Sobre marzo y abril

Han pasado unas 3 semanas de la última publicación y, me temo, no habrá muchas más (tal vez ninguna) hasta mediados de junio por motivos de fuerza mayor (véase selectividad). De todas formas, tenía ganas de compartir, aunque muy encima, lo que he leído (poco) y visto (algo más) estos dos meses. 


Imagen relacionadaEn cuanto a PELÍCULAS, a principios de mes me puse las botas. Literalmente. Con el tema de los Oscars me di un festín (por primera vez) y me enteré medianamente de cuáles eran las candidatas y de cuán a favor/indignada estaba de los elegidos ganadores. Vi la comentadísima La La Land, que me dio tanta pereza que le hubiese cortado la segunda mitad sin miramientos (todo una suerte que finalmente no le diesen el premio a la mejor película).  Aparte de que la banda sonora, la que tanto me había gustado en Whiplash (del mismo director), se me hizo floja en esta ocasión. Luego vi Moonlight y estuve llorando y afligida durante la media hora final. No es que fuese una maravilla en lo visual, pero menuda historia. El guion se lo comió todo, y el papelón (aunque breve) de Mahersala Ali, también.Imagen relacionada

Lo intenté con The Lobster  aunque, y ya han pasado semanas, no sé muy bien qué pensar de la película. Es peculiar, muy lenta al principio, disparatada al final (¡Colin Farrell no es un policía corrupto!) y de esas que parece que te piden reflexionar. Lo malo es que me quedé tan descolocada que hubo poca reflexión. Luego vi Moana, que me enamoró con la música, pero que me dejó algo chafada, porque las expectativas estaban por las nubes. Ya se sabe qué suele pasar. Arrival fue un gran descubrimiento, sin sobresaltos, con  un mensaje sobre el poder y la complejidad del lenguaje que me impresionó. Eso sí, los actores principales no acabaron de convencerme.  Sigue leyendo

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