Gritos en la llovizna, de Yu Hua

Me costó, aunque me suscitaba un interés notable, adentrarme en esta lectura. Se lo achaqué, en su momento, al impacto que me había producido Grandes pechos, amplias caderas. Hay ciertas similitudes entre ambas obras, especialmente al comienzo, y la novela de Mo Yan me había robado el corazón de tal forma que era imposible encontrar un remplazo a la ligera. De todas formas, intenté dejar de lado la pereza y poner todo el interés en la lectura. Y surtió efecto.Resultado de imagen de gritos en la llovizna

Yu Hua nos sitúa en la China rural y nos va guiando, de la mano de Sun Guanglin, a lo largo y ancho de su vida, así como la de su familia y amigos en Nanmen y Sundong. La historia comienza a mediados de los 60, cuando Sun Guanglin, el hijo mediano de una familia común y corriente de la época, con apenas 6 años se enfrentó a una imagen que le marcaría durante muchos años: el descubrimiento de un muerto. Como él mismo dice, “Era la primera vez que veía un muerto, y parecía dormido. Ésa fue mi sensación a los seis años: morirse era quedarse dormido. A partir de ese día tuve terror a la oscuridad”.

Sun Guanglin, cuyo padre es Sun Guangcai, tiene dos hermanos: el mayor es Sun Guangping; el menor, Sun Guangming. Sí, yo también me he preguntado si no habría algún nombre más parecido aún para añadir y marear la perdiz un poco más. Sus vivencias, desarrollados a finales de los 60 y principios de los 70 mayoritariamente, colman las páginas de esta novela. No obstante, no se trata de una narración que siga un orden lineal, sino que va mordisqueando episodios varios desde principios del siglo XX, para dar forma a a los personajes y la sociedad en que se desarrollan y desenvuelven. Sigue leyendo

Harry Potter y el (fraude) legado maldito

harry_potter_and_the_cursed_child_special_rehearsal_edition_book_cover-1No tendría que haber leído esto, si es que merece ser llamado libro. De hecho, digamos que me prometí no leerlo (sí, hice lo mismo con After Besos entre líneas), pero resulta que tengo mucha bilis dentro (¿No se nota? Bueno, y no tan dentro) y demasiado tiempo libre. No es que lo haya leído por hacerme sangre, porque no me la hice, pero sí por entretenerme a sabiendas de que iba a ser un absoluto desastre. Y, sobre todo, lo leí después de habérmelo destripado voluntariamente (en esta entrada). El caso es que soy bastante masoquista y el resultado de todo esto han sido un par de días de lectura y una opinión sangrienta. Para empezar el año con buen pie.

Harry Potter y el legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child en el original) es la octava entrega de la saga con la que J.K. Rowling se ha cosido los botones de la bata con hilo de oro. Llegó de manera un tanto sorprendente y en un formato distinto. Técnicamente, es una obra de teatro, que, por cierto, se representa en Londres desde verano. Los autores, no obstante, han tenido a bien publicar el guion de la obra para satisfacer el ansia canina de los seguidores de Harry Potter. Dicho esto, espero que en la representación gane mucho, porque si no esto da una vergüenza ajena importante.

La trama comienza inmediatamente después de los hechos de Harry Potter y las reliquias de la muerte, cuando el segundo hijo de Ginny Weasley y Harry Potter, Albus Severus (podríamos llamarlo Albus el lento), está hecho un flan porque va a comenzar su etapa educativa en Hogwarts. El pobre Albus, además, siente bastante presión por ser hijo de quien precisamente es y lo único en lo que está pensando es en buscarse un buen grupo de amigos, como el envidiable trío de Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley. Pero claro, las cosas no salen precisamente como habría imaginado. Sigue leyendo

Trainspotting, de Irvine Welsh

Me recomendaron ver Trainspotting a finales de agosto y, aunque había oído algo sobre la película antes, no me llamaba demasiado la atención. Sin embargo, cuando supe de la existencia del libro de Irvine Welsh me lancé a por él y decidí posponer la adaptación de Danny Boyle. Ahora que he leído el libro y visto la película puedo decir que fue una buena decisión. (¡Más aún sabiendo que el año que viene se estrena la segunda película basa9788433966438.jpgda en la vida de Renton! -En realidad, basada en Porno, libro”continuación”).

De esta obra podría decir mil y una cosas, pero todo radica en lo mismo, sería como darle vueltas a la misma madeja. Trainspotting me ha fascinado. Los personajes, todo sombras, lo deprimente de los ambientes en que se mueven… Una situación social complicada, con familias desestructuradas, economías que subsisten como mejor pueden, una explosión de afectados por el SIDA y abrazos a la bebida y todo tipo de drogas.

Un caldo de cultivo, este, en el que pequeños gérmenes pululan y se desarrollan. Son Mark Renton (Rents, Rent Boy), Sick Boy (Simon), Spud (Daniel), Begbie (Franco), Davie Mitchell, Tommy Laurence, Segundo Premio (Rab), Swanney (Madre Superiora, Cisne Blanco), Matty, Alison, Diane… Personajes por un tubo, como quien dice, aunque el hilo conductor, no cabe duda, es Renton. Sigue leyendo

Instrumental, de James Rhodes

Escuché a James Rhodes, por primera vez, gracias a una recomendación un tanto inesperada en Spotify. No está a la orden del día que escuche música clásica, tampoco piezas para piano. Pasó el tiempo, meses seguramente, y vi que se había publicado una polémica autobiografía de una pianista británico. Habían tenido que llegar hasta los tribunales para que  la publicación llegase a buen puerto. En ese momento no lo relacioné, ni de lejos, con aquello que, tiempo atrás, había oído (aquí el enlace, por si os interesa).9788416290437

Me produjo curiosidad, morbo, interés. Algo a lo que los periódicos se refieren con titulares del estilo de La escabrosa autobiografía del pianista James RhodesJames Rhodes; sexo, cuchillas y Johann Sebastian BachEl puto apocalipsis de James Rhodes… Bueno, digamos que no logra sino que la bola crezca y prácticamente sea mitificada de buenas a primeras.

Lo compré. Lo leí. Y ahora estoy aquí, intentando no sentirme una intrusa hablando de una persona que se ha desnudado, cuerpo y alma, en este libro; que ha desgranado sus vivencias sobre el papel, que ha compartido sus demonios, sus alegrías, su lucha…  Sigue leyendo

Grandes pechos, amplias caderas

Cuando engulles casi 850 páginas a través de las cuales has recorrido una novela repleta de reveses, de personajes punzantes y de episodios históricos reconocibles, entonces terminas por hacerle un hueco en tu corazón a esa obra. Grandes pechos… es un gran libro, uno que merece la pena leer, gusten o no las sagas familiares, atraiga o no el descubrimiento de las costumbres chinas a lo largo del siglo pasado.

 
Hay que armarse de paciencia, por supuesto, para no desistir durante la lectura, que dista de ser cómoda y sencilla. Influye en esto la prosa y muchas de las escenas narradas. La prosa es brillante, repleta de giros, siempre adecuada a lo contado y a sus personajes; algunas, por no decir muchas, escenas son terribles. Terribles por su dureza, por su crueldad, por su naturalidad. No es esta una obra eufemizada, no es una obra que haya pasado por el tamiz de la censura en ningún aspecto; tal vez haya sido eso lo que provocó que el gobierno chino prohibiese su publicación, atendiendo a las críticas que elevaba contra ciertas actuaciones de miembros de la República Popular y organismos dependientes.
 
Mo Yan, que no es el verdadero nombre del autor, sino un seudónimo que significa “no hables” y que alude a su vida durante la infancia, traza una historia extensa en torno a la familia Shangguan, que vive en el condado de Gaomi del Noreste. Se cuenta su recorrido desde los primeros años del siglo XX hasta los 90 y hay un personaje que va a ser el hilo conductor de toda la trama: Madre.

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