Sobre “Las chicas”, de Emma Cline

Las chicas ha sido uno de esos bums inexplicables, una novela destinada a convertirse en superventas incluso antes de su publicación (no olvidemos que Penguin Random House le pagó un adelanto de 2 millones de dólares a Cline, autora novel, por el manuscrito). Pocos meses después de su salida al mercado, Las chicas comenzó a ganar relevancia y encumbró a Emma Cline de una manera bastante sorprendente. Traducida a idiomas varios y con reediciones constantes, también en España ha tenido tirón y ha apabullado escaparates de librerías en Navidad, anunciándose como el regalo estrella. 

Ahora bien, ya se sabe que no por best seller la calidad tiene por qué ser deslumbrante. Y cuando hay tantas expectativas puestas en un libro, lo más probable es que acabe por decepcionar. 

Esta libro, de unas 350 páginas, se centra en la vida de Evie a dos tiempos: en su turbulenta adolescencia en 1969 y en su monótona adultez. Entre medias, tintes feministas, sabor absoluto a mujer (a fin de cuentas, es una obra escrita por una mujer, con protagonista femenina, chicas por doquier, etc.) y reminiscencias de la Familia Manson. Porque, sí, las chicas a las que se refiere la novela son una, por así decirlo, reinterpretación de las jóvenes involucradas en los crímenes cometidos por el clan Manson en Estados Unidos en 1969.

Emma Cline no ahonda en el asunto, simplemente se inspira en ello y deja lo más morboso en un segundo plano, puesto que lo que interesa realmente es Evie, su evolución, y las chicas. Pero, aun cuando Cline ha dicho que bien podría haber escogido cualquier otro clan o cualquier otro suceso violento en el que ambientar la historia, no cabe duda de que el tirón del caso de la Familia Manson ha sido fundamental en el éxito del libro en el mercado. En EE UU es un tema que sigue suscitando interés, algunas de las implicadas aún recorren los juzgados en vistas que se repiten frecuentemente y, en fin, es EE UU, eso sirve para justificarlo. Sigue leyendo

Sobre los huesos de los muertos

Es la segunda vez que leo lo que, según parece, es un “thriller ecológico”. Sí, como si no fuese suficiente con tener que distinguir entre novela negra, policiaca y thriller (límites borrosos que a menudo se obvian), cada vez gusta más apellidar a los subgéneros, por eso de sonar más rimbombante. De todas formas, aunque la primera ocasión me costó más entender hasta qué punto podía aceptarse tal categorización (fue con La mujer que nunca tenía frío, de Elisabeth Elo), pero en esta el mensaje está bastante más claro, rondando lo excesivamente claro.Resultado de imagen de olga tokarczuk

La autora de la novela es Olga Tokarczuk. Es una escritora polaca que ha cosechado éxitos notorios con sus novelas, aunque poco de ello ha llegado a España. Ha ganado dos veces el Premio Nike de Literatura, que es uno de los más prestigiosos de la literatura polaca; también ha sido nominada al IMPAC de Dublín, que ha reconocido a escritores como Orhan Pamuk (por la novela Me llamo Rojo) o Javier Cercas. Como os decía, en España solo se han publicado (si no he mirado mal) dos novelas suyas: Sobre los huesos de los muertos y Un lugar llamado Antaño.

Esta Sobre los huesos de los muertos es una novela bastante chocante. Se anuncia como un thriller, pero los rasgos que se suelen identificar con el género no están demasiado presentes y quedan, incluso, relegados a un segundo plano. ¿Y de quién es la culpa? De Janina, cómo no.

Janina Duszejko es la protagonista, una ingeniera retirada que se ha recluido en una casita de un pueblo minúsculo de las montañas polacas cercano a República Checa. Allí vive sola, con la única compañía de un ordenador que utiliza para hacer sus predicciones astrológicas. Es una mujer muy peculiar, enamorada de los animales y de la naturaleza, que apenas mantiene contacto con ninguna otra persona. Hay dos honrosas excepciones: por un lado, Pandedios y, por el otro, Dioni.  Sigue leyendo

Tres tragos de ¿poesía? actual

Tengo en casa desde octubre estos tres libros que podéis ver en la foto. Fueron un envío de Frida que en su momento me hizo ilusión (por eso de echarle un ojo a eso de la poesía actual que tanto está sonando), pero que han hecho que me fuese desinflando lentamente a medida que iban restando menos páginas por leer. Queda claro que no congeniado en absoluto (con unas escasas aunque honrosas excepciones) con lo que sea que se supone que hay escrito en estos libros. 

Si queréis ver lo que comenté en Goodreads acerca de cada uno de ellos nada más acabar de leerlos, aquí os dejo los enlaces.

Para ser sincera, no sé muy qué decir no cómo decirlo. De hecho, cuando pienso en ellos no lo hago de forma individual, sino colectivizándolos, como si estuviese ante una trilogía, pero de distintos padres y madre. Sigue leyendo

Gritos en la llovizna, de Yu Hua

Me costó, aunque me suscitaba un interés notable, adentrarme en esta lectura. Se lo achaqué, en su momento, al impacto que me había producido Grandes pechos, amplias caderas. Hay ciertas similitudes entre ambas obras, especialmente al comienzo, y la novela de Mo Yan me había robado el corazón de tal forma que era imposible encontrar un remplazo a la ligera. De todas formas, intenté dejar de lado la pereza y poner todo el interés en la lectura. Y surtió efecto.Resultado de imagen de gritos en la llovizna

Yu Hua nos sitúa en la China rural y nos va guiando, de la mano de Sun Guanglin, a lo largo y ancho de su vida, así como la de su familia y amigos en Nanmen y Sundong. La historia comienza a mediados de los 60, cuando Sun Guanglin, el hijo mediano de una familia común y corriente de la época, con apenas 6 años se enfrentó a una imagen que le marcaría durante muchos años: el descubrimiento de un muerto. Como él mismo dice, “Era la primera vez que veía un muerto, y parecía dormido. Ésa fue mi sensación a los seis años: morirse era quedarse dormido. A partir de ese día tuve terror a la oscuridad”.

Sun Guanglin, cuyo padre es Sun Guangcai, tiene dos hermanos: el mayor es Sun Guangping; el menor, Sun Guangming. Sí, yo también me he preguntado si no habría algún nombre más parecido aún para añadir y marear la perdiz un poco más. Sus vivencias, desarrollados a finales de los 60 y principios de los 70 mayoritariamente, colman las páginas de esta novela. No obstante, no se trata de una narración que siga un orden lineal, sino que va mordisqueando episodios varios desde principios del siglo XX, para dar forma a a los personajes y la sociedad en que se desarrollan y desenvuelven. Sigue leyendo

Harry Potter y el (fraude) legado maldito

harry_potter_and_the_cursed_child_special_rehearsal_edition_book_cover-1No tendría que haber leído esto, si es que merece ser llamado libro. De hecho, digamos que me prometí no leerlo (sí, hice lo mismo con After Besos entre líneas), pero resulta que tengo mucha bilis dentro (¿No se nota? Bueno, y no tan dentro) y demasiado tiempo libre. No es que lo haya leído por hacerme sangre, porque no me la hice, pero sí por entretenerme a sabiendas de que iba a ser un absoluto desastre. Y, sobre todo, lo leí después de habérmelo destripado voluntariamente (en esta entrada). El caso es que soy bastante masoquista y el resultado de todo esto han sido un par de días de lectura y una opinión sangrienta. Para empezar el año con buen pie.

Harry Potter y el legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child en el original) es la octava entrega de la saga con la que J.K. Rowling se ha cosido los botones de la bata con hilo de oro. Llegó de manera un tanto sorprendente y en un formato distinto. Técnicamente, es una obra de teatro, que, por cierto, se representa en Londres desde verano. Los autores, no obstante, han tenido a bien publicar el guion de la obra para satisfacer el ansia canina de los seguidores de Harry Potter. Dicho esto, espero que en la representación gane mucho, porque si no esto da una vergüenza ajena importante.

La trama comienza inmediatamente después de los hechos de Harry Potter y las reliquias de la muerte, cuando el segundo hijo de Ginny Weasley y Harry Potter, Albus Severus (podríamos llamarlo Albus el lento), está hecho un flan porque va a comenzar su etapa educativa en Hogwarts. El pobre Albus, además, siente bastante presión por ser hijo de quien precisamente es y lo único en lo que está pensando es en buscarse un buen grupo de amigos, como el envidiable trío de Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley. Pero claro, las cosas no salen precisamente como habría imaginado. Sigue leyendo