Reseñando a Amélie Nothomb

Comenzar esta reseña implica, obligatoriamente, agradecer a la blogosfera (en especial a Jorge) haberme descubierto a la autora, porque Amélie Nothomb me dio la vida, literariamente hablando, a finales del año pasado y se convirtió en una de mis escritoras favoritas. De Nothomb, esa mujer que copa las portadas de sus libros con su rostro y a quien se puede tachar de egocéntrica sin errar demasiado el tiro, he leído cuatro libros, todos el año 2015, y de esos cuatro voy a hablaros, sin profundizar excesivamente, a continuación.
 
COSMÉTICA DEL ENEMIGO ǀ 2001 ǀ 104 págs
 

Este fue el primer libro que leí de Nothomb. Título atractivo, extensión idónea para desconectar… La historia nos ubica al lado de Jérôme, un hombre que aguarda en el aeropuerto la llegada de su vuelo retrasado mientras se entrega a la lectura de un libro para pasar el rato y evitar cualquier tipo de interrupción inesperada por parte de cualquier otro viajero. Sin embargo, pronto su tranquilidad se convertirá en un anhelo malogrado, porque la súbita aparición de Textor Texel trastocará todos sus planes. Jérôme no sabe quién es Texel, no tiene ni la menor idea de dónde ha salido, pero, sin embargo, Texel parece conocer a su interlocutor demasiado bien.

 
Aun cuando Jérôme trata de obviarlo y le pide en numerosas ocasiones que le deje tranquilo, Texel continúa dándole conversación o, ante la negativa del otro, conversando solo y es que sabe que, de una manera u otra, este monólogo sórdido terminará por incomodar (y de qué manera) a Jérome. De hecho, Textor Texel llega a decir que “la persona humana sólo presenta un punto débil: el oído”. Y vaya que sí es débil.
 

Me impresionó bastante cómo manejaba Amélie Nothomb su historia. En un espacio breve desarrolla una trama de un calibre nada desdeñable, con sus lazos abriéndose aquí y allá. Escoge, no obstante, un escenario central, el aeropuerto, desde el cual la memoria oscila adelante y atrás apoyándose en la diatriba endemoniada de Textor Texel. Los personajes, Textor y Jérôme, parecen (por no decir que son, directamente) las dos caras de la misma moneda, especialmente a medida que avanza la lectura. Se desnudan, poco a poco, sus personalidades, se descubren como seres con un interior oscuro y, gracias a Texel, Jérôme experimenta, a ojos del lector, un cambio prácticamente radical en unas pocas páginas.

Nunca he sido matado por nadie. Quizás resulte la mar de agradable. No debemos prejuzgar las sensaciones que no conocemos.

***

Extraña religión, la del yo. “Soy yo, sólo yo, nada más que yo. Soy yo, y, por tanto, no soy la silla sobre la que me siento, no soy el árbol que estoy mirando. Soy bien distinto del mundo, me limito a las fronteras de mi cuerpo y de mi mente”.

 

 El desenlace fue, sin duda, una locura. Quizás de haber leído otra obra de la autora antes no me habría sorprendido tanto, pero comenzar así fue épico, sinceramente. Y podría ser un punto de partida magnífico por si queréis acercaros a Amélie Nothomb.
MATAR AL PADRE ǀ 2011 ǀ 136 págs
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¿No tiene este libro un título perfecto?Es imposible resistirse, o eso me pasó a mí, a esas tres palabras tan directas y que, a la vez, podrían evocar mil y una ideas diferentes. Imaginé una trama que nada tuvo que ver con lo que entre las páginas descubrí, pero fue, mientras duró, un ejercicio de lo más estimulante.
 
Lo cierto es que para creatividad, nuestra querida Amélie se basta y se sobra. Decide, en una pincelada más de esa magnanimidad que parece rodearla, introducirse a sí misma en la historia (porque no le era suficiente colmar la portada en esta ocasión) y utilizar un breve episodio para presentar a los dos personajes centrales: Joe Whip y Norman Terence.
 
Joe se nos presenta como un muchacho que, por azares de la vida, termina acudiendo a casa de Norman Terence, buscando un mentor, un maestro que lo introduzca en la magia. Norman, un mago de cierto prestigio, vive con Christina, malabarista, y acoge a Joe, más que como aprendiz, como hijo. Las relaciones en el hogar podrían ser perfectamente las de una familia disfuncional. A fin de cuentas, la situación es extraña. Norman y Christina son poco convencionales, menos convencionales, si cabe, a la hora de considerar su postura como padres postizos, pero acaban por establecer una conexión decente con el huraño Joe. Sin embargo, más allá de esta vida en común peculiar, del asunto de la magia y la vida de Joe, hacia la mitad del libro las cosas se desfasan. Literalmente. Un complejo de Edipo que se pasea por las páginas, enfrentamientos paterno-filiales… Y un final extraño, muy Nothomb, que trata de explicar todo lo que la narración nos había ido transmitiendo. Pero fraudulento, poco fluido, poco creíble, poco memorable.
 
Quizás esa sea la mayor pega de esta novela. Peca de surrealista, sobre todo porque no acaban de encajar a la perfección los engranajes y chirría de cuando en cuando. Dicen que las publicaciones más recientes de la autora se ven afectadas, en muchos casos, por esto mismo, por una falta de cohesión narrativa. Parece que Nothomb tratase de explotar su técnica, la técnica que tantos éxitos le había granjeado en el pasado, pero sin aportar nada nuevo, y se notan los fallos, al menos en este Matar al padre.
HIGIENE DEL ASESINO ǀ 1992 ǀ 181 págs
 
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Esta fue la primera novela que Nothomb vio publicada, hace casi 25 años. Desde entonces, como dato curioso, hay que tener en cuenta que ha venido publicando casi un libro por año. A eso se le llama ser prolífico, sí señor.
 
Higiene del asesino es, por ahora, mi novela preferida de la autora (sí, lo sé, aún no me he dejado caer por Ácido sulfúrico ni Las Catalinarias, pero por algo se empieza). Me pareció magistral. Magistral la historia en sí, magistral su manera de abordarla y magistral la caracterización de los personajes.
 
En esta ocasión, Pretéxtat Tach es el protagonista. Es un hombre ya entrado en años, con obesidad mórbida al que los médicos no auguran más que un par de meses de vida. Obviamente, no es un hombre cualquiera. Pretéxtat Tach ha ganado un Premio Nobel por su escueta pero brillante producción literaria, y es una persona horrible, repugnante, repulsiva Como prefiráis llamarlo. Huraño, egocéntrico y con una superioridad moral de lo más característica, Tach accede, ante la insistencia insana de los medios, a conceder una última entrevista. Para ello, tras una exhaustiva selección, acuden 5 periodistas a su casa, por separado, para hacerle las correspondientes preguntas.
 
No os arruinaré la historia si os comento que solo uno, el/la último/a, será el único que consiga llevar la entrevista a buen puerto (básicamente porque los demás acaban marchándose, bien intimidados, bien asqueados por el comportamiento de Tach), entrevistador que rivalizará en conducta inmoral con el escritor. Conducta inmoral, sí, pero magnífica, de todos modos, y que regala al lector, de cuando en cuando, verdaderas perlas sobre la Literatura y los lectores.
 
¿Cómo quiere que un escritor sea púdico? Es el oficio más impúdico del mundo; a través del estilo, de las ideas, de la historia, de las investigaciones, los escritores no hacen otra cosa que hablar de sí mismos, y además con palabras. Los pintores y los músicos también hablan de sí mismos, pero lo hacen con un lenguaje mucho menos crudo que nosotros. No, señor, los escritores son obscenos; si no lo fueran, serían contables, conductores de tren, telefonistas, serían gente respetable.
 
La novela es diálogo, exclusivamente diálogo. Apenas hay unos párrafos descriptivos entre las 4 primeras entrevistas, porque durante la quinta, la narración se sustenta en la conversación con Pretéxtat y los ataques que recibe por parte del periodista.
 
Y os digo, sinceramente, que merece mucho la pena leerlo. No sabría decir muy bien qué tiene, tal vez ese fantasma de la repugnancia que se pasea por la novela, tal vez el propio Pretéxtat, que se presenta como cazador y se llega a ver acorralado; tal vez las armas empleadas por el entrevistador para obtener la información a la que quiere llegar, removiendo el pasado ya olvidado de Tach. O, simple y llanamente, el final apoteósico con que se nos deleita.
METAFÍSICA DE LOS TUBOS ǀ 2000 ǀ 143 págs
 
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Concluyo esta reseña múltiple con el último libro de Nothomb que leí, la que mi última lectura del año 2015. Y, sinceramente, no sabría muy bien cómo reseñarlo, porque es muy especial, es extraño.  Una niña que nace como planta y, a los dos años, renace como tubo. Y se considera Dios, por encima de todas las cosas, nacida para gobernar con su condición autoimpuesta de tubo.

Peculiar, ¿verdad?
 
Metafísica de los tubos recoge los primeros años de vida de una niña en la embajada belga en Japón, por lo que se ha considerado una obra semiautobiográfica. Esa niña, esa pequeña Amélie, con su amor por la aspiradora y su odio hacia las carpas del estanque, es el hilo que guía la historia, que atrapa con sus ocurrencias, que invita a pensar, más allá de lo sorprendente de la trama, y que se convierte en entrañable.
 
Y, dado que no encuentro palabras adecuadas para hablar del libro, creo que con las siguientes citas la novela se recomendará a sí misma. Estoy segura.
 

Dios poseía la flexibilidad de la manguera, pero seguía siendo rígido e inerte, confirmando así su naturaleza de tubo. Conocía la serenidad absoluta del cilindro. Filtraba el universo y nada retenía.


***
 
La única mala elección es la ausencia de elección. Dios no había rechazado nada porque no había elegido nada. Por eso no vivía. En el momento de su nacimiento, los bebés gritan. Ese grito de dolor ya es en sí mismo una rebelión y esa rebelión ya constituye un rechazo. Ésa es la razón por la cual la vida empieza el día del nacimiento y no antes, pese a lo que puedan decir algunos. El tubo no había emitido ni el más leve decibelio el día del parto.
 
***
 
No era la primera vez que veía una aspiradora, pero todavía no había reflexionado sobre su condición. Me acerqué a ella a gatas, para estar a su altura; sabía que uno tiene que ponerse al mismo nivel que lo que examina. Seguí su cabeza y puse la mejilla sobre la moqueta para observa qué ocurría. Era un milagro: el aparato engullías las realidades materiales que encontraba a su paso y las transformaba en inexistencia. Sustituía el algo por la nada: aquella sustitución solo podía ser una obra divina. […] De repente, me encontré con un hermano: la aspiradora. ¿Acaso podía existir algo más divino que aquella aniquilación pura y simple?
 
***
Ya había bautizado a cuatro personas;y en cada ocasión les hice tan felices que ya no dudé nunca más de la importancia de la palabra: demostraba a los individuos que estaban allí. Llegué a la conclusión de que no estaban seguros de que eso fuera así. Me necesitaban para saberlo. ¿Significaba eso que hablar equivalía a conceder la vida?
 
***
 
Y hasta aquí la reseña de hoy. Espero que os haya gustado (si no la conocíais) descubrir a Amélie Nothomb. ¿Alguna novela suya que queráis recomendarme?
Un abrazo,
 
Clara S.
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4 comentarios en “Reseñando a Amélie Nothomb

  1. Hola Clara!!
    He leído maravillas de esta autora… y me gustaría adentrarme en su obra, aunque ya tengo decidido el libro por el que comenzar, Barba Azul… me intriga saber como ha encajado la autora este cuento tan lleno de simbología en una obra contemporánea!!

    Le gusta a 1 persona

  2. ¡Hola!
    Ahora mismo tengo sentimientos encontrados: por una parte me había propuesto ahorrar y no comprar ningún libro en un periodo cercano, pero cómo voy a ser capaz después de leer esta reseña múltiple, es del todo imposible.
    Me ha encantado demasiado lo que dices de los libros y de la autora para dejarla pasar así que voy a intentar leer algo de ella lo más pronto que pueda. Primero iré a la biblioteca a ver si puedo mantener mi promesa por un poco más de tiempo.
    Muchas gracias por estas entradas tan magníficas, siempre es un placer leerte.

    ¡Nos leemos!
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

  3. ¡Hola!
    He leído cinco libros de la autora y aunque no todos me han gustado de la misma forma, es una autora que en general me gusta. Me gusta lo diferente y curiosa que es y me gusta que introduzca datos biográficas en sus novelas. Aunque mi favorito, curiosamente, es una novela de ficción, ‘Las Catilinarias’.
    ‘Cosmética del enemigo’ y ‘Metafísica de los tubos’ son los que más me apetece leer ahora, aunque de momento no tengo claro cual será el siguiente.
    Coincido contigo en lo que comentas con ‘Matar al padre’, no lo he leído pero es que huyo de sus novelas más recientes. Yo creo que sus primeras novelas son las mejores y en las más recientes no pone el mismo empeño. Ya empiezo a pensar que es publicar por publicar, publicar una novela al año sin trabajar excesivamente en ella. No sé, de momento me voy a centrar en sus primeras novelas y dejar de lado las más recientes.
    Tal vez mi próxima lectura de la autora sea ‘Higiene del asesino’, me apetece leerlo desde hace mucho tiempo.
    Sin duda te recomiendo ‘Las Catilinarias’ y en cuanto a sus novelas con toques autobiográficas de momento me quedo con ‘Estupor y temblores’.
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

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