Love Is a Dog from Hell ǀ Charles Bukowski

Controla el postureo, que te veo, pienso, mientras releo las notas preparadas para esta entrada; hablar de Bukowski puede convertirte en posturera reincidente. Pero ya es demasiado tarde para solventar ese pequeño problema. Hoy os vengo a hablar brevemente de la primera antología que leo de Bukowski (siempre y cuando corramos un tupido velo y olvidemos una antología terriblemente mal traducida con la que me inicié, allá por febrero), cuyo título es Love is a Dog from Hell, publicada en el año 1977. Es una recopilación de poemas escritos entre 1974 y 1977, y la he leído en inglés, por lo que puedo sumarme un tanto a ese desafortunado y olvidado reto de lecturas en inglés que en marzo comencé con excesiva alegría.

LOVE IS A DOG FROM HELL ǀ 312 págs  ǀ 1977

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En esta antología, bastante extensa, se recogen poemas de un Bukowski ácido, ácido y desencantado con la vida y, cómo no, con las mujeres. Poco o nada tiene que ver con los relatos recogidos en aquella coqueta edición de Libros del Zorro Rojo que reseñé hace unos meses. Esa esencia que uno relaciona (habiéndolo leído o tan solo de oídas) con el autor estadounidense aparece aquí reflejada a la perfección. 
 
Poemas extensos y poemas breves, poemas que reflejan la tormentosa relación de Bukowski con las mujeres y con la bebida, obscenos, políticamente incorrectos, que se diría ahora. Alegría a raudales a menudos trastocada por un revés en el amor o en el sexo. Vivencias de escritor regadas por la cerveza, amargadas por la presión, acompañadas por los lectores y la hilaridad de algunas situaciones. Episodios deprimentes, vulgares, solitarios… 
 
La bajeza de la sociedad representada en unos pocos versos altisonantes, mezquinos, arrítimicos si es necesario. Recuerdo la letra de una canción que dice que para entender a Bukowski hay que leer primero a Shakespeare. Quizás sea así, quizás sea necesario ver la decadencia del mundo, experimentar con distintos personajes y descubrir tantas personalidades y formas de actuar como personas hay en este mundo. Quizás sea eso, sí, aunque Bukowski parece haber tenido sus rencillas internas con el eterno escritor inglés.

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Reseñando a Amélie Nothomb

Comenzar esta reseña implica, obligatoriamente, agradecer a la blogosfera (en especial a Jorge) haberme descubierto a la autora, porque Amélie Nothomb me dio la vida, literariamente hablando, a finales del año pasado y se convirtió en una de mis escritoras favoritas. De Nothomb, esa mujer que copa las portadas de sus libros con su rostro y a quien se puede tachar de egocéntrica sin errar demasiado el tiro, he leído cuatro libros, todos el año 2015, y de esos cuatro voy a hablaros, sin profundizar excesivamente, a continuación.
 
COSMÉTICA DEL ENEMIGO ǀ 2001 ǀ 104 págs
 

Este fue el primer libro que leí de Nothomb. Título atractivo, extensión idónea para desconectar… La historia nos ubica al lado de Jérôme, un hombre que aguarda en el aeropuerto la llegada de su vuelo retrasado mientras se entrega a la lectura de un libro para pasar el rato y evitar cualquier tipo de interrupción inesperada por parte de cualquier otro viajero. Sin embargo, pronto su tranquilidad se convertirá en un anhelo malogrado, porque la súbita aparición de Textor Texel trastocará todos sus planes. Jérôme no sabe quién es Texel, no tiene ni la menor idea de dónde ha salido, pero, sin embargo, Texel parece conocer a su interlocutor demasiado bien.

 
Aun cuando Jérôme trata de obviarlo y le pide en numerosas ocasiones que le deje tranquilo, Texel continúa dándole conversación o, ante la negativa del otro, conversando solo y es que sabe que, de una manera u otra, este monólogo sórdido terminará por incomodar (y de qué manera) a Jérome. De hecho, Textor Texel llega a decir que “la persona humana sólo presenta un punto débil: el oído”. Y vaya que sí es débil.
 

Me impresionó bastante cómo manejaba Amélie Nothomb su historia. En un espacio breve desarrolla una trama de un calibre nada desdeñable, con sus lazos abriéndose aquí y allá. Escoge, no obstante, un escenario central, el aeropuerto, desde el cual la memoria oscila adelante y atrás apoyándose en la diatriba endemoniada de Textor Texel. Los personajes, Textor y Jérôme, parecen (por no decir que son, directamente) las dos caras de la misma moneda, especialmente a medida que avanza la lectura. Se desnudan, poco a poco, sus personalidades, se descubren como seres con un interior oscuro y, gracias a Texel, Jérôme experimenta, a ojos del lector, un cambio prácticamente radical en unas pocas páginas.

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Ladies making comics

Nunca me ha dado por los cómics, lo reconozco. Es un asunto pendiente, pero tampoco un terreno totalmente desconocido. De hecho, uno de los primeros que leí fue Persépolis, de Marjane Satrapi, el mismo Persépolis que he releído una y otra vez y cuya película he visto ya en varias ocasiones. Y Persépolis, creado por una mujer, además de desvelar una historia magnífica, merece aún más la pena por ser una producción femenina, una producción femenina en un mundillo, el de los cómics y la novela gráfica, profundamente masculino.
 
Por el buen recuerdo que guardo de esta obra decidí hacer esta entrada, también animada por este artículo que apareciósalvajemente en mi TL en Twitter. Y, como es bastante probable que me olvide al final, os animo a recomendar alguna novela gráfica escrita (si es que es adecuado decir “escrita”) por una mujer para poder ampliar horizontes.
 

Los cómics de los que os voy a hablar, muy brevemente (¡lo prometo!) son Persépolis y Bordados (Broderies en el original), de Marjane Satrapi, y Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado, una recopilación de las tiras quincenales (si no me equivoco) publicadas por Alison Bechdel.

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Leído (y no reseñado) en julio, agosto y septiembre

Acabado el tercer cuatrimestre del año, toca hacer recuento de todo. Absolutamente de todo. Y es que estos meses de julio, agosto y septiembre han sido muy productivos. Nunca antes había aprovechado tanto el verano para leer y ver series y películas e ir a la playa sin perder ni un solo día. Increíble para ser yo, os lo aseguro. 
 
De hecho, a lo largo de estos tres meses he leído 26 libros (sí, dicho así parece una barbaridad, pero tampoco me he pasado día y noche leyendo) y he cumplido ya el reto de Goodreads que me había propuesto a principios de año (66 de 65). También he avanzado en el reto que organiza Laura, de Paseando entre páginas y ya tengo 12 de los 16 kilos en libros que nos hemos marcado (tenéis el link a su post en la barra lateral). 
 
Aquí debajo tenéis la lista de las lecturas y los enlaces a las reseñas que he publicado. Por suerte, me ha pillado una buena fase reseñadora en el blog, así que hay unas cuantas programadas de aquí a finales de año, para ir compartiendo mi opinión sobre algunos de estos libros. Otros muchos se quedarán sin mucha info, pero tampoco he tenido tiempo (ni ganas) de escribir algo sobre ellos, apenas un par de líneas en Goodreads (podéis verlas en mi perfil).

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Minirreseña: Historia del ojo

Cuando uno elige un libro es porque le atrae, bien la sinopsis, bien la portada, bien el autor, bien el morbo… Cualquiera de estas opciones es  completamente válida y frecuente. Luego, otras veces, se decide leer algo a ciegas, porque sí. El resultado puede ser o muy bueno o una catástrofe. Y sí, esto ha sido un caos, una hecatombe de alto rango.

 

Aunque no llegué a reseñar ninguno de los libros de Amélie Nothomb tras el atracón que me pegué el año pasado (prometo hacerlo en breves), ya comenté que Higiene del asesino me había marcado bastante. De hecho, una de las lecturas relacionadas, por así decirlo, que acabé anotándome fue Historia del ojo, de Georges Bataille, considerada por muchos como una de las obras maestras de la literatura erótica.

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