Reseña: Recuerda que me quieres, de Wendy Davies

¡Hoola! Después de casi un mes, he leído y reseñado Recuerda que me quieres y aquí lo tenéis. Es una entrada un poco extensa, porque me he explayado a gusto, y espero que os guste.


Cien años después la historia se repite. O quizá no. Todavía no se conocen. Ni siquiera se intuyen. Peter y Wendy tienen un destino común del que no podrán escapar. La aventura de la vida y la magia del amor empiezan contigo, en cuanto te atrevas a descubrir su historia. Podríamos hablarte sobre caracoles, estrellas, princesas que no sienten dolor, palabras inventadas, catarros mal curados o mundos rellenos de sueños donde todo es posible.
Por explicarte podríamos deleitarnos y ser un poco malas y adelantarte que el amor no siempre es dulce. Pero claro, eso sería adelantar acontecimientos y no entenderías nada. Así que olvida las últimas líneas y sumérgete en una historia donde todo es posible, incluso que el sol y la luna se besen. Pronto, todo tendrá sentido. Bienvenido a nuestro particular Nunca Jamás


No contiene spoilers –al menos, no spoilers mortales

 La lectura conjunta de enero se ha tenido que extender hasta febrero en mi caso, porque este libro se me antojaba harto pesado  y no estaba de humor para leerlo, pero este finde me he puesto las pilas y me lo devorado, literalmente, en seis horas. Y me he quedado con ganas de comentar bastante, la verdad.
Recuerda que me quieres es una reinterpretación del clásico de J.M. Barie, Peter Pan. Personajes de “nombre robado” y acciones similares a las originales, pero adaptadas al siglo XXI. Hasta ahí va bien, una idea buena y que ha sido llevada a puerto con bastante acierto por las autoras, aunque…
Peter es hijo de un escritor de renombre. Huérfano de madre desde la infancia, vive con su tía Eva y su prima Tinkie en la inmensa casa de su padre, al que apenas ve y con el que la relación es bastante tibia, tirando a gélida. Wendy Davies es una muchacha de 17 años amargada, entregada por completo a los libros, a sus escritos y a la librería que regentan sus padres. Un buen día se tropiezan en la calle, y no van a dejar de encontrarse en multitud de lugares y ocasiones. Adolescentes como son, terminan viéndose envueltos en una complicada relación. Son polos opuestos: él, un soñador poco dispuesto a dejarse aconsejar; ella una rata de biblioteca con tintes dramáticos y poco habituada a relacionarse con los demás. Sus personalidades chocarán y bailarán complementándose, pero… ¿Por cuánto tiempo? ¿Lograrán que la ilusión de la juventud sortee los obstáculos que ellos mismo se van poniendo?
 Bien, esa es la historia, básicamente, una nueva perspectiva para un gran clásico, aunque, en el fondo, no deja de ser un planteamiento totalmente nuevo. Os he dicho unas líneas más arriba que las autoras logran llevar a puerto la obra con bastante acierto, haciendo que la trama termine con la cordura y credibilidad suficientes para poner un broche a su invento, pero…
Lamento decir que he visto (o sentido) que, para mí, Recuerda que me quieres tiene tantos peros como puntos positivos, así que vamos a desmigarlo todo poco a poco.
Comenzamos con unas páginas especiales, lo que vendría a ser una historia dentro de la historia en sí (hay varios episodios como este en toda la obra) y, personalmente, no han conseguido enamorarme. Me parecieron bastante pesados en cuanto a la prosa y me leí los primeros párrafos para después saltarme el resto y entrar de lleno en la trama central. Vale, aquí entramos en materia visualizando el primer encuentro de los protagonistas, dónde nos introducen a los personajes con una serie de descripciones bastante amenas y entretenidas, pero también hay que añadir que hubiese preferido una prosa con menos bombo y más sencillez en la descripción.
A lo largo de las páginas vamos a toparnos con más encuentros, afortunados y desafortunados, entre Peter y Wendy; a veces narrados desde el lado del chico, a veces desde el de la joven. Se alternan y consiguen equilibrar la narración, sin recaer en lo excesivamente aburrido. Hay situaciones surrealistas (en el Peter Pan  de Barrie, ¿qué es lo que es realista? ¿El niño que vuela? ¿El capitán Garfio? ^ ^), y vamos a asistir a la relación adolescente más… Más incomprensible e indescriptible de todos los tiempos (con mucha magia), muy Peter Pan, sí, pero también muy poco siglo XXI.
Reconozco que, de las 420 páginas, me quedo con las 150 o 200 de la mitad de la obra, las que me engancharon y lograron que no tirase la toalla así como así. El final me gustó y no me gustó. Los cierres felices no me convencen la mayoría de las veces, ya que implica renunciar, en un abrir y cerrar de ojos, a una personalidad que se ha ido labrando página a páginas, atando cabos intocables. En este caso he sentido eso, que se pierde mucho al intentar amarrarlo todo, aunque es cierto que ha habido algo que me ha agradado (el rechazo por parte de los amigotes de Peter), lo que me pareció de lo más lógico y me convenció bastante.
¿Qué es lo que me ha gustado de verdad, lo que me ha hecho quedarme a acompañar a Peter y Wendy? Ha habido, por supuesto, varios motivos. Uno de ellos han sido las citas que abren cada capítulo, pertenecientes al Gabo, a Antonio Machado o al propio Barrie. Preciosidades como esta:
“Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estes triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa…
Otra razón han sido los juegos de palabras (más que juegos de palabras, giros ingeniosos empleando a los Peter y Wendy del presente y los creados de J.M.Barrie. Como este:
-Puedes, por un momento, dejar a suspicacia de lado y decirme, por favor, si está ahí, en alguna parte, y si tiene un momento para mí. Para ese Peter que llama a Neverland y habla, nada más y nada menos que con Wendy, para pedir un ejemplar descatalogado de Peter Pan.

 Y algún que otro fragmento donde se deja de lado ese vocabulario excesivo para que la pluma de las autores se mueva con más naturalidad.

Su ausencia, el dolor compartido, no unió. Le hicimos un entierro. Puede parecer macabro, pero necesitábamos despedirnos. Decirle adiós. Así pues, en mi pequeña habitación, con un pijama de ovejitas asistí al falso funeral de un falso catarro.

  ¿Qué es lo que no me ha gustado , lo que me ha tentado a abandonar? Aquí hay más cosas de las esperadas y he dejado el libro lleno de notas y subrayados (con lo bueno y lo menos bueno, claro). Algo que me pareció totalmente insoportable (solo equiparable a la muerte de La ladrona de libros) son las intervenciones en que las narradoras se dirigen al lector directamente, para hablar con superioridad y spoilear con palabras suaves la historia, contándonos más de lo que los personajes nos hacen ver o no contando lo que los personajes sí nos habrían hecho ver. Soy partidaria del narrador en tercera persona, sí, pero en ese caso prefiero que sea más o menos imparcial y, aunque nos desvele información, que lo haga sin tener que recurrir al tú a tú.

No obstante, todavía faltan unas cuantas páginas para eso, y nuestro deber es contarlo todo tal y como ocurrió.
Así que, queridos lectores…

  Otro apunte más: las oraciones largas, enrevesadas y demasiado recargadas abundan. Y, valga la redundancia cuando digo que abundan demasiado. Hay que bucear para encontrar un punto que ponga fin a esas oraciones, y, esto ya es un poco más personal, algo que depende de cada uno, yo prefiero la prosa más sencilla, más limpia , con pausas y un ritmo más rápido, así que ha habido veces en que me he exasperado al leer. El último punto negativo tiene que ver con los personajes. Son demasiado dramáticos, saltan por cualquier cosa y ahí parecen bastante poco reales. Por ejemplo: me pareció increíble la reacción de Wendy cuando Peter le va a devolver el diario, la libretita que se había dejado en el parque; o el extremismo de Peter al descubrir el secreto que Wendy había mantenido durante el año de su relación (secreto, para más inri, que no  me pega ni con cola con la personalidad de la chica). Además, hay dos momentos que hicieron que me riese en un primer momento, pero que, releyéndolos con más objetividad, me produjeron un instante pukerainbows.

Peter había dejado de contar estrellas. Por la noche, cuando el sueño no aparecía, él contaba Wendys (¿no tendría que ser Wendies?), innumerables, eternas.
La humanidad rige sus días por siglos antes de Cristo y después de él, yo lo hago por mis días antes de Peter y después de él.
Y, aprovecho este último fragmento para referirme al inesperado cambio de narrador (pasamos de la tercera persona al punto de vista de Wendy). No es que me haya molestado (y no lo considero como algo negativo), pero me chocó bastante, ya que no me lo esperaba.
EN GENERAL me ha gustado bastante. No ha sido una lectura grandiosa y yo le habría recortado unas cuantas páginas, pero, más allá de la técnica, la prosa y el vocabulario, la historia en sí engancha si le dais un oportunidad, dejando de lado prejuicios. Y, si sois más asiduos al romance que yo, probablemente sepáis apreciar esas partes donde la magia del amor a mí me ha parecido demasiado “fresa”.
¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¡SOY TODA OÍDOS!

Reseña: La ladrona de libros, de Markus Zusak

¡Hola! Por fin me he puesto las pilas y he preparado la reseña de La ladrona de libros, porque me ha costado dios y ayuda leérmelo y otro tanto reseñarlo. A ver si os gusta.


Una novela preciosa, tremendamente humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y, a través de los libros, Rudy logra distraerse durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida.«La esperanza de Liesel es inexpugnable… Los lectores jóvenes necesitan este tipo de alternativas a la rigidez ideológica, así como exploraciones sobre la importancia de las historias. Y, pensándolo bien, también los adultos.»The New York Times


Contiene spoilers
Me encanta leer y leo de todo, literatura romántica, negra, misterio, suspense, humor, fantástica… Cuando a alguien le gusta sumergirse en historias ajenas hasta sentirlas propias, tanto da el tipo de libro al que nos enfrentemos. Al menos, eso es lo que me sucede a mí. Por eso hay una cosa que me, por decirlo claramente, repatea: los spoilers. Ha habido muchos finales que me han estropeado por culpa de los spoilers y no me gustan en absoluto. En las reseñas aviso de ellos, pero… ¿Cómo evitar los spoilers cuando ves una película basada en un libro?
Ahí me he quedado yo, molesta por haberme autospoileado este libro con la película. Me leí Los Juegos del Hambre cuando me enteré de que iban a sacar la peli, me leí Harry Potter para poder verlas y tantas otras… Sin embargo, no planeaba leerme este libro, así que nunca pensé en que pudiera afectarme a posteriori. Pero así ha sido. Vamos con un breve resumen de la trama antes de pasar a desmenuzarlo todo.

Liesel es una niña huérfana que aterriza en casa de los Hubermann. Rosa es una mujer fiera, malhablada y orgullosa; Hans es un padre comprensivo, cariñoso, bueno. La vida en Himmelstrasse, una zona pobre de Molching, más allá de las afueras de Múnich, es dura en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, pero Liesel tiene otras preocupaciones mucho mayores. Tendrá que adaptarse a su nueva familia, hacerse a la idea de que no volverá a ver a su madre y luchar contra el fantasma de su hermano muerto. Sin embargo, Rudy Steiner estará ahí para apoyarla en sus pillerías y para sacarla de otros líos.  No obstante, la vida más o menos placentera que se extendía a los ojos de Liesel, se volverá más peligrosa con la llegada de la guerra, los bombardeos, la persecución de los judíos y la llegada de Max.

 

La ladrona de libros se ha convertido en un best-seller, está muy bien calificado en páginas webs literarias y ha sido llevada al cine (que ha sido como yo la he conocido). Es una historia de la Alemania nazi que nos sitúa en el otro lado de la balanza, porque siempre solemos encontrarnos con la perspectiva de los judíos. Otra peculiaridad es la narradora, que no es otra que la muerte. Es bastante llamativo, porque nos cuenta los hechos un personaje que no los vive de primera mano, sino que los sobrevuela, ofreciendo detalles que se les escaparían a los propios protagonistas. Y spoileando, sí, la muerte nos avanza el final del libro cuando todavía quedan unas cuantas (muchas) páginas. Además, hace anotaciones al margen, con curiosidades o traducciones del alemán, que a veces me han resultado bastante instructivas, y otras, estresantes.  La prosa del libro es bonita, todo hay que decirlo, con fragmentos embellecidos a base de una selección cuidada de adjetivos, y con bastante ritmo en la narración. La historia en sí, sin embargo, se me hizo pesada. Comencé a leerme el libro a principios de diciembre y me lo terminé a mediados de enero, haciendo un gran esfuerzo por no abandonar. No logré conectar con los personajes, me parecieron bastante lejanos y no me gustó en absoluto ese humor sarcástico de la muerte a la hora de regocijarse y recrearse con todos los sucesos.
Las relaciones de familia en casa de los Hubermann, aunque realistas, no terminaron de parecerme muy cercanas. Reconozco, no obstante, que no hay un exceso de misterio por parte de Rosa y Hans, son unos padres bastante rectos, cariñosos si la ocasión lo requiere, y que esas conversaciones repletas de Saumenchs y Saukerls, le quitan un poco de tensión al asunto y no hacen que tengamos una visión trágica de lo que está pasando o va a pasar próximamente. Pero creo que la culpable de que no haya logrado empatizar con ellos como se merecen es Liesel. Ha sido para mí el personaje más extraño. Es una niña y actúa como tal, pero, a la vez, es como si dentro de ella tuviera un cerebro de 20 años, acechado por el estrés y dispuesto a sacrificarse por todo. 
Entiendo que se nos muestra como una muchacha traumatizada, saboreando la orfandad y la soledad, pero de ahí a que tenga una personalidad cambiante, difícil de seguir y algo extraña… Y digo esto basándome en el asunto de los libros. La ladrona de libros, claro está, roba libros. Y esta actitud la que me descolocó, porque lo hace, a medida que coge soltura, sin temer en demasía las posibles consecuencias de que la descubran, arriesgándose… Aunque es elogiable su absoluta devoción por las letras en una época convulsa, por supuesto. Así que podríamos decir que tengo una especie de relación amor-odio con ella.  También tengo un problema con Rudy, el amigo de Liesel, hijo de los Steiner. En general es un personaje divertido, tierno… Le he cogido cariño, la verdad, pero lo que me irritó muchísimo sobre él fue la descripción que hacía la narradora de su pelo. Rudy Steiner no tiene el pelo como un limón, por el amor de dios. Creo que hay más bien poca gente que tenga el pelo de color amarillo amarillo amarillo cuando nace. ¡Abajo el pelo limón! De verdad, es un aspecto que me trajo de cabeza durante la lectura, porque, además, nos lo está repitiendo cada dos por tres.
Sin embargo, lo mejor de la historia ha sido, en mi opinión, Max. Max ha sido un personaje duro, atormentado, lleno de complejos,  agradecido y avergonzado a partes iguales. La relación con Liesel, ya hacia el final, sí que me ha gustado, y me han enamorado sus batallitas con el Führer en el sótano, y el libro que le regala a la niña antes de partir.  Es muy humano y, aunque Zusak no ha podido escribir su historia de la parte no perseguida de la Alemania nazi sin añadir a un judío, creo que se nos ofrece un punto de vista diferente sobre ellos.
” Hubo un único asalto, y duró horas, y todo se mantuvo igual la mayor parte del combate. El Führer machacó el saco de arena judío.  Había sangre judía por todas partes. “
La ladrona de libros”. Pág 255.
Es muy interesante ver la división entre los propios vecinos de Himmelstrasse, algunos viejos amigos, otros conocidos, por culpa de la guerra, por el temor a decir o apoyar algo que les pueda traer consecuencias.
La parte que más he disfrutado ha sido el final, las últimas cien, ciento cincuenta páginas, porque la prosa adquiere más velocidad y los hechos se suceden con más intensidad. Aquí disfruté y mejoró mucho mi opinión sobre el libro. Me gustó bastante ver que la historia no es tan light como en la película, y que las desgracias llegan y no se puede hacer nada. Ciertas coincidencias y soluciones me sorprendieron mucho, y hubo un reencuentro que me conmovió, pero me esperaba algo más, más detalle, más información, más futuro. Aún así, es un buen cierre para la historia.
¿Os lo recomendaría?
Bueno, no ha sido mi mejor lectura de la historia, me he enfrentado a ella con reticencia y mi opinión ha mejorado notablemente, aunque es cierto que por culpa de la película, no conseguí disfrutarla como se merece. Hay puntos, como la narración desde el punto de vista de la muerte (con los avances sobre lo que va a suceder, o anotaciones que ralentizan el ritmo de lectura), o mi incapacidad para conectar con los personajes la mayor parte del tiempo (solo Rudy y Max son la excepción), que me han gustado y disgustado a la vez. Lo que no voy a negar es que tiene una prosa muy elegante, cómoda de leer, sí, pero embellecida con muy buen gusto; hay buenas descripciones, y diálogos interesantes. Está, por supuesto, el aliciente del robo de libros, que para los amantes de la lectura puede suponer un punto muy interesante a la hora de decidirse. Lo que si estaría bien que hicieseis es meteros en el libro sin prejuicios y, en caso de haber visto la peli, evitar hacer comparaciones constantes entre escenas. Entonces, probablemente, os guste mucho.
 
PD) No sé si habréis visto la película, pero os aseguro que se parece bastante poco al libro. Obviamente, mantiene las líneas generales de la historia y todo eso, pero es mucho más blanda, más infantil. Se han suprimido todas las escenas violentas que aparecen en la obra de Zusak (y, aunque tiene una calificación por edades de +13, la podrían ver niños pequeños sin escandalizarse), y los personajes son todos unos santos, eliminando partes del libro que nos muestran otras facetas de los protagonistas. Además, vemos una peli que se llama La ladrona de libros, y Liesel apenas roba tres o cuatro libros en el filme, mientras que en el libro el número es bastante mayor y los escarceos, más notorios.
¿Habéis leído el libro? ¿Conocéis la peli? ¡Soy toda oídos!

Reseña: Llamando a las puertas del cielo

¡Buenas tardes! ¿Qué tal estáis? Por aquí, la vuelta a la rutina ya es historia, porque parece que nunca haya habido vacaciones (es muy triste, lo sé). Pero, ¡qué se le va a hacer! Os dejo la reseña de Llamando a las puertas del cielo, de Jordi Sierra i Fabra. Espero que la disfrutéis.

Silvia, estudiante de Medicina, marcha a la India para trabajar como cooperante durante el verano en un hospital ubicado en un recóndito lugar lejos del mundo. Al hacerlo, se opone a sus padres, a su novio, y toma así, siguiendo su instinto y su corazón, una decisión que cambiará su vida y su forma de penar. En la India conocerá el dolor y el sufrimiento de los que no tienen nada, pero también la alegría y la paz de su conciencia, y vivirá a caballo de dos, sino de tres mundos: por un lado Arturo, que la espera en España; por el otro Leo, el joven médico, cooperante como ella, capaz de renunciar a todo por estar allá; y finalmente Mahendra, el príncipe hindú que guarda el más doloroso de los secretos y que la sumergirá en un nuevo horizonte sin fronteras.


No contiene spoilers
 No sé ni como empezar. Estoy, literalmente, removida por dentro. Me he quedado a la par en blanco, y tan a rebosar de ideas que no sé por donde seguir. Jordi Sierra i Fabra no era un autor desconocido para mí, porque he leído obras suyas, infantiles y más juveniles, pero con ninguna había alcanzado un nivel de complicidad, de simbiosis tan remarcable. Quizás sea el tema de la obra, tan complejo, común y tabú como para verlo reflejado habitualmente en novelas; o los personajes, cercanos, entrañables, reales. Desde ahora soy, oficialmente, un poco Silvia, un poco Leo, un poco Mahendra, un poco Elisabet, un poco Sahira. Los soy todos ellos. Sin excepción. Y no malentendáis mis palabras, no estoy loando esta obra por un mero arrebato nocturno, por obligación o costumbre. Últimamente me estoy volviendo más exigente con lo que leo. Puede que penséis que lo que yo considero ser exigente, es una severa tontería, pero yo veo las cosas, mi manera de entender los libros diferente. Hace un año, año y medio, no habría leído una historia de no estar segura que habría un trasfondo amoroso rondando. O una batalla por la salvación en una era distópica. Ahora eso no lo busco, cae o tropiezo con ello, pero no está en mi senda. Estoy en una etapa de novela de terror, misterio, policiaca, quizás realismo, sí, pero en menor medida. Tal es el popurrí de mis gustos actuales que no sabría como catalogar esta. ¿Es amor? ¿Es superación? ¿Es empatía, ayuda? No lo sé, pero si sé que toca todos los valores humanos, los escritos, los que se están formulando y los que , algún día aparecerán. ¿Qué es Llamando a las puertas del cielo? Ante todo, un canto a la vida. Silvia, una joven de diecinueve años, hija de dos reputados médicos catalanes y estudiante de medicina por vocación, se marcha como cooperante a la India durante el verano.
Esto provoca tensiones en su familia, disputas con sus padres y una sensación de huida que la acompaña durante el comienzo del viaje. Ayudar en un campamento humanitario, en situación precaria, con pocos recursos y mucha afluencia de necesitados, le parece necesario para probarse, para recuperarse a sí misma, y para poner en orden su vida. Siempre ha sido una cara bonita, con el futuro planificado, aparentemente, y sin obstáculos en el camino. Por eso, su llegada al RHT, no sienta bien a todos. Como, por ejemplo, a Leo, médico en cuarto curso de carrera que ve peligrar su continuidad en los estudios por culpa de una beca que no le concederán. Con una enemistad lograda ya el primer día, Silvia se temerá lo peor. Pero no todos es tan terrible, porque Elisabet Roca, la directora a grandes rasgos de todo el tinglado, la apoyará y la ayudará a encontrarse a si misma. En ello participarán tanto Leo, como ella, Vijjy y su hermana, los pacientes con los que tendrá que tratar, y Mahendra, un joven rico venido a menos con un terrible dolor acumulado en su interior por culpa de varias pérdidas dolorosas. Y, entre medias de esta historia, ocultas tras un velo que termina desapareciendo, tenemos el descubrimiento de la India, la sorpresa y aceptación ante una cultura tan arraigada y complicada de asimilar para una mentalidad occidental, el increíble trabajo realizado por el voluntariado, los cooperantes, y el amor, aunque este último es tratado de un modo incluso metafórico, como una causa y consecuencia que no ocupan un papel protagonista. Estamos, pues, frente a un viaje casi espiritual de reencuentro con uno mismo. 
El silencio era mucho más impresionante que ningún otro escuchado jamás por ella. Porque el silencio se oía. En el corazón
Tachadme de sentimental, o de idiota si lo preferís, pero yo he querido ser Silvia a lo largo de la historia. No la Silvia del rostro bonito y el destino dorado, sino la Silvia que se empapa de las nuevas experiencias, que no quiere que la tachen de Miss ONG por el mero hecho de querer ayudar, ya no a salvar el mundo, pero si de hacerlo un poquito menos malo; de la Silvia que se enamora de la India, que acepta, a regañadientes, las costumbres del lugar, que sufre, ayuda, y trata de dar una oportunidad a toda la gente que no encontrará otros ángeles de la guarda que no sean ellos, esos voluntarios que encuentran satisfacción y realización en ensuciarse las manos y hacer valer sus estudios para algo más que un trámite occidental. Y pensaréis que es todo muy tuttifrutti, muy rosa, pero no creo que sea así. Obviamente, la vida de un cooperante no es tan exótica, ni tan tranquila como la de la protagonista. No, y, desgraciadamente, muchos de ellos corren peligro en su día a día, y, probablemente, demasiados caigan, víctimas de una mentalidad cerrada, de un enfrentamiento que ni les va ni les viene; pero es un homenaje, muy bonito, por cierto.
El destino. Sintió aquella peculiar impotencia cuando se metió en la cama. La frustración de quien ve que todo se escapa entre las manos sin poder evitarlo. No era más que una soñadora de diecinueve años. ¿Qué podía hacer ella? ¿Qué?
Me ha gustado mucho, aunque esto ya es costumbre, la prosa del autor. Es limpia, cuidada, con apelaciones directas, sencillas y muy elegantes, a la vez. Probablemente, y esto ya es una cosa que he pensado después de leerme varias cosas suyas, sea uno de los autores españoles que más me gusta. Escribe para jóvenes, historias que llaman a los jóvenes, pero esta obra, al menos en mi opinión, no debería tener edad. Estamos hablando de navegar por los entresijos de la vida, de las desgracias y las superaciones. Sí, parece que el trasfondo tiene un tinte más juvenil, un amor del que se duda y del que se huye; puede que la protagonista, demasiado perfecta, demasiado idílica, sea un arquetipo difícil de encontrar en la sociedad; pero es algo a lo que uno se acostumbra a lo largo de la lectura.
Lo que, sin duda, menos me ha gustado, ha sido este carácter de Silvia, la protagonista, con unos ataques de ira un poco repentinos; y el final. No es que me haya disgustado, pero me ha parecido demasiado idílico, con demasiados cabos cerrados.
¿De qué color es nuestro cielo? Del que tú quieras, del que trencemos desde ahora, de arco iris y luz pura. Tu última pregunta es muy simple y la respuesta también: sí, vamos a llamar a las puertas del cielo, como dijo Dylan.
En resumidas cuentas, no había visto unas críticas espectaculares de este libro, pero me alegro muchísimo de haberlo podido leer, porque he pensado mucho sobre todo en general, ya no sobre literatura, ni narración ni nada eso, sino sobre la vida en general. Seguramente no sea el mejor libro del mundo, pero me ha sucedido con él lo mismo que con El síndrome de Mozart; me ha encandilado, sin una razón especial, pero ya se ha encallado en mi corazón y no creo que vaya a zarpar pronto. Os lo recomiendo, porque es un viaje muy emotivo y repleto de sentimientos, y más ahora, después de todo este asunto del ébola en que se ha puesto en tela de juicio toda la labor de los cooperantes.
¿Lo habéis leído? ¿Conocéis al autor? ¡Soy toda oídos!

Reseña: Nubes de kétchup, de Annabel Pitcher

¡Hola! ¿Qué tal estáis? Estoy preparándoos muchas cositas para este año nuevo, a ver qué tal se me da 🙂 Mientras tanto, os dejo esta reseña, que seguro que os gusta.

Esta novela de narrativa extranjera nos cuenta la historia de Zoe, una chica inglesa de quince años que oculta un terrible secreto. Llena de angustia pero también con una buena dosis de humor, Zoe comenzará a escribir cartas a un criminal llamado Stuart Harris, encerrado en el corredor de la muerte de una prisión de Texas. Piensa que solo alguien así, marcado al igual que ella por el secreto, la mentira y el asesinato, va a poder comprenderla…Bolígrafo en mano, Zoe respira profundamente, come un sándwich de mermelada de fresa y comienza su relato de amor y traición…
«La inocencia de la adolescencia, la violencia del asesinato y una pizca de humor negro conviven a la perfección en este vívido y convincente retrato de engaño y pasión.»
Daily Mail


Puede contener spoilers
El título de esta novela es chocante. O eso me pareció cuando lo vi seleccionado entre las mejores lecturas del blog de Alicia Tinte, hace muy poquito tiempo. Y la portada, blanca, con el título semejante a un manchurrón de kétchup y ese cielo rojo, me parece bastante impactante. La sinopsis, cómo no, te dice mucho y poco a la vez y a mí me consiguió atraer , hizo que lo quisiera leer prontito y las 280 páginas, amenas y entretenidas lograron el resto. La estructura de la historia, en forma de cartas, con alusiones al pasado y los sucesos acaecidos un año después, me ha gustado, aunque reconozco que no me ha parecido demasiado novedosa ni exageradamente buena. Me imagino que en eso tiene mucho que ver la reciente lectura de Y por eso rompimos, que se da un aire al menos en la manera en que se organiza la trama y también con los dibujillos que ocupan algunas de las páginas.
Aquí conocemos a Zoe J, que vive en la calle Ficticia de Bath. Un enorme sentimiento de culpabilidad la reconcome, así que decide escribir una carta. Una carta dirigida a un preso del Corredor de la Muerte que recibirá su sentencia el día 1 de mayo. Zoe J, en realidad no se llama Zoe, ni vive en ninguna calle Ficticia, pero no quiere dar más información sobre sí misma, tan solo necesita desahogarse y contar todo lo sucedido a alguien que haya vivido en sus carnes un asesinato, a alguien que sea tan asesino como ella.
  Con este planteamiento nos hundimos en una historia de amor, de adolescencia, de culpa, de alegría y de tristeza. Zoe tiene 15 años, dos hermanas menores y unos padres que no dejan de discutir. Su madre, extremadamente protectora, no le permite ir a ninguna fiesta y apenas le deja salir, ni siquiera con su amiga Lauren. Sin embargo, aprovechando una situación familiar compleja en que sus padres están enzarzados en una discusión por culpa de la enfermedad de su abuelo, Zoe consigue liarlos para que la dejen ir a la fiesta de Max. No lo conoce demasiado, pero es un tipo popular en el instituto, el mejor del equipo de fútbol del instituto; además, va a estar con Lauren y quiere pasárselo bien. Sin embargo, en la entrada ve a un chico, alto, de ojos castaños, despeinado, con aire desenfadado y un par de años mayor que ella. Hablan un poco, sin siquiera presentarse, hasta que Lauren corre a por ella y se la lleva. Más tarde, Zoe tenía bastante alcohol en el cuerpo y Max aparece. Terminan medio desnudos en un cuarto, besándose como locos. Pero, ¿qué le sucede a la, a priori, bastante cómoda y normal vida de Zoe para que tenga que contarle sus más internos temores a un condenado a muerte?  El chico de los ojos marrones y Max, son hermanos. Sí, son hermanos. Aaron y Max, Max y Aaron. Y no es que sea el fin del mundo, pero Zoe siente atracción por ambos, especialmente por el mayor y ahí todo se va al garete. Diferentes situaciones que la conducen al despecho, siempre por momentos o interpretaciones equívocas, problemas en casa, pensamientos poco lúcidos y una pasión algo complicada de entender pero muy adolescente. El episodio definitivo, el 1 de mayo del año anterior, trágico, tiene lugar en la feria, y es el que perseguirá a Zoe todo el tiempo, mientras escribe esa carta y la mancha con la mermelada de fresa que se escapa de su sándwich. 
Con usted me siento mucho más a salvo. Y para serle sincera me recuerda en cierto modo a Harry Potter. No me acuerdo de cuándo salió el primer libro, sin fue antes o después de su juicio por asesinato, pero en todo caso, por si está un poco perdido, le diré que Harry Potter tiene una cicatriz y gafas y usted tiene una cicatriz y gafas, y a él tampoco le escribía nunca nadie. Pero entonces de pronto recibió una carta misteriosa en la que le decían que era mago y su vida se transformó milagrosamente.
Reflexión de Zoe hacia Stuart, el destinatario de su carta
De los personajes hay bastante que decir, aunque son los grandes desaprovechados de la historia, porque han calado mucho en mi. Zoe J es una adolescente más, una adolescente soñadora, a la que le gusta escribir (tiene su propia historia, Pelasio el Simpasio), demasiado protegida por su madre, tímida… No tiene nada de espectacular, la verdad. Pero me gustan sus reacciones antes la adversidad, a pesar de que sea una llorona, la decisión de escribir esa carta, y la forma en que se ha tragado la culpa. Max tampoco tiene demasiado que comentar, es un chico, un adolescente no muy maduro, que tiene una gran relación con su hermano y que esta se va al traste. No es un personaje al que le haya cogido cariño, pero sí lo he visto más como una marioneta a la que recurrían cuando no quedaba nadie más por involucrar. Aaron, es, además de un tipo simpático, más crecido y más inteligente, un amor de chico. ^ ^ Es bueno, un poco extraño, pero amable y entrañable, aunque quizás peca de demasiado romántico al final del libro, con esa carta nunca enviada, al igual que las de Zoe, con la que pretendía desahogarse con ella.
Yo hace un par de meses me imprimí una lista de todos los responsables de genocidio y, por las noches, cuando no puedo dormir, en lugar de contar ovejas, cuento dictadores. Los hago saltar por encima de una valla, Hitlery Stalin y Sadam Husein pegando brincos con sus uniformes y sus bigotes oscuros ondeando al viento. Igual debería usted probarlo.
En general, el libro me ha gustado. Igual que dije al principio, es entretenido, se lee volando, ameno, y quieres saber más, porque aunque ya tienes una idea de lo que sucederá, la autora consigue que nos hagamos amigos, de los protagonistas y queramos acompañarlos en sus andanzas. Si le pongo una pega es sobre el amor. Hay amor por todas partes, amor arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda y en la espalda. El amor lo obnubila todo, como si fuera la solución de todos los problemas, como si fuese capaz de cerrar cualquier herida por infectada que esté. Puede que sea un poco antifinalesperfectamentefelices, pero me da la impresión de que Annabel Pitcher menosprecia la tragedia y la enmascara con una relación amorosa que ni siquiera es tan fuerte ni tan emotiva ni ha tenido que superar grandes obstáculos para ganarse ese posición sobre todo. Y lo que más me ha decepcionado es el cierre. El desenlace con la carta de Aarón, no-enviada desde Sudamérica. Es como si nunca hubiera pasado nada, como si lo hubiese superado apoyándose en la sonrisa apenas probada una vez con un beso.
Y ahora viene la parte en la que tú me das tú número de teléfono susurró Aaron-. Sin que yo te lo pida. El corazón me pegó un salto, pero dudé, acordándome de la chica de la melena roja-. ¿O quieres que te dé yo el mío? Ya sabes. Solo para ponernos de acuerdo en lo del asalto al banco.
En resumidas cuentas, está bien. Os gustará probablemente si le dais una oportunidad y no sois tan cascarrabias como yo en estos temas amorosos. Es una novela juvenil, muy juvenil, pero creo que la autora ha conseguido plasmar de manera apta para cualquier público, ese sentimiento de culpa y la evolución de Zoe (que al final nos descubre su verdadera identidad y su dirección real), y, sobre todo, esas complejas relaciones familiares que tienen un peso importante en la narración.

¿Qué os parece? ¿Conocíais el libro? ¡Soy toda oídos!

Reseña: Hate List, de Jennifer Brown

¡Hoola! Después de mi descanso de ayer (creo, sinceramente, que los viernes me los voy a tomar sabáticos, para preparar cosas, descansar y no publicar), vuelvo hoy al lío con la reseña de Hate List, una interesante historia sobre una masacre en un instituto.
Espero que os guste


Nunca quise que alguien muriese. Hace cinco meses, el novio de Valerie Leftman, Nick, abrió fuego en la cafetería del instituto. Al lanzarse para tratar de detenerlo, Valerie, inadvertidamente, salvó la vida de una compañera de clase, pero se vio implicada en el tiroteo por la lista que ella ayudó a crear. Una lista de las personas que ella y Nick odiaban. La lista que él uso para elegir a sus objetivos. Ahora, después de un verano de aislamiento, Val se ve obligada a enfrentarse a su culpabilidad cuando regresa al instituto para completar su último curso. Atormentada por el recuerdo de su novio, a quien aún ama, y navegando a través de la rocosa relación con su familia, sus antiguos amigos y la chica a quien salvó la vida, Val debe lidiar con la tragedia que tuvo lugar y con su papel en ella, con el fin de reparar el daño y seguir adelante con su vida.


Puede contener algún spoiler (nada mortal)
 
Las recomendaciones de Goodreads me ofrecieron esta novela la víspera de Nochebuena y, en vistas a la insulsa noche que se avecinaba, hice todo lo posible por conseguirlo. No conocía a la autora y era la primera vez que escuchaba hablar del libro, así que no tenía referencias para hacerme una idea antes de leerlo. Hate List, que vendría siendo en castellano La lista del odio, o similar, nos sitúa en un instituto estadounidense donde aún están reponiéndose de la masacre acaecida el 2 de mayo de ese mismo año, 2008. Esta tragedia fue propiciada por Nick Levil, alumno de penúltimo año. El libro está narrado en primera persona por Valerie Leftman, novia de Nick en el momento del desastre y que todavía está tratando de asimilar los sucedido y su implicación en ello. El planteamiento recuerda totalmente a cualquiera de los tan sonados tiroteos que han tenido lugar en centros escolares a manos de estudiantes o exestudiantes problemáticos o marginados, sobre todo en institutos de EEUU, como el conocidísimo caso Columbine, aunque se le quita algo de peso al verlo desde el velo atormentado de un amor perdido. Asimismo, nos encontramos con una narración estancada, una parte, en el 2 de mayo; otra,en las desacertadas descripciones de la reportera Angela Dash, y una última, en las vivencias actuales de Valerie al retomar las clases.

Pasemos a un breve resumen de la historia. Valerie Leftman es una chica normal y corriente con problemas en casa, donde sus padres siempre están enfadados y la convivencia es complicada. Entonces aparece Nick, un geek, nerd, o, en otras palabras, un rarito; que la encandila y la ayuda a evadirse y huir de los problemas parentales. Terminan por salir juntos, siempre apoyándose uno en el otro, desahogándose mutuamente. Son felices, ya que parecen estar hechos el uno para el otro. Como decía, son un dúo bien avenido, feliz y que siempre está rodeado de un buen puñado de amigos. Y, aunque se meten con ellos por separados, tachándolos de frikis y rarillos, cuando están juntos se mantienen fuertes. Es así como nace la Lista del odio, el desencadenante de la tragedia, un cuaderno de Val que acaban adoptando ambos y en el que escriben los nombres de todas las personas y cosas que odian.

Nick, sin embargo, está obsesionado con la muerte y se toma muy a pecho esta lista, pero Valerie no se da cuenta, cegada por el amor; o tal vez sí, pero le quita importancia, ya que no cree que sea más que una fachada. Ese cuaderno contendrá los nombres de las víctimas de Nick en el tiroteo, esa gente que les había hecho daño de una manera u otra. Todo lo sucedido ese 2 de mayo perseguirá a la chica, que se siente culpable y hacia la que todo el mundo siente tanto agradecimiento, por haber frenado el tiroteo con sus propias carnes, como repulsión, porque había participado en la redacción de la desafortunada lista. La chica sufrirá una serie de desavenencias al decidir regresar al instituto y reencontrarse con sus antiguos amigos, donde se sentirá una verdadera extraña.

 

Todos tenemos que ser ganadores a veces. Pero lo que él no entendía era que todos también tenemos que ser perdedores. Porque no puedes tener lo uno sin lo otro.
Personalmente, el tema me parece muy interesante, porque escribir sobre una tragedia siempre suele ser dramático y complicado. No es fácil modelar unos personajes que realmente encajen con la situación sin pecar de superficiales o de tremendistas. ¿Cómo se comporta la víctima de un tiroteo, ex-pareja del asesino y, de alguna forma, culpable de haber ayudado a elegir a los objetivos? Con Valerie me costó conectar, pero después todo fue rodado. No tenemos una buena descripción física o psíquica de la protagonista, sino que la vamos conociendo muy a fondo a medida que regresamos al pasado y vemos el contraste con su actitud actual. En lo que se hace especial hincapié es en el trauma, en el cambio, la aflicción y en la culpa. Cuando lo cogí me imaginé que la protagonista se refugiaría, como suele suceder en la mayoría de las YA, en el amor, en los chicos sersis que lo solucionan todo de golpe y porrazo; pero no, y me alegro millones. La sabemos repudiada, apartada por muchos, culpada por su padre, carente de la confianza de su madre… El único que la apoya es su psicólogo, el Dr. Hieler (un personaje muy entrañable), que la ayuda a superarlo todo.
Había pasado alrededor de una hora, con la habitación oscureciéndose entorno a mí, preguntándome que diantres había sucedido para hacerme tan insegura sobre quien era. Porque, ¿quién eres? se supone que es la pregunta más sencilla del mundo, ¿no? Para mí no había sido nada sencillo durante mucho tiempo.
Uno de los fallos más notables, en mi opinión, se produce respecto a Nick, el novio de Val. Aunque teóricamente deberíamos verlo como un demonio, yo he terminado por ponerme en la situación de Valerie y considerarlo como otra víctima más, viendo su lado bueno, romántico, cariñoso. No se comprende muy bien el porqué de la tragedia. Sí, esa lista, pero Val también escribía en ella y no asesinó a nadie.  La idea de la autora es muy buena, pero me da la sensación de que no está acabada, de que le faltan las pinceladas finales. Estaría genial saber algo sobre los últimos días de Nick, sobre su relación con Jeremy, a quien se considera como el malo de la película, el que llevó al chico por el mal camino, pero de quien no tenemos ni una pizca de información. Esto lo he echado bastante en falta, pero mis sensaciones generales respecto a la obra son buenas, mucho mejores de lo que pensé al empezar a leer. Eso sí, el final, mi gran enemigo en toda obra, me ha gustado y disgustado a partes iguales. Me parece bien que Valerie siga en su aislamiento, en la dificultad para relacionarse y congeniar con la gente; por eso no me ha llegado la marcha precipitada que se produce en las dos últimas páginas.
En resumen, la opinión es positiva, el libro es entretenido y frustrante a la vez, se lee bastante rápido, y yo os lo recomiendo, porque es una buena opción para probar algo nuevo. Es una pena que no esté publicado en español, y no tengo ni idea de si saldrá al mercado próximamente o no.
¿Lo conocíais? ¿Os ha gustado la reseña? ¡Soy toda oídos!