Reseña: La importancia de llamarse Ernesto

¡Hola! ¿Qué tal estáis?
 Yo llevo un par de días enredando con el feed del blog y ahora mismo lo tengo todo patas arriba (qué raro, tratándose de mí). Aún así, entre líos de HTML y desenredos varios, os he preparado esta reseña cortita de una obra de teatro con un título que me encanta: La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde. Espero que os guste.

 


La importancia de llamarse Ernesto, constituye la pieza más brillante de Oscar Wilde. De ritmo vertiginoso y parlamentos agudos, la obra aparenta ser una comedia de enredos y costumbres pero deja entrever, como es típico en el dramaturgo irlandés, un trasfondo dramático.


Spoilers señalados
Decidir leer un libro sin saber muy bien qué te vas a encontrar es divertido. La importancia de llamarse Ernesto me consiguió así, con un buen título y promesas de enredos varios, pero sin tener ni la menor idea de lo que me depararían sus páginas. Primeriza con Oscar Wilde, probablemente no me haya ido a su mejor obra, pero sí que he escogido una comedia donde el título ya te arranca una sonrisa, The Importance of Being Earnest, que en inglés tiene un doble sentido: bien La importancia de ser Ernesto, bien La importancia de ser serio. Una pena que con la traducción se pierda este título tan bien intencionado.
Comenzaré diciendo que esta lectura me ha servido para tachar de mi reto de lectura el apartado de un libro con más de 100 años, ya que vio la luz en 1895. De Oscar Wilde siempre había querido leer El retrato de Dorian Grey, básicamente porque no conocía demasiados más; sin embargo, por un motivo u otro, lo he ido dejando y dejando, y ha terminado por ser esta la obra de mi estreno con el autor. Teatro. El teatro es perfecto en escena y ameno en la lectura, en especial si se trata de una comedia. Las aventuras y desventuras de los Ernestos y no Ernestos me han durado menos que un suspiro, porque se lee de vicio en la playa y la sonrisa no se te va de la cara en ningún momento.
Es obligado decir que la historia tiene un ritmo loco, con diálogos disparatados, saltos y un humor peculiar, que ni siquiera tengo el valor de calificar de inglés, porque es un humor a la tremenda. Los protagonistas son aristócratas de caracteres volubles y con rasgos muy marcados. Tenemos a Gwendolen Fairfax, a Algy Moncrieff, Jack Worthing, Cecily Cardew y a Lady Augusta Bracknell. Además hay una institutriz y un ¿cura? o similar que finalizan, como dirían en los culebrones, el elenco de esta obra.
 
Ironía, sarcasmo y humor, todo entremezclado, batido y cocinado a fuego no tan lento… ¿El resultado? Esta obra de teatro, entretenida y simpática.
  
Jack Worthing visita a su amigo Algernon Moncrieff y terminan hablando de Gwendolen Fairfax, prima de Algernon y de quien Jack está perdidamente enamorado. Durante la conversación salen a la luz dos personajes que, en realidad, no existen: Ernesto, supuesto hermano de Jack, y un tal Bunbury, de quien Algy tira cuando quiere escaparse al campo y no encuentra excusas aceptables. En medio de este lío de faldas y personalidades, se produce un viaje al campo, donde interviene Cecily Cardew, de quien Jack es tutor, y de la que Algy se enamora. ¿Dónde quedan, por tanto, los Ernestos?
Ambas mujeres creen estar a punto de casarse con Ernesto.
 Cuando me terminé este libro estuve echando un ojo a las opiniones de los lectores en Goodreads y me sorprendió que había polos opuestos. Hay lecturas que consiguen críticas buenas, normales…, otras que obtienen opinión negativa tras opinión negativa y luego están las que o bien te encantan o te defraudan. Esto último vi en Goodreads: o la obra te había parecido una obra maestra o un texto menor del autor. Como no estaba en situación de hacer comparaciones, dejé de leer las minireseñas. ¿Qué me había parecido a mí, realmente, este libro?  Me costó llegar a la conclusión (será el verano, que me seca el cerebro), pero decidí que La importancia de llamarse Ernesto es como un café descafeinado: es café, está rico, pero no te acaba de enamorar, como si de un sucedáneo se tratase.
He descubierto una pluma agradable, veloz, que dice lo que tiene que decir sin andarse con rodeos, pero también he sentido una trama inconexa. Arranca risas y sonrisas, pero se pierde. O me ha perdido a mí. Te lanza de cabeza a la historia sin preludio: pasa página y ya verás que conoces al desconocido Ernesto a la vez que a Jack; y verás también que Bunbury y Algy son esto y lo otro… O tendrás que intentar verlo. Y tampoco es que me queje porque no me lo den todo masticado, pero yo soy más de introducciones y explicaciones convincentes.
GWENDOLEN.- (después de una pausa) Parece que no se dan cuenta de que estamos aquí. ¿Podrías toser?
CECILY.- No puedo, no tengo ganas.
GWENDOLEN.- Nos están mirando. ¡Qué insolencia!
CECILY.- Se aproximan. Eso sí que es muy atrevido de su parte.
GWENDOLEN.- Guardemos un silencio dignificante.
CECILY.- De acuerdo. Es lo único que podemos hacer en este momento.
Con los personajes no he empatizado, pero eso no ha impedido disfrutar con los disparates de los Ernestos, sobre todo en casa de Cecily, porque semejante sucesión de hechos surrealistas me dejó muerta. Y el final, ¡tremendo final! Probablemente,  no me hubiera esperado, ni por lo más remoto, una salida así y eso mejoró notablemente mi opinión sobre esta lectura.
De todas formas, y pese a que no me ha llenado como esperaba, La importancia de llamarse Ernesto me ha aportado unas citas que me han encantado y que comparto ahora mismo con vosotros.
Estoy hastiado de la inteligencia. En la actualidad, todo el mundo es inteligente. No puedes ir a ninguna parte sin encontrarte con personas inteligentes. Esto ha llegado a ser una verdadera calamidad pública. Le imploro a Dios que deje a unos cuantos torpes.
La única forma de proceder con una mujer es hacerle el amor, si es hermosa, o hacérselo a otra, si es fea.
Si no tardas demasiado, te esperaré aquí toda mi vida.
 
Y, básicamente, esto es lo que nos ofrece Wilde en esta obra suya. Pese a que no me ha enamorado, sí que he pasado un buen rato y os la recomiendo, sobre todo si el teatro os entretiene y se os apetece algo muy liviano para leer. Id a por ella y ya nos contaréis qué os ha parecido.
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Reseña: Cooltureta, de Moderna de Pueblo

¡Buenas! ¿Qué tal estáis?
Yo tengo muchas ganas de volver a ponerme al 100% con las reseñas, pero parece que no encuentro el momento adecuado. Pese a todo esto, os rescato una ficha muy breve de una lectura que me recomendaron dos lectores del blog hace meses y que no había reseñado todavía. Espero que os guste.

El humor de Moderna de pueblo especialmente dedicado al Cooltureta, es decir, al tipo que todo lo sabe. Y si no lo sabe…lo parece.
Recién mudado al barrio más in de la ciudad, el Cooltureta está dispuesto a aprovechar al máximo su nuevo vecindario. Quiere tener amigos cultos, conocer a una chica sensible que monte en una bici vintage e ir todos juntos a cafeterías bohemias con música en directo. Para ello, el protagonista tendrá que superar obstáculos que se presentarán en la forma de sus amigotes mainstream, una antigua compañera del colegio que ahora es retro-nerd o, el peor, sus propias inseguridades ?¿habrá leído suficiente??. Una historia desternillante para reírse de uno mismo o de todos los coolturetas que, en el fondo, tienen su punto entrañable.


 Todas las imágenes que aparecen en la reseña (salvo los marcadores de opinión, calificación y firma) pertenecen al libro
Tengo que agradecer a Abbey y a Jorge la reco de este libro (cuando publiqué la reseña Hipsters). Se me apetecía echarle un ojo y la verdad es que lo devoré nada más hacerme con él. Cooltureta es, como bien nos remarca el señor Cooltureta, una novela gráfica, que desborda color por los cuatro costados a través de una estética que no podría encajar mejor con el tema tratado. En ella vemos las aventuras (o desventuras, más bien) del protagonista, que intenta ascender en el escalafón intelectual, pero tiene una mentalidad demasiado mainestream, de momento. Comenzamos cuando el Cooltureta se muda a un barrio intelectual, bohemio, con hipsters y tiendas de vinilos. Acaba de cumplir un sueño de toda la vida, dejando atrás a los amigos con los que no podía realizarse culturalmente, y abriéndose un horizonte de nuevas amistades mucho más afines. O no. En su intento por socializar se hace amigo de La mariliendre, una chica que ha evolucionado de nerd profesional en la adolescencia a hipster en la juventud. Ella le presenta, en una fiesta del coworking, a una serie de personas de gustos similares, y el Cooltureta se siente realizado. Tiene un grupo con quien pasarse por los festivales de cine de autor, conciertos de grupos recién salidos del horno, exposiciones de arte moderno…
En otras palabras: por fin encaja. 

Lamentablemente, el señor Cooltureta no es tan cool como debiera, y se le queda grande. Hay demasiada hipocresía en el mundillo intelectual, y mucho morro. Al tratar de fundirse con los ambientes que frecuenta se siente fuera de lugar, y en muchas ocasiones ni siquiera se reconoce. Debo reconocer que ha sido una lectura entretenida. Me ha gustado esa especie de sorna que destila cada página y, claro, ha sido una gozada disfrutar de esos bonitos dibujos, que son perfectos para acompañar a esta historia tan especial.No tengo ninguna pega por ese lado, aunque sí es cierto que diré algo respecto a la extensión de la obra… ¡Se me hizo cortísima! Estaba tan metida en el tema que cuando me fui a dar cuenta ya se había terminado y yo ahí, con ganas de más. Me parece que se zanja el tema muy pronto y que se deja un poco en el aire… Es lo único que puedo reprocharle a este librito.
 

 

Así que, en resumen, me he enfrentado a una lectura divertida, que no deja de hacer un poco de autocrítica de esta sociedad que tan hipócrita se ha vuelto últimamente. El protagonista, el señor Cooltureta, es el estereotipo perfecto, y las acciones que se desarrollan a su alrededor están muy bien hiladas. Lo único que me ha sabido a poco ha sido el final, algo precipitado y que deja, irremediablemente, con ganas de más. Aun así, os lo recomiendo, porque es algo fresquito, entretenido y agradable al ojo, que seguramente os hará pasar un ratillo divertido.
Y, ¡hasta aquí la reseña de hoy! Sé que no es muy extensa, pero cuando no hay demasiado que comentar, no puedo sacarme la opinión de debajo del vestido :3 Estoy intentando ponerme al día, pero me estoy retrasando más de lo que pensaba. Os había dicho que tenía 10 pelis por reseñar y otros tantos libros… Así que va a ser duro, si además lo sumamos a que es primavera, se me acumulan trabajos finales y tardes de sol… Pero bueno, ¡yo me pongo las pilas! Y espero poderme pasar pronto por vuestros blogs, que hace mucho que no os comento EXHAUSTIVAMENTE :3

Reseña: Hipsters (un manual ilustrado), de Jorge Pinto

¡Hoola! ¿Qué tal el sábado? En el blog tenemos un día un poco hipster


¿Eres, has sido o serás un hipster? ¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster! Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre. Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimode moda, es unstatementde individualidad perfecto. O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!


 

 Vi este libro reseñado el ¿miércoles? Y sentí el impulso de leerlo. {Demos las gracias de rodillas a la amiga que me prestó el ebook} Últimamente lo hipster se ha puesto de moda y también se ha criticado muchísimo, así que me entró el gusanillo y… ¡TIENE DIBUJITOS! ^^
Hipsters (un manual ilustrado) es un libro breve, repleto de ilustraciones, que parodian lo hipster y lo comparan con los seres humanos normales y corrientes. Nos habla de la identidad hipster, del estilo de vida hipster y de la cultura hipster (mi apartado favorito, por cierto). Está tratado con un absoluto tono humorístico y tiene textos bastante breves, así que se lee volando.
Pero… ¿Qué es un hipster? Cito la definición que aparece en el libro:
Hipster es una subcultura de veinte y treintañeros que adoran el pensamiento independiente y todo lo alternativo. Se dicen conocedores de la política y los movimientos sociales y tienden a ser muy comunicativos al respecto (o sea, siempre te van a recordar lo mucho que saben sobre cualquier tema). […] Son personas que se consideran fuera del mainstream, es decir, de la cultura general que consumen las personas promedio. […] Su mundo es mucho más grande que eso: aprecia el buen arte, las tendencias internacionales y la alta cultura. O eso dicen. En otras palabras, los hipsters son personas que creen que son mejores que tú.

  Yendo atrás en el tiempo, hace ya dos o tres años, tenemos mi primer encuentro con lo hipster. Fue gracias a un libro (que no he reseñado aún) de Francesc Miralles, Øbliviøn. Mientras leía me topé con este término, pero no lo comprendía. La historia en sí tiene un aire vintage, los personajes van a contracorriente y se visten con ropa… Dejémoslo en ropa especial. Por no hablar de sus gustos musicales y sus aficiones. En aquel momento me parecía bastante engorroso, pero poco después, esta “tribu urbana” comenzó a sonar más y más, y creo que todo el mundo ahora se imagina a un hipster gafapasta en un Starbucks, con un Mac y una libretita, mientras escucha música indie en su iPod. O, al menos, así es como me los imagino.

¿Eres, has sido o serás un hipster?
¿Crees que tienes mejor gusto que las personas que te rodean? ¿La mayoría de tus amigos no conoce a tu banda favorita? ¿El título de tu trabajo está en inglés en tu tarjeta de presentación? ¿Sólo usas Mac y crees que las PC son para Godínez sin alma? Si respondiste que sí, ¡muy probablemente eres hipster!
Y es que el pensamiento independiente y todo lo alternativo caracterizan a un hipster. Valora la creatividad y el ingenio sobre todas las cosas, y es un sarcástico profesional. Eso sí, jamás aceptará que es hipster. No le interesa la tele abierta y jamás participa en una conversación sobre futbol o de los chismes de famosos. En sus mente, es completamente libre.
Los lentes de pasta, las bufandas hipsterizadas y los skinny jeans son básicos en su look. Y en los hombres, como usar bigotes está pasadísimo de moda, es un statement de individualidad perfecto.
O eres uno, o conoces uno. ¡Arriba los bigotes, arriba!

El caso es que ahora se ha estereotipado muchísimo a esta tribu, y de ahí parte este libro. Exageración, dibujos muy representativos, autocrítica… No sé, no hay gran cosa que pueda deciros, porque ha sido un descubrimiento muy interesante para mí. Es verdad que no es ninguna maravilla de la naturaleza ni tan siquiera un libro de historia trepidante, pero tiene algo. Tiene algo que hace que te rías mucho y que empieces a buscar en ti esas características tan burladas. Además, hay una cantidad enorme de alusiones a películas, libros, series, escritores, celebrities… Ya os mencioné antes que el libro está estructurado en tres partes, que a su vez están divididas en pequeños apartados que tratan un punto específico de ese tema. Por ejemplo: dentro de la parte Identidad, que es donde se define el término hipster y donde se le da un “supuesto” origen hipstórico a la cultura (y no lo digo yo, lo dice el libro), nos encontramos con la evolución de los hipsters, con algunos mitos y no tan mitos (oficios “modernos”: bloggers, directores de cortos, encargado de Starbucks, fotógrafo freelance, diseñador web… O su amor por APPLE). Por otra parte, está repleto de frases ingeniosas que, acompañadas de las ilustraciones, le dan un aire muy fresco a la lectura, muy amena y divertida.  Peeero… Ya os he dicho que el apartado de CULTURA es mi favorito, porque me he visto reflejada muchísimo más de lo que esperaba y eso me ha hecho mucha gracia. Hablan de música, libros y películas, pero con lo que más me he reído ha sido con los dos primeros. La música hipster vendría a ser, según este manual, una mezcla de indie, electrónica y todo lo que caiga, pero sin rozar lo mainstream. Si suena parecido al pop, aunque no sea pop, no sirve. Para corroborar esto tenemos ejemplos en abundancia. Todo hipster que se precie tiene que escuchar The Black Keys, el primer disco de Arcade Fire, Funeral, (porque después se volvieron demasiado comerciales, supuestamente), algo de Mumford & Sons, o de The Mars Volta (a los que yo añado Alt-J). Nunca deben escuchar música bailable (no en público) ni dejarse caer por fiestas con ritmos reggaetoneros. Ah, y deben rezar cinco veces al día mirando a Coachella.

¿Qué es lo que más te gusta de tu canción favorita? ¿La melodía? ¿El ritmo? ¿La letra? ¿El coro? Pues qué mal gusto tienes. Para los conocedores, la buena música no tiene ninguna de esas distracciones superficiales. Las obras maestras del mundo hipster en vez de melodía tienen ruidos electrónicos y en vez de letra tienen aullidos de hiena o el sonido de una locomotora de vapor o algo que le deje claro a todos los vecinos que  en esta casa no se escucha la basura pop que sale en la televisión.
Y, cayendo ahora del lado de los libros…
A los hipsters les gusta leer cosas que no todo el mundo leería. Tienen a Murakami por bandera y El guardián entre el Centeno por constitución. No hay más. Tú no les hables de chick-lit, o de erótica, ni siquiera de fantasía convencional; ellos buscan un elemento diferenciante, algo que los mantenga sobre los literatos de poca monta. Por eso, si de verdad quieres considerarte hipster tienes que llenar tus estantería con los siguiente libros: Eeeee eee eeee (sí, existe. Tuve que buscarlo en internet, y descubrí que pertenecía al autor estadounidense Tao Lin), Las ventajas de ser un marginado, La broma infinita (libro que tengo pendiente… Pero he oído que es complicadillo de leer.), El Gran Gatsby o el ya mencionado, El guardián entre el centeno.
Y, por supuesto, debes amar los libros por encima de sus adaptaciones cinematográficas. Solo el cine independiente es bueno, las superproducciones hollywoodienses, a parte de cargarse el guión, no saben hacer cine. Punto.
Y, básicamente, todo lo que os he mencionado, es lo que viene a contarnos Jorge Pinto en el libro. Obviamente, es una visión disparatada de toda esta cultura moderna, pero no falta tanto a la verdad como podría parecer. Cuando puntué este libro en Goodreads, me sorprendió ver la cantidad de reseñas negativas de personas a las que les había ofendido este libro, sobre todo un apartado sobre comida, donde se hace referencia a los vegetarianos, veganos, crudívoros, etc. Me pareció de una susceptibilidad increíble. Lógicamente, esto es una parodia. Una parodia, además, que a mí no me parece ofensiva en ningún punto. Que ahora nos vayamos a sentir molestos porque el ecologismo no debería ser objeto de burla: si todos fuéramos así el mundo blablablá… (el ecologismo es mentado en varios capítulos). Yo lo respeto, pero no entiendo esa manía de sacarle viruta a todo cuando estás frotando cristal… No sé si me explico (esta última frase es un poco extraña, lo sé).
Pero bueno, de todo tiene que haber en esta vida. Y sin hipsters nada sería lo mismo.
 
¿Os lo recomiendo?
Sí, claro que sí. Seguramente pasaréis un rato entretenido y, con los DIBUJITOS, os reiréis mucho. Además, nunca está de más echarla un vistazo a esta society en la que vivimos y que tan diferente es.
 
 
PD) Yo también soy muy fan de Murakami y de El guardián entre el centeno. Y escucho The Black Keys, y Arcade Fire y Mumford & Sons, y Alt-J, y muchos grupos más de la lista Novedades Indie de Spotify… Y soy gafapasta. ¿Créeis que me estoy convirtiendo en hipster? o.O

Reseña: Jesús me quiere, de Davier Safier

¡Buenas! ¿Qué tal el finde carnavalero? Espero que lo hayáis pasado bien y que hayáis recargado fuerzas :3 Yo os traigo una reseña de una lectura ligerita que me pareció bastante chocante. ¿Conocéis Jesús me quiere?

Marie tiene un gran talento para enamorase del hombre equivocado. Poco después de que su boda haya sido cancelada, conoce a un carpintero. Es un hombre diferente a todos los que ha conocido antes: sensible, atento, desinteresado. Desafortunadamente, en su primera cita él le confiesa que es Jesús. Al principio, Marie piensa que está completamente loco, pero poco a poco se da cuenta de que su historia es cierta. Se ha enamorado del Mesías, que ha venido a la Tierra poco antes del Juicio Final. Marie deberá hacer frente no sólo al fi n del mundo, previsto para el próximo martes, sino a la historia de amor más descabellada de todas las que ha vivido.


Mientras buscaba lecturas ligeras en Goodreads me encontré con David Safier. Este autor alemán me era totalmente desconocido, pero vi buenas críticas de sus libros, especialmente de Maldito Karma (libro cómico) y de 28 días (novela sobre el levantamiento del gueto de Varsovia),y decidí buscar algo suyo. En la biblioteca me encontré Maldito Karma y este que os reseño hoy, y, tras mucho dudar, elegí este, porque la sinopsis ya me pareció de lo más surrealista.
Jesús me quiere nos cuenta el regreso a la Tierra de Jesús, que vuelve convertido en Joshua, un carpintero falto del sentido de la ironía, que intenta comprender a la humanidad para afrontar el Juicio Final. En Malente, una ciudad alemana, vive Marie. Está a punto de casarse con Sven, un buen hombre que le da masajes deliciosos en los pies. Sin embargo, el día de la boda, se arrepiente y lo deja plantado. Y, entre lloros y arrepentimiento, Marie conoce a Joshua, contratado por su padre para arreglar las goteras del techo que empapan el antiguo cuarto de Marie. No tarda en sentir curiosidad por ese desconocido de voz profunda y tranquila, y trata de llegar a él, aunque sin demasiado acierto, porque no está muy segura de como hacerlo. Tras su primera cita, Marie tiene algo claro: está colgada del Mesías, y tiene un motivo muy importante para haber regresado a la Tierra.
Bueno, como veis, estamos ante una historia… Sorprendente, por supuesto. Que el Mesías sea el protagonista de nuestro libro ya lo hace interesante, porque la religión suele ser un tema complicado de tratar, y mucho menos si hablamos de la cabeza de cartel de la religión. Que el Mesías sea el protagonista de un libro que trata a su personaje con humor es mucho más interesante.
Cuando empecé a leer, me pareció una historia buena. Es cierto que es alocada, que hay partes que no son muy coherentes, pero consigue enganchas y divierte. Desde la primera página. Está llena de chascarrillos, de juegos de palabras muy bien elegidos y de escenas creadas para provocar carcajadas. Muchas carcajadas.
En mi imaginación vi a mi padre llorando de nuevo entre mis brazos. Y, como no podía soportar esa imagen, le pedí a Swetlana que se volviera a Bielorrusia. O que se perdiera en Siberia. Eso enfureció a mi padre. Me gritó. Yo intenté explicarle que se aprovecharía de él. Todavía me gritó más. Yo me sulfuré. Como yo me sulfuré, él se sulfuró. Y entonces se oyeron comentarios como lagarta de vodka, hija desagradecida y papa Viagra
 La narradora es la propia Marie, pero a veces hay otras narraciones entre capítulos, en las que nos son presentadas las andaduras del Demonio, de Jesús cuando no está con ella o del Ángel Gabriel. La prosa es sencilla y el lenguaje, muy claro. Además, es cortito y se lee volando, porque, pese a que la trama es muy básica, tiene ese punto de morbo por el tema de Joshua y por ese supuesto Juicio Final que hace que queramos ver que se saca de la manga el autor.
No obstante, el comienzo me dio mucho más de lo que me encontré a lo largo del libro. Me explico: empezamos bastante fuerte, con un humor fresco y entretenido, pero después he sentido que va decayendo. Sigue habiendo los que yo llamaría puntazos, pero llega un momento en que esa gracia deja de hacer efecto y simplemente nos enfrentamos a la narración, que es ingeniosa pero que tampoco innova excesivamente.
Además, ha habido momentos en que he sentido que estaba leyéndome una de las novelas que ahora consideramos chick-lit. Una protagonista que reniega del amor y de los hombres, torpe en las relaciones de familia y en cualquier otra relación social y que, de repente, encuentra a su complementario perfecto, pero, claro, no todo es tan fácil como debería. Sé que tenemos un autor y no una escritora detrás de las páginas, pero ha habido momentos en que he sentido que estaba frente a una historia de amor sin más, y me daba la sensación de haber perdido la esencia humorística con la que había empezado.
Sobre los personajes no hay demasiado que mentar, ya que no se hace especial hincapié en su personalidad. Marie me ha parecido una protagonista bastante buena, pero hay momentos en que me han dado ganas de estrangularla. Tiene 34 años, pero actúa como si tuviese 15, y tan solo su hermana consigue que reaccione como debería y ordene sus ideas. La visión de Jesús no es muy exagerada y el autor no se moja demasiado, pero sí que se centra en su bondad eterna, su capacidad de perdonar y de enseñar a perdonar, su dominio de los Salmos… Y en la incapacidad para detectar la ironía, lo que ocasiona varias escenas cómicas. Lo que sí remarcaría es la naturalidad con la que se nos mezcla historia llamémosla verídica con la propia ficción del libro, al mencionar a la Virgen María, a José o María Magdalena.
-¿¡Jesús?!- A Kata le dio un ataque de risa durante el desayuno y yo me enfadé por haberle contado la cita del día antes. Al cabo de un minuto largo, por fin paró de reír y, de repente, me miró más seria que un palo-. ¿Ya te has hecho el test de embarazo?
– ¡No me acosté con él!-contesté indignada.
– Pero bien que existe la inmaculada concepción. – dijo Kata, y volvió a troncharse de la risa.
Respecto al final, cabe decir que es donde aparece el momento más surrealista de toda la obra. El Juicio Final enfrenta a Dios (que ha enviado a Jesús como representante divino) y al Demonio/Diablo/Belcebú/Lucifer/Comoqueráisllamarlo. La elección de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis es meridianamente graciosa, y la transmutación del Demonio para convertirse en George Clooney o Alicia Keys también le da un puntito.
Eso sí, después de tanto lío celestial, yo me esperaba algo más intenso o un cierre más trascendental…
 
¿OS LO RECOMENDARÍA?
Bueno, a pesar de que le he dado 3 estrellas de 5, lo que vendría siendo algo más que un aprobado rascado, creo que es un libro que, aunque divertido, no es lo suficientemente extremo como para que realmente vaya a marcar un antes y un después en vuestra percepción humorística. David Safier sabe lo que se trae entre manos, sí, y ha exprimido el tema de lo lindo. Así que lo dejo totalmente de vuestra mano, porque el humor de cada uno es un mundo, y lo que yo puedo disfrutar, a vosotros puede resultaros terriblemente aburrido. Y viceversa.
  
 
No sé si lo sabréis, pero hay una película de este libro. Lamentablemente, esta producción alemana, ha pasado sin pena ni gloria por las carteleras y creo que no ha llegado a España. (Y si lo ha hecho, está claro que no ha tenido mayor relevancia). Pero, si tenéis un alemán lo suficientemente fluido para afrontarla, y os ha entrado curiosidad por la reseña, me imagino que no puede ser una idea muy descabellada.
¿Conocíais al autor? ¿Habéis leído algo suyo? ¡Soy toda oídos!

Reseña: A mí este siglo se me está haciendo largo, de Luis Piedrahita


¿Por qué el palo de la escoba es más largo que el palo del recogedor? La respuesta a esta y otras preguntas delirantes en el esperado nuevo libro de monólogos de Luis Piedrahita. «Hola, jovenzuelos: Soy Luis Piedrahita y quiero presentaros el libro más divertido del siglo XXI, A mí este siglo se me está haciendo largo. En él escribiré sobre el queso. ¿Que qué es eso? Eso es queso. Escribiré sobre las tapas de los retretes. ¿De qué va este capítulo? Va de retretes, Satanás. Escribiré sobre las bayetas y los trapos, y explicaré cómo todo trapo atrapa todo. Escribiré sobre el marisco, pues del mar más arisco sale el mejor marisco, y escribiré también sobre el estornudo y el hipo, tan diferentes y a la vez tan distintos. En definitiva, escribiré sobre todas aquellas cosas que demuestran que este siglo ha empezado equivocándose, trastabillando, y que se nos va hacer muuuuy largo…


 
No hace mucho os traje la reseña de otro libro de Luis Piedrahita, Dios hizo el mundo en siete días… Y se nota, y, como este me había gustado, decidí leerme el último que ha publicado, sobre el que había visto mejores críticas. De nuevo nos encontramos con un libro-recopilatorio de monólogos del humorista, aunque que tocan muchos más temas que en el otro libro (lo que se agradece). Como ya he dicho, me encanta este hombre y creo, sinceramente, que se ha superado. Todos y cada uno de los monólogos me han gustado y con la gran mayoría me he reído. Tengo el iBooks lleno de notas con fragmentos resaltados y con comentarios que me asaltaron en el momento de la lectura.
Tenemos estructurado el libro en varias partes, con textos relacionados entre ellos: En la calle, en la oficina, en casa… No podría elegir uno, pero sí que tengo frases en abundancia para que os deleitéis (disculpadme si esta reseña pierde un poco de coherencia, pero estoy escribiéndola y dividiendo mi atención entre la televisión y el blog… Y no es una idea brillante).
La vida no es otra cosa que una sala de espera. Esperas para hacer la digestión y poder bañarte en la piscina, esperas que ese día baje a la piscina la chica que te gusta, esperas a que te conteste un whatsapp, esperas para sacarte el carné de conducir y, cuando lo tienes, la esperas en el portal, esperas que llegue la noche perfecta, ella se queda en estado de buena esperanza, os desesperáis un poco pero al final la esperas en el altar, esperas a que esté libre el cuarto de baño, esperas para ir al médico y, un día, sin que nadie se lo espere, te mueres.
Este primer fragmento pertenece al primer monólogo, Las salas de espera, que se engloba dentro de una categoría denominada Por la ciudad. Nos lleva en un recorrido literal y metafórico a través de las salas de espera de la vida, de los aeropuertos, de los médicos, de Hacienda… Sobre dónde sentarse, hablar o no hablar, qué leer, y asuntos similares. El texto que os he puesto es el cierre del monólogo y es uno de los mejores de todo el libro. 
Al principio una madre sabe de tecnología más que un hijo, pero eso cambia. Acércate a tu madre y dile: “Mamá, cierra la ventana, que se me va el wi-fi”. La cierra con la misma ilusión que un niño que arregla un melón con una llave inglesa. Luego dile que era una broma y dale besos.
Este segundo extracto lo encontramos en el monólogo Las cajas de herramientas, dentro del apartado En la casa. Aunque no lo parezca, lo que hace es mostrar su frustración por ese hobby de los niños pequeños de arreglar cosas, a los que los padres solían darles cualquier cosa para que la reparasen, por ejemplo, con un palillo. Me ha hecho especial ilusión, porque yo de pequeña estaba obsesionada con las herramientas, y mi padre me regaló un cortasetos de juguete y una lijadora a la que le había cortado el cable. Y yo iba con mi cortasetos, y claro, eso no cortaba nada 😦
La gente hace cosas bajo los efectos del alcohol de las que luego se arrepiente. Gente que primero bebe mucho y después… Mea culpa
Este otro es también el comienzo de un monólogo, El mueble bar, que podéis localizar en Temas de comida, me ha hecho gracia. Creo que es un buen juego de palabras, aunque el monólogo es de los que menos me ha conseguido enganchar.
Beber de un vaso tiene el mismo glamur que beber de un porrón, de una boca de riego o de un bidé. Es decir: ninguno. Por eso las clases refinadas han tenido que inventar la pajita, porque chupar es mucho más elegante. No hay más que fijarse en reyes y aristócratas para darse cuenta que casi no hacen otra cosa.
Para terminar, el cuarto fragmento, perteneciente a Las pajitas, también en Temas de comida, que le hace un guiño a la actualidad “corrupta” que nos rodea. No hay gran cosa más que añadir, pero el monólogo no tiene desperdicio.
En general, todo el tema sigue el guión de arriba, con frases buenas, que hacen pensar o reír inmediatamente, un desarrollo mejor en unos casos que en otros, y un ¿Sabías qué…?, que se encarga de cerrar cada monólogo. Algunos tienen información verídica y entretenida y, otros, son como una extensión humorística del tema tratado. Ejemplo.
¿Sabías qué…?

Circular, etimológicamente, viene de círculo que a su vez viene de circo y de culo. ¿Lo sabías? Pues es mentira.

En resumidas cuentas, igual que dije con la anterior obra de este hombre, este libro me ha gustado, los monólogos me parecen geniales y los temas tratados, muy divertidos, que te hacen pasar un buen rato y que se leen en un pisplás. Lo empiezas y ¡hala! ya te lo has terminado. Os lo recomiendo encarecidamente, para leer cuando os plazca, como lectura principal, complementaria o, como bien decía Mangrii, del blog Boy with Letters, en la reseña de su otro libro, para  leer un monólogo o dos cada noche, antes de dormir.

¿Habéis leído el libro? ¿Qué os parecen sus monólogos? ¡Soy toda oídos!