Armado de impaciencia | Historias de un barrio decrépito

Vuelvo a la carga con una reseña doble de dos libros de relatos que bien poco tienen que ver entre sí, pero que quiero comentar muy brevemente en el blog. Antes de continuar me gustaría agradecer a Luhu Editorial el envío de los dos ejemplares para reseña.

 

ARMADO DE IMPACIENCIA | 203 págs.

 La primera obra en la que me voy a centrar es Armado de impaciencia, una recopilación de once relatos escritos por Antonio Heras y que ganó el I Certamen de Literatura Queer de Luhu Editorial. 

 
Consta, como acabo de indicar de once relatos, de extensión variable, que ocupan, en total, algo más de doscientas páginas. Todos ellos son de temática romántica queer. No sé hasta qué punto es necesario/conveniente mencionar lo de “queer”, pero ya que desde la propia editorial es algo que se remarca, aquí mismo lo reflejo. Dicho esto, los cuentos son independientes entre sí, con un excepción, y es que tres o cuatro siguen a los mismos personajes y a su amor a lo largo de lo que vendrían a ser capitulillos de su historia, con otros relatos intercalados.
 
Salvando esa excepción, poco tienen que ver entre sí los relatos, ya que el amor/obsesión/encaprichamiento/deseo surge en los lugares y épocas más insospechados. Pese a ello, hay un aspecto que reduce el alcance de la creatividad en dichas narraciones, y es que el protagonista, en los once relatos, es demasiado similar. Un joven, de veinte a treinta años, más o menos correcto en sus formas, que siente una atracción hacia personas de su mismo sexo y poco más. Es una opción perfectamente válida el seleccionar a un personaje central con estos rasgos, pero aburrida por terriblemente monótona.
 
De los relatos puedo decir varias cosas. Ha habido uno que me ha gustado mucho, otros dos que han estado bien, unos cuantos “¿Qué coño es esto?” y un “voy a borrar esto de mi mente en cuanto termine de leer”. 
 

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Reseña: Al otro lado del cristal, de J.M. Peñate Rguez.

Y después de un siglo y medio, volvemos con las reseñas. He elegido este libro para retomar la sección tras este mes de desorden, más que nada porque lo tengo desde hace casi dos meses y no había podido ponerme con él. Por otro lado, le prometí la reseña al autor (Al que solo me queda darles las gracias por el libro) y, al igual que no me gusta que me hagan esperar, no quiero hacerle esperar indefinidamente a él.

En La pala, un ritual es llevado a cabo por los habitantes de un pueblo remoto, ; el protagonista de Dios Roco se convierte en testigo involuntario o nexo de unión entre dos mundos destinados a no conocerse nunca; dos mujeres muy dispares tienen que hacerse a la idea de convivir bajo el mismo techo, en Al otro lado del cristal… El jugador pesimista, junto con otros, tendrá que hacer frente, algo que lo marcará de por vida; en Tercera planta, por favor acompañaremos a alguien cuya memoria hace mucho que lo abandonó en su descenso al siguiente infierno; En la celda de colores la que guarda la más inquietante de las historias; ¿hasta qué punto llegarían unos por impresionar a otros? En Touchdown alguien cruzará esa delgada línea, demostrando una vez más que la estupidez humana no conoce límites.


Al otro lado del cristal está en el mercado bajo el sello de autopublicación Círculo Rojo y consta de unas 490 páginas. Comprende 7 relatos de diferente extensión y temática: La pala, Dios Roco, Al otro lado del cristal, El jugador pesimista, Tercera planta, por favor; En la celda de colores, y Touchdown.
El tercero, el cuarto y el sexto son relatos largos, de 90, 200 y 110 páginas, respectivamente; mientras que los otros responden mejor a la idea que tenemos de relato, menos páginas y menos personajes y mucho atino.
No tendría mucho sentido que hiciese una valoración del libro en su totalidad, porque tengo opiniones muy distintas dependiendo de los textos, y sería injusto bajar la nota por tal o cual; o subirla mucho habiendo alguno que me hubiese parecido nefasto.
 
LA PALA

Es el primero y el que invita a conocer la pluma del autor. Está envuelto en una atmósfera muy negativa, muy triste y con perspectivas de futuro nada halagadoras. Tenemos a Max y a otro par de hombres, personajes principales pero muy vagos, que se nos esbozan pero sin más, lo cual está bien (es uno de los principios del relato corto, porque no tiene sentido centrarse demasiado en los personajes sino en la trama), aunque se agradecería que se nos enmarcaran un poco más es el espacio. En un pueblo prácticamente desierto la vida se acaba. Una serie de hombres esperan por su final en orden alfabético, y se ayudan mutuamente a abandonar este mundo. ¿Por qué La pala? Max se encarga de enterrar a un amigo suyo y decide legarla cuando le llegue el momento a él mismo.

Sinceramente, este ha sido uno de los relatos que menos me ha gustado. La prosa es agradable y transmite bastante, especialmente al principio, mientras tiene lugar la peripecia de Raymond, pero se aprecia mejor el estilo del autor en otros textos.
 6/10
DIOS ROCO
Segundo relato y no demasiada garra, pese a la interesante proyección que se nos muestra. Din y Don, dos hermanos, discuten por culpa de Dina, una especie de amor de verano que se les había escapado. La echan de menos, así que se deciden a ir en su busca, abandonando por primera vez su tierra. Y su tierra es Roco, el perro de Andy. ¿Y eso cómo? Bueno, tras una segunda lectura me di cuenta de que Din y Don eran dos pulgas (no estaba muy despierta cuando me lo leí). Así pues, los dos hermanos deciden emprender una especie de aventura, lanzándose de una oreja a la otra del perro para encontrar a su amada. En realidad, no asistimos a la experiencia en sí, sino a una serie de conversaciones entre ambos.
Ha sido, sin duda alguna, el que menos me ha gustado de todo el libro, porque no conseguí coger el interés por él, aunque debo reconocer que la ambientación está bastante lograda y que los personajes no dejan de tener una especie de doble cara, de doble intención, que a mí me ha parecido irónica.
5/10
AL OTRO LADO DEL CRISTAL
Aquí las cosas empiezan a calentarse. No sé si os lo había dicho, pero escribir relatos no es tan difícil. Lo difícil es escribir buenos relatos. Esbozar unos rasgos básicos, dar personalidad a unos personajes de breve vida sobre el papel, meterlos de lleno en una historia coherente y cerrarla con éxito, tiene su misterio y es por eso que los escritores no nacen debajo de las piedras, pero a lo largo de 100, 200 o 300 páginas, se termina por dar cabida a todos estos puntos en la obra. ¿Qué pasa con los relatos o con las novelas cortas? Hay mucho menos “espacio” para tratar los mismos asuntos (o similares). Y es por eso que admiro cuando una narración medianamente corta consigue engancharme y gustarme.
Al otro lado del cristal es una buena demostración de la calidad y del potencial del escritor. Hay buenas prosas y descripciones que hacen lo que su propio nombre indica, sin irse por las ramas, pero embelleciendo el texto en su justa medida. Además, me ha gustado mucho cómo la prosa varía de registros y cómo pasa de palabras brillantes y elegantes a un lenguaje más raso, incluso vulgar si es necesario. Y, ¿qué nos cuenta esta especie de novela corta? Dos hermanas, dos gatos y una especie de apocalipsis. De un momento al otro, el fin del mundo llega. Las personas expuestas al aire libre fallecen inmediatamente por culpa de algún componente excesivamente tóxico, y los que están en el interior no deben salir a no ser que apuesten por una muerte segura. Jana y Laura, hermanas con una relación no demasiado buena, se quedan encerradas en casa de la primera y allí permanecen, en el momento de la propagación de esta muerte inminente. Acompañadas de su gato Merry, y del ausente Chester, deberán tratar de resistir en la soledad de la enorme casa, ahorrando recursos y apoyándose mutuamente.
El tema del fin del mundo, del fin de la humanidad está tratado con mucho gusto, con cuidado, sin oleadas zombies o barbaridades similares, y es bastante creíble, aunque hay algunos cables sueltos (consecución de alimento, corriente, agua, televisión), que no quedan demasiado definidos, pero que puedo pasar por alto, dado que el fuerte de la trama está bien conseguido y es interesante. El final me gustó, porque me di cuenta de que realmente había logrado congeniar con las hermanas y no habían pasado por la lectura como dos personajes más.
7/10
EL JUGADOR PESIMISTA
Esta fue y es, para mí, la mejor historia de todo el libro. Es una novela en toda regla, con su planteamiento, su nudo y su desenlace, su protagonista con luces y sombras, secundarios y un buen giro final que recoge toda la trama. Se explora la vida y la muerte desde un punto de vista muy peculiar y, que, pese a lo variopinto de la visión, tiene una credibilidad muy alta. El personaje central se nos presenta en su adolescencia: Peter, 15 años (sino me bailan las cifras), de familia pudiente pero solitario, y con amigos dados a las peroratas filosóficas entre humos varios y alcohol. Lo conocemos una tarde en que las cosas se le van de las manos y el alcohol es demasiado en su sangre. Va al baño y, en medio del ejercicio de vómito ininterrumpido, muere.
Muere, y es ahí que comienza lo importante. Un viaje ¿interior? por las derivas del universo, en planos alternativos, en los que deberá jugarse la vida en una partida de un extraño juego de mesa. Cuatro oponentes que, frente a frente, tendrán que continuar jugando y jugando, incluso si todo lo que tienen a su alrededor no tiene como fin más que entorpecer su supervivencia. Jóvenes de otras épocas, pasado, presente y futuro, cuya única misión es volver a esa vida que tantas veces pensaron abandonar.

Peter es un personaje que dista mucho de ser plano. Hay una buena evolución desde el principio, cuando apenas se le podría distinguir del retrato que se hace de sus amigos de divagaciones, hasta el final, cuando la impresión es mucho diferente. Por otro lado, el autor es capaz de darle un matiz moralista a todo esto. Y lo hace en medio del caos, en medio de una historia buena o muy buena que, además de entretener, hace que uno se detenga a pensar y plantearse muchas cosas.

Además, pese a que es el más largo de todos (con sus buenas 200 páginas), es el que más rápido me terminé, porque lo empecé y me fue imposible dejarlo de lado para hacer otra cosa, ya que tenía la imagen de Peter y de sus problemas acompañándome. Solo por poder disfrutar de esta historia, merece la pena echarle un vistazo al libro.
9/10
TERCERA PLANTA, POR FAVOR
De entre los relatos puros y duros, me quedo con este, sin duda. Volvemos a tratar la muerte desde una perspectiva casi paranormal, dándole vueltas a la parte más irracional que hay dentro de nosotros. Una especie de terror, de miedo, emana de las breves páginas que ocupa. De nuevo nos encontramos con una ambientación muy buena (probablemente la mejor de todas las historias), y debo reconocer que se me hizo muy corto, porque tenía la esperanza de enfrentarme a una trama más extensa y con más cosas que contar. Sinceramente, creo que podría ser un relato ampliable a texto más extenso con calidad.
 7/10
EN LA CELDA DE COLORES
Comparte, junto con El jugador pesimista, mi pódium particular de este libro. La lectura es más amena si cabe, centrándose en la trama y dando rienda suelta a la imaginación. Hay bastante acción y una historia macabra en el trasfondo. Alcatraz, la temible Alcatraz, es la fuente de todo el mal y la parte de la trama que se desarrolla en su interior tiene un punto entre misterioso y cruel. El asunto de la celda de colores está muy bien traído (pensé que la explicación iba a ser mucho más rápida y menos ingeniosa), y pese al carácter fantasioso y totalmente paranormal que tienen los hechos, repito la sensación de veracidad que el autor ha conseguido transmitirme y que es algo de agradecer.
Os resumo brevemente el argumento: una pareja se va de vacaciones y realiza una visita guiada por la antigua prisión de Alcatraz. Sobre ella corren numerosas leyendas, y el guía que se encarga de mostrarles los lugares más reseñables, les cuenta algunos de ellos, aprovechando el morbo que sabe que suscitarán para mantener al público atento y despierto. Sin embargo, uno de los visitantes es Roy Olsen, que desoye las advertencias del guía de no encaminarse por unas escaleras. Nadie sabe lo que sucede, pero a Roy lo encuentran horas después, casi inconsciente, tirando en el suelo de una celda. A partir de entonces, nada será igual en casa de la familia Olsen.

El padre sufrirá un cambio completo de la personalidad, el perro lo rehuirá, la madre se verá totalmente inmersa en el desastre que se avecina y Marina, la hija, será la más afectada por todo el asunto. Reencarnaciones, sangre y culpas injustas, que llevarán hasta esa celda de colores que Wanda, la nueva limpiadora del psiquiátrico, deberá limpiar sin tocar ni un solo objeto de su inquilina.

9/10
TOUCHDOWN
Este último relato no lo cogí con demasiadas ganas, eso para empezar, pero tampoco conseguí reengancharme. Tras la historia de la celda, quería más cosas macabras y hasta sádicas (sí, mi mente me traiciona con las lecturas fuertecitas), y me costó dios y ayuda terminarme el libro de una vez por todas. El relato me gustó y no me gustó a la vez. La prosa es buena, la trama no está mal y, en general, la idea es bastante entretenida, siguiendo en la línea marcada por el autor desde el comienzo; así que creo que la que ha fallado en este caso he sido yo. No conecté con los personajes y no he sabido apreciar verdaderamente la historia.
Aun así, creo que esa serie de touchdowns, de momentos de gloria un tanto oscuros, tiene su miga, y probablemente lo releeré para hacerme una opinión un poco más fiable.
 6/10

Así pues, en general mi sensación tras esta lectura está entre buena y muy buena, con picos de excelencia en dos de las historias más extensas. He descubierto a un autor que no ha publicado, precisamente, lo primero que ha escrito y en cuyos textos se encuentra madurez y un buen estilo. Todo mejorable, por supuesto, pero con un nivel bueno a estas alturas. En los relatos, más allá de haberlos digerido con más o menos placer, he disfrutado de una prosa correcta y de descripciones muy bien elegidas. Los diálogos, a menudo difíciles de trabajar y de hacer creíbles, no son un problema en absoluto, y los protagonistas de los relatos están bien definidos, aunque hay casos en que los personajes secundarios quedan un poco en el aire. Me gustan los temas que trata, muerte, moral, etc., aunque creo que pueden parecer algo monótonos si los comparamos, ya que hay bastantes elementos en común entre algunos relatos. Aun así, mantengo mi opinión positiva.

 

 

Y hasta aquí la reseña de hoy. Me he tomado con calma mi regreso a las redes, así que esta semana va a ser de adaptación y todavía no va a haber tantas reseñas y entradas como me gustaría, pero estoy calentando motores. Espero poder preparar algunas cosas y enseñaros fotos sobre el viaje.
Un abrazo :3