A la mierda

Que ha venido el espejo
a romperse ante mis ojos
y hay entre añicos recuerdos,
cicatrices del pasado mal borrado.
Ahí estoy,
leona de siete,
gacela de doce,
jorobada ballena de dieciocho.
Ahí estoy,
despierta y dormida,
trémula e hiperactiva,
hiriente y dolida,
magia, primera vez y rutina.
Se me clavan en las yemas
púas enhiestas de memoria
que el recogedor no arrastra.
Era mi vida,
era yo, mi yo real y fingido,
era clara, nítida
era turbia y tétrica
en la imagen virtual de la pared. Sigue leyendo

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