas que trata me han llamado mucho la atención. Es cierto que el romance y sobre todo el hecho de que el libro entre a ratos en el adoctrinamiento me ha echado para atrás en un primer momento… Pero no lo suficiente, sobre todo el romance, que parece del que no me disgusta.

    Tras leer tu reseña, se va a pendientes. Espero solamente que la parte de las entradas en el blog no se me haga muy pesada; por lo demás, considero que puede ser una gran lectura y gustarme mucho, así que a ver cuándo le puedo echar el guante y leerla.

    Muy buena reseña, como siempre ♥
    ¡Saludillos! ♪

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  8. ¡Hola Clara!

    Por lo general, cada vez que leo una reseña de un una novela que no que no he leído suelo añadir otro libro a mi wishlist. Pues en este caso no ha hecho falta ni leer la reseña (que sí la he leído), ya que solo con ver la foto del inicio me ha dado un flechazo. Ya no solo por la chica de la portada (que tiene el pelo igual que mi hermana xD), si no también por los posits. Fue ver tantos posits que dije “este libro tiene que ser bueno”. Y por tu reseña creo que lo es.

    Me ha encantado todas las cosas que comentas en tu reseña, de verdad, solo por como pinta y ver todo lo que te ha gustado dan ganas de leerlo. Sin duda me lo apunto y de verdad espero darle una oportunidad. Y chapó por tu reseña, está genial ^^

    ¡Muchas gracias por la recomendación! ¡Un beso!

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