Harry Potter y el (fraude) legado maldito

harry_potter_and_the_cursed_child_special_rehearsal_edition_book_cover-1No tendría que haber leído esto, si es que merece ser llamado libro. De hecho, digamos que me prometí no leerlo (sí, hice lo mismo con After Besos entre líneas), pero resulta que tengo mucha bilis dentro (¿No se nota? Bueno, y no tan dentro) y demasiado tiempo libre. No es que lo haya leído por hacerme sangre, porque no me la hice, pero sí por entretenerme a sabiendas de que iba a ser un absoluto desastre. Y, sobre todo, lo leí después de habérmelo destripado voluntariamente (en esta entrada). El caso es que soy bastante masoquista y el resultado de todo esto han sido un par de días de lectura y una opinión sangrienta. Para empezar el año con buen pie.

Harry Potter y el legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child en el original) es la octava entrega de la saga con la que J.K. Rowling se ha cosido los botones de la bata con hilo de oro. Llegó de manera un tanto sorprendente y en un formato distinto. Técnicamente, es una obra de teatro, que, por cierto, se representa en Londres desde verano. Los autores, no obstante, han tenido a bien publicar el guion de la obra para satisfacer el ansia canina de los seguidores de Harry Potter. Dicho esto, espero que en la representación gane mucho, porque si no esto da una vergüenza ajena importante.

La trama comienza inmediatamente después de los hechos de Harry Potter y las reliquias de la muerte, cuando el segundo hijo de Ginny Weasley y Harry Potter, Albus Severus (podríamos llamarlo Albus el lento), está hecho un flan porque va a comenzar su etapa educativa en Hogwarts. El pobre Albus, además, siente bastante presión por ser hijo de quien precisamente es y lo único en lo que está pensando es en buscarse un buen grupo de amigos, como el envidiable trío de Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley. Pero claro, las cosas no salen precisamente como habría imaginado. Sigue leyendo

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