Minirreseña: Orthodoxia, de Ulises Bértolo

A finales del año pasado, el autor de esta novela se puso en contacto conmigo para proponerme que la leyese y hablase acerca de ella. Queda bastante claro que, últimamente, llevo un poco mal el tema fechas y las publicaciones en el blog. De todas formas, me las he apañado para escribir un poco sobre Orthodoxia hoy. 

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Leí, hará dos años, la primera novela de Bértolo, La sustancia invisible de los cielosy me encantó. Aún guardo un buen recuerdo, aunque vago, de la lectura, así que me pareció más que bien volver a sumergirme en el universo del autor. 

En Orthodoxia la Historia, al igual que en su primer libro, tiene mucha importancia. Es, de hecho, la base de la trama: no es casualidad que el prólogo parta del siglo X. 

En este caso, a la cabeza de los personajes tenemos a Sandra Márquez, guardia civil de la unidad de patrimonio, quien tiene que hacer frente a un asesinato en el Monasterio de Uclés. Detrás de este acto se esconde un enorme misterio, en el cual la agente se verá inmersa, pero no lo hará sola, sino de la mano de Thomas, un reconocido profesor, y Luis, un gallego que se afana en investigar la Orden de Santiago.

A lo largo de las más de 450 páginas se desarrolla el misterio, que bebe constantemente del pasado, y avanza cambiando de localización una y otra vez, así como de personajes. Del nudo central aparecen cada vez más cabos que, en un principio, parece difícil que vayan a poder anudarse en algún momento. No obstante, Bértolo consigue desembarazarse de la situación con bastante eficacia. Sigue leyendo

Sobre marzo y abril

Han pasado unas 3 semanas de la última publicación y, me temo, no habrá muchas más (tal vez ninguna) hasta mediados de junio por motivos de fuerza mayor (véase selectividad). De todas formas, tenía ganas de compartir, aunque muy encima, lo que he leído (poco) y visto (algo más) estos dos meses. 


Imagen relacionadaEn cuanto a PELÍCULAS, a principios de mes me puse las botas. Literalmente. Con el tema de los Oscars me di un festín (por primera vez) y me enteré medianamente de cuáles eran las candidatas y de cuán a favor/indignada estaba de los elegidos ganadores. Vi la comentadísima La La Land, que me dio tanta pereza que le hubiese cortado la segunda mitad sin miramientos (todo una suerte que finalmente no le diesen el premio a la mejor película).  Aparte de que la banda sonora, la que tanto me había gustado en Whiplash (del mismo director), se me hizo floja en esta ocasión. Luego vi Moonlight y estuve llorando y afligida durante la media hora final. No es que fuese una maravilla en lo visual, pero menuda historia. El guion se lo comió todo, y el papelón (aunque breve) de Mahersala Ali, también.Imagen relacionada

Lo intenté con The Lobster  aunque, y ya han pasado semanas, no sé muy bien qué pensar de la película. Es peculiar, muy lenta al principio, disparatada al final (¡Colin Farrell no es un policía corrupto!) y de esas que parece que te piden reflexionar. Lo malo es que me quedé tan descolocada que hubo poca reflexión. Luego vi Moana, que me enamoró con la música, pero que me dejó algo chafada, porque las expectativas estaban por las nubes. Ya se sabe qué suele pasar. Arrival fue un gran descubrimiento, sin sobresaltos, con  un mensaje sobre el poder y la complejidad del lenguaje que me impresionó. Eso sí, los actores principales no acabaron de convencerme.  Sigue leyendo