Tres tragos de ¿poesía? actual

Tengo en casa desde octubre estos tres libros que podéis ver en la foto. Fueron un envío de Frida que en su momento me hizo ilusión (por eso de echarle un ojo a eso de la poesía actual que tanto está sonando), pero que han hecho que me fuese desinflando lentamente a medida que iban restando menos páginas por leer. Queda claro que no congeniado en absoluto (con unas escasas aunque honrosas excepciones) con lo que sea que se supone que hay escrito en estos libros. 

Si queréis ver lo que comenté en Goodreads acerca de cada uno de ellos nada más acabar de leerlos, aquí os dejo los enlaces.

Para ser sincera, no sé muy qué decir no cómo decirlo. De hecho, cuando pienso en ellos no lo hago de forma individual, sino colectivizándolos, como si estuviese ante una trilogía, pero de distintos padres y madre.

Comencé leyendo el de Marwan, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. Iba a ciegas por completo. Sabía que era un cantautor, pero no tenía ni idea de qué iba a encontrarme entre las páginas del libro. Me chocó al principio. Desde luego no encajaba en la idea que tenía (y aún tengo) de poesía. Fue como leer las letras de sus canciones, pequeñas reflexiones… En un lenguaje simple y llano, con el corazón vertido en todos los escritos, pero… Siempre hay un pero. El corazón se siente, pero parece demasiado ¿mecánico? en algunos momentos, demasiado predecible, demasiado conformista. 

No quiero decir que por el mero hecho de no lanzarse a “deconstruir” los versos ni por emplear figuras literarias rebuscadas sea inferior. No tiene por qué serlo si realmente afloran en el trabajo todos los elementos que hacen de cuatro palabras poesía.  Pero aquí hay altibajos, hay un quiero y no puedo, un intento de alcanzar algo que no se consigue a la perfección. Y creo que ese algo es marcar, agujerear el alma (¿posible?) del lector y lograr que fluya por esos agujeros la vida. 

“Ella era única. Sus besos tenían algo de alas de pluma. Ella era de algodón, una ducha a pleno sol. Era necesaria.”

De todas formas, sin ser memorable sí que es agradable a la hora de leer. Es ameno, no se hace eterno ni repetitivo en exceso, a pesar de que mantiene el tema amoroso en buena parte de las composiciones y un estilo constante. No lo recomendaría muy efusivamente, pero tampoco lo tiraría por el barro. Se balancea en el medio, cercano a lo que podría ser bueno y a lo que podría ser mediocre.

Después de esta lectura transcuyeron tres meses hasta que decidí darle un mordisco al siguiente miembro del trío: Cuando abras el paracaídas, de Defreds. Y aquí la culpa de la caída en desgracia es mía (al menos en el 50%). Suelo desconfiar de los libros que surgen como fenómenos de redes sociales. Es un prejuicio que paseo muy a menudo, no es que esté demasiado orgullosa de él, pero es lo que hay. Y ahora, sobre todo en Twitter con los 140 caracteres, todo el mundo es escritor (o se cree). Microcuentos, “poemas”… Todo ello ha pasado de la pantalla al papel. Y no al revés. Se han hecho libros a base de tuits, de frases breves, muy inspiradoras, pero vacías; no se han publicado fragmentos breves de obras mayores en RRSS. Sobre esto habló Mai hace un tiempo en su blog (antes de mudarse a WordPress) y no puedo estar más de acuerdo.

El caso es que Defreds es, para mí, el autor tipo de eso que acabo de mencionar. Y este libro suyo no es más que eso, textos “bellos” pero vacíos. Siempre hablándole a un “tú” irritante (francamente irritante, aunque no es exclusivo de él, muy a mi pesar) y tratándolo con condescendencia, con un tono que más bien pareciera de manual de autoayuda que de algo que, según la editorial, es prosa poética (corre, Platero) y, según el autor, no se sabe muy bien. 

Este libro no conseguí terminarlo. Leí una tercera parte (siendo generosa con la cuenta) y los “microcuentos finales”, es decir, recopilaciones de mensajes de longitud tuit, con contenido tuit y sentimiento nivel tuit. O sea, poca cosa.

Pero, si no lo acabé, no es porque sienta un odio irracional hacia el autor, ya que ni siquiera lo conozco más allá de un minúscula biografía tuitera; es porque me transmitía lo mismo que podía haberme hecho sentir una zanahoria: NADA, absolutamente nada. Tenía la impresión de leer siempre lo mismo, siempre las mismas moñerías románticas pastelosas. Tenía la impresión de leer textos zafios, textos cansinos y ya textos cansados de por sí, como si al escribir se hubiese puesto en modo automático y hubiese comenzado a producir en serie. 

Así que no,  no lo recomiendo. Ha sido una gran pérdida de tiempo y también de paciencia.

Y el último llegó hace poco, hace unos días, a mis manos. Cuando tú ya no, de Saray Alonso, pintaba bien. O tal vez fuese la portada fucsia la que me nubló los sentidos e hizo que me formase una idea previa que, por desgracia, nada tendría que ver con lo que en el interior aguarda. O, a lo mejor, ayudó a querer quererlo, al libro, el que la autora fuese una asturiana joven deseosa de repartir “poesía”.

No lo sé, pero no fue una decisión grandiosa; fue, más bien, la confirmación de que no me ha gustado descubrir esto de lo que se alardea como la nueva poesía, la reivindicación de los jóvenes en la literatura. Porque he seguido leyendo amor, el mismo amor que aparecía en Defreds, el mismo amor que, a veces, asomaba el hocico en Marwan… Amor y nada más. Amor aburrido. ¿Sincero? Sí. ¿Creíble? También. Pero aburrido. Plano, muy plano. Como si todos hubiesen estudiado el mismo temario y se dedicasen a adecentar sus apuntes aquí y allá, con leves modificaciones pero la misma base insulsa. 

No me ha transmitido nada, aparte de somnolencia. No he sentido, ni siquiera he podido identificarme con nada de lo leído porque me ahogaba en un mar de poemas idénticos (y cuando digo idénticos no estoy exagerando tanto como podría parecer) y de enumeraciones. Hay más formas de darle ritmo a una composición aparte de las enumeraciones. Hay  suficientes palabras para usar en las enumeraciones como para no necesitar repetirlas todas mil veces.

También hay límites y a esta antología habría que habérselos puesto en la página 100. Las ciento y pico páginas restantes son redundantes, como cromos repetidos. ¿Dónde se supone que voy a pegarlos?


Conclusión: un despropósito de lecturas.

¿Lo menos malo? La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. “Disfrutable”. 

¿Lo peor? Cuando abras el paracaídas, porque no hay por dónde cogerlo.

¿Ni fu ni fa? Cuando tú ya no, un disco rayado de seudopoemas en que la imaginación brilla por su ausencia.

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7 comentarios en “Tres tragos de ¿poesía? actual

  1. ¡Hola! No he leído ninguno de estos tres libros, así que no puedo hablar de ellos. Pero sí he leído otros libros de esta poesía moderna, y siempre me pasa que encuentro uno, dos o tres como mucho, poemas que me encantan o algún verso, pero el resto pff, me parecen prescindibles. A todo el mundo parece que le encanta pero no sé, a mi me parece repetitiva y me ha encantado leer esta entrada, tu opinión. Aunque quiero ir recopilando esos poemas que encuentro en cada poemario que sí me gustan. Me pasó con el prólogo de un libro de Marwan, creo que era el de Todos mis futuros son contigo, en el que habla de la historia de amor de su tío y una mujer en la residencia de ancianos, es muy emotivo, es genial, pero luego no pude acabar el libro… y bueno, me pasan estas cositas siempre, como he dicho, encuentro alguna joya pero no puedo leer los libros enteros, en este caso la joya fue el prólogo.
    Te dejo un poema que me gusta aquí

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Hola! Sí, es eso lo que me pasa. Hay alguno siempre te llega, aun en medio de una marabunta, pero el resto… En fin.

      Me ha gustado mucho ese del que me has dejado el enlace. Y qué potente el recitado.

      Un abrazo,
      Clara

      Me gusta

  2. ¡Hola!
    Creo que ambas sabemos las opiniones que tenemos de estos libros (o de este fenómeno) por los comentarios de Twitter…
    Sinceramente, lo que me da más pena de estos libros es que hagan de la poesía un desencanto y no acerquen al lector, pero no voy a repetirme en mi crítica negativa, vengo a decir algo bueno.
    Sabía que eras asturiana por tu perfil pero no había caído en la cuenta de relacionarte con poetas asturianos hasta que no lo has mencionado. De allí, he tenido la inmensa suerte de conocer a algunos poetas realmente buenos y jóvenes. No sé hasta que punto estas informada de los movimientos poéticos que están surgiendo pero hay uno bastante famoso que es el “patarrealismo” y tiene integrantes muy destacados, aunque no los he leído a todos, uno de ellos es Diego Álvarez Miguel y es simplemente asombroso. Otra figura que es brutal es Rocío Acebal, la descubrí hace muy poco tiempo y estoy extasiada con su poesía, es una voz fuerte y rotunda que reclama a gritos un lugar para la buena poesía, y para la buena poesía escrita por mujeres. Mi última recomendación asturiana es Alberto Claver, un poeta que transmite como pocos e innovador en la forma (que es muy cuidada).
    Tengo predilección por este último poeta que te he dicho así que te voy a dejar un poco de su poesía en asturiano, que supongo que será algo que te gustará, para que la disfrutes.
    Espero que te guste: http://albertoclaver.blogspot.com.es/2014/06/princesa-desparta.html

    Muchas gracias por mencionar mi blog en la entrada.

    Un beso!

    Le gusta a 1 persona

    • Ayer, después de ver tu comentario, estuve mirando los poetas que mencionaste y, madre, ni comparación. Creo que los de Rocío Acebal fueron los que más me impresionaron (ya tengo apuntado el libro que publicó con Valparaíso para futuras lecturas). Yo me dejo guiar, así que todas las recomendaciones que haces me encantan.

      Un besín 🙂

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