Kindred ǀ Mi incursión en los audiolibros

A principios de año uno está fresco, lleno de ilusiones, dispuesto a cumplir docenas de propósitos. A los quince días se quiebra la voluntad, pero no pasa nada. I know that feel bro. Yo me apunté a retos varios de lectura, los estoy incumpliendo… Pero sigo feliz, que es lo que cuenta. De todas formas, este libro me sirvió para subir ánimos en uno de los retos, así que se merece mención especial. Os hablo de Kindred,de Octavia E. Butler, el cual podría decirse que no leí, sino que lo escuché.

 
 
KINDRED ǀ 264 págs ǀ 1979

 

La historia que guarda Kindred en su interior, historia que, lamentablemente, no ha sido traducida al español, es magnífica. Quizás no lo sean tanto las formas, que no terminaron de convencerme al cien por cien, pero la trama es de esas que te desgarra y se te clava dentro. De las que merece la pena leer una vez en la vida.
 
La protagonista, Dana, es una joven negra que, en la década de los 70, acaba de mudarse con su marido, Kevin. Ambos están ordenando unas estanterías cuando, de pronto, Dana siente una especie de mareo y, por extraño que suene, aparece de pronto al lado de un río. Ha retrocedido más de 150 años en apenas segundos y se ha trasladado de California a Maryland, al lado de un río, mientras un niño parece estar ahogándose ante la incapacidad de su madre para ayudarlo.

 
Así comienza Kindred, una novela de ciencia ficción que explora la cruda vida que les aguardaba a los esclavos negros en Estados Unidos en el siglo XIX, no mucho antes de firmarse la abolición de la esclavitud. De la mano de Dana, mujer y negra (las peores características que podía tener una mujer en la época), y su extraña relación con Rufus Weylin, el hijo del dueño de una plantación bastante importante, se nos van presentando las lastimosas condiciones de vida de los esclavos y, especialmente, las de las mujeres.
Dana regresa a Maryland en 6 ocasiones, algunas acompañada por su marido, otras sola, pero sin poder controlar la situación: acude, quiera o no, cuando la vida de Rufus, de quien intuye es un antepasado suyo, se encuentra en peligro. Y por desgracia para Dana, eso ocurre con demasiada frecuencia.
 
El tema sci-fi de la novela no está demasiado explotado, pero es, lógicamente, la única explicación para esos viajes en el tiempo. Es curioso, porque yo, que no acostumbro a leer nada del género y que soy bastante escéptica, por no decir demasiado, no he sentido rara esta asociación. En un primer momento me pareció arriesgado plantar una relación de este tipo en la novela, pero, a medida que avanza la lectura, se ve como algo perfectamente normal. La autora decidió establecer una conexión entre el pasado y el futuro, consideró acertada la idea de poner de por medio viajes en el tiempo… Y es una decisión magnífica, sencilla en el resultado y de lo más efectiva. No está detallado, no hay una ley que rija todo. Más bien va a su libre albedrío, los viajes duran, en la época de Rufus, algunos meses, cuando en la época de Dana apenas pasan minutos u horas. Pero no se le pide que sea algo riguroso, porque no deja de ser una excusa para tratar el tema de la esclavitud.
 
Tema, el de la esclavitud, más que hiriente. La autora no ha escatimado en descripciones. Cada agresión, física y verbal, aparece reflejada, todos y cada uno de los obstáculos en las vidas de los esclavos. La propia concepción de alguien esclavo, alguien que ni es persona ni es nada, solo una propiedad de otro, es terrible, pero en este libro todo se magnifica.
 
La figura de Dana, una mujer resuelta y jovial, es la pizarra perfecta en que se dibujan los cambios. Ella, que acepta esa extraña situación que le toca vivir, se adapta lo mejor que puede. Pero es difícil adaptarse al infierno, no cabe duda.
 
En 4 de las 6 ocasiones que viaja a Maryland, Dana es considerada una esclava más en la plantación. Vista su relación con Rufus, ella le explica ciertas cosas, para que sus súbitas apariciones tengan un mínimo de sentido, pero nada más. Allí, la vida es dura. Para empezar, su único apoyo es Rufus quien, sin embargo, es una pequeña copia de su padre. Dana cree ver en él algo de bondad, más tolerancia… Pero poco a poco descubre que las cosas no son así. Encuentra en el resto de esclavos (Nigel, Alice, Sarah) algo de consuelo y protección pero sigue sin ser suficiente.  De hecho, cada vez que Dana regresa a casa, al presente, es cuando siente un temor inconmensurable, cuando su vida corre verdadero peligro (en mitad de un castigo a latigazos, al casi recibir una bala…). Inconveniente tras inconveniente.
 
Os decía que se producen 6 viajes al pasado, todos ellos en un periodo de unas pocas semanas –en la época actual.
  • En el primero, cuando Rufus es un bebé, Dana aparece en el río, en el momento exacto para poderle salvar la vida.
  • En el segundo, cuando Rufus tiene unos 7 años, este está quemando o a punto de quemar la casa.
  • En el momento del tercer encuentro Rufus tiene 12 años y está jugando con Nigel, un esclavo de su edad, en los árboles. Se rompe una pierna y tiene que cuidar de él, a la para que lidiar con Tom y Margaret Weylin, los padres de Rufus. En esta ocasión la acompaña Kevin.
  • Durante la cuarta visita, la joven regresa a Rufus, quien ronda los 18 años, cuando dos esclavos le golpean antes de escapar y lo abandonan, moribundo, en un camino. Además de cuidar del muchacho, Dana está preocupada por encontrar a Kevin, quien no había regresado a casa con ella.
  • El quinto viaje sucede cuando Rufus tiene en torno a 25 años y está enfermo, tanto que temen seriamente por su vida. En este momento Tom Weylin, quien tanto había odiado a Dana, la insta a cuidar a su hijo y le ofrece ciertos privilegios, considerando su condición de esclava. No obstante, ahora la relación entre Rufus y Dana se enfría, hasta tal punto que Rufus resulta ser incluso más cruel que su padre en su trato hacia ella.
  • En la sexta y última visita, que tiene lugar apenas unos meses después de la anterior, todo sucede de una manera muy apresurada. Dana desconfía de Rufus, ya no ve en él al niño que en algún momento llegó a apreciar y eso la lleva a tomar una determinación. Determinación que, pese a esta sarta de spoilers que os acabo de hacer, me voy a guardar.
Comenté antes que la narración no era excesivamente atractiva. Y no lo es. Es sencilla, frugal incluso, permite transmitir todo aquello que se pretende sin caer en ningún tipo de eufemización que rompería la magia de la obra.
 
Obra que os recomiendo muy activamente. Creo que en Goodreads le di 3 estrellas sobre 5, no estoy demasiado segura ahora mismo, pero, habiendo pasado ya unas semanas desde la lectura, la sensación que guardo es infinitamente mejor de lo que correspondería a esas 3 estrellas. Y de lo que se trata, eso sí que lo puedo afirmar, es que los libros son sensaciones. Y a mí Kindred me impactó y me dolió; me llegué a sentir Dana y a vivir junto a todas esas personas esclavizadas. Eso es lo que cuenta.
 
***
 
Además de haber sido una obra interesante por el contexto social, a nivel de formato también supone un cambio: he ¿leído/escuchado? un audiolibro. No es el primero, ya que antes fueron El principito y Contes du lundi, de Alphonse Daudet, pero sí es la primera vez que me tomo uno en serio. Lo comencé a escuchar en marzo y lo terminé en junio, aprovechando las horas muertas en la playa.

Supongo que no es fácil para todo el mundo ponerse con un audiolibro. Para mí, desde luego, no lo fue. No se me da demasiado bien atender a varias cosas a un mismo tiempo, eso está más que comprobado. Por eso, era incapaz de oír el audiolibro mientras arreglaba la casa o preparaba la comida. Porque cuando escucho música no me doy cuenta, pero desconecto a lo largo de la canción. Y puede que con las canciones eso funcione, pero sentir el libro farfullando en segundo plano y volver al cabo de unos minutos no es bueno. En absoluto una buena idea.

Pero matar el tiempo en la playa escuchando Kindred ha sido distinto. A veces las personas a mi alrededor me miraban raro, bien por quejarme en voz alta, bien por soltar una carcajada, bien por murmurar algo inconscientemente, pero creo que puedo asumirlo.

Al pensar en los audiolibros me acuerdo, quiera o no, de Stephen King. Recuerdo haber leído en su libro Mientras escribo que le gustaba ponerse audiolibros mientras conducía. ¿Conducir con audiolibros? Yo creo que provocaría un accidente. O atiendo a la carretera o me centro en el libro… O eso me temo, no sé si convendría arriesgarme. ¿Vosotros lo hacéis/habéis hecho?

Y, hasta aquí, esta confesión breve sobre los audiolibros. 

Espero que os haya gustado la reseña y que os animéis a leer Kindred (o tal vez la trilogía Xenogénesis, de la autora, que tengo pendiente). 


¡Un abrazo!
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3 comentarios en “Kindred ǀ Mi incursión en los audiolibros

  1. S. dijo:

    ¡Buenas!
    No sé si me animaré porque tengo muuuchos pendientes y no me ha llamado tanto como otros que has reseñado, pero sí parece interesante y bastante original en su planteamiento, ¿verdad? Desde luego el tema es muy duro y a veces incluso me cuesta pensar en estas cosas como cosas que realmente han pasado/pasan porque… jo-der, menuda barbaridad. Si lo leo, tengo claro que será en un “buen” momento para hacerlo.

    También tengo claro que lo leeré, sí, porque con los audiolibros me pasa como a ti, pero es que además siento que me cuesta concentrarme en el audio en general: la radio, los podcasts… aunque no esté haciendo nada más, siento que me pierdo >_< De todas formas sí he usado algunos para practicar idiomas, pero como lectora, no me interesa demasiado el formato para escucharlos (aunque para grabarlos, quizá sí ;]). ¡Saludillos y abrazotes! ♪♥

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  2. Sí, también yo recuerdo la anécdota esa de King cuando se ponía los audiolibros en el coche, me has refrescado la memoria, jajaja.
    Se ve interesante el libro, y además es cortito, pero como soy un negado para el inglés no creo que lo lea.
    Por cierto, viendo lo que disfrutaste con mi primer libro, te dejo el enlace de un sorteo que quizá te pueda interesar:
    http://nosololeo.blogspot.com.es/2016/09/sorteamos-el-nino-pajaro.html

    Un beso 😉

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