Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk

Me llamo Rojo es una novela del autor turco Orhan Pamuk, quien ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 2006, publicada por primera vez en 1998. Desarrolla, a lo largo de casi 700 páginas, una trama repleta de intrigas que van a rodear la creación de un libro de ilustraciones encargado por Nuestro Sultán al señor Tío.
 
En el Estambul del siglo XVI (aunque esto me ha traído un poco de cabeza, como quien dice, porque en el libro no para de mencionarse Estambul, Estambul, Estambul, cuando, en realidad, la ciudad no dejó de llamarse Constantinopla hasta los años treinta del siglo pasado) se ha producido una desaparición. Un ilustrador, que participaba en un importante encargo de Nuestro Sultán, es asesinado y arrojado al fondo de un pozo donde es localizado unos cuantos días más tarde. De hecho, la novela comienza así, haciendo referencia a ello.
 
Ahora estoy muerto, soy un cadáver en el fondo de un pozo.

 

La muerte del ilustrador aviva la polémica que la creación de dicho libro había provocado, ya que muchas voces se habían alzado para criticar la impuridad y obscenidad de las imágenes allí contenidas. Además, dicho asesinato va a trastocar la vida de los ilustradores, por cuanto el temor a ser la siguiente víctima del Asesino se agranda a medida que transcurren los días.
 
También el señor Tío, a quien Nuestro Sultán había requerido la creación de dicho libro de ilustraciones, teme por su vida y comienza a sospechar que el asesino de Donoso, que así se llamaba el ilustrador fallecido, se encuentra entre los ilustradores que en la tarea lo acompañan. Eliminado uno, tan solo Mariposa, Aceituna o Cigüeña podría ser el culpable.

A la par que este suceso tiene ocasión, Negro, sobrino del señor Tío, regresa a Estambul tras haber dedicado los doce años previos a recorrer varios países. Negro, que en su juventud había estado enamorado de la bella Seküre, la hija del Tío. Por ello, las cosas parecen truncarse más y más para el Tío. No solo ha de hacer frente al dilema de los ilustradores, sino que ha de mantener el orden y la paz en la casa, tratar de evitar enfrentamientos con la familia del también desaparecido marido de Seküre, y compartir con Negro todo tipo de cavilaciones y preocupaciones acerca de la ilustración y sus maestros.
 

Lo importante es que la pintura, con su belleza, remita a la riqueza de la vida humana y al amor, al respeto, a los colores del mundo creado por Dios, a la meditación y a la piedad. La identidad del ilustrador no es importante.

***

¡Si tuviera un estilo y una personalidad no sólo estaría ocultos en mi pintura, sino también en mi crimen y en mis palabras! ¡Ya veremos si sois capaces de descubrir mi identidad por el color de mis palabras!

 

El señor Tío es el nexo, es el lazo que une dos mundos, que ata a Negro a la ilustración al verse este involucrado en la labor de dar caza al asesino de Donoso, así como de asegurar que el libro del Sultán será entregado dentro de los plazos y con los niveles de calidad requeridos.
 
La historia que se plantea, repleta de intrigas, es bella. Una belleza que deslumbra en las descripciones referidas al mundo de los ilustradores, a sus técnicas, a la importancia de este oficio y a la dedicación que tantos aprendices y maestros le dedican. Belleza, también, en las leyendas a que se hace referencia y en la vida de la época, tan exótica a ojos de un lector cinco siglos por delante.
 
‘Sultan Murad II at Archery Practice’ from Huner-nama
 (Book of Skills) / Fuente

Es curiosa la estructura, con capítulos de extensión variable cuyo personaje narrador es alternado continuamente, pasando por el Tío, Negro, Mariposa, Osman, Cigüeña,la mujer, el dinero, un árbol, etc., y siempre en primera persona. Quizás esa alternancia de puntos de vista, ese multiperpectivismo tan bien trabajado, es la culpable de darle un punto de extrañeza a la novela. Un punto ganador, en todo caso. 

La red de personajes es amplia, una red que avanza por caminos paralelos y, sin embargo, es desvelada al lector pero no necesariamente permite la continuidad de la trama, llegando a crear una sensación de impotencia a lo largo de la lectura. Personajes y, además, objetos inanimados… Que adquieren vida propia y una relevancia inusitada al participar de la narración con episodios de gran relevancia (y gozo estético).

Os decía, también, que aparecen intercaladas leyendas, para explicar algunos aspectos o reforzar el carácter enigmático de algunos personajes en relación con el arte de la ilustración y el estilo, y también cartas que aflojan el ritmo de la narración, permiten conocer a algunos de los protagonistas desde otra perspectiva, con otras herramientas y en situaciones no esperadas.

Respecto a las intrigas, la idea es más o menos sencilla: hay que encontrar al asesino de Donoso y este se encuentra presumiblemente entre los otros tres ilustradores. ¿Cómo descubrirlo? Aunque es cierto que hay sospechas especialmente “fuertes” sobre uno de los tres (incluso sobre un cuarto personaje), el autor las disipa, las hace dudosas gracias a su uso de los capítulos pertenecientes a los personajes aludidos y con un gran juego de entrevistas y dudas personales que se entremezclan con la realidad y la trastocan.
 
El hombre no teme la Mierte, sino la violencia del deseo de ser único, incomparable y excepcional

*** 

La pintura es silencio para la mente y música para los oídos.

A todo ello hay que sumar el asunto amoroso que, por supuesto, existe. ¿Recordáis a Negro? ¿Recordáis a Seküre? Pues ahí están, en el centro, con un romance que amenaza mucho más que a sus dos corazones y que va a servir para mostrar el día a día en la vida en el Imperio Otomano, un choque total de costumbres con occidente y con su religión y su manera de afrontar las cosas.

Así pues, el libro es interesante; ofrece, sin duda, una lectura distinta, una serie de pesquisas en el Estambul de unos cuantos siglos atrás, una toma de contacto con una cultura bastante desconocida pese a su cercanía geográfica (no es China, ni mucho menos) y una conexión con el arte de la ilustración (algo que, he de reconocerlo, apenas conocía antes) que es magnífica, porque hay partes del libro que son completamente visuales, que te sumergen en las ilustraciones en que se está trabajando y que son descritas. No es nada denso, pese a la extensión, y anima (al menos eso ha provocado en mí) a buscar más novelas de Orhan Pamuk para seguir bebiendo de este seductor mundo oriental.

***
 
Y hasta aquí la reseña de hoy. Espero que os haya gustado.
 
Un abrazo, 
Clara S
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Un comentario en “Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk

  1. ¡Hola!
    No conocía a este libro, conocía el nombre del autor del premio pero poco más.
    Me ha resultado muy interesante porque conforme lo ibas describiendo me ha dado la sensación de estar en un libro antiguo que parece una leyenda muy típico de la literatura antigua de la zona de India o alrededores, he sentido ese magia.
    La trama parece relativamente simple en lo referente al hecho en si aunque tiene pinta de complicarse bastante conforme avanza la lectura y no tener nada claro.
    Otro punto a favor creo que es el aspecto cultural: poder conocer la cultura de otro lugares del mundo, me resulta muy interesante.
    Me ha parecido muy bueno, la verdad.

    ¡Nos leemos!
    Un beso

    Le gusta a 2 personas

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