Trainspotting, de Irvine Welsh

Me recomendaron ver Trainspotting a finales de agosto y, aunque había oído algo sobre la película antes, no me llamaba demasiado la atención. Sin embargo, cuando supe de la existencia del libro de Irvine Welsh me lancé a por él y decidí posponer la adaptación de Danny Boyle. Ahora que he leído el libro y visto la película puedo decir que fue una buena decisión. (¡Más aún sabiendo que el año que viene se estrena la segunda película basa9788433966438.jpgda en la vida de Renton! -En realidad, basada en Porno, libro”continuación”).

De esta obra podría decir mil y una cosas, pero todo radica en lo mismo, sería como darle vueltas a la misma madeja. Trainspotting me ha fascinado. Los personajes, todo sombras, lo deprimente de los ambientes en que se mueven… Una situación social complicada, con familias desestructuradas, economías que subsisten como mejor pueden, una explosión de afectados por el SIDA y abrazos a la bebida y todo tipo de drogas.

Un caldo de cultivo, este, en el que pequeños gérmenes pululan y se desarrollan. Son Mark Renton (Rents, Rent Boy), Sick Boy (Simon), Spud (Daniel), Begbie (Franco), Davie Mitchell, Tommy Laurence, Segundo Premio (Rab), Swanney (Madre Superiora, Cisne Blanco), Matty, Alison, Diane… Personajes por un tubo, como quien dice, aunque el hilo conductor, no cabe duda, es Renton. Sigue leyendo

Instrumental, de James Rhodes

Escuché a James Rhodes, por primera vez, gracias a una recomendación un tanto inesperada en Spotify. No está a la orden del día que escuche música clásica, tampoco piezas para piano. Pasó el tiempo, meses seguramente, y vi que se había publicado una polémica autobiografía de una pianista británico. Habían tenido que llegar hasta los tribunales para que  la publicación llegase a buen puerto. En ese momento no lo relacioné, ni de lejos, con aquello que, tiempo atrás, había oído (aquí el enlace, por si os interesa).9788416290437

Me produjo curiosidad, morbo, interés. Algo a lo que los periódicos se refieren con titulares del estilo de La escabrosa autobiografía del pianista James RhodesJames Rhodes; sexo, cuchillas y Johann Sebastian BachEl puto apocalipsis de James Rhodes… Bueno, digamos que no logra sino que la bola crezca y prácticamente sea mitificada de buenas a primeras.

Lo compré. Lo leí. Y ahora estoy aquí, intentando no sentirme una intrusa hablando de una persona que se ha desnudado, cuerpo y alma, en este libro; que ha desgranado sus vivencias sobre el papel, que ha compartido sus demonios, sus alegrías, su lucha…  Sigue leyendo

Grandes pechos, amplias caderas

Cuando engulles casi 850 páginas a través de las cuales has recorrido una novela repleta de reveses, de personajes punzantes y de episodios históricos reconocibles, entonces terminas por hacerle un hueco en tu corazón a esa obra. Grandes pechos… es un gran libro, uno que merece la pena leer, gusten o no las sagas familiares, atraiga o no el descubrimiento de las costumbres chinas a lo largo del siglo pasado.

 
Hay que armarse de paciencia, por supuesto, para no desistir durante la lectura, que dista de ser cómoda y sencilla. Influye en esto la prosa y muchas de las escenas narradas. La prosa es brillante, repleta de giros, siempre adecuada a lo contado y a sus personajes; algunas, por no decir muchas, escenas son terribles. Terribles por su dureza, por su crueldad, por su naturalidad. No es esta una obra eufemizada, no es una obra que haya pasado por el tamiz de la censura en ningún aspecto; tal vez haya sido eso lo que provocó que el gobierno chino prohibiese su publicación, atendiendo a las críticas que elevaba contra ciertas actuaciones de miembros de la República Popular y organismos dependientes.
 
Mo Yan, que no es el verdadero nombre del autor, sino un seudónimo que significa “no hables” y que alude a su vida durante la infancia, traza una historia extensa en torno a la familia Shangguan, que vive en el condado de Gaomi del Noreste. Se cuenta su recorrido desde los primeros años del siglo XX hasta los 90 y hay un personaje que va a ser el hilo conductor de toda la trama: Madre.

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Reseña ǀ Ashaverus el libidinoso

Esta reseña debería haberse publicado en noviembre del año pasado. Debería. Fue uno de los últimos envíos editoriales del 2015 y uno que me hizo especial ilusión, porque la sinopsis me atrajo mucho y el título (así como la portada) colaboró lo suyo. Pero hubo obstáculos que impidieron que todo siguiera su curso habitual, así que han tenido que pasar meses y meses para que este libro pise el blog por primera vez. 

 

ASHAVERUS EL LIBIDINOSO ǀ 379 págs ǀ 2014

 

Es la segunda vez que me leo esta novela en lo que va de año. La primera lectura se me hizo inabarcable. Quise terminarlo rápido, tras haberlo dejado abandonado un par de meses, y cometí uno de esos errores imperdonables con que un lector,  a veces puede despreciar un libro.  
 

 ✎ AQUÍ podéis ver el resto de mi opinión en Goodreads, escrita nada más finalizar la relectura del libro.

Fue tras haber tenido un tropezón con este libro que me replanteé bastante el colaborar con alguna editorial. Me enviaron este libro tras haber reseñado otro (cuya ficha tenéis por aquí y, lo reconozco, me encantó) y quise leerlo lo antes posible. Lo comencé a leer a finales de octubre y lo terminé a principios de enero, tras hacer un parón de casi dos meses porque ni era el libro ni era el momento. 

 
No exagero si digo que no lo disfruté en absoluto, que se me hizo muy cuesta arriba la lectura y bastante complicado seguir el hilo de los acontecimientos, con todos los personajes históricos implicados, así como la historia paralela que se intercala entre los capítulos principales. Le hice un feo, como quien dice, a este libro al leerlo desinteresadamente, apurando las páginas para llegar al final y poder entregarme a otra novela más atractiva. Por eso cuando vi unas notas acerca de él, en una libreta que utilizo para organizar el blog, sentí la necesidad, casi una obligación, de releerlo. Y me alegro de haberlo hecho, porque es como si hubiera tenido entre manos dos novelas completamente diferentes. Sigue leyendo

Reseña: Todas las horas mueren

Hay que ser muy valiente para lanzarse a escribir y, sobre todo, para animarse a publicar. Tal vez no todo el mundo lo vea así, pero a mí me parece un paso que requiere de un coraje inmenso. Primero te desnudas, luego te exhiben y, por último, te critican. Todos los poros de tu piel, las arrugas, los lunares, las cicatrices, el vello. No hay escondrijos, no hay forma de ocultarse.

Autopublicarse es un acto de un mérito inconmensurable. Tú te preparas el viaje, tú te montas el barco, tú evalúas las condiciones de navegación y tú manejas la nave. No todo el mundo es capaz de afrontar todo eso.Resultado de imagen de todas las horas mueren

He leído unos cuantos libros de autores autopublicados (tanto de aquellos que han recurrido a editoriales de autoedición de fiabilidad cuestionable, como de aventureros natos que se han buscado la vida por su cuenta y riesgo), tanto en digital como en físico. No han sido demasiados, pero serán más, de eso no cabe duda. Ahora bien, ha habido buenas lecturas y las ha habido nefastas, igual que ha sucedido con obras publicadas por editoriales propiamente dichas.

Todas las horas mueren, de Miriam Beizana Vigo, ocupa el escalón más alto del podio de los autopublicados que tengo en mi haber.

Si te autopublicas, te arriesgas en mil y un aspectos. Tienes cero referencias, cero público, cero difusión en redes asegurad. Tienes que ganártelo tú, y no es fácil. Pero hay autores que se lo ponen, a sí mismos, aún más complicado. Se ponen trabas. Se embarcan en proyectos imposibles que, para colmo, no gozan de buenas correcciones, ni maquetaciones, ni nada en absoluto. Y sí, lo importante es el contenido, pero si te arrancan los ojos en cada página malamente vas a poder leer nada. Sigue leyendo