Reseña: La santa, de Mado Martínez

¡Bueenas! ¿Cómo andáis? Espero que bien.
Yo he estado tostándome en la playa bien a gusto (ya tengo el color de un zapato, grosso modo), pero no me he olvidado del blog y aquí os traigo la reseña de La Santa, esta obra de Mado Martínez que tanto éxito está cosechando últimamente. Espero que os guste.

Nadie está a salvo cuando la procesión de los muertos inicia su andadura. El colegio para señoritas Rosas del Cares —al que todo el mundo llama Manderley— siempre ha guardado un secreto atroz, especialmente desde la muerte de su fundadora, Rebeca de las Nieves. Ella había conseguido convertir aquel internado, situado en un remoto paraje de Asturias, junto a los Picos de Europa, en una de las instituciones educativas más prestigiosas del continente. Pero cuando algunas niñas empiezan a desaparecer, el oscuro secreto de Manderley se convierte en una inequívoca amenaza. ¿Qué hay detrás de las desapariciones de las internas? ¿Simples accidentes en medio de la nevada que asola la región? ¿Alguna clase de venganza urdida por la difunta Rebeca, o acaso algo más terrible? En el pueblo ya hablan del regreso de la temible Güestía, la Santa Compaña.


Spoilers señalados
 Nos presentan este libro aludiendo al terror victoriano. Una atmósfera tétrica, con un internado perdido en las montañas asturianas en plenos años 50. Se recurre a la mitología para modelar una novela que ha gustado mucho y que ha logrado alzarse con el premio del Ateneo Joven de Sevilla. Sin embargo, aunque la ambientación es buena y tremendamente, si se quiere decir, victoriana, no me lo parecen tanto la figura aterradora en cuestión ni la ubicación de la trama en Asturias. 
 La Santa es una obra de goza de cierta popularidad actualmente y de la que he oído y leído muy buenas críticas. Me planteé leerla a finales del año pasado, pero tampoco sentía tanta urgencia, así que lo dejé. Ahora, aprovechando que participo en el reto de lectura de Popsugar (y en vistas a que iba a ser imposible encontrar un libro ambientado en mi ciudad) lo escogí para completar una lectura que suceda en mi región.  
Mado Martínez nos introduce en una historia de terror tradicional, con elementos paranormales sacados de la mitología de toda la vida. La Santa Compaña. Para encontrar las víctimas, nada mejor que un internado de señoritas perdido en la zona de Alles, no muy lejos de Cantabria. Niñas por doquier, profesores peculiares, un director inteligente pero perseguido por los fantasmas del pasado, un ama de llaves que comparte penurias con el director, campesinos random y pseudoasturianos por todas partes.
Básicamente, eso es lo que encontramos tras las cubiertas de La Santa.
 
Como amante del terror que soy (tan solo literario), me encanta que los autores me sorprendan con historias retorcidas, con fundidos en negro que son alterados por gritos mudos, con personajes profundos y personalidades cambiantes. En este libro no he sentido ese terror. Me he sumergido en un ambiente oscuro, frío, muy, pero que muy bien construido que, sin embargo, se le queda demasiado grande a los personajes y a la trama.
Con una pluma agradable, Mado Martínez nos narra la historia a buen ritmo, primero con más lentitud para alcanzar el clímax en las últimas 50 páginas. Buena prosa, léxico adecuado con lo tratado, descripciones muy visuales… Todo ello distribuido en capítulos muy breves con títulos muy bien buscados, que facilitan la lectura. Cada capítulo, si no me equivoco, culmina con un pequeño párrafo en negrita que es, probablemente, lo mejor del libro: pensamientos, ideas o planes de ese ente sobrenatural que asola al Manderley.
“¿Cómo explicar que no había nada más delicioso que sentir cómo el ansia de vivir se ponía de rodillas ante ella y cedía, rendida, a los encantos de la muerte?”
Eso me ha gustado, me ha gustado mucho, la verdad. No obstante, al pasar a la acción me he ido desenamorando. En todas las comunidades, en todas las regiones españolas (por centrarme solo en el panorama nacional), hay una mitología arraigada, unas creencias religiosas o místicas que hay que respetar. En Asturias la figura de La Santa Compaña está extendida, sí, pero a mí me sorprende mucho este nombre, pues siempre he oído hablar de la Güestia (y no de la Güestía, como se nos repite varias veces en el libro). Cambia dependiendo de las zonas, y la obra se desarrolla en el oriente, mientras que yo vivo en el otro extremo, pero cuando se habla en general de este personaje, suele hacerse empleando el nombre de Güestia.
Siguiendo con el tema de Asturias… Cuando emplazas una historia en un lugar que no te es propio (creo que la autora es natural de la zona de Alicante) debes realizar una gran labor de documentación, no es solo cuestión de coger papel y boli y escribir. Si a mí me mandas situar una trama de este estilo en, qué sé yo, Córdoba, sin dejarme tiempo para investigar, te voy a hacer un churro. No tendré idea de las costumbres (quizás sí de los tópicos), ni de las creencias populares, de lugares marcados, de fechas o hechos remarcados. Tampoco podré reproducir dichos comunes, formas de hablar, muletillas…
La autora sabe de lo que habla, pero creo que se queda corta. Actualmente no estamos en la etapa realista, donde el afán de los escritores es reproducir fielmente los registros idiomáticos de los personajes, ni dejar claro cual es la posición de cada uno tan solo con leer un par de frases, pero si se dan unas pinceladas, que al menos sean de calidad.
Los asturianos tipo suelen ser pintados como brutos (imagen del minero con la cara negra y el mono sucio) o como campesinos de educación limitada y hablares muy marcados, especialmente si situamos una trama en mitad del siglo pasado y en un pueblo de alta montaña. Sabe a poco que la autora nos deje diálogos bastante profundos y bien enlazados, entre personajes que apenas sabrán leer y escribir y que se expresarán como bien puedan, cuando debería haber exabruptos varios, medias frases, más exabruptos, etc. Lo mismo digo respecto a la utilización de palabros asturianos esporádicos: conceyu, escuchumizáu (primera noticia de la palabra, por cierto, porque siempre he oído escuchimizao), prau… Hasta llegar a uno que se reitera una y mil veces y que me ha hecho sangre: guahe, guaha. Frena el carro. ¿Qué diantres es eso? ¿Desde cuando se aspiran las j en el norte de España? Si pones guaje y guaja te quedas tan ancho y usas algo común y fácil, pero esa cosa no pega ni con cola.
Pero bueno, dejémoslo estar.

Sumergiéndonos en la trama es inevitable hablar del Manderley y de sus ocupantes, de esos misterios que ocultan los muros del enorme internado.

“Anoche soñé que volvía a Manderley…”
Así comienza La Santa, con esta frase que casi transmite un sabor añejo. El Manderley es el colegio para señoritas Rosas del Carmen, bautizado así por su directora, Rebeca de las Nieves. Lugar con nombre de ensueño, destinado a tener docenas de jovencitas corriendo por los pasillos, risas felices, juegos, cuentos… Sin embargo, tras la extraña muerte de Rebeca, el internado queda en las manos de su marido Antonio Lucero, que anhela poder irse a Extremadura y cuidar de un rancho sin complicaciones.  En el colegio, de naturaleza libertadora, las cosas cambian tras la muerte de la mujer y Lucero es mucho más severo. Sin embargo, pervive un buen ambiente. No demasiadas niñas, los trabajadores justos y un número de profesores y maestros reducido. Pronto se sabe quién es quién y de qué pie cojea cada uno.
Las tres hijas de Lucero y Rebeca viven en el colegio y es Isabel, la menor, uno de los personajes con más carga en la historia. Con la aparición de sucesos extraños, el ambiente en el colegio va a tornarse gélido y misterioso. Desaparecen alumnos y se ve como las personalidades de los personajes van a ir evolucionando a medida que deben reaccionar, actuar frente a la adversidad. Desaparecen alumnos…Y llega una nueva profesora, de nombre enigmático y figura peculiar. Todo en el Manderley parece dispuesto para sufrir un vuelco. Y, en efecto, eso es lo que sucede.
De la mano de La Santa, como llaman los lugareños a la Güestia, el terror se instalará en sus corazones y la vida en el colegio pasará de apacible a temerosa.
Ficción pura y dura, que toca temas escabrosos, con alguna escena repulsiva… Y que, en un determinado momento, empieza a delirar. Como ya he mencionado más arriba (y varias veces, además), la ambientación me encanta, pero el resto me va echando atrás. La trama me pareció sosa. No me enganchó, salvo el final. Me pareció repetitiva, sin demasiado que contar. Y los personajes no están tan labrados como cabría esperar. Isabel, la hija mediana de Lucero, me gustó, sí, pero los demás me dejaron fría. Ni Marta la Loca, ni Rosalía, ni Valvanuz del Prado y su misterio ¿incongruente?, ni el profesor pervertido de arte, ni tan siquiera la Nana. Se espera mucho más de ellos de lo que finalmente ofrecen. Es por eso que, finalmente, esta lectura se lleva un calificación baja, porque me ha sabido a poco. El mito de La Santa me ha parecido poco real (aunque una de las escenas que más que atrajo es la de El lago de los Tristes) a la hora de la verdad. Las intenciones de la obra tiran de buenas a muy buenas, pero yo me he perdido en el camino.
EN RESUMEN… Este libro se me ha hecho algo pesado al principio, aunque el ritmo avanza conforme vamos pasando las páginas. Personajes sin demasiado gancho, que se pierden en demasiadas bifurcaciones de buenas intenciones y que, al final siempre escogen la mala salida. El tema de La Santa me gustó y no me gustó, porque creo que no acaba de encajar la forma en que se trata con el resto de la historia. Además, el desenlace, aunque sobrenatural, me pareció demasiado surrealista hasta para un libro donde nada es lo que parece. La autora escribe bien y se ha sacado de la manga una historia bien, pero falta bastante por pulir, en mi opinión.
Y hasta aquí la reseña de LA SANTA, de Mado Martínez.

Reseña: El resplandor, Stephen King


REDRUM. Esa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror. Danny tenía cinco años. Y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías relacionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato. Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio. Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar de aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos. ¿Solos?…


Puede contener spoilers

Habiéndome apuntado al Reto Stephen King (¡Oh, Dios mío! Hay docenas de libros que leer xD), he aprovechado la tarde para preparar la reseña de El resplandor, una de las novelas más conocidas del autor, que me he leído hace un par de años y que he releído para traer la información fresquita. ¿Cuántas veces he mencionado mi fascinación por el autor? La reitero, por supuesto. Sinceramente, la ambientación de la historia es muy buena, muy tétrica, muy King. Esos personajes son la marca estrella del autor, llenos de taras, de complejos, con vidas difíciles y destinos que pretenden dar una solución a la tremenda.

La trama nos transporta al Overlook, acompañando a Jack Torrance, su mujer Wendy y su hijo Danny. Allí veremos surgir los temores más primitivos, el lado complicado, temeroso, irascible, impredecible, de los personajes al verlos expuestos a la adversidad. Os resumo brevemente la trama.  Jack y Wendy Torrance se mudan con su hijo Danny a un hotel de lujo entre las montañas de Colorado.  Son una pareja mediocre con pasado oscuro, sin grandes aspiraciones  y pocos recursos económicos, pero que tampoco vive en la pobreza. 

Así que ellos no van a ser huéspedes en el Overlook, no. Jack ha sido contratado, por medio del tío Al y gracias a la gentileza del señor Ullman, para ejercer como vigilante durante la temporada en que el hotel cierra sus puertas, es decir, durante el terrible invierno. Corren riesgo de quedarse aislados por culpa de la nieve, el pueblo más cercano está lejos y las carreteras, cubiertas de hielo, se vuelve impracticables. Pero el dinero no les sobra y Jack no puede rechazar la oferta, y menos después de haber sido despedido por culpa de su explosivo carácter.

 Cuando se instalan allí, el trabajo no parece complejo y el lugar es agradable. Un sitio perfecto para mejorar las relaciones de familia y para que Jack medite sobre todo lo sucedido últimamente y plantear quizás, un cambio de actitud. Obviamente, eso es al principio. Trabajan sin demasiado apuro, manteniendo los pasillos impolutos, sellando ventanas, controlando la caldera, el jardín y realizando pequeños arreglos, para que en la reapertura el hotel dé la talla. Jack por su lado, Wendy por el suyo, más ocupada de la cocina con los consejos que le había dado Halloran; y Danny por el suyo, tratando de hallar algún divertimento en medio de la soledad que otorga el ser hijo único en un lugar sin niños en varios kilómetros a la redonda. No obstante, Danny no está solo, porque tiene a Tony. Tony siempre le da buenos consejos y le cuenta cosas. Y le advierte. Y le enseña cosas, como las palabras del espejo. Claro, estamos en una novela de King. Y basta con hacer esta aclaración para saber que las cosas no se quedan así. Tenemos a tres personas “encerradas”, sin nadie a quien ver o con quien hablar, que tendrán que soportar un invierno juntas. Trabajando, comiendo, durmiendo juntas. Es inevitable que haya tensiones. Además, el Overlook no es un hotel cualquiera, y habrá sucesos paranormales que trastocaran la estancia allí. Y Jack tiene problemas para controlar su ira, y Wendy tiene miedo, y Danny y Tony cada vez son más misteriosos.

“All work and no play makes Jack a dull boy”
 
“No por mucho madrugar amanece más temprano.” 
 
Así se tradujo en español. La verdad es que le quitan bastante encanto a la frase. Una traducción más fiel sería: Trabajar y no jugar hace que Jack se aburra.
Pero la frase es mucho mejor si la vemos en la conocidísima parodia de Los Simpsons. Sin tele y sin cerveza, Homer pierde la cabeza.
 
 
Siento la mala calidad del video, pero los demás eran en latino, y no estoy acostumbrada  a escucharlos, así que me suenan bastante mal. HOMERO
Independientemente de que estemos ante una historia de miedo, de terror psicológico, paranormal, etc., lo que Stephen King pone a prueba es la convivencia. Hace que chirríen los engranajes de la familia y cuestiona las uniones que suelen mantener a prueba las relaciones de confianza. Todo ello envuelto, por supuesto, en un halo de misterio que hace que sepas que va a haber mucho más. Además, como bien dijo el autor, tenemos muy presente el alcoholismo, que hace de Jack el antagonista perfecto. Vemos como es capaz de trastornar a un hombre culto en una mera bestia, en un animal. Jack, como acabo de decir, es el villano, el malo de la historia, el que antes cae, el que le da la vuelta a la tortilla. Hay una gran evolución en el personaje. Una evolución tremenda y muy acertada, porque sabemos en todo momento de qué pie cojea, cuales son sus debilidades, sus puntos fuertes. Wendy es un personaje que nifunifá. Tiene su desarrollo, pero no se queda conmigo, no me ha marcado especialmente y no pasará a la historia de los personajes interesantes. Eso sí, he de reconocer que en el final, gana puntos, por la manera en que resiste los embistes de… Llamémoslo destino. Danny sí que es un gran protagonista, uno de esos que queda en el recuerdo (más aún habiendo salido en la película). Es un niño pequeño, pero algo trastornado y con serios problemas desde que la redrum apareció en su espejo. Hay momentos muy épicos, como la escena del pasillo, con las gemelas y el dedo, que no se olvidan tan fácilmente; o el descubrimiento de la habitación “encantada”, que siempre me ha dado mucho repelús. Por otro lado, está el tema de esplender. ¿Esplender? ¿En serio? Al principio no me chocó mucho este asunto, pero creo que consigue que todo encaje al final. ¡El final! Aun no he dicho nada del final. Ese desenlace, ese cierre apabullante, rápido, con tensión y miedo en cada renglón. Se entremezclan sentimientos y personajes, sale lo más primitivo, lo más prehistórico que todos guardamos dentro y el destino obra a su parecer. ¿Quién no conoce ese O la escena del mazo y la puerta y ese Jack Torrance explotando convertido en el Overlook.

En resumidas cuentas, El resplandor es una novela que no se olvida, que marca y que, al haber sido llevada a película, muchos tenemos grabada en la retina doblemente. Me parece una reflexión sublime acerca de la estupidez humana, de la poca resistencia y de la vulgaridad del hombre en situaciones extremas, y esa palabra del espejo, es, simplemente, genial.

****
No puedo despedir la entrada sin hacer una mención a la película de Kubrick, que, aunque criticada por King, a mí me gustó mucho y ensalza aún más el lado oscuro de los personajes, y le da un aura más terrorífica si cabe. Y, tampoco puedo obviar la parodia de Los Simpsons. Como se suele decir, si un personaje o película sale en esta serie, ya han alcanzado la gloria. Me parece un episodio genial y que os recomiendo de corazón.
Por cierto, quiero darle las gracias a Laura Tejada porque su comentario me ha llevado a revisar mis notas y comprobar que he mezclado (al final) escenas del libro y de la peli. El Here’s Johnny, solo aparece en la adaptación de Kubrick, y el Jack que ataca con el hacha la puerta del baño en la peli, en el libro utiliza un mazo de roqué. ^ ^
 
¿Habíais leído el libro? ¿Os gusta la película? ¡Soy toda oídos!
 
PD) Hace unos días Todopoderosos (un programa sobre libros, pelis, cómics, etc., que se publica en podcast) subió un episodio sobre Stephen King. Por supuesto, lo escuché :3 Y me gustó mucho. Os animo a que le echéis una oreja sobre todo si os gusta el escritor, porque no tiene desperdicio.
Además, en el programa están Rodrigo Cortés (director de cine, seguramente os sonará por haber dirigido Buried), Juan Gómez Jurado (periodista y escritor, ¿conocéis El paciente? Parece que Hollywood va a llevarla al cine), el Monaguillo (cómico y copresentador del programa de radio, La Parroquia) y Arturo González Campos (copresentador de la Parroquia, cómico, etc.).
:3

Reseña: El retrato de Rose Madder

¡Buenas! Segundo miércoles del año y segunda reseña. Este libro me lo terminé el lunes y no me he dado ni un respiro para publicar la reseña, porque me ha gustado mucho. Una de Stephen King, por favor

Era como si el cuadro la hubiera llamado, obligándola a detenerse. Y al leer la inscripción del dorso, “Rose Madder”, supo que tenía que ser suyo, el adorno perfecto para su recién estrenado piso de mujer libre. Porque tras años de maltratos, por fin Rosie Daniels había abandonado a su marido y emprendido una nueva vida en otra ciudad. Pero es imposible no dejar pistas y Norman, el brutal policía con quien se había casado, inicia la caza sistemática e implacable de su mujer. Cada vez está más y más cerca, y Rosie advierte, no sin temor, que su única aliada es esa figura pintada en el cuadro, que la invita a pasar a su lado de la realidad.


Rose Daniels, Rose McClendon. ¿O Rosie Real? ¿Y Rose Madder?
 
Desde que me apunté al reto King, he estado buscando los títulos más atractivos del escritor, así que me he apuntado, entre otros, el hoy reseñado, Un saco de huesos, Mr.Mercedes (que lo estoy leyendo) o Carrie. En un blog vi una buena opinión de este libro y decidí buscarlo para hacerme con él. Una buena elección, sinceramente, porque de momento Stephen King no me ha decepcionado.
 El retrato de Rose Madder es un libro que marca, aunque no es terrorífico, pero toca temas complicados y espinosos. Lo hace, eso sí, con esa prosa tan propia del autor, que yo no sé si me gusta o simplemente es muy vulgar. No tiene una gran narrativa, no es bonita, pero lo cuenta todo de un modo que no se deja ni un ápice de información en el tintero. Además, siempre tiene la palabra justa, la reflexión adecuada, para que la tensión se mantenga en el punto álgido. Tenemos la historia narrada en 3ª persona, en la mayoría de los capítulos acompañamos a Rose en sus andanzas, y, en otros secundarios pero mucho más brutales, seguimos los pasos de Norman y Vva ‘l doro. Partimos de un capítulo inicial espectacular, terrorífico, abrumador… Cualquier adjetivo espectacular que se os pase por la cabeza lo puede describir. Es el gancho perfecto para que nos quedemos pegados delante de las páginas.
Estamos en 1985, con Rose Daniels acurrucada en el rincón, dolorida y tratando de no aceptar que su pequeña Caroline no nacerá. Norman, su marido, la ha encontrado leyendo una novela rosa, y la ha golpeado. Como siempre. Y ella está perdiendo a su pequeña, a su bebé. Aquí ya queda retratado quien es el malo malísimo, el villano de la obra. Norman. Saltamos en el tiempo, si no me equivoco, 9 años. Rose está harta de las palizas, del sufrimiento y se escapa de casa mientras Norman está en el trabajo. Se lleva la tarjeta de crédito y coge el primer autobús que sale, a una ciudad desconocida situada a 1200 kilómetros de distancia. Allí, ayudada por Peter Slowick, el hombre de Atención al cliente de la estación, va a dar a la asociación Hijas y Hermanas (H y H), dirigada por Anna Stevenson, que ayuda a mujeres maltratadas a superar su situación y rehacer su vida. Claro está, Norman, policía de profesión, no va a dejar las cosas como están, y se lanzará a la caza de Rose.
 
 ¿Dónde interviene el cuadro, ese elemento fantástico? Rose quiere empeñar su anillo de pedida, pero descubre que apenas vale nada, ya que el pedrusco, es una burda imitación de un diamante, y lo cambia por un cuadro que ve cuando está a punto de marcharse. No está firmado, no es espectacular y, por la cara interna, tiene escrito con carboncillo Rose Madder, que en inglés podría ser tanto el nombre de una mujer como el nombre de un color (en español creo que sería carmesí de alizarina, aunque nunca en mi vida lo había oído). Es el retrato de una mujer, de espaldas, con una larga trenza rubia y un vestido corto de ese color; frente a ella, un paisaje verde y un templo mal proporcionado con el resto del cuadro. Estamos en una novela de King, así que nada sucede por casualidad. Y menos la aparición de un cuadro. ¡Con la cantidad de sucesos paranormales que podría entrañar! El cuadro, Rose, Bill Steiner y algunas amigas de H y H se verán implicados en la persecución de Norman, que ha terminado por enloquecer. Como ya mencioné antes, el tema tratado es bastante incómodo, se mire por donde se mire. Creo que tenemos unas personalidades muy marcadas en los protagonistas y, además, muy lógicas y comprensibles. Rose, se casó con 18 años con un tipo algo mayor que ella, el típico de las cazadoras de cuero y los problemas. Perdió a sus padres y su hermano tres años después de la boda, en un accidente de tráfico, así que se quedó sola ante el peligro.  Me parece que está muy bien explicado el motivo por el que soporta estoicamente todas las vejaciones y los maltratos que Norman le dedica. Ese afán por olvidar el pasado, por no querer aceptar que se es débil, que se puede sobrevivir, hacer frente e incluso vencer. Aun así, un día ya no puede más. Lo más lógico del mundo. Y descubrimos a una Rose que no es tan frágil, que se quiere y tiene amor propio. King nos cuenta algunas de las barbaridades que Norman le hace y revuelven las tripas, literalmente. Es un caso extremo de violencia, sí, pero ¿hasta que punto podría ser real? Lo triste es que es bastante probable que haya víctimas de violencia que hayan sufrido del modo que vemos reflejado en Rose.  Después vemos a Norman, que es, para mí, el mejor personaje del libro. Tenemos un pasado traumático en su infancia y adolescencia. Un padre violento que maltrataba a su mujer y hacia oprobios con su hijo. En algunos momento, quizás al principio del libro, parece que hay algunos resquicios en su carácter temible, parece que es posible que en el fondo, muy en el fondo, se arrepienta de lo que hace. Pero no. Queda más que demostrado que está loco. Es un maníaco, obseso. Quiere tener el control de todo, desprecia a todas las personas que no son como él o que piensan distinto. Desprecia a las mujeres, a los negros, a los judíos… Es el antagonista perfecto. Por otra parte, hacia el final, las últimas horas (internas) de tensión de la historia, se trastorna aun más. Tras robar una máscara de un toro a un niño para escapar del picnic de H y H, da la sensación de que su personalidad se desdobla. Tenemos a Norman Daniels, el policía loco, y a Vva ‘l doro (quiero interpretarlo como Viva el toro, aunque es una opinión personal), que es como llama a la máscara (Ze bool, en el original). La máscara actúa por si sola (o eso cree él), aunque vendría siendo la representación de la parte más oscura del alma de Norman. Eso sí, algo que todavía no he dicho de Norman, es que es un mordedor. Eso es algo que me ha medio traumatizado, porque no llego a comprender como puede ser capaz de hacer lo que el nombre bien dice.
Ve la sombra de su marido, retorcida y alargada como la imagen de un campo de maíz y la sombra de un ahorcado, danzando y bamboleándose en la pared del arco que conduce del salón a la cocina. Ve la sombra del teléfono apretada contra la sombra de la oreja, ve la larga sombra en espiral de cable. Incluso ve las sombras entre sus dedos alisando los rizos del cable, sosteniéndolos y luego soltándolos para recobren su forma original, como si se tratase de una mala costumbre de la que uno no puede liberarse.
La otra implicada de gran calibre, es Rose Madder, o sea, la mujer del cuadro. No conocemos su verdadero nombre, pero Rose la bautiza así por el dorso del lienzo. Es un historia algo complicada, porque creo que el tema paranormal está introducido con calzador en la historia. No queda demasiado bien, al menos al principio, aunque al final me parece un elemento crucial y muy interesante. Promete ayudar a Rose tras haber salvado esta a la hija de Madder, pero no acaba de quedar del todo claro. Lo que sí sabemos es que está loca (todo el mundo está loco o.O), aunque se desquita al final de lo lindo. Suelen decir que los finales de Stephen King desmerecen al resto de su obra. El de El retrato de Rose Madder es bastante criticado y, en algunas reseñas, lo tachan de poco intenso y precipitado. A mí, sin embargo, me ha gustado. Es cierto que damos un salto de 15 años y avanzamos muy rápido, pero creo que es lo más adecuado, ya que no tiene mucho sentido estirar y estirar hasta el infinito los hechos cuando lo importante ya ha sucedido. Pero lo que más me ha gustado ha sido el árbol del final, esa metáfora que le da sentido a la segunda mitad del libro y que cierra con bastante elegancia.
En resumidas cuentas, el libro me ha gustado mucho. Tiene mucha tensión, especialmente en el capítulo introductorio y en la segunda mitad, porque al principio es algo lento y pierde en fuerza. Los personajes son creíbles y convencen, con sus ángeles y sus demonios. El elemento sobrenatural es, quizás, lo peor de todo el libro, porque le falta agarre y algo más de base para asentarse en el transcurso de la historia, pero en el desenlace cumple una buena función. Es un libro con firma King, aunque no es tan reconocible como lo podrían ser otros de su puño  y letra. Os lo recomiendo, pero si queréis leer algo del autor antes, probad con It o con El resplandor.
¿Lo conocíais? ¿Os ha gustado la reseña? ¡Soy toda oídos!

Reseña: It, de Stephen King

¡Buenas! No ha pasado mucho tiempo desde que colgué la reseña de otra obra de King, La Larga Marcha, pero este libro me ha marcado mucho y tenía unas ganas enormes de compartir mi opinión sobre él con vosotros. Sin más dilación, vámonos al lío. ¡Una de terror, camarero!

”En Derry, un insignificante pueblo de Nueva Inglaterra, cada 27 años aparece un enigmático payaso, que, a su paso, siembra el caos y provoca extrañas desapariciones, horrendos crímenes, indescriptibles horrores… Es eso, una ancestral energía maligna que anida en las cloacas de Derry y el inconsciente de sus ciudadanos adultos. Habrá que ser un grupo de niños quienes intuyan la pavorosa revelación oculta tras la maldición cíclica que se abate sobre ese pequeño pueblo. Precisamente ellos, jurmentados para regresar a Derry y acabar con la pesadillas, serán quienes, cumpliendo su promesa 27 años después, se enfrenten cara a cara con eso, la mñas espantosa materialización de Mal y del Caos. Eso está dispuesto a presentar batalla, y utilizará sus infinitas apariencias y su terrible poder en una suerte de danza macabra y sangrienta.”


 ¿Cómo se comienza la reseña de una de las obras de terror con más carisma, reconocimiento y amantes y detractores del último siglo? Me ha costado, porque he querido hacerla lo mejor posible, no desmerecer lo que hay narrado en esas 942 larguísimas páginas y, para ello, me he pasado un buen rato plasmando todo lo que creía necesario para esta ficha en un folio. Sí, en este folio lleno de garabatos que os he escaneado (y en el que, como bien veréis, hay spoilers por todas partes).

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 Así que nos toca hablar de Pennywise, de Bill el Tartaja y de toda su panda. La narración se desarrolla en dos momentos marcados, en los que observamos a la perfección como han crecido los niños y qué ha sido lo que han dejado atrás, ya de adultos. En 1958, Los perdedores son un grupo de siete jóvenes que no tienen nada importante que compartir. Sin amigos, se unen creando un grupo atormentado por la “villanía” de Henry Bowers, que vendría a ser algo así como el antagonista de carne y hueso de la historia. 
Antes de esto, sin embargo, comienzan a desaparecer niños en Derry, un pequeño pueblo totalmente olvidado, en Maine. Uno de estos pequeños desaparecido y fallecido, es George Denbrough, hermano de Bill El Tartaja. Nadie sabe que le ha sucedido, ninguno de estos misteriosos casos son resueltos. Y ¿Quién está detrás de ellos? Pues ESO.  King crea un ente misterioso, ávido de miedo para poder mantenerse con vida (o lo que sea que tenga). En realidad, no sabemos qué es ESO. En el libro se nos explica (muy fantasioso, pero narrado de tal manera que le haría competencia a la teoría del BIG-BANG) que al principio de todo, solo existían ESO y La Tortuga. ESO era el mal y La Tortuga la buena, pero un día, esta tuvo un malestar estomacal, vomitó el Universo y murió. Y ESO se trasladó a la Tierra. Y muchos pensaréis, ¿esto tiene sentido? ¿Qué tiene que ver con el famoso payaso? ¿Realmente es de terror?
 
Hay una cosa que he aprendido tras leer a King, y, en general, cualquier obra catalogada como de terror. Hay muchas personas que buscan un libro de estas características con la esperanza de sobresaltarse página tras página. En mi humilde opinión, eso no tiene sentido. Si quieres gritar, cómprate Mamá y grita a lo largo de toda la película. It es una historia de terror psicológico, que, a través de unos hechos que puedan gustar más o menos, nos enseña cómo evolucionan los personajes, cóomo el coraje llega y desaparece, o cómo actúan o responden al toparse con una situación surrealista.

Nadie en su sano juicio creería que existe un payaso en las alcantarillas que devoran niños, ¿verdad? Pues tras leer esta novela me he pasado unas semanas caminando rápido al pasar cerca de una, he mirado debajo de la cama como una cría y he observado con desconfianza el desagüe de la ducha porque recordaba lo que había leído. Es cerrar los ojos y tener que abrirlos porque los recuerdos se arremolinan en tu cabeza y no sabes si es un sueño o si estás viendo sombras en la oscuridad. Eso es lo que consigue esta obra de King. Y aunque os lo haya descrito como algo “casi desagradable”, no es esa la sensación que os quiero transmitir, sino la de que está perfectamente enfocado, el autor sabe como manejar el tema porque tiene muy claro que quiere conseguir en el lector. &nbspNos conmueve al ver como los niños se “alían” y trabajan juntos para “espantar” a ESO y nos pone los pelos de punta al ir viendo como las llamadas de Mike Haslom (el único de los amigos que se había quedado en Derry, trabajando como bibliotecario), causan estragos al otro lado de la línea, cómo aquella vieja promesa que habían hecho parecía tan lejana que no querían creer que fuese verdad que tendrían que volver. Y nos demuestra la fragilidad del adulto, el modo en que el pragmatismo y la racionalidad que la sociedad le ha impuesto lo hace débil, principalmente contándonos la no valentía de Stan Uris para afrontar lo que suponía enterrado. Por eso, lo mejor de todo es la segunda parte, porque los adultos nos son descritos como héroes, sí, pero héroes fracasados, más inseguros  e ineptos que en su juventud. Diseñadora de moda, escritor, arquitecto, cómico… Todos de renombre, conocidos en la esfera pública, y que tendrán que regresar a las cloacas para enfrentarse a un enemigo mucho más peligroso, porque la propia Derry es su enemigo. Como bien dice King en una de las páginas: “ESO es parte de Derry, o quizás Derry es parte de ESO”.

Al margen de todos los acontecimientos “terroríficos”, la novela tiene cierta tensión sexual, amores frustrados entre el mismo grupo de Los Perdedores (Bill, Beverly, Ben, Mike, Stan, Eddie y Richie) y complicadas situaciones en los hogares propios. Bill siente que sus padres lo han dejado al margen tras la muerte de su hermano y, además, es tartamudo, Beverly tiene un padre extremadamente autoritario y con problemas, Ben es el centro de la diana a la que lanzan dardos contra su “exceso de peso”, Mike es un chico negro, Stan es tímido e introvertido, Eddie, un hipocondríaco y Richie un bocazas que habla cuando y de lo que no debería.

Por esto y por muchas cosas más, este es un libro que yo conservaría en vitrina. Tiene de todo, con la marca King en todas partes. El desarrollo es rápido y muy atractivo para la mente, porque imaginamos lo que sucederá, cuando y a quién, a pesar de tener entre manos un “tocho” de casi 1000 páginas. La narración no merece queja ni apostillamiento alguno por mi parte porque me ha encantado. Los personajes, con el “olor”  a héroes tan indispensable en las obras del autor, tienen una perfecta descripción y evolución a medida que se ven contra las cuerdas, e IT, ESO o como prefiráis llamarlo, es uno de los mejores “antagonistas” con los que me he encontrado. Es tan misterioso que no necesita un nombre terrorífico para hacernos “temblar” y eleva al máximo el ideal halloweenesco del payaso asesino.

Me encanta y, si no requiriese tanto tiempo leerlo, me lo devoraría de nuevo miles de veces. Os lo recomiendo con fervor, sé que muchos lo habréis leído, así que espero que me comentéis que os ha parecido y si creéis que, mientras escribía esta reseña, he sido poseída por el espectro de IT para decir tantas cosas buenas sobre el libro.

 
Dichas estas “cuatro palabras”, os hago una última recomendación: si tenéis intención de ver la película, intentad tener la voluntad de leer el libro antes. Es un filme antiguo, con efectos bastante deplorables y si etiquetáis la historia a partir de la terrible adaptación os habréis perdido algo muy bueno.