Sobre los huesos de los muertos

Es la segunda vez que leo lo que, según parece, es un “thriller ecológico”. Sí, como si no fuese suficiente con tener que distinguir entre novela negra, policiaca y thriller (límites borrosos que a menudo se obvian), cada vez gusta más apellidar a los subgéneros, por eso de sonar más rimbombante. De todas formas, aunque la primera ocasión me costó más entender hasta qué punto podía aceptarse tal categorización (fue con La mujer que nunca tenía frío, de Elisabeth Elo), pero en esta el mensaje está bastante más claro, rondando lo excesivamente claro.Resultado de imagen de olga tokarczuk

La autora de la novela es Olga Tokarczuk. Es una escritora polaca que ha cosechado éxitos notorios con sus novelas, aunque poco de ello ha llegado a España. Ha ganado dos veces el Premio Nike de Literatura, que es uno de los más prestigiosos de la literatura polaca; también ha sido nominada al IMPAC de Dublín, que ha reconocido a escritores como Orhan Pamuk (por la novela Me llamo Rojo) o Javier Cercas. Como os decía, en España solo se han publicado (si no he mirado mal) dos novelas suyas: Sobre los huesos de los muertos y Un lugar llamado Antaño.

Esta Sobre los huesos de los muertos es una novela bastante chocante. Se anuncia como un thriller, pero los rasgos que se suelen identificar con el género no están demasiado presentes y quedan, incluso, relegados a un segundo plano. ¿Y de quién es la culpa? De Janina, cómo no.

Janina Duszejko es la protagonista, una ingeniera retirada que se ha recluido en una casita de un pueblo minúsculo de las montañas polacas cercano a República Checa. Allí vive sola, con la única compañía de un ordenador que utiliza para hacer sus predicciones astrológicas. Es una mujer muy peculiar, enamorada de los animales y de la naturaleza, que apenas mantiene contacto con ninguna otra persona. Hay dos honrosas excepciones: por un lado, Pandedios y, por el otro, Dioni. 

El primero es un vecino del pueblo, un hombre entrado en años, huraño y reservado, que parece siempre a la defensiva. Dioni, sin embargo, es un joven que trabaja como informático para la policía y a quien Janina había dado clase años atrás. La relación que Pandedios (este apodo se lo pone Janina) y la protagonista mantienen es bastante extraña. Hay momentos en que ambos tienen una gran complicidad, en que demuestran que se conocen el uno al otro al detalle… y otros en que parecen dos desconocidos, que se profesan el respeto debido y cuyas interacciones no sobrepasan el tono neutro. Con Dioni la cosa es distinta. Cuando están juntos, por lo general, el ambiente es jovial. Se entretienen hablando, comiendo y, sobre todo, leyendo y traduciendo al polaco poemas de William Blake. img_0964

La historia que en Tokarczuk narra parte de un suceso un tanto inquietante. Una noche, Janina es avisada por Pandedios: su otro vecino, Pie Grande, está muerto. Este Pie Grande se revela como un ser bastante despreciable, aficionado a la caza furtiva y de quien Janina sospecha que ha sido el asesino de sus dos perritas (juraría que son dos perras a las que ella llama “mis chicas”). A partir de entonces, una serie de asesinatos tienen lugar en la zona. Zona, por otra parte, habitualmente tranquila, donde estos incidentes causan un gran revuelo. Aunque, a priori no hay nada en común entre ellos, a medida que avanza la novela hay un detalle que salta a la vista: en todos ellos hay presencia animal de una u otra forma (bien sean restos, huellas, etc.). 

Janina cree que los autores de los crímenes son animales, que se están vengando de todos los furtivos y de todo el daño que se les ocasiona. Esta posición la lleva a escribir en numerosas veces a la policía exponiendo sus teorías al respecto (la mujer desvaría un poco a veces, qué le vamos a hacer) y exigiendo que abran vías de investigación nuevas. De hecho (y no creo que se pueda considerar como destripe) incluso la detienen (por un corto periodo de tiempo), en parte porque apunta a sospechosa (a ella y a Pandedios, por haber presenciado algunas de las escenas los interrogan mil y una veces y los tienen controlados), pero también porque no hace más que entrometerse en la investigación con sus ocurrencias y sus protestas.

No voy a comentar nada sobre el desenlace, sobre el/los asesino/s, porque le quitaría el interés propiamente dicho. Pero sí que voy a comentar un poco qué ha sido lo que más me ha gustado (y lo que menos).

Lo más interesante ha sido Janina. Es un personaje increíble. Cuesta conectar con ella al principio, porque parece que lo narra todo poniendo una distancia de por medio con el lector, pero esto va cambiando a lo largo de las páginas. Ella es la narradora, y es una narradora curiosa, para nada fiable. Ella lo envuelve todo, lo cuenta todo, pero lo hace a su manera. Y su manera no siempre se ajusta con la realidad. Está repleta de contradicciones, de preocupaciones (algunas que rayan la locura)…  Es una narradora, además, creíble. Se ha ido dándole forma sutilmente, por lo que no se notan zarpazos en sus formas, no se ve cuándo puede estar engañando, cuando puede estar siendo más subjetiva de lo estrictamente necesario.  Aquí la autora ha tenido muy buena mano y, de hecho, el estilo de la novela está muy cuidado. Es sencillo, no se anda por las ramas, pero lo suficientemente fluido como para hacer de esta una lectura amena.

Ahora bien, hay un aspecto que ensucia esta fluidez: la astrología.

Os dije al principio que esta era una de las pasiones de Janina y se nota, vaya que si se nota. Dejando de lado lo irónico que resulta que una mujer de ciencias como ella sea una apasionada tal de esta pseudociencia, hay que decir que sobra astrología en la novela por todos lados. Para caracterizar a Janina en lo referente a esta afición no habrían hecho falta páginas y páginas dedicadas a horóscopos, a la posición de Marte respecto a Saturno, etc. Yo me las salté, llegado el momento, porque aquello era francamente tedioso.

Además, por señalar otro asunto que no me ha acabado de convencer, la novela es un tanto plana. Me explico: la trama es la que es, con los crímenes, Janina y Pandedios perdidos en su rincón del mundo, el ecologismo aquí y allá… pero la tensión, la emoción que te invita a leer ardientemente (lo que es requisito imprescindible en los thrillers) brilla por su ausencia. De hecho, a partir de cierto momento las elucubraciones acerca de quién/quiénes pueden estar detrás de todo dejan de ser elucubraciones para demostrarse rotundamente ciertas (y lo digo yo, que siempre voy a dos velas en las policiacas y, por muy obvio que sea, no acabo de encontrar el hilo que deshace el ovillo).

De todas formas, aun viendo que los pros y los contras van bastante a la par, la novela me ha gustado. Ha sido distinta, al menos en parte, o lo ha intentado. Va a su ritmo, no busca ser efectista y, además, me ha permitido descubrir a una autora que me ha dejado con ganas de más.

Por aquello de cerrar la entrado con un tono quejumbroso (no siempre se puede acabar en fiesta), os comparto un fragmento que me gustó (de esos que destrozo con el fosforito amarillo). ¡Hasta la próxima!

 Crecí en una época maravillosa que por desgracia ya es historia. Una época en la que había una gran disposición a los cambios y existía la capacidad de concebir visiones revolucionarias. Hoy ya nadie tiene el valor de imaginar de nuevo. Se habla sin cesar de cómo son las cosas y se retoman ideas antiguas. La realidad ha envejecido, se ha anquilosado porque está sometida a las mismas leyes que todo organismo viviente: también envejece. Sus más minúsculos componentes, los significados, sufren el mismo tipo de apoptosis que las células del cuerpo. La apoptosis es la muerte natural provocada por el cansancio y el agotamiento de la materia. En griego, la palabra significa “caída de pétalos”. Al mundo se le han caído los pétalos.

Sobre los huesos de los muertos – Pág.59 

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3 comentarios en “Sobre los huesos de los muertos

  1. Me encantó la frase del libro que pusiste al final. Me parece que hay algo de cierto en ella. Diría que es la voz de la propia autora.
    No leo novela negra, policiaca o thrillers…es más, creí que todas eran de lo mismo -mea culpa- pero de diferencian. Lo tendré pendiente. Me gustaría leer algo de Polonia -el único autor que conozco es Stanislaw Lem-. Un abrazo ❤
    PD: buuuuu con la astrología (soy géminis jijiji)

    Le gusta a 2 personas

  2. ¡Hola! Me ha gustado mucho tu reseña, pero el thriller, el suspenso y la novela policíaca no son precisamente mis géneros predilectos a la hora de leer. Sin embargo, hay varios aspectos que me llaman la atención de esta novela, así que tampoco es que la descarte del todo.

    Mariana is Reading.

    Le gusta a 1 persona

  3. Uf! aparte del recién fallecido Bauman y de Lajos Zilahy (El don apacible) que apenas recuerdo, no leí nada de literatura polaca. En cambio conozco dos checos que estoy segura te encantarán Bohumil Hrabal (“Trenes rigurosamente vigilados” y otras muchas mas como “Los palabristas”) y Haroslav Jasek “las aventuras del buen soldado Svejk” que no tiene desperdicio. Dando ideas ya que recibo tantas de tus críticas.
    Por cierto, enhorabuena por ser la mejor
    Anyi

    Le gusta a 1 persona

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