Sobre los huesos de los muertos

Es la segunda vez que leo lo que, según parece, es un “thriller ecológico”. Sí, como si no fuese suficiente con tener que distinguir entre novela negra, policiaca y thriller (límites borrosos que a menudo se obvian), cada vez gusta más apellidar a los subgéneros, por eso de sonar más rimbombante. De todas formas, aunque la primera ocasión me costó más entender hasta qué punto podía aceptarse tal categorización (fue con La mujer que nunca tenía frío, de Elisabeth Elo), pero en esta el mensaje está bastante más claro, rondando lo excesivamente claro.Resultado de imagen de olga tokarczuk

La autora de la novela es Olga Tokarczuk. Es una escritora polaca que ha cosechado éxitos notorios con sus novelas, aunque poco de ello ha llegado a España. Ha ganado dos veces el Premio Nike de Literatura, que es uno de los más prestigiosos de la literatura polaca; también ha sido nominada al IMPAC de Dublín, que ha reconocido a escritores como Orhan Pamuk (por la novela Me llamo Rojo) o Javier Cercas. Como os decía, en España solo se han publicado (si no he mirado mal) dos novelas suyas: Sobre los huesos de los muertos y Un lugar llamado Antaño.

Esta Sobre los huesos de los muertos es una novela bastante chocante. Se anuncia como un thriller, pero los rasgos que se suelen identificar con el género no están demasiado presentes y quedan, incluso, relegados a un segundo plano. ¿Y de quién es la culpa? De Janina, cómo no.

Janina Duszejko es la protagonista, una ingeniera retirada que se ha recluido en una casita de un pueblo minúsculo de las montañas polacas cercano a República Checa. Allí vive sola, con la única compañía de un ordenador que utiliza para hacer sus predicciones astrológicas. Es una mujer muy peculiar, enamorada de los animales y de la naturaleza, que apenas mantiene contacto con ninguna otra persona. Hay dos honrosas excepciones: por un lado, Pandedios y, por el otro, Dioni.  Sigue leyendo

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Reseña: La mujer que nunca tenía frío

 ¡Buenas tardes! ¿Cómo estáis? Yo ando algo atareada, entre estudios, lecturas, procrastinación y la ardua tarea de preparar mi disfraz carnavalero… Entre tanto, os dejo con esta reseña de una novela que está triunfando al otro lado del charco.


Pirio Kaspárov, una joven de Boston, hija de una acaudalada familia de origen ruso dedicada al negocio de los perfumes, acepta la invitación de su amigo Ned para ir a pescar langostas en su barco langostero recién comprado. Cuando un carguero embiste al pequeño pesquero en el que navegan, ella conseguirá sobrevivir durante casi cuatro horas en las gélidas aguas del Atlántico Norte antes de que un guardacostas la rescate. Pirio no podrá pensar que no ha sido un accidente. Cuando sus amigos e incluso su propia vida empiezan a estar en peligro, Pirio se verá obligada a emprender un viaje hasta las tierras más remotas del Ártico canadiense, donde le espera un último reto: confiar en ella misma.


La editorial me ofreció este libro y, después de echarle un ojo a la sinopsis, acepté a que me lo enviasen. Pintaba bien, con un halo de misterio envolviéndolo todo, y aquí estoy, reseñando un poco esta historia.

Lo primero que me chocó del libro antes de empezar a leerlo, fue la parte superior a la sinopsis donde se nos habla de thriller ecológico. ¿Thriller qué? De verdad, es la primera vez que oigo hablar de ese término, y me recordó a algo estilo Greenpeace, pero, gracias a dios, no vamos por esos derroteros.

La mujer que nunca tenía frío nos sitúa en Boston, en la vida de Pirio Kaspárov. Pirio es una mujer estadounidense hija de padre ruso y madre eslava. Trabaja en la compañía de su padre, una empresa de perfumes con bastante mercado y éxito. Está soltera y suele cuidar con bastante frecuencia a Noah, el hijo de 10 años de su amiga Thomasina. Un buen día, Pirio acepta la invitación de Ned (expareja de Thomasina y padre de Noah) para salir a faenar en su barco langostero recién estrenado. Toda va bien hasta que un carguero los embiste. Ned muere y Pirio sobrevive tras pasar cuatro horas nadando en las heladas aguas. A partir de entonces nada será igual para Pirio. Sus conocidos pasarán a estar en el punto de mira después de la tragedia, aparecerán personajes misteriosos, su familia penderá de un hilo y tendrá que hacerse cargo de Noah. Además, la Marina se pondrá en contacto con ella para examinar su increíble resistencia. Entre medias, Pirio empezará a investigar la muerte de Ned y lo que pudo llevar a ese carguero a embestirlos, porque está convencida de que no ha sido un mero accidente.

 

Debo reconocer que lo de ecológico me echó un poco para atrás, pero no pude resistirme a su olor de libro nuevo y lo comencé. Me gustó que no hubiese prólogo, que nos introdujéramos de lleno en la historia desde el minuto uno. No hay margen para presentar a los personajes porque sus propias acciones los definen nada más empezar: nos topamos con una Thomasina borracha, con un Noah asustadizo e introvertido, y con una Pirio comedida, que se muerde la lengua para no decir de más. La narradora es ella, Pirio, que nos cuenta en su primera persona, en presente, como sucede todo. Y lo hace verdaderamente bien, debo admitir. Las novelas narradas por uno de los personajes en tiempo presente pueden pecar de predecibles o de poco atractivas al ojo lector, pero Elisabeth Elo le ha dado un buen tono a Pirio, y me ha gustado mucho ver a través de ella.

El libro está estructurado en 31 capítulos, no muy extensos , y desarrolla la accion a lo largo de unas 400 páginas. Se tocan varios temas, desde el accidente del Molly Jones, el barco langostero de Ned, pasando por las relaciones familiares, la juventud, obviamente, la investigación… Además de hacer una fehaciente crítica a la maraña empresarial que domina sin límites el mundo en que vivimos.

En un principio, me sumergí en una novela de lectura cómoda, sin prisas, descubriendo personajes, “enterrando” a otros… Hay buenas descripciones, y personajes reales, bastante creíbles, con “taras” de personas normales y comportamientos de personas normales. Pirio, a pesar de proceder de una familia acaudalada, dista mucho de actuar como una niña rica que poco tiene de niña, y tiene una inteligencia que hace entretenidos algunos pasajes en que es el centro de atención.

Cuando nos vemos sumidos en la verdadera investigación, motivada por la vaga respuesta de las autoridades sobre las causas del accidente, Pirio no se convierte en Sherlock Holmes de la noche a la mañana, sino que vemos un proceso lento de adaptación, sin dejar de lado la vida normal para redescubrir a una protagonista con dotes de detective.

Vale, vayamos ahora a por los personajes y como influyen en la historia.

Pirio Kasparov es la protagonista, una mujer entrada en la treintena, sin nada especial que la haga sobresalir especialmente (no nos encontramos con una joven de belleza sobrenatural)… Aunque, tras el accidente del barco, se verá involucrada en un estudio por parte de la Marina (estos americanos, siempre igual de cotillas), y no, no es un hecho fortuito sin importancia, que pasará sin pena ni gloria, porque tiene una gran relevancia hacia el final de la obra. Ha sido un personaje que me ha gustado mucho, ya que tiene fuerza, es terca, tozuda, pero no hablamos de ninguna catwoman o similar.

Después tenemos a Russell Parnell, alias Larry, que es un personaje misterioso que aparece en el primer capítulo, “colándose” en el funeral de Ned. Es un hombre al que le calculo treintaymuchos, que tiene un brazo digamos lisiado y que se complica mucho para hacerlo todo. Se pone en contacto con Pirio para investigar el accidente, porque está seguro de que no es una accidente en absoluto, y juntos, sin demasiado roce ni amistad, irán corriendo las cortinas que cada vez cubren más y más su objetivo. En un principio pensé que sería el típico ayudante el Watson desafortunado, pero me ha ido ganando página a página, y, como tampoco se le da un papel muy principal, sus idas y venidas, aunque cantosas y algo desmesuradas en algunas ocasiones, encaja perfectamente con la historia.

Thomasina es una amiga de la adolescencia de Pirio, que había sido pareja de Ned, con quien tuvo un hijo (Noah). Es una mujer alcóholica, sin demasiado autocontrol, y bastante complicada de tragar, en mi opinión. Creo que es la personificación de la desgracia y el culmen de la idiotez, porque para un cerebro adulto no parece que le queden muchas neuronas, aunque reconozco que mejora bastante a medida que se acerca el final. De hecho, la última frase del libro es suya y me ha gustado bastante como cierre.

Entre otros personajes, menos importantes, estaría la sarta inmensa de magnates con los que se las tendrá que ver Pirio en su aventura hacia el Ártico. La autora hace una buena descripción de los ambientes en que se mueven, pero debo reconocer que hay momentos en que me ha parecido demasiado frívolo todo el tema, y da la sensación de que tienen menos corazón que un bloque de hielo… También están los pescadores amigos y examigos de Ned. Pertenecen a un mundillo un poco exagerado en mi opinión, muy cerrado y muy especial, aunque también es verdad que el mar siempre ha sido muy peculiar y los marineros, otro tanto de lo mismo.

La trama desemboca en un episodio que se desarrolla con rapidez, aunque peca de monótono diría yo. El asunto de los narvales me gustó, pero es un pelín extraño. Aun así, tengo que decir que me sorprendió bastante la manera en que se sucedieron los hechos (pese a que no obtenemos una respuesta clara sobre quién).

¿Os lo recomendaría?

 Sí, creo que sí. No tildaría a la novela de thriller, ni ecológico, ni contaminante, pero tiene una prosa que a mí se me ha hecho adictiva, junto con unos personajes que se adhieren a ti y de los que no te olvidas tan fácilmente. Además, la autora consigue (sí, ha terminado por conseguirlo conmigo) que nos planteemos muchas cosas de las que hacemos y muchas otras que suceden en el mundo a otras escalas y que nunca nos hemos parado a pensar… Por otra parte, os enamoraréis de Noah, porque ese niño es amor, y acabaréis queriendo a Parnell también.
 
Antes de calificarlo, os dejo con un breve fragmento del libro que me ha encantado. Es la descripción de Jorn Ekborg, uno de los magnates que Pirio conocerá en su viaje hacia el Ártico en busca de respuestas. Y tiene algo, definitivamente, que hace que me encante.
 
 Con su cuerpo fuerte y elegante, su rostro delicado y sus suplicantes ojos azul oscuro, podría hacer de héroe romántico en una saga vikinga. O de asesino en serie con un máster en poesía.
¿Lo conocíais? ¿Qué os ha parecido la reseña? ¡Soy toda oídos!

Reseña: El juego de Ripper, de Isabel Allende

 ¡Buenas tardes! ¿Cómo lleváis este lunes? Yo estoy aprovechando para preparar algunas reseñas, porque no tengo demasiado que hacer y no apetece mucho salir a la calle. Esta misma mañana me he terminado este libro escrito por Isabel Allende y no he podido reprimirme a traeros la ficha. ¿Habéis leído alguna vez a la autora? 

Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper. «”Mi madre todavía está viva, pero la matará el Viernes Santo a medianoche”, le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.


 
 Hace algo menos de quince días, mientras recogía mis apuntes tras un rato de estudio en la biblioteca, vi este libro entre las novedades que habían llegado, y la portada me llamó muchísimo la atención. Creo que fue ese fondo negro en el que resalta la cara pálida, el caso es que me cautivó y me dejé llevar por las apariencias. Nunca antes había leído nada de Isabel Allende, aunque El cuaderno de Maya me había tentado muchas veces. De la autora he oído muy buenas críticas y halagos notorios hacia su “realismo mágico”, y es por eso que lamento haber probado su obra con El juego de Ripper. La sinopsis que, pese a no ser extremamente atractiva, parece decir mucho de la novela que nos vamos a encontrar, es, en cambio, muy diferente de lo que realmente Allende nos cuenta.
La idea es buena, pero se queda ahí, con un desarrollo bastante mediocre, desmerecedor de la pluma de la autora. Lo que pretende ser una novela negra, dista mucho de la tensión que suele caracterizar al género; la trama se pierde en detalles sumamente bellos, pero sumamente innecesarios. La prosa de la novela es muy bonita, sin demasiados embrollos o adornos, pero que se hace amena. Además, las descripciones son directas y sencillas, pero consiguen transmitir perfectamente. Ahora bien, el 90% de ellas no aportan nada nuevo ni interesante a la acción. Cada personaje que aparece por vez primera recibe al menos dos páginas en los que se recuerda su pasado y se trata su carácter y personalidad. Y eso incluso podría ser interesante, pero está introducido en medio de la narración de sopetón, y corta la acción para retomarla con menor peso. Por otro lado tenemos el título del libro, El juego de Ripper. Y yo, después de haber leído las 400 y pico páginas, me pregunto: ¿Qué narices es este juego?
 

Teóricamente es la base en que se fundamenta toda la historia, en el grupo de adolescentes que “juegan” online a algo, que se llama Ripper, que vendría a ser un juego de rol, pero al que no se le saca demasiado partido. Lo que sabemos es que hay cinco participantes, entre los que se encuentra Amanda Martín y un esbirro, Kabel, que es el abuelo de Amanda. En el juego, cada uno de los participantes (se comunican por Skype) tiene un papel en la “resolución” de un asesinato. ¿Qué sucede? Antes, siempre se dedicaban a esclarecer casos ficticios, pero cuando comienza el baño de sangre de San Francisco, se dedican de lleno a este asunto, un asunto, por fin, real.
Amanda Martín es hija de Bob Martín, el inspector jefe del Departamentos de Homicidios de San Francisco y se encarga de la investigación de diferentes y “escalofriantes” asesinatos; y de Indiana Jackson, que se dedica a dar masajes “espirituales” (no sé muy bien como describirla, es similar a una curandera tradicional, con potingues y todo eso), aunque están separados. Vive con su madre y su abuelo, aunque está en un internado por semana. Sucede que comienzan a aparecer cadáveres, personas muertas sin ninguna relación entre ellos, pero que Amanda cree que han de estar conectados entre sí. De este modo, con ayuda de los amigos del juego, su abuelo, su padre y Ryan Miller (un pretendiente de su madre), comienzan a investigar. Sin embargo, lo más peliagudo sucede al final, cuando su madre desaparece, y todo apunta a un secuestro por parte del asesino al que le seguían la pista.
Como bien decía antes, la idea es buena. Es más, a mí, a pesar de todos los inconvenientes de la falta de “enganche” y del poco interés que me ha suscitado, me ha gustado. Es amena, aunque lo de entretenida no sé si añadirlo, porque las primeras 200 páginas se las podríamos quitar sin hacerle ningún daño al resto del libro, incluso le haríamos un favor. Creo que, para ser una novela negra en condiciones, le faltan miles de millones de incógnitas más, más sangre, más investigación, porque la autora se centra demasiado en las descripciones, en los ambientes, en las personas, sin hacer caso a lo verdaderamente importante: los asesinatos. Además, en la primera parte del libro, todo el asunto de los cadáveres y la policía es algo secundario, porque estamos todo el rato pendientes de Indiana y sus amoríos.
Yo me esperaba mucho más y me ha defraudado. También creo que el final no ha sido muy acertado, porque se resuelven muchas incógnitas (aunque eran bastante obvias, el misterio poco misterioso) y apenas se da tiempo al lector para reflexionar o sentirse defraudado o agradado. Pasamos de golpe a un epílogo que no deja espacio para la tristeza ni siquiera. Y, la verdad, esto es lo que más me ha molestado, porque las últimas 70 páginas las disfruté, y el cierre ha sido poco adecuado.

Reseña: La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

 ¡Buenas tardes a todos! Siento no haber publicado reseñas “serias” desde hace unos días, pero tengo una gripe encima que me saca de la cama para ir a beber caldo y poco más, así que no estaba muy aceptable  para ponerme a escribir delante del ordenador… Aun así, aprovechando los ratos en que me encontraba (encuentro, porque sigo pocha) mejor, he leído el libro que hoy os reseña. Seguro que habéis oído hablar de La verdad sobre el caso Harry Quebert, ¿no?

 


En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.


Vi la reseña hace quince días en un blog y simplemente me enamoró. Esa sinopsis que no dice mucho pero que te desvela tanto consiguió que esta lectura llegara a mí. A pesar de sus buenas 672 páginas me lo terminé (he de decir que me lo tomé con bastante calma) en cinco días. Joel Dicker era un autor que no conocía, por eso no tenía otras referencias (sobre si su libro podía estar o no a la altura de otros… ¿Solo ha sacado otro más, verdad?), sin embargo, su prosa sencilla, amena y vibrante me ha conseguido enganchar. Últimamente he leído bastante (y tengo una cantidad de pendientes que me desbordan), pero me decidí por este porque tenía buenas críticas. Creo que la historia está muy bien trazada, aunque podría resultar liosa con tantos saltos al pasado y regresos al presente, pero el autor ha sabido manejar ese asunto sin complicaciones.
 
La verdad sobre el caso Harry Quebert es una novela policiaca, una novela negra como está tan de moda ahora, pero no deberíamos juzgarla según su posición dentro de la categoría, porque no es un obra al uso. Hay sangre, asesinatos y asesinos desconocidos, no obstante, Dicker se centra más en el entorno que permite todo eso, en los personajes, sus personalidades cambiantes, que en la parte sórdida. La hay, por supuesto que la hay, pero prima sobre eso el pesar que han ido cargando a sus espaldas todos los involucrados tras 33 años de espera. La acción se desarrolla en Aurora, una pequeña población de New Hampshire. Todo el mundo se conoce allí, la vida es tranquila y nunca sucede nada que los haga salir del anonimato.

Sin embargo, el 30 de agosto de 1975, 33 años antes de la época en que es narrada la historia, Nola Kellerman, una adorable adolescente de 15 años, desaparece de la faz de la tierra tras haber sido ensangrentada por una anciana que fue hallada muerta tras haber avisado a la policía. En Aurora, la noticia cae como un cubo de agua fría, y todos comienzan a desconfiar de todos. El asesino no aparece, y el caso va quedando en el olvida hasta que, en 2008, al llamar el famoso escritor Harry Quebert a una empresa para plantar hortensias en su jardín, encuentran el cadáver de la muchacha enterrado en Goose Cove, la casa del escritor. Su fama cae en picado cuando una serie de pruebas bastante discutibles lo llevan a prisión. Marcus Goldman, antiguo alumno de Quebert, regresa a Aurora para tratar de limpiar la imagen de su profesor, pero se verá envuelto en una investigación policial que parece no avanzar, con pruebas dudosas, demasiadas bocas calladas y sospechosos poco probables. Ayudando al sargento Perry Gahalowood, un perro viejo de la policía, con quien hace pocas migas en un principio, se sumerge en la investigación, implicando a muchos nombres y rebuscando en el pasado más turbio de la ciudad, que sacará a la luz los terribles (e intencionados) fallos llevados a cabo durante la investigación de 1975.
 
 Goldman, escritor en crisis, aprovechará la presión que ejerce sobre él su editor, para escribir un libro que exculpe a Harry totalmente, pero descubrirá que su viejo amigo ocultaba muchas cosas. Para empezar, Quebert había mantenido un vínculo amoroso con Nola Kellerman cuando él tenía 34 años y ella solo 15. Y está Los orígenes del Mal, el libro que supuestamente habría escrito para ella y que lo había catapultado a la fama y que ahora no era más que una prueba en su contra. Con todo este material, y desde la perspectiva de Goldman, Joel Dicker construye su obra. Muy bien estructurada, con capítulos cuya cuenta va a la inversa (desde el 31 hasta el 1) y que forman parte de la propia historia (al final conocemos que la introducción de cada uno de ellos es un consejo que Harry le había dado a su alumno cuando éste comenzó a “instruirse” como escritor).
 
Creo que logra mantener la tensión página tras página, pese a que el principio es un poco lento. En mi opinión no le sobra ni le falta nada. Como pega mencionaré a los personajes. Sí, sé que he dicho que me han gustado y que han sido fundamentales, pero eso no quita que muchos de ellos sean estereotipos bastante planos. Por ejemplo, Jenny, chica tonta enamoradiza que decide hacer locuras, Bobbo Quinn, padre de Jenny y marido de Tamara (que está a cargo del Clark’s) que es el típico hombre amargado y dominado por su mujer; también está, el pastor Kellerman y todo el ambiente que envuelve a Nola.
 
Los que más me han convencido, sin duda, han sido Nola, Luther Caleb y Harry, porque es en los que más se introduce el autor. La niñez y adolescencia atormentada (descubrimos que sufre un desdoblamiento de la personalidad y por qué ella y su padre se movieron a Aurora desde Alabama), y cómo el amor la transforma y lleva de nuevo a las andadas. De Harry destacaría ese halo de misterio que lo envuelve y lo hace todo tan complicado, sumado a ese descubrimiento final acerca de su libro que yo me fui temiendo desde la mitad de la lectura; y de Luther Caleb, un personaje que ha sido “atacado” por los infortunios durante toda su vida, esa bondad oculta y la cantidad de injusticias que se comenten contra él y a las que, póstumamente, su “herencia” artística y ese libro de poda, hace frente.
En definitiva, he de destacar el final, aproximadamente las 100 últimas páginas. Ya no es sorprendente el giro que dan las cosas como el desenlace en sí, ya que ese giro tremendo era previsible, pero un cambio de sospechoso continuo en una carrera a contrarreloj hace que pasemos las páginas como posesos, sin querer despegar la mirada del libro. Creo que, aunque no sea una obra perfecta, porque puede que le falte más oscuridad para pertenecer al clan de la verdadera novela negra, o porque hay alguna que otra situación que roza el surrealismo,  pero a mí, abandonando los prejuicios y las etiquetas impuestas, me ha hecho disfrutar mucho y me ha mantenido en vilo durante casi 700 páginas de acción, literatura agradable y una trama muy interesante.

¿Os la recomiendo? Por supuesto que sí. Creo que es una obra que merec
e la pena leer y reflexionar sobre ella y sobre cómo las cosas pueden cambiar de un momento a otro.

 

 ¿Vosotros lo habéis leído? ¿Se os apetece? Contadme esto y todo lo que queráis en los comentarios.

Reseña: Noah, de Sebastian Fiztek

¡Buenas gente de la blogosfera! Me he quedado leyendo hasta las tres de la madrugada para poder terminarme este libro y preparar una reseña decente. ¿De qué libro hablo? Pues de Noah, una novela del autor de Terapia (un best-seller que aún no he leído pero que ya tengo en mi estantería). Sebastian Fitzek nos desenmascara a este misterioso vagabundo y a su tatuaje.

El autor del best seller Terapia vuelve a electrizar a los lectores con una trama arrolladora. Él no recuerda su propio nombre. No sabe de dónde proviene. No logra recordar cómo llegó a Berlín y cuánto hace que vive en la calle. Los sin techo con los que vagabundea por la ciudad lo llaman Noah, porque lleva ese nombre tatuado en la palma de la mano. La búsqueda de sus orígenes se convierte en un desafío para Noah. Para él y para toda la humanidad, porque Noah es el elemento principal de una conspiración que pone en peligro la vida en el planeta y ya se ha cobrado diez mil víctimas.


Mi interés por este libro fue un verdadero flechazo: más que atraerme la sinopsis, me atrapó su portada. Una mano blanca sobre negro, muy CSI, pero embriagador para mi turbio cerebro. Noah es un buen nombre para esta historia. Es un puro misterio de principio a fin, con mucha acción y quizás demasiadas pretensiones para un comienzo desde diferentes lugares y puntos de vista. El autor escribe con gusto, sin recursos fabulosos pero con buenas descripciones y una narración bastante elegante que no se deforma cuando las situaciones son críticas o derrochan acción. La trama se centra en Noah y Oscar, aunque se intercalan episodios situados en Manila, Filipinas; Estados Unidos o Roma. Nos damos de bruces con Alicia, Jay y Noel, madre e hijos, que viven en la zona más pobre de Manila. Tienen que huir, porque les llega la noticia de que los quieren impedir que salgan de la zona. Son pobres, no tienen que comer y la esperanza hace mucho que la han perdido. Después conocemos a Noah y Oscar, en Berlín. Son vagabundos. Oscar parece haberlo sido durante mucho tiempo y cuida de Noah, un tipo alto y greñudo al que se encontró en el suelo inconsciente, con una herida de bala en el hombro. No recuerda nada. ¿Qué tiene que ver, obviando la situación deplorable en que viven, los personajes de ambos lugares? Y, ¿Qué tendrán que ver con Celine, una reportera del New York News que terminará siendo secuestrada tras regresar de una revisión de su embarazo?

Fitzek mantiene la incógnita a lo largo de toda la novela, con momentos trepidantes, organizaciones secretas, ricos que se “están matando” sin saberlo y pobres a los que no se les da una cura mortal. Todo ello enmarcado en una visión catastrofista del futuro de nuestro planeta, reflexiones sobre el cambio climático, sobre la estupidez humana, etc. Y, ¿Noah? Noah pasará de ser un mero sin techo que se guarece en un cuartucho de la estación de metro, a descubrirse a sí mismo en pocas horas. Será asesino y víctima y, en sus recuerdos fugaces, se verá morir a sí mismo.  Con un todas las organizaciones “secretas” armadas tras sus pasos, viajará a Ámsterdam, evitará que un asesino a sueldo se lo cargue y lo hará cómplice de un plan cuyo objetivo no conoce con totalidad. Solo hay algo de lo que está seguro: las personas están cayendo como moscas infectadas por la gripe de Manila. ¿Qué tiene que ver él, un sin memoria, con el parón mundial, el miedo sin fronteras y el cuadro que desencadena el recordar?

¿Ha sido confuso lo que os he explicado hasta ahora? Puede que sí, no era mi intención, pero he transmitido lo que el autor transmite durante las primeras cien, doscientas páginas: mucha información, muchos personajes, muchos sucesos, mucho pasado y futuro, de manera inconexa pero agradable al oído. ¿Consecuencia? Noah hacia aquí, Noah hacia allá, etc, y en mi cabeza: Qué coño… No me malinterpretéis, no quiero decir que esto sea algo malo, simplemente es una narración compleja y a la que se ha de prestar mucha atención porque sino podemos perdernos nuestros detalles. Fitzek ha hecho un buen trabajo, sin dejar nada al azar, estudiando la actualidad y el funcionamiento de “nuestras mentes de primates”. La famosa gripe de Manila tiene una curiosa similitud con el ébola, sí, esa enfermedad que tanto está dando de qué hablar en Occidente y de la Occidente solo se ha preocupado cuando ha traspasado sus fronteras. En la novela estamos en lo mismo: la hipocresía del ser humano al cuadrado. Pero, como bien sabemos, es una novela, es ficción, y por eso todo es más enrevesado que en “nuestro mundo de panderetas” (o crucemos los dedos para que sea así). Esta enfermedad es un proyecto para mantener a flote a la humanidad, sí, como oís, y la cura, la propia enfermedad.
Probablemente tengáis más dudas que antes de comenzar esta reseña, así que resumiré mi opinión en unas palabras: cuesta leerlo porque hay mucho que captar, pero una vez dentro de la lectura engancha. El autor da en el clavo con la composición y lo hace adictivo. Ese regusto a actualidad, esa cercanía con nuestra realidad le da el matiz perfecto para ser lo que es: una buena novela para tomarse con calma.
 Está sonando mucho en la blogsfera… ¿Vosotros os la habéis leído? ¿Os gustaría hacerlo?