The Beauty Myth, de Naomi Wolf

beautymythHay libros que son clásicos en materia de feminismo. Hablamos de Una habitación propia, El segundo sexo, El género en disputa o La mujer eunuco. A estos se van sumando clásicos modernos, tipo Bad Feminist o Everyday Sexism. Este The Beauty Myth es un auténtico referente. Fue popular durante los noventa y es una de es obras que no mueren, que están siempre presentes en el feminismo (para bien o para mal).

Yo lo empecé a leer en junio del año pasado; me parecía curioso, pero por distintas razones, la lectura se convirtió en algo intermitente, casi obligado… Tanto que cuando por fin logré acabarlo, en abril de este año, sentí más orgullo por quitármelo de encima que por haberlo leído. Casi diez meses para terminar un trabajo a todas luces interesante, pero alejado de ser lo que buscaba y esperaba.

El título muestra a la perfección qué es en lo que se centra el libro: el mito de la belleza. A partir de ahí, va abordando distintos subtemas en cuanto a la opresión de la mujer en cuestión de religión, alimentación, cultura, trabajo, etc.

Resultado de imagen de naomi wolf autographing

Naomi Wolf – 2012

Wolf considera el mito de la belleza como “una obsesión con la perfección física que atrapa a la mujer moderna en una espiral infinita de esperanza, autoconciencia y odio personal, a la vez que trata de cumplir la imposible definición social de la belleza sin defectos.” Algo indudablemente creado con un objetivo: seguir oprimiendo a la mujer una vez que la sociedad parece haberse liberalizado y que las formas “tradicionales” de opresión se consideran demasiado inhumanas como para ser aceptadas sin rechistar. A partir de aquí, la autora despliega toda su verborrea (insondable, como poco) y se dedica a demostrar que dicho “mito” condiciona la vida de las mujeres a todos los niveles.

Comienza abordando el tema del trabajo: todo lo que conlleva el ser mujer en un mundo de hombres (parte de la entrada de la mujer al mundo laboral en los 50), la estigmatización por llevar cierta vestimenta, la conciliación laboral, el acoso sexual en el propio puesto de trabajo y, la guinda del pastel, el considerar que ciertas conductas o uniformes pueden exaltar sexualmente a compañeros (con todo lo indeseable que viene detrás). Entre todo esto, lo más interesante, más allá de las reflexiones de Wolf (algunas de ellas obvias; otras, irrisorias), son los casos verídicos que expone para irse argumentando, sobre todo en lo referente a acoso sexual en el puesto de trabajo y los posteriores juicios RIDÍCULOS. Os dejo uno de los ejemplos que menciona en el libro y, pese a tener ya unos años (The Beauty Myth se publicó por vez primera en 1991, así que hay que remontarse unos años más en el tiempo) no dejan de ser actuales, por desgracia. 

Os pongo en antecedentes: Wolf está hablando de cómo la ley respalda conductas machistas en el puesto de trabajo y de cómo es un auténtico calvario para las mujeres el tema de la ropa, dado que dependiendo de su estilo serán consideradas más o menos aptas para desempeñar su trabajo, etc., y presenta un caso de una trabajadora, acosada y violada por su jefe, en 1986 en Columbia. 

En 1986, Mechelle Vinson presentó una demando por discriminación sexual en el Distrito de Columbia contra su empresa, el Meritor Savings Bank, basándose en que su jefe la había acosado, sometiéndola a toqueteo, desnudándola y abusando de ella. Vinson era joven y “guapa” e iba cuidadosamente vestida. El jurado dictaminó que su aspecto físico iba en su contra: Un testimonio sobre su “provocativo” vestido sería tenido en cuenta para decidir si el acoso había sido “bien recibido”. […] Su vestimenta “provocativa” se admitió como prueba para demostrar que ella había aceptado la violación de su jefe.

Pero, pero, quizás lo más relevante respecto al apartado del trabajo es lo que Wolf denomina PQB (Professional Beauty Qualification) y que es la condición para la contratación y ascenso de las mujeres en sus puestos de trabajo (siempre en relación con su aspecto físico).  Asociadas al PQB, la autora expone 3 mentiras habituales:

  1. La belleza tiene que definirse como una cualificación legítima y necesaria para que una mujer ascienda en la escala de poder (luego os comentaré por qué el feminismo de este libro me echa para atrás).
  2. La belleza puede alcanzarse siguiendo la premisa del sueño americano: con esfuerzo y dedicación.
  3. Una vez que las mujeres son más importantes, la belleza también se vuelve más importante. Cuanto más cerca esté una mujer del poder, se les exige una mayor conciencia de su físico y un mayor sacrificio para cuidarlo. La belleza se convierte e la condición para que una mujer dé el siguiente paso. Ahora eres rica, así que no puedes ser delgada. (Bueno, bueno, Wolf y sus deducciones grandiosas).

Obviamente, no se queda solo en el trabajo, aunque este primer contacto ya sirve de molde para todo lo que aparece en su obra: mucho -muchísimo- material, casos reales relacionados, conclusiones a todas luces incoherentes, y buenos propósitos que se pierden debido al laberíntico estilo de Naomi Wolf, que solo consigue captar la atención por unas páginas antes de perder la paciencia.

En cuanto a la culturaWolf hace especial hincapié en las revistas femeninas y en todo lo que venden a las mujeres: los roles, el aspecto físico deseable en tal o cual momento y determinado, cómo no, desde arriba, desde las grandes multinacionales del textil. Habla de una evolución (más que lógica) en el contenido de estas publicaciones dirigidas a mujeres. En un principio (siempre relacionados los cambios a la economía), cuando las mujeres trabajaban exclusivamente en el hogar, en promocionar accesorios para el hogar, útiles de cocina, etc. Con la llegada de las mujeres al mundo laboral en los 50, lo que imperó fue la moda, la alta costura, vestimenta para el trabajo y para brilla fuera, etc.  No obstante, esto decayó (por aquello de los uniformes y un poder adquisitivo no tan boyante como cabría esperar) y “lo único que quedó fue el cuerpo”. De ahí el afán por el culto al físico, unas medidas dictadas desde las empresas a las que les interesa invadir el mercado, las operaciones de estética, el terror al envejecimiento y la pujanza de los cosméticos.

Cuando las mujeres se adaptan demasiado bien a las estructuras de la industria, el peso o la edad que definen la elegancia se ajusta de manera brusca: Las modelos  bajan otros 5 kilos, los cirujanos descienden la edad “preventiva” para un lifting de cara en otra década. Desde el punto de vista de la industria, el escenario peor que que las mujeres ganasen la batalla sería aquel en el que cual perdiesen el interés en jugar.

Si parece extraño que una preocupación como la del tamaño del pecho, por ejemplo, pueda brotar y florecer en millones de personas a la vez, pensad en lo poderosas que son las imágenes sexuales.

Eso sí, respecto a la cosmética me ha costado seguirle el hilo, porque se dedica a generalizar de una manera bastante loca, a asumir que hay un culto a la belleza indudablemente mayor de lo que realmente es (no sé hasta qué punto las cosas han cambiado en este punto desde hace veintitantos años) y a culpabilizar a las mujeres de algo que viene, indudablemente, desde fuera machachón y a lo que es difícil plantar cara.

Antes de pasar a comentar qué es lo que no me ha gustado del ensayo, mencionaré algo sobre el apartado de religión (todavía restarían el de sexo, hambre o violencia, pero son los que menos me han aportado del libro y con los que más discrepo -el de hambre sobre todo- así que, si queréis leer algo sobre ello, os dejo este link con más opiniones del libro).

Wolf equipara los ritos de la belleza a la religión católica, de una forma bastante polémica, pero acertada. Parte de cómo la tradición judeocristiana somete a la mujer y de ahí concluye que dicha sumisión se ha extendido a todos los niveles, especialmente al ámbito sexual y al culto del físico (que, repito, no es que sea complejo llegar a tal conclusión, pero). Y se marca otro capítulo que gira en torno a lo mismo, aunque desde una perspectiva algo distinta. Para la autora los ritos de la belleza no son más que el culto a los productos antienvejecimiento, a las dietas milagro para adelgazar y encajar en los cánones irreales de belleza… Vamos, que no son más que una base sobre la que negar lo impuesto por la naturaleza y entregarse a la industria en cuestión.

Imagen relacionadaAdemás extrae un detalle muy interesante en el que, he de reconocer, no me había parado a pensar nunca: LA LUZ. Siempre se concibe la mujer como alguien radiante (o que debe aspirar a serlo) y todas las campañas de marketing se esmeran en recalcarlo, más o menos sutilmente. La mayor parte de los productos de belleza, en sus anuncios, aluden  a luz, a lo radiante que debe ser una mujer, a ese brillo especial… Todo ello, dice Wolf, viene precisamente del catolicismo, de la asociación entre pureza y luz que se daba, por ejemplo, en la Virgen María y que se ha seguido a rajatabla. Luz y pureza, cuando todo lo que no es puro es desdeñable. Fácil, ¿no?  

La mujer alimenta su piel con una generosidad que no puede, sin el sentimiento de culpa o conflicto, imitar al llevarse alimentos a la boca.

Dicho todo esto, tengo varias cosas pendientes. 

Por empezar por algún lado… Es eterno. Es un libro de apenas 300 páginas y ha sido una de las lecturas más pesadas a las que me he enfrentado. La pluma de Naomi Wolf no ayuda en absoluto: convierte el discurso en una maraña de palabras  que van perdiendo la coherencia en oraciones endemoniadamente largas y complejas. Y, claro, en un ensayo, donde la idea es irse quedando con datos, con argumentos, cuando te los presentan así las expectativas hacen plof y hay que tirar de paciencia. Mucha paciencia.

Por otra parte, Naomi Wolf es una máquina de generalizar. Así, de golpe. Cuando tiene que introducir algún elemento que ella considera esencial para su tesis… Zas, generalización al canto, aunque no tenga mucho sentido y se sostenga con pinzas (de las malas, de las de plástico). Y el tonillo moralizador que arrastra, como si ella estuviese por encima de todo, del bien y del mal, del feminismo y del sexismo, de la belleza y los cánones, es muy desagradable, porque se hace imposible empatizar con su postura (por más que se quiera).

Pero la clave, lo que me ha disgustado (aunque hay muchos aspectos en los que puedo coincidir y otros que he reforzado con tal o cual argumento del libro) es que es una obra de corto alcance. Me explico. Wolf profundiza (más que profundizar… da vueltas a la misma madeja sin parar) en el tema de la belleza desde su perspectiva. Y convierte la belleza en la causa primerísima de opresión de la mujer. De la mujer blanca, occidental y bastante pudiente, para explicarnos. O sea, que esto lo explica todo. No aspira a ser una obra para las mujeres, sino para este tipo minoritario, relativamente, de mujer. Es superficial, o sabe a superficial, porque se queda en asuntos de último término cuando hay otros de base sobre los que pasa de puntillas y que son los que habría que estudiar y reformar para poder ir ascendiendo en las capas y llegar a la de arriba.

Resultado de imagen de sexism gif

rich white guy/woman… boom

Así que, supongo que si no estoy muy de acuerdo en el planteamiento de la obra, no puedo considerar muy acertadas sus conclusiones. Está muy bien para abrirse paso en el feminismo, para adquirir una base (que nunca es suficiente) pero es una pincelada de suave libfem, que dirían ahora, y creo que hay que aspirar a mucho más.

Anuncios

Un comentario en “ The Beauty Myth, de Naomi Wolf

  1. ¡Hola!
    Esos libros que se atraviesan, cuando llega el momento en el que se termina es muy satisfactorio, por haberlo conseguido. En cuanto a lo que dices de que es eterno, me da la impresión de que la autora quiso meter demasiado contenido en poco espacio, entonces hace que se haga muy pesado. El detalle de que generalice tanto no me convence mucho, la verdad. Como siempre digo, cada persona es un mundo y al generalizar parece que todos somos iguales, y no es así. Y si encima lo dice todo con ese tonillo de superioridad, puf…
    Vamos, es un libro al que dejo pasar, hay otros libros que me atraen mucho más.
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

¿Quieres comentar algo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s