Reseña: La importancia de llamarse Ernesto

¡Hola! ¿Qué tal estáis?
 Yo llevo un par de días enredando con el feed del blog y ahora mismo lo tengo todo patas arriba (qué raro, tratándose de mí). Aún así, entre líos de HTML y desenredos varios, os he preparado esta reseña cortita de una obra de teatro con un título que me encanta: La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde. Espero que os guste.

 


La importancia de llamarse Ernesto, constituye la pieza más brillante de Oscar Wilde. De ritmo vertiginoso y parlamentos agudos, la obra aparenta ser una comedia de enredos y costumbres pero deja entrever, como es típico en el dramaturgo irlandés, un trasfondo dramático.


Spoilers señalados
Decidir leer un libro sin saber muy bien qué te vas a encontrar es divertido. La importancia de llamarse Ernesto me consiguió así, con un buen título y promesas de enredos varios, pero sin tener ni la menor idea de lo que me depararían sus páginas. Primeriza con Oscar Wilde, probablemente no me haya ido a su mejor obra, pero sí que he escogido una comedia donde el título ya te arranca una sonrisa, The Importance of Being Earnest, que en inglés tiene un doble sentido: bien La importancia de ser Ernesto, bien La importancia de ser serio. Una pena que con la traducción se pierda este título tan bien intencionado.
Comenzaré diciendo que esta lectura me ha servido para tachar de mi reto de lectura el apartado de un libro con más de 100 años, ya que vio la luz en 1895. De Oscar Wilde siempre había querido leer El retrato de Dorian Grey, básicamente porque no conocía demasiados más; sin embargo, por un motivo u otro, lo he ido dejando y dejando, y ha terminado por ser esta la obra de mi estreno con el autor. Teatro. El teatro es perfecto en escena y ameno en la lectura, en especial si se trata de una comedia. Las aventuras y desventuras de los Ernestos y no Ernestos me han durado menos que un suspiro, porque se lee de vicio en la playa y la sonrisa no se te va de la cara en ningún momento.
Es obligado decir que la historia tiene un ritmo loco, con diálogos disparatados, saltos y un humor peculiar, que ni siquiera tengo el valor de calificar de inglés, porque es un humor a la tremenda. Los protagonistas son aristócratas de caracteres volubles y con rasgos muy marcados. Tenemos a Gwendolen Fairfax, a Algy Moncrieff, Jack Worthing, Cecily Cardew y a Lady Augusta Bracknell. Además hay una institutriz y un ¿cura? o similar que finalizan, como dirían en los culebrones, el elenco de esta obra.
 
Ironía, sarcasmo y humor, todo entremezclado, batido y cocinado a fuego no tan lento… ¿El resultado? Esta obra de teatro, entretenida y simpática.
  
Jack Worthing visita a su amigo Algernon Moncrieff y terminan hablando de Gwendolen Fairfax, prima de Algernon y de quien Jack está perdidamente enamorado. Durante la conversación salen a la luz dos personajes que, en realidad, no existen: Ernesto, supuesto hermano de Jack, y un tal Bunbury, de quien Algy tira cuando quiere escaparse al campo y no encuentra excusas aceptables. En medio de este lío de faldas y personalidades, se produce un viaje al campo, donde interviene Cecily Cardew, de quien Jack es tutor, y de la que Algy se enamora. ¿Dónde quedan, por tanto, los Ernestos?
Ambas mujeres creen estar a punto de casarse con Ernesto.
 Cuando me terminé este libro estuve echando un ojo a las opiniones de los lectores en Goodreads y me sorprendió que había polos opuestos. Hay lecturas que consiguen críticas buenas, normales…, otras que obtienen opinión negativa tras opinión negativa y luego están las que o bien te encantan o te defraudan. Esto último vi en Goodreads: o la obra te había parecido una obra maestra o un texto menor del autor. Como no estaba en situación de hacer comparaciones, dejé de leer las minireseñas. ¿Qué me había parecido a mí, realmente, este libro?  Me costó llegar a la conclusión (será el verano, que me seca el cerebro), pero decidí que La importancia de llamarse Ernesto es como un café descafeinado: es café, está rico, pero no te acaba de enamorar, como si de un sucedáneo se tratase.
He descubierto una pluma agradable, veloz, que dice lo que tiene que decir sin andarse con rodeos, pero también he sentido una trama inconexa. Arranca risas y sonrisas, pero se pierde. O me ha perdido a mí. Te lanza de cabeza a la historia sin preludio: pasa página y ya verás que conoces al desconocido Ernesto a la vez que a Jack; y verás también que Bunbury y Algy son esto y lo otro… O tendrás que intentar verlo. Y tampoco es que me queje porque no me lo den todo masticado, pero yo soy más de introducciones y explicaciones convincentes.
GWENDOLEN.- (después de una pausa) Parece que no se dan cuenta de que estamos aquí. ¿Podrías toser?
CECILY.- No puedo, no tengo ganas.
GWENDOLEN.- Nos están mirando. ¡Qué insolencia!
CECILY.- Se aproximan. Eso sí que es muy atrevido de su parte.
GWENDOLEN.- Guardemos un silencio dignificante.
CECILY.- De acuerdo. Es lo único que podemos hacer en este momento.
Con los personajes no he empatizado, pero eso no ha impedido disfrutar con los disparates de los Ernestos, sobre todo en casa de Cecily, porque semejante sucesión de hechos surrealistas me dejó muerta. Y el final, ¡tremendo final! Probablemente,  no me hubiera esperado, ni por lo más remoto, una salida así y eso mejoró notablemente mi opinión sobre esta lectura.
De todas formas, y pese a que no me ha llenado como esperaba, La importancia de llamarse Ernesto me ha aportado unas citas que me han encantado y que comparto ahora mismo con vosotros.
Estoy hastiado de la inteligencia. En la actualidad, todo el mundo es inteligente. No puedes ir a ninguna parte sin encontrarte con personas inteligentes. Esto ha llegado a ser una verdadera calamidad pública. Le imploro a Dios que deje a unos cuantos torpes.
La única forma de proceder con una mujer es hacerle el amor, si es hermosa, o hacérselo a otra, si es fea.
Si no tardas demasiado, te esperaré aquí toda mi vida.
 
Y, básicamente, esto es lo que nos ofrece Wilde en esta obra suya. Pese a que no me ha enamorado, sí que he pasado un buen rato y os la recomiendo, sobre todo si el teatro os entretiene y se os apetece algo muy liviano para leer. Id a por ella y ya nos contaréis qué os ha parecido.