Stephen King en la pantalla: It (2017)

Stephen King tiene en su haber decenas y decenas de novelas (incluso algunas, como Cujo, que, como él mismo menciona en su On Writing: Memoir of the Craft, no recuerda haber escrito). Paralelo es el número de adaptaciones de sus obras, que también se cuentan por docenas y que comprenden desde películas tan notables como El resplandor, de Kubrick, a la nostálgica, por no decir otra cosa, teleserie de It de 1990. Resultado de imagen de stephen king monsters

Este año, después de unos cuantos con el proyecto parado, con un baile de directores y de guionistas, así como de actores, el remake de It ve por fin la luz. Lo hace de la mano del argentino Andrés Muschetti y con Cary Fukunaga (quien había sonado como director) aportando buena parte del guion (antes de abandonar el barco). Una película de terror anunciada y esperada que parece destinada a convertirse en aquello para lo que fue creada: un blockbuster, un taquillazo de terror tras el verano.

Las comparaciones son odiosas, más aún si se hacen, como en este caso, con la intención de dejar atrás la teleserie de los noventa, que pudo haber aterrorizado a muchos niños (y no tan niños en su momento), pero que hizo, a nivel visual, de reparto y de tratamiento de la trama, una auténtica escabechina. Por eso este regreso de la nostalgia de hace ya casi 30 años parece apetecer. Y mucho.

La historia se mantiene en el libro, en la miniserie y en la película de 2017.

Derry, un pueblo perdido en alguna parte de Maine, es un bullir de desapariciones. Desapariciones de niños que se producen de manera periódica cada 27 años, (en la miniserie cambiaron lo 27 por 30 años, me imagino para que cuadrasen fechas redondas con el año de emisión, 1990), y sobre las que los habitantes del pueblo no parecen preocuparse en absoluto. En medio de esa calma tensa, una chispa: la muerte de Georgie Denbourough, un pequeño que había salido a navegar con su barco de papel por las calles encharcadas durante una tarde lluviosa. En Georgie está el origen del Club de los perdedores, comandado, en cierto modo, por su hermano mayor, Bill. Un grupo de 6 niños y una niña, de unos 10-11 años, que se van a ver inmersos en la tormenta de Eso. 

En la novela, King combina episodios del pasado (de 1958), con el retorno de Eso, en los 80, donde los protagonistas ya rozan los 40. Esto da lugar a un equilibrio que mantiene a flota la novela y que cohesiona, en cierto modo, la teleserie. Sin embargo, en esta ocasión se ha decidido repartir la acción en dos bloques separados: dos periodos, dos películas.

Este estreno de septiembre comprende las aventuras de los perdedores durante su infancia, mientras que la segunda parte se centrará en su reenfrentamiento con el terror durante su etapa adulta. Huelga de decir que es un punto complicado, que pueda tanto beneficiar como perjudicar al filme, porque podría dar lugar a una cierre redondo de la historia, o a un desvarío que a nadie gustaría recordar.

It (2017)


Hay muchos aspectos que merece la pena destacar en esta nueva adaptación. Los que yo mencionaré serán la alteración temporal, Eso (cómo no), el club de los Perdedores y los Barrens (o los no Barrens).

Los 80 son los nuevos 50

Cuando la novela se publicó, en 1986, los 50 estaban a una distancia perfecta para desatar la nostalgia. De ahí que las más de 1000 páginas estén repletas de referencias y guiños que dan forma a una ambientación más que lograda en esa época. En 2017, los 50 están lejos, muy lejos. Pero la nostalgia no se ha evaporado, si no trasladado unos cuántos años hacia delante. Supongo que esa ha sido la razón por la cual se ha decidido mover la acción tres décadas en el tiempo, con lo que ello conlleva. Treinta años hacen muy distintas los modos de vida, los gustos, las aficiones, los temores… Y ello repercute mucho en la película (o podría haber repercutido, porque se queda como un telón de fondo un poco abandonado).

Personalmente, entiendo la historia mucho mejor ubicándola en los 50 que en los 80. Quizás en la película habría funcionado mejor si se hubiera alterado más la trama, adaptándola más y mejor a los nuevos tiempos seleccionados.

Pennywise 2.0

La imagen de Tim Curry como Pennywise es  ya un clásico. A mí me provocó no pocas pesadillas cuando, tras haber leído la novela, vi la película de 1990. Era el payaso típico, el que cualquiera esperaría y por el que no sentiría más que simpatía. Y sin embargo tenía algo que llevaba a la desconfianza, más que merecida.708-yfvrq6lqas5dp6an3mvy

Cuando salieron las primeras imágenes del nuevo Pennywise yo tuve, al igual que otros muchos, sentimientos encontrados. Demasiado tétrico, nada amigable teniendo en cuenta que la imagen de payaso había sido adoptada por Eso para ganarse más fácilmente a los niños y seleccionarlos para su festín. Vista la película, sigo en las mismas. Tiene todo lo de terrorífico que el de Tim Curry no, realmente da miedo y sobresalta sin caer en lo irrisorio cuando tiene que hacerlo. Pero no funciona igual de bien que el de Curry ni el de los libros, por ejemplo, en la escena de la alcantarilla. Que me gusta menos, por otra parte, que la de la teleserie. Ojalá fuese un Pennywise más diferenciado entre sus momentos de, digamos, ingesta, y los de captación y juego malévolo. Entonces sí que sería perfecto. De todas formas, me gusta bastante Bill Skarsgård como Pennywise, y saca adelante con mucha solvencia el papel.

Ahora, respecto a Eso más allá de Pennywise… Esto es algo que en las pantallas es más complejo de desarrollar bien que en el libro. Todavía me acuerdo de las paranoias de King al hablar del Big Bang y de la Tortuga y su opuesto, que vendría a ser la energía maligna de la que bebe Eso. Eso no es solo Pennywise. Eso lo es todo, puede serlo todo y así quedaba demostrado con las mil y una caras que empleaba para generar el horror que alimentaba a sus víctimas antes de hacerse con ellas. 

Esas mil y una caras han cambiado respecto al libro en esta película. No está el hombre lobo de Ritchie, no está el álbum de fotos que casi arranca de cuajo los dedos de Bill, no está la momia en la manera en que aterroriza a Ben por primera vez, no está el monstruo de la laguna Negra, no está el ave de lengua plateada y pompones naranjas que casi acaba con Mike… Los miedos cambian con los 80, aunque permanece el leproso, por ejemplo. No es una gran diferencia, pero a mí me habría gustado ver los originales. O, en todo caso, unos nuevos más ¿llamativos? Me supieron a poco.

Una última cosa.

En la novela hay pompones naranjas por todas partes, como signo de identidad de Eso. Aparecían escondidos (o no tanto) en las distintas formas de Eso, o en sus lugares de actuación… Y colaboraban con la cohesión (y casi con el entretenimiento de buscar más pompones entre renglones). No se mantuvo en los 90 y sigue sin mantenerse en esta nueva visión. Una lástima.

 

El club de los perdedores

It, más allá del terror, es una novela de amistad. Mil páginas de amistad suena peor que mil páginas de miedo, pero esa es la verdad. Siete niños unidos por una amistad que trasciende a absolutamente todo. Son el motor de la historia, sus miedos, sus aficiones, las relaciones entre ellos, sus problemas, sus obligaciones. La infancia al completo.

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Los perdedores (It – 1990)

Más allá de la calidad técnica deplorable, en la teleserie la unidad entre los siete perdedores era increíble. Era el grupo que uno podía esperar. Ahora, después del éxito de Stranger Things, con ese sabor añejo de la amistad, la necesidad de crear una unidad juvenil única era aún más importante. 

¿Han mejorado o empeorado los perdedores con los años? 

Tengo el corazón dividido, porque (ya sin entrar en la novela, donde Ben es mi personaje preferido) hay pros y contras en las versiones de 1990 y 2017.  

Si tuviera que quedarme con los actores de 1990, sin duda serían Ben, Bill y Ritchie. Los otros cuatro están unos cuantos pasos por delante en la nueva versión. En general, el reparto de 2017 es infinitamente mejor, pero hay detalles, nostalgia en la nostalgia. Eché de menos el Bip Bip, Ritchie; un Bill más líder y más decidido; y, absolutamente, un Ben con vida más allá de Bev. Porque sí, Ben Hanscom estaba colado por Bev y era un rasgo que lo definía, pero se demostró como un pilar fundamental durante la construcción del dique (pequeña gran omisión de la película)… Y el actor de los 90 era perfecto, nada que ver con la aburrida actuación más reciente de Jeremy Ray Taylor.

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Los perdedores (It – 2017)

Ahora bien, las actrices que encarnaron a Bev en los 90 dejaban mucho que desear, pero Sophie Lillis le da un aire nuevo al personaje. Vale que no me guste que hayan hecho con ella una mezcla entre badass y damisela en apuros sin demasiada coordinación, pero al menos tiene momentos brillantes y una sonrisa que le da una luz distinta a la película. Los nuevos Stan y Eddie tienen más presencia que en la otra y eso ya da motivos para preferirlos en esta ocasión. Eso sí, creo que el único personaje que empeora (y no por la actuación, sino por guion) es Ritchie. Finn Wolfhard me ganó en Stranger Things y no está nada mal como Ritchie… Siempre que no abriese la boca la mitad del tiempo. Se han llevado por delante lo más característico del personaje, que eran sus imitaciones nefastas y sus bromas, de todos los tonos y colores. Todo ello para reemplazarlas por salidas de onda que cojean un poco y que tiran demasiado de coñas burdas… Lo malo es que estas bromas machistas que salen de la boca de Ritchie cuando está con sus amigos quedan muy reales, porque conecta con la manera de expresarse de los niños cuando empiezan a dejarse llevar por la rebeldía.

Los Barrens… ¿Qué es eso?

En Derry lo más característico es que no hay nada característico. Una estatua de Paul Bunyan, una biblioteca con una galería que inspiraría a Ben en el futuro para sus diseños, una red de alcantarillado absolutamente imposible y los Barrens. Los Barrens son el único escenario que merece la pena en Derry y, por desgracia, tiene muy poca presencia en esta película. Al faltar el dique, ahí hay una ausencia importante. Y también es una lástima, porque es el ámbito de los perdedores, es el hogar que tiene más allá de las casas en que sufren todo tipo de tormentos.

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Por otra parte, una cosa muy interesante que tiene la peli es la casa de calle Neboilt. Yo no me la imaginaba así, pero es todo lo tétrico que me gustaría que fuera… Y el sobresalto del leproso allí es magnífico)

Por último, dos aspectos dispares que quería mencionar: la pelea a pedradas en los Barrens y la expedición por las alcantarillas  (con todo lo que ello implica). 

Recuerdo la pelea a pedradas, el momento en que Mike se une a los perdedores, como una escena épica, que desborda tensión y nerviosismo. Muschetti logra captar esa sensación que tanta importancia tiene en la historia, el enfrentamiento entre los buenos y los malos y, por encima de todo, el triunfo de la amistad, que sale a flote entre ese ritmo frenético de lanzamientos. Estéticamente está bastante lograda y, aunque los momentos a cámara lenta son un poco extraños, logra mostrar todo el poderío de Bowers y sus “secuaces”, así como el de Bill, Bev y los suyos.

La expedición por las alcantarillas, al contrario que en la teleserie, me encantó. Oscuridad, sobresaltos repentinos y un más que buen uso de Pennywise, con ese baile descoordinado y, por fin, sus cambios de aspecto en la lucha final. Eso sí, no me gusta NADA, de hecho, la forma en que han encauzado dicha expedición… ¿Secuestro de Beverly? ¿Por qué? 

Hago un inciso para recordar una cosa que he venido leyendo estos días en Twitter. La película está teniendo unas críticas bastante buenas, pero he empezado a leer que, más allá de apreciar la calidad de la dirección y de las interpretaciones, hay ciertas quejas por el tono bastante machista que se aprecia. Y sí, es un poco chocante que no se haya pulido, porque da la sensación de que hay dejadez a ese respecto. En la novela de King hay machismo, al igual que en el 90% de los libros, pero también hay un retrato bastante duro del maltrato y bastante importancia femenina. Es una novela de los 80, las obras se amoldan a su contexto. Por eso, y aunque la película tenga como referente esa novela que, por otra parte, no ha dudado en modificar para cuadrar los nuevos miedos, los nuevos escenarios, etc., no es excusa ampararse en ella para justificar el sexismo (innecesario, obviamente) que discurre por sus fotogramas.  ¿Las bromas de Ritchie? Ritchie era un niño faltón, divertido e imaginativo. Y, no, no se pasaba todo el día insultando a la madre/hermana de cualquiera que se metía con él. Tenía más recursos. ¿Beverly? Beverly es, en la novela, una joven con una vida más que difícil, porque su padre es un aspirante a maltratador (por no decir otra cosa) y la situación económica familiar es lamentable. Se meten con ella en la escuela por ser pobre, pero ya está. En la película la falta de recursos está presente, pero se sacan de la manga hacer de ella una casi adolescente que fuma a hurtadillas y que tiene que cargar con la fama de ser “una zorra” (un inciso dentro del inciso para compartir este enlace: AQUÍ. Es un texto que escribí hace unos días en el que opino acerca de calificativos semejantes). Aparte, acaban convirtiéndola en un cuerpo de deseo un tanto exagerado y en una “damisela en apuros” que tiene que ser rescatada por los seis perdedores restantes. Sumando a ello lo mejor de todo: dos besos no deseados por ella y que recibe sin previo aviso. (Haría un inciso más para hablar sobre ese ritual sexual que no aparece en la película -pero sí en el libro-, pero es un tema que me cansa. Me dejó bastante fría en su momento al leerlo y,  vista la manera en que King lo enfocó, es de agradecer que no aparezca en la película como tal).

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Pero, dicho esto, el final en las alcantarillas es de lo mejor de la película y ojalá en la segunda parte sean más oscuros, oscuros como esta parte, porque la historia ganaría mil en la pantalla.

De todos modos, aunque parezca que no haya hecho más que quejarme de la película, lo cierto es que la disfruté. No es lo que esperaba, creo que tenía las expectativas demasiado arriba (como siempre), pero es una adaptación que está más que a la altura y que deja el camino abierto para ser redondeada con la continuación

Clara S.

 

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Un comentario en “Stephen King en la pantalla: It (2017)

  1. Ray dijo:

    Te habrás quedado a gusto, jajaja. Siendo mi libro favorito, la versión de los 90 me pareció pésima, con algo que me marcó tanto soy bastante exigente, por eso cuando fui a ver esta nueva adaptación iba un poco receloso, pero por el contrario me sorprendió para bien. En una cosa coincidimos, y es que faltaron muchas cosas del libro. Casualmente la semana pasada publiqué mi reseña:
    https://erasejm.blogspot.com.es/2017/10/it.html

    Un beso 😉

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