Sobre el verano

En verano me cuesta mantenerme al día con el blog: demasiado tiempo libre como para organizarlo y hacer algo productivo con él.  De hecho, en todas estas semanas de vacaciones apenas he cogido un libro y me he dedicado, la mayor parte del tiempo, a vagar como alma en pena, rogando por un poco de sol en el norte, y refugiándome en series y películas.

De todas formas, aprovecho un momento de inspiración excepcional (el saber que todo lo bueno se acaba) para compartir por aquí lo que he leído/visto estos últimos meses. En mayo y principios de junio, por eso de preparar la selectividad, estuve bastante fuera de todo, así que lo principal viene a partir de esas fechas. 


Huelga decir que este año no estoy muy por la labor de leer. No sé por qué, pero apenas lo hago y no me pide el cuerpo hacerlo, así que es la pescadilla que se muerde la cola. Desde mayo he leído cinco libros, a saber:

Una casa en Bleturge, de Isabel Bono

Orthodoxia: Cuando la muerte no es un número al azar, de Ulises Bértolo

La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima

1984, de George Orwell

También tengo otros tantos a medias. Sigo con The Feminist UtopiaItLa buena compañía, pero he sumado otros tres a los empezados: El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould, El mono desnudo, de Desmond Morris y La vida invisible de Eurídice Gusmão, de Martha Batalha. Este último me está gustando mucho (estaba siendo lectura de playa), pero da pena terminarlo, así que me lo estoy tomando con calma -y eso que es , todavía, el tercer libro que llevo del reto Viajar Leyendo. También he avanzado un poco con El segundo sexo y con Danza de dragones, pero este último sufrió un accidente (se le desprendió un pliego de páginas) y lo he dejado un poco de lado.  


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